MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 247 ABRIL DEL AÑO 2019 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com

Indicadores de Salud en las Américas: Retos y Desafíos para el Sistema de Salud en Colombia

De: Jaime Alberto Peláez Quintero, Especialista en Economía y Finanzas de la Salud
elpulso@sanvicentefundacion.com

La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud –OPS/OMS, buscando analizar y verificar el desempeño de los sistemas de salud, publicó el informe: Indicadores Básicos, Situación de Salud en las Américas, el cual ofrece un registro que permite conocer datos actualizados y oficiales del cumplimiento de las agendas públicas de los países en el mejoramiento del estado de salud de sus comunidades, y en cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible –ODS-. El documento muestra la heterogeneidad de los desempeños, sus eficiencias, adherencia a los compromisos de gobierno, y sobre todo, constata la efectividad de las políticas públicas.

El documento, también opera como una herramienta interesante para referenciar el sistema de salud colombiano frente al resto de países de la región, detectar los verdaderos avances, detectar donde es necesario mejorar, y aterrizar realidades ya que desde una primera lectura, se observa como en América Latina y el Caribe existen indicadores en salud y económicos mejores que en Colombia. Otro elemento de análisis es contextualizar el desempeño de nuestros indicadores en función de los recursos asignados y aplicados, para determinar la efectividad de nuestro modelo y sistema de salud.

Lo primero que se puede concluir es que muchos países de las Américas, y en especial de América Latina y el Caribe, registran un mayor gasto en salud, tanto en su porción pública como privada, lo que se evidencia en mejores indicadores demográficos y socioeconómicos, pero por sobre todo en indicadores del estado de salud. Por ejemplo Chile gastó en salud 8.1% en 2015 como porcentaje del PIB, y registró una mortalidad de 9.0 en maternas y de 8 en niños menores de 5 años, 10 casos de dengue en todo el país, y solo de 5 de lepra, además de una Incidencia de TBC de 14.3 por cada 100.000 habitantes en 2015.

Costa Rica con un gasto total de salud de 8.2%, en 2017 su razón de mortalidad materna fue de 21.2 e infantil de 9.6 niños menores de 5 años, mientras su gasto público fue de 6.2% y privado de 2.0%. por el contrario en Colombia estas estadísticas son de menor pronóstico, como quiera que fueron 54 maternas y 19 niños menores de 5 años los que murieron en 2015, con un gasto total de 5.9% como porcentaje del PIB, siendo el componente público de 4.1 y 1.8 privado, para una esperanza de vida al nacer de 78.3 años, mientras en Costa Rica esta llega a los 82.6 años, con un gasto de bolsillo muy bajo de 20.9%, y en Colombia fue de 18.3%.

Igualmente Costa Rica también presentó mejores registros en dengue con 5.561 casos, lepra 24 casos y de Incidencia en TBC de 8 casos, cuando en Colombia estas mismas patologías fueron de 25.284, 3.880 y 247, respectivamente, lo que pone en evidencia una mayor efectividad del modelo de atención costarricense, mejor eficiencia en la asignación y aplicación de los recursos, en la orientación de las políticas públicas, y en la priorización de la salud en la agenda pública, además de la articulación entre los esfuerzos públicos y privados para impactar la calidad de vida y el bienestar de sus ciudadanos. Estos buenos resultados en ganancias en salud, se traducen indefectiblemente en recurso humano más idóneo para lograr mejores indicadores de productividad y desarrollo económico, tal como se predica de los indicadores Demográficos y Socioeconómicos, a través del Ingreso Nacional Bruto, dado que en Costa Rica en 2017 este fue de US$16.100 mientras en Colombia fue de US$14.170, lo mismo que del Coeficiente de Gini, que en el año 2016 fue de 48.7 y para Colombia de 50.8.

