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Capital Mínimo y Patrimonio Adecuado: cifras contrastadas. En salud es necesario inyección de $8 billones de capitalización

Por: Jaime Alberto Peláez Quintero, especialista en economía de la salud -UPB
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Quizás uno de los informes que con mayor expectativa se espera en el sector de la salud, desde la perspectiva económica y financiera, es el de los cumplimientos en indicadores de permanencia, y que evalúa el riesgo financiero de las aseguradoras en salud de ambos regímenes, ya que permite proyectar tanto la efectividad de las medidas adoptadas en virtud del Decreto 2702 de 2014 y complementarios, como la viabilidad y permanencia a nivel micro y sectorial de la salud en Colombia, con sus impactos derivados en toda la cadena de prestaciones y provisión.

Los resultados anteriores mostraban un deterioro real, progresivo y preocupante en términos de descapitalización, situación financiera, riesgo operativo y financiero, condiciones de capital mínimo, además de la provisiones y reservas que deberán calcularse, constituirse y mantenerse, acompañadas de las acciones de inversión que respalden los gastos futuros, es decir, la solvencia que debe sustentarse como modelo financiero que respalda la gestión en salud.

La Superintendencia Nacional de Salud publicó en el mes de abril el informe preliminar a la evaluación de cumplimiento de los indicadores de capital mínimo y patrimonio adecuado, con fecha de corte abril 13 de 2020, documento que se encuentra en fase de revisión y por lo tanto en el reporte hay aspectos que son esenciales precisar. El primero, es que no se incluye el indicador de inversiones, toda vez que la SNS se encuentra a la espera de los certificados de deuda NO UPC que permite determinar el resultado del indicador de régimen de inversiones para EPS. En segundo lugar, durante 2019 se presentaron 4 liquidaciones de EPS: Comfacor, Cruz Blanca, Emdisalud, Saludvida, (a partir de octubre de 2019). Igualmente, destaca el informe que 7 EPS solicitaron autorización para suscribir Planes de Reorganización Institucional y/o Plan de Ajuste Financiero en la vigencia, siendo ellas: Coosalud S.A, Sura, Convida, Comparta, Famisanar, Capital Salud y SOS. Asimismo, el informe precisa que la EPS Coosalud está pendiente de aprobación de sus estados financieros.

Capital mínimo

Los indicadores a diciembre 31 de 2019 dan cuenta de un capital mínimo negativo de $5.3 billones, según el cálculo de las 34 EPS que reportaron información, toda vez que 15 de ellas (44.12%), registraron resultados positivos por $3.5 billones, no obstante 19 EPS (55.88%), por el contrario computaron resultados negativos por $5.3 billones, para un agregado general neto de -$1.8 billones. Es decir, según los requerimientos del Decreto 2702 de 2014, el sector de la salud a diciembre 31 de 2019, se encuentra descapitalizado en $5.3 billones, lo que implicó un aumento del 15,22%, por cuanto en 2018 el guarismo negativo era de $4,6 billones.

Este valor se modifica si solo se registran efectivamente nuevas capitalizaciones, como ocurrió entre 2015 y 2017 que fueron de $1.6 billones (en este informe de SNS no se informa de capitalizaciones), es decir un promedio de $480.000 millones por año en estos 3 años, unas en recursos ($910 millones) y otras en otros efectos como Bonos Obligatoriamente Convertibles en Acciones, - Bocas-. Si bien estas de inyecciones de capital se constituyen en un fortalecimiento patrimonial, de otra parte la forma más adecuada es aquella que se obtiene directamente de las eficiencias técnicas en operación y funcionamiento y que contribuyen a conjugar pérdidas de períodos anteriores, lo cual no es muy usual en el sector, por cuanto el desarreglo sectorial corriente oscila en promedio entre $1.0 a $1.5 billones por año, afectando en neto, habida cuenta que tales valores negativos menguan los capitales aportados.

