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Un modelo que no toca fallas estructurales del sistema

Por: Redacción EL PULSO
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"Cuando se analiza la Resolución de MAITE, se encuentra que recoge las estructuras del marco estratégico de la Política de Atención Integral en Salud (PAIS), y si bien se mencionan cambios en el aspecto operacional, sus ocho componentes se enmarcan dentro del MIAS” señaló Olga Lucía Zuluaga directora ejecutiva de ACESI, quien también analizó algunos de los cambios.

La primera novedad para la doctora Zuluaga consiste en hablar de un plan de acción donde se espera un liderazgo por parte de las entidades territoriales, lo que genera cierta incertidumbre: “la implementación del MIAS tuvo sus grandes deficiencias precisamente en la debilidad de las entidades territoriales para su implementación y si bien en el MAITE se establece un acompañamiento por parte del Ministerio de Salud, el cual, también se realizó con el MIAS, preocupa la capacidad que tenga desde el punto de vista presupuestal para un acompañamiento permanente que genere un real empoderamiento de los territorios en las regiones, y permita conocer la realidad de éstas en el campo”.

Ahora bien, la directora de ACESI reconoce que MAITE incluye un componente de financiación, el cual, no estaba contemplado en el MIAS, sin embargo considera que sus fuentes se ven débiles y requieren ser reforzadas.

En opinión de los hospitales públicos, representados en ACESI, existe consenso en que deben ser las entidades territoriales quienes lideren el proceso, pero para ello, se hace necesario que exista un fortalecimiento desde el punto de vista técnico y económico de las Secretarias Departamentales que les permita cumplir con las funciones asignadas. Esta consideración se extiende a varios de los componentes de MAITE: “Encontramos unos cambios en la priorización que genera el Ministerio en las rutas de atención, toda vez que estas deben ser definidas por los territorios, acorde con el análisis de su población, pero, es necesario que el Ministerio tenga en cuenta las particularidades en los territorios dado que existen muchas entidades territoriales que no tienen las capacidades técnicas, administrativas y financieras para implementar estos procesos y eso genera importantes retrasos a otros actores como municipios y hospitales”.

La doctora Zuluaga señala lo que sería una contradicción de MAITE y su deseo de fortalecer el accionar de las entidades territoriales, y es que se continúa hablando de redes de prestación de servicios, acorde con lo definido en la Resolución 1441/16, la cual, va en contravía de las competencias de los territorios en la medida que asigna la conformación de las redes a las EPS.

En lo que coincide la doctora Zuluaga con otros analistas del sistema es en cuestionar que tan pertinente es cambiar del MIAS a MAITE de manera tan temprana: “es necesario dar continuidad a las políticas públicas para que se logre su implementación, a pesar de que MAITE recoge muchas de las estrategias del MIAS, este tipo de cambios generan traumatismos en los equipos operativos, los cuales, están permanentemente bombardeados de normatividad que no se alcanza a implementar, cuando ya se está modificando. Lastimosamente, el sistema de salud Colombiano tiene demasiada legislación que se convierte en letra muerta por que si bien es cierto eses es el debe ser, como ocurrió con el MIAS, no se garantizan los recursos para su implementación ni la capacitación a los equipos técnicos que deben realizarla. Es necesario ser coherentes en un proceso de implementación por etapas que obedezca a las necesidades y situación de los territorios, generando un mayor acompañamiento en zonas donde hay un retraso tecnológico y técnico importante”.

Un modelo que no soluciona fallas estructurales

Y es que la expedición de MAITE a menos de un año de la reglamentación del MIAS genera en los actores una sensación de inestabilidad y más si se considera que no se conocen los avances del modelo anterior. Para el doctor Luis Alberto Martínez, director ejecutivo de AESA y coordinador de la Mesa Antioquia por la transformación del sistema de salud, si bien el MIAS tenía falencias, era una política que estaba empezando a implementarse, y con la llegada de un gobierno nuevo se arrasa con lo que había con tal de dar su sello personal, lo que hace perder tiempo, energías, y no se le da continuidad a las políticas.

En cuanto a las propuestas específicas del MAITE un aspecto crítico para el doctor Martínez es la falta de claridad en su financiación, al recurrir un poco a la práctica de “raspar” recursos de varias fuentes: “se sigue planteando que sea con los mismos recursos que tiene el sistema y se dice que le pedirá ayuda al aseguramiento y a las secretarias de salud para que ayuden a la cofinanciación; estas cosas llevan al cualquier iniciativa porque si no hay factibilidad financiera no habrá posibilidad de que salga adelante”.

En líneas generales, MAITE se diferencia del MIAS en que hace énfasis en plantear acciones más específicas y en la territorialidad, sin embargo habría que mirar que entiende el actual ministerio por territorio, porque según Martínez, allí podría estar la clave: “si van a ser las grandes extensiones que planteaba de manera muy general el MIAS que dividía el país en tres grandes Colombia, una rural, rural dispersa y otra urbana, y con base en eso planteaba el desarrollo del modelo integral de atención en salud, tendremos un gran problema. La territorialización y gestión de la salud pública debe partir de micro territorios que guardan similitud cultural, en medios de producción, étnica, y donde hay un desarrollo social y económico similar; esas subregiones podrían pasar incluso los límites del departamento. Ojalá esa sea la mirada del actual ministerio”.

Sin embargo la principal crítica al MAITE es que en esencia su expedición no elimina las que han sido consideradas por muchos como las fallas estructurales del sistema de salud. “se sigue discriminando a la población según su capacidad de pago, esto hace que la salud no sea realmente un derecho humano fundamental que goce del principio de universalidad y se le garantice a todos los residentes en el país de manera independiente a la raza, genero, lugar de residencia y sobre todo de su capacidad económica, sino que discrimine y segmente la población según la capacidad de pago, lo que hace que cualquier modelo de atención y este en especial, no ayude a garantizar el derecho”.

Y agrega Martínez: “Otra falla estructural que tampoco corrige, y no podría hacerlo porque se expide a través de una simple Resolución, es la fragmentación de los servicios que tiene su génesis en la ley 100 de 1993 al plantear la competencia entre prestadores y aseguradores con miras teóricas de lograr mayor calidad en la prestación y eficiencia en el manejo de los recursos, situación que no ha dado los frutos que se pensaba. Esta fragmentación conduce a que no haya integralidad en el cuidado de las personas ni de las poblaciones, que haya ineficiencia y despilfarro de recursos, y que obviamente cualquier modelo de atención fracase”.

Otras dos fallas estructurales que el MAITE no resuelve, es la intermediación financiera, ya que se le sigue endosando a las EPS la competencia de organizar las redes de atención y garantizar un desarrollo integral del talento humano en salud.

A pesar de los cuestionamientos el doctor Martínez concluye: “Hay muchas expectativas, esperemos que esas ocho líneas se desarrollen, pero ante todo que haya estabilidad y no que cada gobierno llegue con una idea distinta que tire al traste lo poco o mucho que se haya avanzado”.


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