MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 251 AGOSTO DEL AÑO 2019 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com

Finanzas en salud: déficit estructural sistémico

Por: Jaime Alberto Peláez Quintero, Especialista en economía de la salud – UPB.
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Según el último informe de la Superintendencia Nacional de Salud respecto a los resultados financieros consolidados con corte a diciembre 31 de 2018, se aprecia lo expresado en ocasiones anteriores de ingresos billonarios, altamente crecientes, superando la inflación y a todas las vigencias anteriores, pero con costos de producción que también lo hacen con más intensidad y de manera expansiva en el sector de las aseguradoras en salud, generando un déficit fiscal que se torna sistémico, y una brecha creciente entre los distintos actores del sistema, lo que a la postre lo hace insostenible y conlleva a indicadores de capacidad financiera y solvencia con un profundo deterioro, pese a que se observa una heterogeneidad en las EPS, pues mientras el 53.33% de ellas (24) arrojaron pérdidas, el restante 46.67% (21) tuvo resultados positivos en sus estados financieros, en valores de -$1.7 billones y $427 mil millones respectivamente.

Al final los ingresos del agregado general se situó en $64.2 billones, lo que implicó un crecimiento del 14.71% respecto de 2017 que había sido de $56 billones, es decir $8.2 billones más, pasando de una utilidad contable en 2017 de $1.3 billones a $2.3 billones, o lo que es mismo, $1 billón más que en 2017, para un crecimiento corriente del 88%. Se desataca además en el informe un crecimiento de los ingresos operacionales de las EPS en 16.21%, que se traduce en un aumento de $7.3 billones y que representa el 80.94% del total de tales ingresos, lo mismo que de los planes adicionales en sus 37 entidades que crecieron en 6.53% ($385 mil millones) y participaron con 9.77%.

Otras entidades complementarias al Sistema General de Seguridad Social, las ARL y SOAT en conjunto recibieron $6 billones, aumentando su registro entre 2017 y 2018 en 11.24%, lo que representó $603 mil millones. En 2018 su participación dentro del gran total de ingresos fue de 9.29%, mientras en 2017 se situó en 9.58%.

Un comportamiento aún mejor en términos de ingresos lo presentaron las 6.478 IPS y empresas de Trasporte Especial de Pacientes – TEP-, tanto privadas como públicas, que acumularon ingresos totales de $60.6 billones en 2018, siendo las primeras de $46.8 billones en sus 5.550 instituciones, en tanto que 928 hospitales públicos registraron ingresos operacionales por $13.9, con utilidades netas de $3 billones, siendo de $2.4 billones las que comportaron las IPS y TEP privadas (79%) y de $653 mil millones el de los hospitales públicos (21%).

El resultado neto (diferencia entre utilidades y pérdidas), de las EPS que ofertan planes complementarios en salud, y de los prestadores en general, acumuló una utilidad entre 2018 y 2015 de $4.5 billones. Las aseguradoras por su parte, en estos cuatro años han registrado pérdidas sistemáticas, permanentes y crecientes, especialmente en 2018, con registros negativos de $1.3 billones, excepto en 2016 que decreció significativamente, debido a que ese año no se consolidaron resultados de aseguradoras en medidas especiales, por lo que al final el desempeño financiero fue negativo en $6 billones para el cuatrienio, en tanto que los agentes con planes adicionales, pólizas y complementarios, obtuvieron muy buenos resultados, especialmente en 2018 que aumentó en $181 mi millones, es decir el 54%.

Los resultados de los prestadores registran para el cuatrienio un desempeño mejor para sus finanzas, pues su utilidades netas fueron de $9.1 billones, con un valor promedio de $2 billones en 2015 a 2016, y un billón de crecimiento adicional para el año 2018, que acuñó una utilidad en el agregado general de $3 billones, por lo que el promedio para estos cuatro años fue de $2.3 billones, utilidad significativa para todo el sector, no obstante que este grupo sectorial reclama un mejor trato frente a la agilidad de los recursos y agregaban que: “las utilidades son especulativas y meramente de papel”, pues en la práctica las deudas con los prestadores superan los $20 billones, sin contar los $2.8 de deterioro, al corte del 31 de diciembre de 2017.

Según lo anterior, es evidente que los problemas financieros del sistema son diferentes según el actor, pues mientras para los aseguradores el problema es de rentabilidad, pues la UPC no compensa el costo de producción, para los prestadores el problema no es la rentabilidad sino de su caja.

