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8 % de las muertes en Colombia son por contaminación y serían evitables

Mala calidad del aire, acueductos insuficientes y contaminación por metales causaron más de 17.500 muertes prematuras

De: Redacción EL PULSO
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Bogotá y Medellín comparten por estos días una pésima calidad del aire. En ambas ciudades ha sido necesario restringir los horarios de circulación de los vehículos, a través del pico y placa, hasta que el material particulado logre dispersarse y el aire que los habitantes respiran deje de ser dañino.

Y es que, aunque no es un asunto del que se hable con frecuencia y salga a colación únicamente durante las contingencias ambientales, la contaminación mató durante 2016 a 17.549 colombianos, es decir, el 8 % de todas las muertes en el país se le atribuyen a la contaminación ambiental y del agua, según el más reciente informe del Instituto Nacional de Salud, titulado “Carga de la enfermedad ambiental en Colombia”. Lo más lamentable es que son muertes absolutamente prevenibles.

De esas muertes, 15.681 son atribuibles al material particulado (PM, por sus siglas en inglés) presente en el aire, que son una mezcla de partículas sólidas o líquidas dispersas en la atmósfera, formando parte de la contaminación del aire. Pueden ser de polvo, cenizas, hollín, y metales, entre otras.

“Las principales fuentes del PM son la industria, la construcción, el comercio o el transporte. Estas partículas se categorizan según su tamaño, el cual se mide en micras o micrómetros (µm). Las más grandes miden entre 2,5 y 10 µm y se representan por la sigla PM10. Las partículas pequeñas son menores a 2,5 µm y se representan con la sigla PM2,5”, explica el informe.

Las PM2,5 son las más dañinas, pues al ser tan diminutas son fácilmente respirables. Si se hace una comparación de tamaño, el cabello humano mide en promedio 70 µm, el material particulado mide cerca del 3,5 % del diámetro de un cabello, totalmente imperceptible.

Las cifras de Colombia no varían mucho con relación a las presentadas, por ejemplo, por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que revelan que el 90 % de la población urbana del mundo no respira aire limpio y que en 2012 se presentaron 6,5 millones de muertes asociadas a la contaminación del aire, lo que equivale al 11,6% de todas las muertes.

La OMS estimó que alrededor de siete millones de personas mueren cada año por la exposición a partículas finas en el aire que penetra profundamente en los pulmones y el sistema cardiovascular, causando enfermedades como accidentes cerebro-vasculares, enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón, enfermedades pulmonares obstructivas crónicas e infecciones respiratorias, incluida la neumonía.

La contaminación del aire por sí sola causó alrededor de 4,2 millones de muertes en 2016, mientras que la contaminación del aire en las viviendas por cocinar con combustibles y tecnologías contaminantes ocasionó un estimado de 3,8 millones de muertes en el mismo período.

“Muchas de las mega ciudades del mundo exceden en más de cinco veces los niveles de referencia de calidad del aire de la OMS, representando un riesgo importante para la salud de las personas”, dijo María Neira, directora del Departamento de Salud Pública, Determinantes Sociales y Ambientales de la Salud de la OMS.

Más del 90% de las muertes relacionadas con la contaminación del aire ocurren en países de ingresos bajos y medios, principalmente en Asia y África, seguidos por países de ingresos bajos y medios de las regiones del Mediterráneo Oriental, Europa y América.

Por eso es que Carlos Andrés Castañeda Orjuela, director técnico del Observatorio Nacional de Salud, explicó que “Colombia comparada con la región está en el promedio, con la concentración de los problemas en las ciudades capitales. Si nos comparamos con África o Asia estamos mejor, pero si lo hacemos con Estados Unidos, Canadá o Europa estamos mucho peor”.

¿Cómo se hace el cálculo?

Algunas autoridades ambientales han señalado que es muy difícil medir el impacto de la contaminación en la mortalidad de las personas, ya que las enfermedades atribuibles a la contaminación tienen orígenes infecciosos y otros asociados a los estilos de vida como el tabaquismo, el sedentarismo y los alimentos.

Sin embargo, Castañeda Orjuela afirmó que científicamente es posible hacerlo, para ello el Observatorio realizó tres acciones: “Primera, retomó la metodología del Estudio de Carga Global de Enfermedad (GBD por sus siglas en inglés) que identificó los factores de riesgo ambiental y eventos en salud. Segunda, indagó fuentes de información como Encuestas Nacionales de Demografía y Salud, Registros Individuales de Prestación de Servicios, Encuesta Nacional de Calidad de Vida, Estadísticas vitales y proyecciones poblacionales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, registros del Instituto de Hidrología Meteorología y Estudios Ambientales, artículos científicos publicados en revistas indexadas y el propio estudio de carga mundial de enfermedades 2016. Y tercera, realizó ajustes a los datos a través de otro tipo de metodologías adicionales para imputación de datos, como en la mortalidad, o el ajuste de la morbilidad”.

De ahí logró las siguientes cifras: 15.681 personas murieron en Colombia por la mala calidad del aire, 1.209 por contaminación de agua y 871 por contaminación con otros tipos de metales.

Y aunque ya hablar de vidas perdidas es suficiente, el informe indagó por el valor de esas vidas terminadas antes de tiempo. “En Colombia para 2016, las muertes prematuras producidas por contaminación representaron un total de 585.000 millones de pesos.”

Esos cálculos indican que, 21 de cada 100 pesos que dejan de producir a la economía del país las personas que mueren de forma prematura por estas patologías son generados por la exposición a los factores de riesgo ambiental.

Las recomendaciones

Castañeda Orjuela consideró que todas las partes en la cadena de la contaminación deben asumir su responsabilidad y que los gobiernos locales, regionales y nacional deben implementar más y mejores medidas para salvar esas vidas que se siguen perdiendo.

La primera, dijo, es controlar las fuentes del material particulado y mejorar los estándares de diésel que sigue siendo el combustible de la mayoría de vehículos de carga y del transporte público.

Al respecto, la abogada Carolina Flórez, quien cursa una maestría en medio ambiente, explicó que es una realidad que el diésel es el mayor enemigo de la calidad del aire, pero que este problema puede solucionarse implementando un filtro de material particulado similar al que se implementó en los carburadores de los vehículos en la década de los 90 para evitar la emisión del CO2, que entonces era el principal agente contaminante (que afectaban principalmente a la atmósfera y no tanto a la salud). En Europa, este tipo de filtros se incorporó en el estándar Euro V, en 2009, pero en Colombia son muy pocos los vehículos que cuentan con él.

Por último, Castañeda Orjuela eleva otras recomendaciones: facilitar a las comunidades rurales el acceso a concinas tipo gas, ya que en muchas de esas viviendas lo típico es el fogón de leña y carbón, que afecta directamente la calidad de vida de quienes los utilizan; mejorar los controles de emisiones de material particulado y metales en las industrias y la minería; mejorar el acceso a agua potable para toda la población y hacer campañas para explicar la importancia del buen lavado de las manos.

Solo así será posible que más de 17.500 colombianos no mueran de forma prematura.


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