Las demandas por nuevas formas de capitalización, desde junio de 2015, permiten comparativamente determinar un crecimiento en los reclamos por fortalecer los capitales de las aseguradoras en salud como garantía de subsistencia institucional y sectorial, toda vez que en diciembre de 2015, el defecto en capital mínimo fue de $2.4 billones en 19 EPS, es decir que para 2019 se incrementó en $2,9 billones la diferencia de la insuficiencia, lo que equivale a un crecimiento negativo del 120,83%.

En detalle, las 10 EPS del régimen contributivo presentaron un saldo positivo o exceso de capital mínimo por $2.5 billones, siendo las del subsidiado quienes reportaron las mayores demandas por capital, o lo que es lo mismo, una descapitalización por $2.4 en el consolidado de las 12 EPS con saldo negativo.

Para las tres EPS habilitadas para operar en los dos regímenes, el saldo neto fue negativo en $81 mil millones. Las empresas Administradoras de Planes de Beneficio, que solicitaron Planes de Reorganización Institución -PRI- y/o Ajuste Financiero, para 5 el resultado fue negativo en -$1.7 billones, cifras estas que ponen de manifiesto la situación compleja sectorial, dado que incluso aseguradoras con alta reputación, conocimiento misional, y referentes del sistema, hoy reclaman salvavidas empresariales, lo que se traduce en una forma real de crisis de la estructura y modelo financiero.

Las alternativas parecen ser, reajustar la UPC para que este más ajustada al real gasto en salud, o ajustar las formas de acreditar la solvencia e indicadores, por cuanto, aunque se valida su necesidad y pertinencia, el sistema de salud en Colombia no lo soporta. Transcurridos cinco años, la mitad del tiempo concedido para el cumplimiento de los indicadores de solvencia, aún persisten los deterioros, son recurrentes y crecientes en términos de sostenibilidad, lo que en la práctica muestra que son altamente exigentes para las actuales capacidades institucionales más allá de unas pocas EPS, lo que conducirá indefectiblemente, o por efecto de descapitalización, hacia la sobrevivencia de aquellas con un músculo financiero mayor en combinación de algunas condiciones particulares de operación y funcionamiento.

Pese a presentarse un patrimonio adecuado negativo de $8 billones en 2019, según el consolidado de las 34 EPS se presentó una disminución de $864.000 millones que equivale en términos corrientes al 9,64 %, respecto de 2018, pero de $2.6 billones más que diciembre de 2015, lo que representó un aumento de $2.6 billones o de 47 %, o 1.47 veces. Lo que es lo mismo, es la cantidad de recursos que desequilibran el balance estructural del sistema haciéndolo insolvente e insostenible y que demanda inyección de nuevos fondos y recursos, combinados con un modelo de salud más costo efectivo, toda vez que el patrimonio técnico resulta (capital primario + secundario) ser inferior al patrimonio adecuado (8 % ingresos operacionales en los 12 últimos meses), en toda la serie de años desde 2015, como primer reporte de evaluación sectorial, y esto ya es de preocupación en un lustro, ya que este indicador cada vigencia fiscal está más deteriorado, inclusive si se considera que varias aseguradoras se liquidaron y están en revisión de informes, lo que podría superar el valor de 2018.

En un análisis por régimen se encuentra que el contributivo es el único que registra un consolidado positivo por valor de $969 mil millones en 11 EPS. Siete registran un patrimonio adecuado: EPM, Aliansalud, Sanitas, Salud Total, CCF. Valle, Sura y Compensar con $1.5 billones que contrastan con 4 EPS: SOS, Famisanar, Ferrocarriles, Salud Mia EPS, en las que por el contrario su defecto es negativo en $555 mil millones. Por el subsidiado se requiere una mejora de patrimonio adecuado pues su descapitalización total fue $2.7 billones, y donde 12 EPS arrojaron resultados negativos en patrimonio adecuado por $2.8 billones, que no logran ser compensados por las pocas aseguradoras (3), que con solo 134 mil millones obtienen un nivel de patrimonio adecuado.

