MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 276 SEPTIEMBRE DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter

Ahora ¿tercera dosis?

Por: Claudia Vargas y Francisco Rossi, IFARMA, y Carlos Durán y Claudia Vaca, Proyecto DIME (Decisiones Informadas en Medicamentos)
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No hay duda sobre que las grandes farmacéuticas han movido todas sus capacidades y recursos para hacer de la peor tragedia de la humanidad, un gran negocio. El mundo se hunde en una crisis económica y social brutal, y a decir de muchos líderes del multilateralismo de las organizaciones de Naciones Unidas, en un “fracaso moral”, mientras se disparan las ganancias y, sobre todo, sube el valor de las acciones de los que antes hacían medicamentos para evitar la muerte, el sufrimiento y el dolor, y ahora se han convertido en fondos de inversión que ante todo producen ganancias.

Por eso la pregunta de si detrás de los titulares (que no de las publicaciones científicas) de la conveniencia de terceras dosis, podría haber más un interés comercial que una conveniencia sanitaria y epidemiológica. Pregunta pertinente ante la crisis reputacional de las grandes farmacéuticas con todo lo que hemos visto, especialmente la forma en que se han negociado los contratos con los países en desarrollo y su falta de transparencia. Pero también es una pregunta pertinente porque como dijo el cada vez más angustiado director general de la OMS, enfrentamos un apartheid de vacunas con una impresentable concentración de dosis en países ricos y una deficiencia, cuando no ausencia, en los más pobres.

El doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus hizo el 4 de agosto un angustioso llamado para una moratoria en la aplicación de terceras dosis, hasta que todos los países del mundo hubieran llegado a vacunar por lo menos al 10 % de su población.

Pero el Presidente Biden, y Macron, y el Primer Ministro de Israel, y luego muchos países como Chile, Rusia, Alemania, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, República Dominicana y Uruguay, anunciaron la destinación de recursos para comprar terceras dosis para sus votantes. El Gobierno de Colombia ha sido claro en su decisión. Autorizó el uso de una tercera dosis de refuerzo, solamente para pacientes inmuno suprimidos.

Entonces nos embarcamos en una tarea en dos vertientes. Buscar los datos científicos y epidemiológicos que justifican esa decisión en primer lugar, y seguir los anuncios políticos, particularmente porque, necesarias o no, útiles o no, significarán un mayor retraso en la cobertura global, dada la incapacidad de los fabricantes de suplir las dosis necesarias para todo el mundo, convenientemente escasas, para poder especular con los precios.

Los datos científicos son pocos. Una búsqueda en el sistema integrado de Bibliotecas HECHO, de la FUCS (que incluye además de Scielo, Pubmed y Medline la “literatura gris”) con las palabras clave Third dose vaccine covid arrojó 326 resultados. Al eliminar los que no fueran artículos científicos sometidos a evaluación por pares, solamente quedaron 8, y de estos 8, la mayoría menciona la conveniencia/utilidad de una tercera dosis, pero sólo en pacientes en tratamiento para distintos tipos de cáncer o en pacientes inmuno suprimidos post trasplante. Uno mostró que los pacientes seronegativos al momento de recibir la primera dosis, experimentan reducciones significativas en la respuesta inmune a partir del sexto mes*.

Los otros 318 correspondían a artículos de prensa con los anuncios de las oficinas de prensa de los laboratorios y de las oficinas de prensa de gobiernos y Ministerios de salud. En algunos se mencionan las solicitudes de autorización de emergencia a las autoridades regulatorias, por lo que dirigimos la búsqueda a las páginas de la EMA y la FDA.

El 12 de agosto, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) “enmendó las autorizaciones de uso de emergencia (EUA) tanto para la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech como para la vacuna contra el COVID-19 de Moderna, para permitir el uso de una dosis adicional en ciertos individuos inmunodeprimidos (sistema inmunitario debilitado), específicamente, para aquellas personas receptores de trasplantes de órganos sólidos o a quienes se les haya diagnosticado afecciones de salud que se consideran tener un nivel equivalente de inmunodepresión”**.

