MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 124 ENERO DEL AÑO 2009    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co


Lecciones del NICE para Colombia
Conrado Gómez Vélez - Especialista en salud pública y en evaluación social de proyectos. Magíster en Ciencias Políticas. - elpulso@elhospital.org.co

Actualmente se vive en nuestro país un momento interesante para el sistema de salud, marcado por el desarrollo de la agenda que fijó la Ley 1122 de 2007, tendiente a la calidad, la sostenibilidad, la universalidad y la evaluación. Coyuntura que, sumada a las dificultades acumuladas durante más de una década, propició varias sentencias de la Corte Constitucional, como la 760 y 463, exigiendo el cumplimiento de las leyes, situación que ya he comentado en anteriores artículos.
En desarrollo de estos temas, el Ministerio de la Protección Social realizó hace poco una reunión muy interesante con los funcionarios del National Institute for Health and Clinical Excellence -NICE- de Gran Bretaña, que es el centro encargado de evaluar la tecnología y servicios que se deben prestar y autorizar en ese país.
Los expositores fueron explícitos sobre la rigurosidad y autoridad de sus estudios y decisiones. Expresaron que nunca un juez ha puesto en tela de juicio sus mandatos, para, por ejemplo, obligar a la entrega de medicamentos ó servicios no autorizados.
El malestar de muchos en el auditorio fue enorme, sobre todo porque se preguntaban: ¿Cómo es posible que en nuestro país los jueces sí hagan de central de autorizaciones, rompiendo la reglamentación y el equilibrio financiero del sistema? También era posible percibir entre las preguntas de los asistentes gran preocupación ó incluso indignación, frente a la negativa de muchos profesionales de acoger los protocolos y guías médicas oficiales, sean de las EPS ó el gobierno. Asimismo, otros reconocieron que hay en nuestro país un nivel de prolijidad tal, en cuanto a guías y protocolos, que éstas resultan inoperantes. Hubo pues gran énfasis en cómo los británicos si toman sus decisiones y estas son respetadas por los jueces.
Sin embargo, dejaron de observarse varias cosas que los expositores si presentaron claramente. Primero, que el NHS (National Health Service) británico es un sistema basado en un sólido y muy simple Sistema de Atención Primaria en Salud (APS), de tal manera que en lugar de tener una contienda abierta con los profesionales, éstos están articulados al sistema desde la base, en su formación, en sus conductas, y en el manejo de las referencias y la red de servicios. En segundo lugar, pasó inadvertido que en ese país el sistema es público y administrado por el Estado, y no por concesionarios ó delegados privados de funciones públicas, con y sin ánimo de lucro; y finalmente, habría que ver que en ese país sí existe investigación en economía de la salud y salud pública, como para asegurar que una cosa es una cosa y no otra, mientras que en Colombia lo único que hacemos es unas consultorías peregrinas y ocasionales, insuficientes para decirle a una persona que se tiene que morir o aguantar, porque la norma dice que no tiene derecho a determinados servicios.
Esperemos que los estudiosos que
ya están analizando la Sentencia T-760 y la
coyuntura actual, revisen por ejemplo la
situación que conocimos del NICE, valorando
la importancia de un modelo de atención
basado en Atención Primaria en
Salud para Colombia.
Lo que deja la reforma colombiana
La reforma de 1993 introdujo una racionalidad económica muy fuerte, que separa de manera dramática las prestaciones y servicios dirigidos a las personas, de aquellos que son de interés en salud pública. Asimismo, se incorporó y dio al sector privado un papel protagónico propiciando un repliegue progresivo del sector público, con la desaparición de los aseguradores públicos y una reorientación de los prestadores públicos hacia un comportamiento empresarial autónomo y auto-sostenible, que promueve mayor especialización. Es decir, que se aleja de la atención primaria.