En cuanto al gasto total en salud para Colombia se registra un 5.9% (PIB) en 2015, mientras para Uruguay ese mismo año fue de 9.2% - 3.3 puntos porcentuales más-, pero con un comportamiento y desempeño altamente retador para Colombia, habida cuenta de los excelentes rendimientos en 2017 en mortalidad materna de 18.6 e infantil de 7.9, con un gasto de bolsillo menor de 16.2 (en 2015) y una mayor participación pública de 6.4% y privada de 2.8. Además, sus resultados en enfermedades como dengue, lepra (2017) e incidencia de TBC (2015) muestra cero reportes en dengue, y 9, y 26.2 en las dos enfermedades restantes, cifras absolutamente menores a lo que para los mismos años se reportó en Colombia.

Estos buenos resultados en materia de salud obtenidos por un país como Uruguay, se reeditan en indicadores económicos de un Ingreso Nacional Bruto per cápita de US$21.870, en una variación absoluta de US$7.700, es decir del 54.34% más que lo obtenido en promedio por los Colombianos en 2017, constituyéndose por tanto en un factor determinante en la productividad y bienestar para los nacionales uruguayos, en tanto que para Colombia, es un reto a emular, guardadas las proporciones territoriales, geográficas y de orden social, económico y político.

Cuando se revisan los resultados frente los grandes agregados del consolidado de Las Américas, América del Norte y América Latina y del Caribe, se encuentran lecturas bien interesantes en el caso colombiano, dado que en el indicador de Esperanza de Vida al Nacer (2018), nuestro país está por debajo ligeramente de Las Américas en 1.9 años en promedio y de 0.8 años en el promedio de América Latina y del Caribe, pero un tanto más distante del promedio de América del Norte con 3.9 años. Igualmente, nuestro Ingreso Nacional Bruto per cápita es más bajo que el de los tres referentes anteriores, siendo el más alejado de América del Norte con US$44.563, 3.14 veces menos para Colombia, y de US$1.122 para América Latina y el Caribe, es decir casi un 8% menos, constituyéndose en un referente importante, pues el mejor estado de salud es proporcional a mayores resultados en términos económicos, al ser estos un factor de desarrollo.

Colombia presentó en este informe un gasto de bolsillo más bajo que Las Américas (22.2%), y más fuerte aun que el registrado en el consolidado de América Latina que se situó en 28.6%, pero más alto que el consolidado de América del Norte que fue de 11%, lo que indica el esfuerzo que hacen las familias para el financiamiento de gastos en salud en medicamentos, hospitalización, cuidados ambulatorios, entre otros, y donde Colombia ha estado a la vanguardia y ha sido reconocido por este indicador, pese a que en el informe tres naciones presentaron un menor gasto.

Siempre se había informado que nuestro país presentaba las mayores contribuciones en el componente público para el financiamiento del aseguramiento en salud, con porcentajes del 75% y 25% en el componente privado, inclusive más alto que el resto del mundo que es cercano al 59% y del mismo promedio de América donde este apoyo no alcanzó el 50% (Pérez, Gerson; Silva, Ureña), y solo se acerca Europa con 74%. Revisados estos tres referentes efectivamente continua nuestra participación alta del componente público, dado que en las Américas representa el 53% en América del Norte 51.85%, y en América Latina el 51.42%. En el informe, el porcentaje de participación del aporte público, representó en 2015, el 69.49%, toda vez que de 5.9% de gasto total en salud, los aportes fiscales fueron del 4.1% y privados del 1.9%.

En este mismo sentido, la razón de mortalidad infantil que en Las Américas fue de 15.1, excepto por América del Norte con 6.8, aumenta abruptamente para América Latina y el Caribe a 18.6, muy similar al indicador de Colombia que fue de 18.7 muertes reportadas por cada 1.000 nacidos vivos; ambos indicadores son más negativos y de más bajo pronóstico que lo presentado por México, Costa Rica, Panamá, Cuba, Ecuador, Argentina, Chile, Uruguay, Canadá y los Estados Unidos, constituyéndose en un reto y desafío para nuestro país.

Mientras que en Colombia en 2015 la incidencia de TBC fue de 24.7 casos, para Las Américas este indicador fue de 22.2, América del Norte 3.0 y de América Latina y del Caribe de 32.9, es decir que en nuestro comportamiento por ser parte del trópico, y de la región amazónica, existe similitud en los resultados no obstante que fue negativo en América Latina en general.


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