La EMA, autoridad sanitaria comunitaria de la Unión Europea dijo:

“Actualmente es demasiado pronto para decir si se necesitarán dosis de refuerzo. Todavía no hay datos suficientes para comprender cuánto tiempo dura la protección de las vacunas COVID-19, por lo que se desconoce la necesidad de dosis adicionales de las vacunas. Además, se debe considerar el impacto de la propagación de variantes del virus. La EMA, junto con el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y los grupos asesores técnicos de inmunización nacionales de los Estados miembros de la UE, está revisando todos los datos que están disponibles. Estos incluyen datos de ensayos clínicos que investigan dosis de refuerzo y datos sobre la eficacia de las vacunas de Europa y otras partes del mundo”.

Que la FDA se apresure a autorizar lo que Pfizer. Moderna, o las demás poderosas multinacionales farmacéuticas, no es sorpresivo. En su momento se autorizó la cloroquina y el remdesivir, con plazos perentorios del presidente Trump.

Hay otros datos que no son científicos sino políticos. El 80 % de las vacunas se quedan en los países ricos. Pfizer y Moderna han anunciado que las dosis de refuerzo serán un poquito más caras, pues con terceras dosis se volvieron más escasas.

Se entiende entonces el desespero de la OMS. “Pensamos claramente que los datos actuales no indican que las dosis de refuerzo sean necesarias”, declaró la científica jefe de la OMS, Soumya Swaminathan, en rueda de prensa. La responsable explicó que hay que “esperar que la ciencia diga cuándo se necesitan los refuerzos, para qué grupos de personas y para qué vacunas”. Desde un punto de vista “moral y ético”, la científica criticó que los países ricos administren la tercera dosis “cuando el resto del mundo espera su primera inyección”.

Es pues una decisión ética. Y releyendo lo que afirma la EMA, uno piensa que quizás no estamos haciendo las preguntas correctas. Porque es muy probable que con la aparición de las variantes, el porcentaje de población que debe vacunarse para llegar a la inmunidad de rebaño, haya subido. Los pacientes inmuno suprimidos seguramente van a requerir la dosis de refuerzo. Y si todo funciona como hasta ahora, la demanda por vacunas se va a multiplicar y la crisis de los países pobres empeorará. Creíamos que ya estábamos tocando fondo pero todavía nos falta mucha más tragedia y más indolencia por ver.

Tal vez podríamos enfocar esfuerzos en buscar mejores vacunas, eficaces para más variantes y ojalá de aplicación nasal, con unos costos logísticos más adaptados a la realidad de medio mundo. Algunos expertos han sugerido que sería factible. Y las capacidades de producción debieran multiplicarse rápidamente. El precio de las dosis podría reducirse a centavos.

Es lo que se sigue discutiendo en la OMC a propósito de la propuesta de suspensión temporal de los derechos de propiedad intelectual para las tecnologías necesarias para la pandemia, y que será materia de debate en septiembre y noviembre. Habrá alguna esperanza, o la mano, cada vez menos invisible del mercado impondrá al mundo más muertes, más dolor y más pobreza.

* By Tré-Hardy, Marie; Cupaiolo, Roberto; Wilmet, Alain; Antoine-Moussiaux, Thomas; Vecchia, Andrea Della; Horeanga, Alexandra; Papleux, Emmanuelle; Vekemans, Marc; Beukinga, Ingrid; Blairon, Laurent. Six-month interim analysis of ongoing immunogenicity surveillance of the mRNA-1273 vaccine in healthcare workers: A third dose is expectedIn Journal of Infection. Language: English. DOI: 10.1016/j.jinf.2021.08.031, Base de datos: ScienceDirect.

** Copia del comunicado de prensa de la FDA en español, disponible en el siguiente vínculo: visitar enlace


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