Aunque la participación de inversionistas privados en aseguradoras y prestadores ha tenido efectos positivos, también generó una orientación incrementalista y maximizadora de beneficios y de la política misma, dejando de lado objetivos públicos fundamentales. Para el gobierno esto se volvió un dolor de cabeza, sobre todo cuando entra en contradicción con compañías muy grandes del sector bancario e industrial, dueñas de las aseguradoras, que tienen una capacidad de lobby enorme, complementada con el monopolio de la información, que es suya desde el principio, como operadoras que son del sistema. Es decir, léase, con una capacidad potencial muy grande para influenciar, demorar ó impedir la inclusión de medicamentos ó servicios. Esto, a pesar que tales compañías son delegadas ó concesionarias contratadas por el Estado para cumplir funciones públicas.
Es decir: el proceso de reforma de salud en Colombia privilegió la exigencia de derechos individuales en materia de servicios, llevando a un enfoque curativo. Esta cuestión vulnera al mismo tiempo la exigencia de derechos colectivos y golpea dramáticamente las posibilidades de una acción intersectorial. Es decir, se protegen los derechos individuales a servicios asistenciales, de manera que muchos pueden reclamar tratamientos, medicamentos y servicios, pero no se amparan ni se organiza la sociedad para enfrentar el proceso de salud - enfermedad, para promover la salud ó reforzar las acciones colectivas. Esta condición establece una fragmentación distinta de la que exponen los estudiosos de las reformas y los sistemas de salud, que es la individualización de los derechos, de manera que queda solo el individuo ante compañías muy grandes, ante el gobierno, ante los prestadores, teniendo como única garantía de ayuda las acciones judiciales. Por eso, la situación actual no puede discutirse únicamente desde una perspectiva presupuestal, sin considerar los aspectos éticos, políticos y de decisión.
Buscar un modelo de APS para Colombia
El predominio de la clínica, de la especialización, de los intereses de la industria biomédica también es muy fuerte; no solo en nuestro país sino también en todo el mundo. La educación orientada a la máxima especialización y la curación impide que los profesionales y el personal en general atiendan y comprendan aspectos básicos de la regulación y organización de los sistemas de salud. La inter-sectorialidad por ejemplo, es un concepto extraño ó muy retórico para la mayor parte del talento humano en salud en nuestro país. La gente quiere estar en sus consultorios ó en los quirófanos, pero tiene poca disposición a cambiar de enfoque. Estos problemas no se pueden resolver careciendo de un modelo de atención sensato, ó de una base de atención primaria que le infunda capacidad resolutiva al primer y segundo nivel de atención y que permita adecuar los profesionales bajo criterios más equilibrados en materia de promoción de la salud, por ejemplo.
Existen muchas dificultades para desarrollar una base de Atención Primaria en Salud. La atención primaria implica cosas que a amplios sectores del país le disgustan, de manera visceral. Mencionaría tres temas: equidad, adecuación tecnológica e inter-sectorialidad. La equidad no le gusta a muchos, así se declaren públicamente partidarios de ella. Están bastante cómodos bajo el estado actual de las cosas, mientras que una redistribución de bienes y recursos de poder les generaría pérdidas que no están dispuestos a perder. Algo parecido pasa con la tecnología y la inter-sectorialidad. Se preguntarán muchos: ¿Para qué inter-sectorialidad si cada persona puede llamar a una central de llamadas o pedir su cita en un sistema industrializado que le va a atender? Simplemente el concepto no les cabe en la cabeza.
Esperemos que los estudiosos que ya están analizando la Sentencia T-760 y la coyuntura actual, revisen por ejemplo la situación que conocimos del NICE, valorando la importancia de un modelo de atención basado en Atención Primaria en Salud para Colombia. Lo contrario será permitir que una junta de burócratas decidan la vida ó la muerte de colombianos, sin más recurso ó apelación que la de irse para la casa a morirse.
 
 
 







 



Arriba

[Editorial | Debate | Opinión | Monitoreo | Generales | Columna Jurídica | Cultural | Breves ]

COPYRIGHT © 2001 Periódico El PULSO
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular
. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved