MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 249 JUNIO DEL AÑO 2019 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com

Acciones más que teorías

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Con la adopción del Modelo de Acción Integral Territorial –MAITE –como marco operacional de la Política de Atención Integral en Salud –PAIS, se pretende que Colombia avance en la garantía del derecho a la salud de todos los residentes en la nación, y esto es loable desde todo punto de vista, sin embargo el asunto acá es que más allá de unos textos bien intencionados, el otro componente, el más importante, el de la voluntad política y la ejecución real de los objetivos, se aúne y alineé a los planteamientos teóricos, porque de lo contrario estaremos de nuevo ante letra muerta de otra norma.

Es entendible que ante el cambio de gobierno los nuevos funcionarios presenten ideas propias que responden a su visión política del mundo, pero en el caso de la salud en Colombia, llevamos décadas cambiando normas, reformando leyes, proponiendo modelos, haciendo diagnósticos, e infortunadamente seguimos padeciendo el síndrome de Adán, el cual incluso, en aras de discusión, podría ser positivo si se partiera del consenso entre todos los actores y la comunidad como eje central, y de una evaluación profunda de lo logrado, por desgracia, en el caso de MAITE, este aspecto podría ser su principal punto negativo, y ojala que sea el único.

En líneas generales varios conceptos son destacables del nuevo Modelo de Acción Integral Territorial. La importancia que se le otorga a las administraciones locales tanto del orden departamental como municipal, podría ser el punto de partida para recuperar la rectoría del sistema por parte del estado. Sin embargo en este aspecto surgen dudas: ¿con qué recursos nuevos se contará para que los territorios implementen las políticas? No se puede caer en lo que ha sido una pésima práctica en los últimos años, asignar funciones a la vez que se disminuye el giro de recursos. Los equipos de salud, mencionados en MAITE y dependientes de las autoridades sanitarias locales, no pueden seguir al vaivén de contratos temporales que hacen que los programas sean discontinuos, y esto necesita dinero fresco, y MAITE no dice de donde saldrán.

Exigir que las Entidades Administradoras de Planes de Beneficios – EAPB – no coloquen barreras de acceso es aplaudible, pero se supone que nunca las debieron colocar, de ahí que plasmarlo de nuevo en el texto de una Resolución no garantiza que se cumpla, y la estrategia debe acompañarse de otro tipo de acciones que pueden ser punitivas, de castigo social, o de perdida de la habilitación, o mínimo debe incidir en la calificación de calidad de las entidades que incumplan, de o contrario, esto también será letra muerta.

Tener un talento humano en salud capacitado y que responda con idoneidad a las necesidades sanitarias de las personas es un ideal de todos. Ordenar que se haga desde una Resolución es un poco diferente. La educación continua requiere financiación que no es clara dentro de la estructura financiera del sistema. La formación en los claustros universitarios implica acuerdos entre las necesidades epidemiológicas del país y los contenidos curriculares, y esa debe ser tarea en constante construcción que involucra a los ministerios de educación y salud, pero también a la academia, a los prestadores, a los aseguradores, en fin, debería ser el resultado de un trabajo mancomunado en búsqueda de los profesionales que Colombia necesita, pero además, con una normatividad que facilite la capacidad de resolución del talento humano y de las instituciones. En este caso, las talanqueras aparecen muchas veces desde la misma reglamentación.

Dos componentes más de MAITE son el resultado de realidades innegables del país. El enfoque diferencial del manejo de la salud es un ordenamiento de la Ley Estatutaria, pero más allá, es de la más simple lógica del sentido humano. No es posible aceptar que grupos poblacionales continúen sin acceder en condiciones de calidad a los servicios de salud, ya sea en las instancias curativas, o de promoción y prevención. Pero lograr este cierra en la brecha de equidad no depende de la buena voluntad de actores individuales, debe ser una estrategia que obedezca a una planificación inteligente desde el nivel central del estado, de lo contario, no se pasarán de paños de agua tibia y discursos bonitos pero ineficaces.

Por último, la articulación intersectorial es inaplazable, el mantenimiento de la salud no depende solo del sector salud. Pero esta una verdad que se conoce desde hace décadas. El agua potable es indispensable, una buena nutrición, una calidad adecuada de las viviendas, son factores sine qua la salud no es posible, y eso lo deben saber los gobernantes. De ahí que MAITE puede ser insuficiente si la salud no es una prioridad el estado. Y eso nos lo demostrará la gestión del ministerio en los próximos tres años y medio.


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