MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 252 SEPTIEMBRE DEL AÑO 2019 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com

Lina Marcela Marín Orozco, enfermera líder Clínica de adicciones.

Clínica de adicciones de Rionegro trabaja para lograr altos índices en rehabilitación

Por: María Fernanda Córdoba Álvarez
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La Clínica de Adicciones del Hospital San Vicente Fundación de Rionegro recibió un reconocimiento en la categoría “Programa con altos estándares de calidad que impacta la salud mental de la población rionegrera” en el marco de los Premios Avanzamos Contigo, organizados por la Secretaria de Salud y Protección Social de este municipio.

El Hospital San Vicente Fundación de Medellín, ha servido como ejemplo y ha prestado apoyo incondicional en el desarrollo y reconocimiento del programa de adicciones del Hospital San Vicente Rionegro, el cual hace dos años se ha venido conformando con el apoyo de la Alcaldía de Rionegro.

Una característica a resaltar del grupo de adicciones de los Hospitales San Vicente de Rionegro y Medellín, es que tienen el único programa que es desarrollado tiene por un equipo multidisciplinario, idóneo y completo para tratar este tipo de patologías en el departamento de Antioquia.

El programa de Rionegro, al igual que el de Medellín, atiende todo tipo de adicciones, no solo la dependencia a sustancias químicas sino también a las conductuales, como la ludopatía y el uso problemático del internet.

En un principio el programa “empezó a trabajar con una población más vulnerable, personas en los niveles de Sisbén uno y dos, y que se encontraban con régimen de aseguramiento o sin régimen, y que padecieran alguna de estas patologías, explicó, Ferney Rodríguez, director de la unidad de enfermedades crónicas de oncología y neurociencia del Hospital San Vicente Rionegro; igualmente, indicó que el objetivo además de impactar y concientizar a grupo de la población, también busca abarcar la totalidad del municipio.

Con el fin de resolver los problemas de salud mental asociados a las adiciones, y realizar acciones de promoción y prevención, el programa de adicciones de Rionegro, recorre las escuelas y colegios del oriente antioqueño dictando charlas de concientización, no solo a los estudiantes, sino también a los docentes y padres de familia; además se desplazan a los hogares geriátricos para dialogar con personas de la tercera edad.

De acuerdo con Rodríguez, “el programa es asesorado por varias especialidades como: psiquiatría, enfermería, psicología, nutrición, neumología, medicina general, medicina interna, trabajo social, terapia familiar, entre otras, y dependiendo de las necesidades del paciente”.

Un papel fundamental de la Clínica de adicciones es el ejercido desde el área de enfermería, dado que funciona como un puente entre el paciente, la familia y las especialidades, para lograr así una comunicación efectiva. Del mismo modo gestiona el ingreso de los pacientes y agiliza el proceso con las aseguradoras en temas como las autorizaciones para programar el ciclo de terapias.

Durante el 2018 se atendieron 372 pacientes en la Clínica de adicciones, el 17% de los que fueron rehabilitados tuvieron recaídas después de recibir el tratamiento completo, mientras un 83% fueron rehabilitados satisfactoriamente.

El tratamiento de estos tipos de adicciones es netamente ambulatorio, porque según el director de la unidad de enfermedades crónicas de oncología y neurociencia: “en un principio se busca que el paciente no se hospitalice sino que esté todo el tiempo en consultas de atención ambulatoria, para que pueda seguir trabajando si está en capacidad; que siga en su ambiente normal, donde él también tiene que afrontar las adicciones. Si se interna, y después sale a su ambiente normal, puede recaer más fácilmente”.

El objetivo principal de la Clínica es lograr abstinencia total y mejoría en la funcionalidad de todas las áreas del desempeño de los pacientes, de acuerdo con Lina Marcela Marín, enfermera líder de la Clínica de adicciones, un paciente empieza a evolucionar cuando completa tres meses de abstinencia dado que en ese momento se puede saber que ha logrado controlar sus factores de riesgo; luego de que el paciente pase por esta etapa, entra a un proceso de seguimiento con una duración de cuatro meses disminuyendo la intensidad de las consultas y controles; después de este periodo si el paciente no tiene ninguna recaída o dificultad, el proceso se cierra y se da de alta. El proceso ambulatorio puede durar entre seis meses a un año.

Es fundamental el acompañamiento de las familias en el tratamiento puesto que “un paciente con familia comprometida tiene resultados más tangibles o rápidos”, afirma la enfermera líder de la Clínica de adicciones.

Cabe resaltar que las actividades individuales son importantes para el paciente, no obstante, la familia también debe de recibir tratamiento, puesto que ellos padecen bastante sufrimiento entorno a la enfermedad: “hay familias que hacen los tratamientos sin el paciente cuando éste no ha tomado la decisión de rehabilitarse, y son ellos los que vienen a aprender lo que les corresponde para sanar, soltar, mejorar la comunicación y las dinámicas familiares, e incluso para lograr que el paciente tome la decisión de empezar un tratamiento”, comentó Lina Marcela Marín.

Por otro lado, la enfermera líder sugiere algunas recomendaciones para evitar caer en el mundo de las adicciones, tales como: una comunicación apropiada en el entorno familiar, supervisión adecuada para los jóvenes y niños, evitar el maltrato, el abuso y los excesos, proporcionar espacios adecuados para el crecimiento de los jóvenes, tener buenas relaciones sociales que aporten a su desarrollo, aprender a manejar las emociones y por último entender que hay muchos mitos acerca de las adicciones, por lo tanto es pertinente adquirir información científica y precisa para tener claridad.


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