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Con voluntad, podría mejorar tratamiento del cáncer en Colombia

De: Redacción EL PULSO
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Hace algunas semanas, cuando se celebró el día internacional contra el cáncer, las autoridades sanitarias y medios de comunicación desplegaron todo tipo de información que iba desde estadísticas generales, recomendaciones para prevenir la patología por medio del cambio en los hábitos de vida, e indicaciones para consultar de manera oportuna con la detección de signos tempranos, sin embargo, este cubrimiento se ha convertido en paisaje anual, las cifras generalmente aumentan, los llamados a la prevención no parecen surtir los efectos deseados, y las personas continúan enfermando y muriendo sin que se vea en el corto plazo las formas en que los sistemas de salud, y en especial el colombiano, puedan ayudar a enfrentar el problema.

Algunas cifras

Frente al cáncer existen cifras por doquier, y ninguna es tranquilizadora. En Colombia cada día mueren seis mujeres por cáncer de cuello uterino, tumor prevenible y cuya mortalidad aumenta con factores de inequidad que en pleno siglo XXI deben causar vergüenza. En Antioquia por ejemplo las mujeres que residen en regiones como Urabá, Magdalena medio o el Bajo Cauca, donde se encuentran los índices de desarrollo más bajos y tasas de mortalidad tres veces más altas, corren mayor riesgo de morir que quienes viven en Medellín, y si se escala el fenómeno al país, las mujeres chocoanas o guajiras, están en desventaja frente a las antioqueñas, bogotanas o vallunas, lo que lleva el problema a un panorama complejo donde no es la ciencia ni la medicina la que determina la posibilidad de curación, sino la pobreza y el lugar donde se vive.

Por su parte el Observatorio Global de Cáncer mostró en un informe reciente el crecimiento de la enfermedad en 2018 llegando a 18´078.957 casos detectados en el mundo, siendo los de pulmón, con 2´093.876 (11,6%), y el de mama, con 2´088.849 (11,6%), los más frecuentes, en el mismo informe se indica que Colombia registró para el mismo año 101.893 casos, 47.876 en hombres y 54.017 en mujeres, con una tasa de mortalidad de 46.057. siendo los de mayor frecuencia el cáncer de mama con 13,1%, y el de próstata, 17.712, seguidos de los de colon y tiroides en mujeres y próstata, estómago y colon en los hombres

Otros datos suministrados por el Observatorio Global de Cáncer dejan ver que en 2018 se presentaron alrededor de 9,6 millones de muertes por esta patología, uno de cada 5 hombres y una de cada 6 mujeres en el mundo desarrollan cáncer durante su vida, y uno de cada 8 hombres y una de cada 11 mujeres muere por la enfermedad. América con un 13,3% de la población mundial tiene un 21% de incidencia y el 14,4% de mortalidad mundial.

Para Colombia, según la OMS, el riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer antes de los 75 años en hombres es del 19,02% con una probabilidad de morir antes de los 75 años del 8.68%; para las mujeres los estimativos son del 17.25% y 7.56% respectivamente.

Manejo del cáncer en Colombia

En el país la oferta de servicios oncológicos podría verse como amplia según el reporte del Instituto Nacional de Cancerología; el sistema cuenta con alrededor de 1.780 servicios habilitados, sin embargo el problema comienza al desglosar las cifras: solo 25 prestadores ofertan de forma integral servicios de quimioterapia, radioterapia y cirugía; el 50% de la oferta se concentra en Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca; un 87.8% es ofrecido por instituciones y el 12.2% por profesionales independientes; el 66.7% de los servicios oncológicos prestados son de consulta externa, el 17.4% de apoyo diagnóstico y complementación terapéutica y el 15.9% son quirúrgicos; el 87.9% de la oferta de servicios oncológicos proviene del sector privado.

Luis Eduardo Bravo y Nubia Muñoz, en su artículo “Epidemiología del cáncer en Colombia” publicado en la revista Colombia Médica de la Universidad del Valle, señalan que a pesar de esta amplia oferta de servicios, la supervivencia global a 5 años del cáncer infantil en Cali (51%) está entre 26% y 32% por debajo de los resultados reportados en países afluentes (77% a 83%). Lo que significa, que, si en Colombia se tratan alrededor de 1,500 a 1,600 niños con cáncer al año, entre 765 a 816 mueren en los 5 años posteriores al diagnóstico y de estos, entre 390 a 512 muertes serían evitables. Esta brecha de supervivencia se mantiene en todos los grupos de neoplasias, excepto en el linfoma de Hodgkin (88% vs 95%). En adultos la situación es similar y la supervivencia neta a 5 años al cáncer de próstata, cuello uterino y mama esta entre 20 y 30 puntos por debajo a la observada en Norteamérica y Europa aunque entre 2000-2004, había mejorado algo para los cánceres de mama, cuello uterino, próstata, melanoma y tiroides, pero entre 2005-2009 la tendencia se estancó. En cáncer de estómago, hígado y pulmón, la supervivencia neta a 5 años fue inferior al 15%.

