MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 249 JUNIO DEL AÑO 2019 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com

Sorprendente: paises ricos exigen transparencia a la industria farmacéutica de innovación durante la 72 Asamblea Mundial de la Salud

Por: Francisco Rossi. Fundación IFARMA.
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Terminó la 72 Asamblea Mundial de la Salud. Asamblea que será recordada por las controversias, los debates y las negociaciones sobre una resolución propuesta por el gobierno italiano, con el liderazgo personal de la Ministra Giulia Grillo, para que los precios de los medicamentos sean transparentes. Para que se conozcan los costos y resultados de los estudios clínicos y los costos de investigación y desarrollo de los nuevos medicamentos. El Gobierno de Italia no es precisamente izquierdista, anti globalización o pro demócrata. Es un gobierno de derecha.

Grecia, Malasia, Portugal, Serbia, Slovenia, Africa del Sur, España, Turquía y Uganda, co-patrocinaron la propuesta de Italia en una expresión de rechazo a las estrategias de una industria farmacéutica que ha utilizado una posición de dominio en el mercado para abusar de muchos países. Países pobres y países de ingreso medio como cabía esperar. Pero no dejó de ser impresionante ver ministros y ministras de salud de países ricos, reclamar cual si activistas de ONG fueran.

Sorprendente. Países que se pavonean con el título de “democracias de mercado” por utilizar las mejores prácticas, pidiendo (debo decir exigiendo) transparencia para el mercado farmacéutico. Sorprendente. Los que crecimos en el sector salud en Colombia, hemos tenido que aprender mucho sobre economías de mercado dado el giro de nuestro sistema de salud en 1993. Nos han explicado varias veces que los precios de los productos de un mercado se construyen a partir de la transparencia y la simetria en la información entre oferentes y demandantes. Y que la regulación existe para reducir las asimetrías, alli donde estas aparezcan, y para hacer transparente lo que no lo es. Pero Colombia sigue siendo país en vías de desarrollo. No un país desarrollado.

Pocos días antes (el 16 de mayo) presenciamos otro sorprendente evento, esta vez en el Congreso de Los Estados Unidos de América. Una audiencia pública sobre el precio del medicamento “truvada®“de Gilead Sciences, un medicamento autorizado para la prevención del VIH. A juicio de algunos congresistas, no tiene mucha presentación que los norteamericanos paguen US $60 por un medicamento patentado que se consigue en versiones genéricas en muchos otros países, por tan solo US $ 0,12. Especialmente si, como se dijo en la audiencia, los estudios clínicos que condujeron a su uso como prevención de la transmisión del VIH fueron financiados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y por el CDC (Centro de Control de enfermedades). Varias de las patentes registradas en Estados Unidos pertenecen al CDC y al HHS (Health and Human Services, el equivalente al Ministerio de Salud).

El CEO de Gilead, Daniel O´Day debió enfrentar un verdadero tsunami de críticas por parte de los legisladores, los activistas, la Universidad de Yale y organizaciones de pacientes. Alexandria Ocasio-Cortez, congresista demócrata (de la que se oye mucho en salud en los últimos meses) fue muy crítica. No con Gilead o con Mr. O´Day, pero sí con el sistema de incentivos que permite (y estimula) que estas industrias abusen con sus precios a pesar de haberse beneficiado de investigaciones financiadas con recursos públicos.

A Italia y sus co-equiperos se fueron sumando muchos otros países. Todas las ONGs que tienen su foco en el acceso a los medicamentos en el mundo, apoyaron con entusiasmo. En Colombia, las organizaciones del Comité por la veeduría ciudadana en Salud, (Misión Salud, IFARMA, OBSERVAMED, la Federación Médica Colombiana y el CIMUN – Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional) enviamos cartas al gobierno para que apoyaran la resolución. Pero el poder del Lobby mostró lado obscuro, y gobiernos “respetables“; Alemania, Suecia, el Reino Unido, Hungría y en menor medida (¡ver para creer!) Suiza y los Estados Unidos, se opusieron. Dinamarca, Bélgica y la propia Francia manifestaron desacuerdos.

La resolución empezó a tambalear y el texto original se debilitó. En la OMS, las resoluciones se aprueban por consenso. Un país cualquiera que se oponga, tiene en la práctica un derecho a veto. Las cosas se polarizaron pues muchos argumentaban que, en pro de la transparencia, algún acuerdo era mejor que nada. Pero otros consideraban que un mal acuerdo era peor que lo que ya existía.

Entonces, un grupo de paises y el secretariado (los funcionarios) de la OMS organizaron un side event para ofrecer ilustración a los países miembros antes de las deliberaciones. ¿Qué es eso? La Asamblea Mundial de la Salud es una muy solemne asamblea, celebrada en el Palacio de las Naciones, en la que el director y el consejo ejecutivo, acuerdan una agenda que normalmente incluye una serie de resoluciones que son discutidas una a una por los representantes de los países miembros, y que son adoptadas si hay un acuerdo general. Si no hay tal acuerdo, el presidente de la Asamblea convoca un grupo de trabajo para preparar un borrador de nueva resolución, que será debatido hasta lograr consenso.

Cuando esto sucede, y ha sucedido sistemáticamente desde hace 20 años, que yo recuerde, con los asuntos relativos a la propiedad intelectual, los precios y el acceso a los medicamentos, es usual que un grupo de países convoque un evento paralelo, no incluido en la agenda, de ingreso usualmente libre y que se lleva a cabo durante el medio día para no afectar la agenda.