En el mismo sentido, las EPS que habilitadas para operar en ambos regímenes (Mutual Ser, Nueva EPS y Saludvida), mantienen tendencia negativa, toda vez que las tres en conjunto comprometen su patrimonio en $736 mil millones, siendo más grave en Saludvida cuyo resultado fue negativo en $936 mil millones y que terminó siendo liquidada en octubre de 2019.

En las EPS con Plan de Reorganización Institucional y/o Plan de Ajuste Financiero: Medimás, Emssanar SAS, Asmet SAS, Coomeva y Ecoopsos SAS, el defecto supera cualquier pronóstico resultando con un patrimonio adecuado negativo de $3.8 billones, donde se destaca Medimás con -$1.5 billones, seguida de Emssanar SAS con -$809 mil millones y Asmet SAS con -$782 mil millones.

Dos líneas enseñan variaciones porcentuales en el comportamiento de las EPS cuando se establecen los crecimientos y decrecimientos. La primera, denominada déficit anual del defecto patrimonial, solo entre EPS deficitarias y tomando la variación en el mismo año de reporte entre las que muestran resultado de patrimonio adecuado, menos la variación de las que reportaron saldo negativo por este mismo concepto, se obtiene que en junio de 2015 había una variación de -18.93% (de la resta de $5.3 billones en EPS deficitarias y 4.5 billones en superavitarias) y en diciembre de 2019 esta variación fue de -27.76% (8.0 billones EPS negativas menos $6.2 billones saldos). La segunda línea muestra la variación porcentual solo entre los valores de las EPS deficitarias de un año a otro, allí el resultado es 3.11%, que sale de la comparación entre diciembre de 2015 que reportó un saldo negativo de $5.5 billones, y la resta de lo reportado por el mismo concepto en junio de 2015: $5.3 billones, y de diciembre de 2019 contra diciembre de 2018 que fue de 9.64%.

La diferencia entre EPS deficitarias y con patrimonio adecuado presenta un comportamiento regular hasta el 2018, reduciéndose el diferencial, especialmente hasta el año 2018 que se situó en -11.84%, pero cae abruptamente para 2019, en otras palabras se amplió la brecha del deterioro, que había sido mejor en años precedentes, y donde el gatt fue sensiblemente menor. Esto se explica en parte por el incremento acelerado de las EPS con PRI y Ajuste Financiero, por cuanto el defecto patrimonial es de $3.8 billones, lo mismo que del subsidiado cuyo neto fue de $2.7. Sumados estos dos grupos se tienen $6.5 billones.

La otra línea de análisis permite inferir que iniciando en junio de 2015, y con una variación de 3.11%, se aumenta el diferencial negativo en diciembre de 2015, 2016 y 2017 y 2018, pero desciende profundamente en 2019 con una variación de 9.64%, en otras palabras, mejoró en 12.33 puntos porcentuales, pero se mantiene un comportamiento negativo.

En conclusión, la descapitalización del sector salud en 2019 es de $8 billones, y no obstante que en 2018 fue de $9 billones, lo cual supone una mejoría del 9.64%, habiendo transcurrido un quinquenio desde que se implementó la exigibilidad de cumplimientos de márgenes de solvencia y permanencia de las EPS, cada vez el indicador es más dramático, aunque para los Decretos 1683 y 1424 de 2019, facilitan la utilización de instrumentos financieros que contribuyen en la mejora de flujos de recursos.

Lo preocupante es que por primera vez aseguradoras que han mostrado ser referentes en su modelo en salud y esquema financiero, en este último reporte solicitan planes de reorganización y ajuste financiero, lo que demandaría un análisis en profundidad, pero además si se tiene en cuenta que no se consideran las EPS en causal de liquidación y de Coosalud, se evidencia el desequilibrio estructural en el modelo financiero del aseguramiento, haciéndolos insolventes, insostenibles y de alto riesgo financiero y operativo para todos los demás agentes involucrados.


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