Pero además las estadísticas en la materia no pueden considerarse del todo confiables, ya que por ejemplo en Medellín, como lo señalan en su artículo Bravo y Muñoz, cerca del 100% de los casos nuevos de cáncer registrados tienen verificación morfológica, por lo que los resultados corresponden más a un Registro Poblacional de Patología. “En este sentido, la información del riesgo de cáncer en Medellín debe estar subestimada al no incluir los casos con diagnóstico clínico o por imágenes y aquellos que tienen como única evidencia de cáncer el certificado de defunción. Por lo tanto, las tasas de Medellín no son comparables con las de los otros RPCs colombianos”.

Las distancias porcentuales en los resultados en el tratamiento del cáncer entre Colombia y algunas otras regiones del mundo son abismales y vergonzosas para el país si se considera que se habla de la diferencia entre la vida y la muerte, y lo más grave, es que no se puede atribuir a ineficiencias científicas, Colombia se encuentra bien en este sentido, sino ante todo a las características del sistema de salud que facilita la fragmentación de la atención, y las barreras de acceso que impiden el inicio de tratamientos oportunos.

Lo particular es que los resultados podrían mejorar de manera ostensible si existiera la voluntad entre los actores para realizar acuerdos centrados en la recuperación de los pacientes y no en consideraciones meramente financieras, como viene sucediendo en la ciudad de Cali.

Cali ejemplo en el manejo de cáncer para Colombia

Durante más de cuatro décadas el Registro Poblacional de Cáncer de Cali (RPC-Cali) fue la única fuente de información válida de la incidencia de cáncer en Colombia; esta situación comenzó a ser corregida por el Instituto Nacional de Cáncer de Colombia, con asesoría de la Universidad del Valle, y a partir de primera década del siglo XXI se crearon registros poblacionales en regiones estratégicas como Pasto, Manizales y Bucaramanga. La fortaleza de la información adquirida en Cali le permitió a la ciudad ser la primera ciudad del mundo en implementar la iniciativa “C/Can 2025: Desafío de Ciudades Contra el Cáncer”, proyecto impulsado por la Unión Internacional para el Control del Cáncer (UICC) y que en esencia pretende aumentar la cobertura y la calidad de la atención oncológica en las ciudades seleccionadas, las cuales deben contar con más de un millón de habitantes.

El doctor Rolando Camacho, asesor especial de la Unión Internacional para el Control del Cáncer, le indicó a EL PULSO que ante el reto de reducir la mortalidad por enfermedades crónicas, compromiso de la ONU, en un 25% para el año 2025, y en 30% en 2030, se decidió buscar una solución para ayudar a las ciudades a reducir en corto tiempo la mortalidad por cáncer basándose en el componente de fortalecer el diagnóstico y tratamiento, o en otras palabras aumentar el acceso a un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno con un aumento de calidad. Se analizaron 300 ciudades a nivel mundial y se seleccionaron en América Latina a Cali y Asunción en Paraguay. En el caso de Cali, fue seleccionada al observar la gestión de las autoridades de salud para incrementar el acceso a los tratamientos, pero además: “Cali tenía algo muy valioso que es un registro poblacional de cáncer de mucha calidad con datos como el estadío donde se diagnostican, tipos de cáncer, mortalidad, sobrevivencias, casos nuevos, etc. con esas condiciones, se escoge a Cali y se crea un comité con la participación de las autoridades sanitarias, IPS especializadas en servicios oncológicos, y otro comité técnico apoyado por los especialistas de la ciudad que trabajan en cáncer, allí se decidieron cuáles eran los retos de la ciudad y las acciones a acometer, se implementaron las primeras acciones y ya se han adelantado proyectos para el manejo integral de la patología.

La estrategia parece tan simple que tan solo cabe preguntarse por qué razón no se aplica en todo el país. A través de un acuerdo entre EPS, IPS especializadas en manejo oncológico, y Secretarias de Salud municipal y departamental, se estableció una ruta en la que una vez la persona es diagnosticada comienza el proceso de atención directamente asignada a una sola IPS que se encarga integralmente del tratamiento, sin que medien para el paciente procesos de autorizaciones ni demás tramites administrativos, los cuales son gestionados directamente entre asegurador y prestador; de esta manera desde el diagnóstico se asignan fechas y citas para todas las ayudas, se agenda quimios y radioterapias de acuerdo a los protocolos acordados.

El doctor Sergio Cafiero Ballesteros, uno de los líderes del proceso en la Clínica de Occidente, señala como desde que la clínica entró en el proceso de formar unidades se ha trabajado para que los tiempos de diagnóstico y tratamiento se cumplan, un ejemplo es el cáncer de cérvix, muy prevalente en Cali, y con quienes se vienen aplicando los tiempos estipulados por las sociedades científicas internacionales de 56 días desde que empieza el tratamiento hasta que se termina la quimioterapia, radioterapia, braquiterapia, o si fuese necesaria la cirugía. “Medimos los resultados y en supervivencias igualamos las presentadas en Estados Unidos y Europa; también medimos en 100 pacientes en tres años la toxicidad de los tratamientos y también igualamos las toxicidades mínimas y con muy buenos resultados”.


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