El evento titulado “Acceso a medicamentos, vacunas y productos para la salud: una aproximación multidimensional para asegurar transparencia en los mercados, productos accesibles y de calidad para alcanzar la cobertura universal en salud“ fue organizado a solicitud de Italia y Corea del Sur y se sumaron como co-patrocinadores (y oradores) Costa Rica, Grecia, Indonesia, Mexico, Mongolia, Holanda, Portugal, Arabia Saudita, España y Vietnam. Fue convocado en un salón para 200 personas pero ingresaron cerca de 400. Y se celebró el primer día de la Asamblea, el 20 de mayo a las 12:15PM.

Soonman Kwon Seoul, de la Universidad nacional de salud pública de Corea, hizo una presentación del problema general, resaltando que la debilidad para negociar está en la base del problema de los precios y el accesso, y esta debilidad se relaciona con la ausencia de datos sobre el costo de la investigación y desarrollo de las medicinas. Mencionó como los altos precios constituyen un gran impedimento para la cobertura universal en salud y ponen en riesgo la sostenibilidad de muchos sistemas de salud. Denunció que algunas multinacionales amenazan con retirar productos del mercado para subir los precios. Los gobiernos han intentado resolver este problema con acuerdos de precios al ingreso (algo parecido a lo que Colombia intenta con los precios de entrada) la evaluación de tecnología, precios internacionales de referencia, compras agragadas y las licencias obligatorias.

Gianis Baskozos secretario General de Salud Pública de Grecia puso énfasis en las negociaciones que obligan a mantener bajo confidencialidad los precios reales, para inutilizar los métodos de referenciación Internacional de precios. La vieja estrategia de “divide y vencerás“.

El representante de Chipre subió el tono criticando las prácticas antiéticas de la industria para con su país, una isla con 800.000 habitantes con muy poco poder de negociación. Citó el caso de un medicamento para una enfermedad rara que ha sido ofrecido al país a un costo de 800.000 euros paciente/año. Así mismo mostró un análisis del tiempo que se demoran los laboratorios en registrar sus productos en la isla. En promedio, los medicamentos novedosos ingresan con un retraso de 4 años, por no ser un mercado interesante.

Lucas Di Basi, Director de la Agencia Italiana de Medicamentos preguntaba sobre la tan mentada práctica de precios diferenciales. Práctica reivindicada por la gran industria según la cual, se aplican precios de acuerdo con el Producto Interno Bruto de cada país. Sin embargo mostró como una vacuna para Neumococo fue vendida al Líbano, al doble del precio que a Grecia. Y terminó afirmando que si los gobiernos son los mayores inversionistas en la industria farmacéutica, deberían tener el poder de moldear el mercado.

El Ministro de Salud y Bienestar de Corea del Sur, Neunghoo Park, reconoció que muchas enfermedades antiguamente intratables, hoy disponen de terapias eficaces, pero a consecuencia de los monopolios que conducen a precios muy altos, los pacientes no los pueden utilizar. Una respuesta así no es respuesta.

Armando Bartolazzi, subsecretario italiano de salud, resaltó la importancia de que los gobiernos cuenten con información suficiente para asignar eficientemente los recursos. Recordó como los ciudadanos-contribuyentes, están pagando varias veces por medicamentos cuyos precios los hacen inaccesibles. Criticó igualmente el déficit de información sobre los estudios clínicos. Muy pocos estudios se ajustan a la Ley Europea que exige un registro previo de cada estudio y exige que los resultados, positivos o no, sean divulgados. No solamente para poder actuar con conocimiento, sino para evitar costosas repeticiones. Y criticó también el hecho de que muchas de las que hoy se presentan cono innovaciones, son solamente modificaciones para preservar la exclusividad en el mercado.

Bruno Bruins, Ministro de Salud, Bienestar y Deporte de Holanda, llamó la atención sobre la escasez de ciertos medicamentos que ya llevan tiempo en el mercado pero que siguen siendo útiles y no han sido superados. Algunos antibióticos “esenciales“son fabricados solamente en una planta en el mundo entero, lo que resulta muy preocupante. Su Colega Español se refirió a algunos medicamentos para el Cáncer que siguen siendo útiles pero que son difíciles de obtener por ser menos rentables.

Marta Temido, Ministra de Salud de Portugal expresó su preocupación por el incremento en costos derivado del envejecimiento de la población y el incremento de las enfermedades crónicas. Dado que los sistemas de salud son presionados para la adopción de nuevos medicamentos, se requiere transparencia y evidencia para la toma de decisiones. “La Transparencia en un valor fundamental para sociedades modernas, abiertas y democráticas. Sin embargo una ausencia de transparencia prevalece en el mercado de los productos farmacéuticos y tecnologías médicas, desde la investigación y el desarrollo hasta el aseguramiento de la calidad, la capacidad regulatoria, la cadena de distribución y el uso“, afirmó.

Epílogo. El borrador de resolución sufrió varios recortes, más búsquedas de lenguaje más aceptable para todas las partes. Tres asuntos trascendentales fueron modificados, restándole mucha fuerza. La obligación de divulgar los resultados y los costos de los estudios clínicos. La divulgación de los costos reales de investigación y desarrollo de las innovaciones y las negociaciones secretas, es decir, la obligación de divulgar precios reales. Lo mismo parece haber sucedido con la invitación a utilizar las flexibilidades de los acuerdos multilaterales sobre propiedad intelectual. No conocemos aún el texto definitivo y será necesario analizarlo con lupa.


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