En el submercado de las tecnologías en salud como gran receptor de los recursos, en el año 2018 los ingresos operacionales de los laboratorios como de los productos farmacéuticos registraron ingresos por $24.6 billones, con un incremento de $2.6 billones frente a lo obtenido en el año 2017, para un crecimiento del 11.82%, coincidente con un aumento del 38.04% en la utilidad final del ejercicio, toda vez que en el 2018 fue de $1.2 billones, lo que implicó un aumento de $325.376 millones.

Este excelente comportamiento de la rentabilidad del sector contribuyó directamente para su fortalecimiento patrimonial que creció en 13.16%, dado que en 2017 fue de $7.6 billones pasando a $8.6 billones en 2018, es decir que este sector también presenta consuetudinariamente excelentes resultados, al igual que los prestadores y los planes adicionales y complementarios en salud, no así las aseguradoras, aunque también es necesario advertir que algunas de ellas derivan sus utilidades en formas diversas a través de esquemas de participación accionaria de su grupo empresarial, y que algunas otras presentan relativamente buenos resultados, por lo que los rendimientos financieros son heterogéneos. En este mismo sentido también es menester señalar que frente a las utilidades arrojadas por el subsector prestador, el 80% de estas se concentran en el 10% de los prestadores privados (no incluye públicos), y el 20.3% de las IPS, el 90% de las utilidades, es decir que cada agente debe analizarse en su respectivo contexto.

Al final se observa un sector de la salud, que aunque disímil y con algunas disrupciones entre actores en sus desempeños financieros, cada nueva vigencia fiscal, los guarismos e indicadores de rentabilidad son más prósperos, como quiera que en 2018 fue de $2.3 billones, con crecimiento del 88%, en 2017 de $1.2 billones, es decir $1.1 billones de crecimiento; 2016 por su parte fue de $898 mil millones, pero venia de $48 mil millones, en otras palabras, el crecimiento entre 2015 y 2016 fue de 1.771%, un aumento altamente significativo y que continúa en crecimiento, por lo que se hace necesario lograr un equilibrio que garantice condiciones de sostenibilidad, compense adecuadamente a los actores en general, y se traduzca en indicadores financieros vitales fortalecidos para toda la cadena de agentes como garantía para mejorar contextos de accesibilidad, continuidad, integralidad y pertinencia para los pacientes, la razón se ser de cualquier sistema de salud.

Pérdidas

Las pérdidas acumuladas del sector de la salud entre 2018 y 2015 fueron de $9.8 billones, donde las aseguradoras acumularon pérdidas contables de $6.9 billones, con una alta participación de las EPS del régimen subsidiado de $4.8 billones; por su parte los prestadores consolidaron pérdidas en el cuatrienio de $2.9 billones y en un mínima escala los planes adicionales en salud con tan solo $12.610 millones.

Mientras en 2018 con 1.184 entidades se perdieron $2.6 billones, en 2017 el número de empresas que reportaron pérdidas fue menor con 922 por valor de $359.600 millones, cifra mucho menor que lo obtenido en el año 2016 cuando fue de $824 mil millones en 1.104 entidades, y frente a 2015 cuando con un número mayor de empresas, 1.255, las pérdidas fueron similares al año anterior, $823 mil millones. Según estos resultados, pese a que el sector arrojó utilidades netas consolidados de $4.5 billones, las empresas en promedio en estos cuatro años fueron 1.109 y arrojaron en conjunto pérdidas acumuladas por un poco más del doble de la utilidad neta consolidada para el sector de $4.5 billones.

Pese a que en los cuatro años las empresas que registraron pérdidas acumuladas sumaron $9.8 billones, quienes presentaron utilidades en el mismo período mostraron utilidades consolidadas por $14.2 billones, destacándose el año 2018 con $4.9 billones en 5.353 entidades, un 66% más que 2017 que había sido de $3 billones en 4.469. En este mismo sentido, las aseguradoras que obtuvieron utilidades entre 2015 a 2018 lo hicieron por un valor de $889 mil millones, un tanto inferior a los registrado por las empresas que ofertan planes adicionales en salud que fue de $1.3 billones, pero ambos muy inferiores al valor obtenido por las 5.152 IPS privadas, TEP, y hospitales públicos, que fue de $12 billones, y donde las primeras representan el 79.5%.

Finalmente las IPS privadas registraron a diciembre 31 de 2018 un total de cuentas por cobrar por $24.2 billones, incluidos $3.5 billones de deterioro; la cartera pendiente de pago con la red pública a la misma fecha fue $8.7 billones (SIHO, 927 entidades), no obstante que para la Supersalud, Circular 030, fue de $17.8 billones en 3.964 IPS, por lo que el panorama fiscal es mucho más complejo y dramático, razón suficiente para ajustar el modelo de salud para lograr sostenibilidad del sistema y equilibrio entre los actores.


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