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En el año 2018 se realizaron 400 reemplazos articulares

Por: Daniel Correa Parra
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El programa de reemplazos articulares del Hospital San Vicente Fundación que funciona desde enero de 2018, en el último año realizó alrededor de 400 reemplazos articulares, acompañados con un manejo integral del paciente en su rehabilitación, y una formación tanto para el paciente como para sus familias sobre el uso y el cuidado del implante.

Según, el doctor Meisser López Córdoba, ortopedista, cirujano y director de la Unidad Funcional de Cirugía y Trauma del Hospital: “hemos hecho un programa que ha dado respuesta a las necesidades de los pacientes y las aseguradoras; un volumen de esta magnitud de cirugías de reemplazos articulares no lo habíamos tenido antes para un periodo similar. El logro obedece a que hay una demanda grande de pacientes, la población en general está aumentando en edad y la artrosis, que es la principal patología asociada a esta indicación de reemplazo articular, es más prevalente en personas con edad avanzada”.

A pesar de que la edad es tal vez el factor etiológico más importante, López Córdoba, explica que hay otros que son ajenos al tema de la longevidad y que llevan a requerir un reemplazo articular. Uno de ellos es la carga genética, es decir, tener familiares con artrosis que puede aumentar el riesgo de sufrirla; otras variables son: el sobrepeso, medicamentos, traumas e infecciones.

Lo más probable es que la demanda de reemplazos articulares siga creciendo exponencialmente gracias a la longevidad de la población mundial y no por otros factores; ante este crecimiento, la clínica de reemplazos articulares del Hospital San Vicente es consciente de la racionalidad y pertinencia clínica; por ello, tiene un indicador llamado “desmonte quirúrgico”, que se traduce en disminución de la indicación de cirugía, basados en criterios clínicos, en aquel grupo de pacientes que llega a la clínica de reemplazos articulares con una orden de cirugía; estos pacientes ingresan al programa “hueso sano”, en el cual se continúa educando al paciente y a la familia acerca de las recomendaciones saludables para continuar la vida en forma independiente y activa.


La junta médica que evalúa a los pacientes está conformada por dos ortopedistas, una trabajadora social, un fisiatra, una enfermera y un auditor de las aseguradoras, y es allí donde se confirma la verdadera necesidad del implante. En caso de que la junta médica apruebe la pertinencia de la operación, se empieza la rehabilitación previa a la cirugía para que el paciente llegue fortalecido muscularmente y esto mejore la posibilidad de recuperación posterior a la misma, se le brindan las competencias necesarias para que el temor a reanudar la marcha en el posoperatorio sea mínimo o no exista: “el paciente no debe tener miedo a ponerse en marcha al día siguiente, debe movilizar las extremidades, exceptuando casos donde el médico no lo considere prudente”, explicó el doctor Meisser.

Además, se llevan a cabo reuniones educativas con grupos de pacientes y sus familias antes de ir a la cirugía para darles recomendaciones y enseñarles qué es un implante y los cuidados básicos en el posoperatorio inmediato.

Todo este trabajo informativo y educativo permite disminuir la estancia hospitalaria, debido a que un paciente informado: “se puede ir más rápido para su casa y se rehabilita más rápido; también se disminuye el riesgo de caídas, complicaciones y la incidencia de consultas a urgencias después de la cirugía, porque el paciente que no está informado y siente un dolor que se puede considerar normal o prevenible acude inmediatamente a urgencias”, indicó, el ortopedista.

El paciente también es responsable de su recuperación, por ello es indispensable que asista a los controles periódicos; “cuando uno hace un reemplazo articular es importante el seguimiento al paciente varias veces en el primer año y luego una vez cada año para realizar controles radiológicos y vigilar que no aparezcan signos de aflojamiento del implante”, añadió.

En palabras del doctor Meisser “el reemplazo articular es cambiar la superficie donde el cartílago se ha dañado por unos componentes metálicos y plásticos de polietileno de alta densidad”, además aclaró que este tipo de procedimientos se consideran cirugías mayores, las cuales se realizan con protocolos especiales de asepsia y antisepsia.

Por otro lado, los reemplazos articulares de cadera y de rodilla son los más comunes y frecuentes en el mundo “han mostrado a través del tiempo ser muy consistente en los resultados y ser una buena opción para los pacientes de edad avanzada, estamos hablando de personas por encima de los 60 a 65 años, aunque existen pacientes jóvenes a los que les coloca un implante porque a veces es su única opción”, apuntó.

Aunque los más comunes son los de cadera y rodilla, en el Hospital se realizan todo tipo de reemplazos articulares y de acuerdo a López, la frecuencia de cirugías es la siguiente: “rodilla y cadera encabezan la lista, más cadera que rodilla; luego le sigue el hombro, el codo, los dedos y muñeca, tobillo y columna que se hacen con menos frecuencia”. Actualmente la institución cuenta con un grupo de 5 cirujanos expertos en reemplazos articulares de cadera y rodilla.

Finalmente, además de la disminución al máximo de la estancia hospitalaria, López afirma que otras metas e indicadores que vigila y cuida el programa de reemplazos articulares son: “disminuir la tasa de infecciones pos operatorias al mínimo; las luxaciones en cadera, para la rehabilitación precoz de los pacientes y reincorporación a sus actividades rápidamente; y en general las complicaciones de las cirugías primarias (reemplazo articular por primera vez); que de presentarse aflojamientos, infecciones o luxaciones, conllevaría a una cirugía compleja de revisión de prótesis”.


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