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Ingeniería de tejidos: ¡Una solución real para problemas reales!

Por: Abraham Chams Anturi, Director Unidad Funcional Materno Infantil de San Vicente Fundación. Profesor Asociado de la Sección de Cirugía y Urología Pediátrica, Universidad de Antioquia.
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En los últimos años el desarrollo conjunto de la medicina, la biología celular y la ingeniería ha permitido soñar con crear y remplazar órganos y tejidos en seres vivos. En la actualidad los cirujanos utilizamos diferentes materiales para de alguna manera sustituir la función de algunas estructuras, como es el caso de prótesis metálicas, mallas de polipropileno, injertos de dacrón y góretex entre otros. Además, utilizamos órganos provenientes de donantes (vivos o fallecidos), que deben ir acompañados de inmunosupresores en los receptores para evitar el rechazo.

Desafortunadamente el uso de biomateriales puede traer algunos problemas, como el aumento de las infecciones, el rechazo y además estos no pueden crecer con los pacientes pediátricos. Por otro lado, el problema de la inmunosupresión trae trastornos en el desarrollo y crecimiento de los niños.

Las sustituciones nativas de órganos, como el caso del ascenso gástrico y la interposición de colon, tienen el inconveniente del cambio anatómico de estos órganos y la pérdida de su función inicial.

La ingeniería de órganos usa fundamentalmente células cultivadas y/o modificadas genéticamente en el laboratorio como material de ingeniería. En los últimos años ha tomado importancia el uso de células madres, este concepto es amplio ya que incluye a las toti-potenciales, multi-potenciales o incluso células maduras que pueden regresar a etapas anteriores de su desarrollo.

vivan, crezcan y se diferencien, deben ser implantadas en un andamiaje o estructura en tres dimensiones que pueda imitar la función de un órgano. Estos sirven para remplazar parte de un órgano dañado o como vehículo para transportar células y moléculas en su interior hasta el tejido u órgano diana, en este sentido los nanotubos son firmes candidatos para convertirse en “andamios” para órganos ya que son biocompatibles, resistentes a la biodegradación y pueden ser funcionalizados con biomoléculas. Estos nanotubos pueden ser artificiales, como es el caso de algunos biopolímeros y naturales a partir de la elastina, fibronectina y colágeno de la matriz extracelular.

En la práctica clínica encontramos diferentes enfermedades que podrían beneficiarse de esta disciplina, desde patologías congénitas hasta las adquiridas. Existen grupos en el mundo trabajando y desarrollando técnicas en construcción de hueso y cartílago, músculo cardíaco, tejido vascular, hepático y de una forma especial gastrointestinal. Actualmente existe un trabajo colaborativo entre la Universidad de Antioquia y San Vicente Fundación, de forma especial en las áreas de cardiología y de cirugía pediátrica.

La gran enseñanza es que siempre debemos partir de un problema real y concreto en salud, este dilema médico-quirúrgico debe llevarnos al campo de la investigación, con una estricta metodología científica, consolidando el conocimiento teórico, las habilidades manuales, sin mencionar el trabajo en equipo multidisciplinario, tomando siempre la decisión más apropiada para nuestros pacientes.


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