MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 11    No. 137 FEBRERO DEL AÑO 2010    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Reflexión del mes

“No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre”.
Stefan Zweig (1881-1942). Escritor y pacifista austriaco. Cosmopolita y psicólogo ingenioso destacado por obras biográficas y relatos históricos, entre las que
destacan Tres maestros (1920), estudios sobre Balzac, Dickens y Dostoievski, y La curación por el espíritu (1931), donde da cuenta de las ideas de Mesmer, Freud y Mary Baker Eddy. Se distinguió por su introspección psicológica. Sus últimos escritos importantes incluyen las biografías Erasmus de Rotterdam (1934) y María Estuardo (1935), la novela El juego real (publicada en 1944), y su autobiografía El mundo de ayer (1941). Se suicidó junto a su esposa en Brasil, donde se exilió luego de la llegada del nazismo a su país.
 
Emergencia social
decapita la autonomía médica
“…Cuando el profesional se aparte, sin justificación aceptable, de una recomendación incluida en una Guía de atención en salud, aprobada por su respectiva profesión, y con ello ocasione un daño económico al Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), incurrirá en una falta que será sancionada con una multa entre 10 y 50 SMMG”.

En buena medida el artículo 11 del decreto 131 sobre emergencia social, resume el verdadero principio filosófico que sustenta el actual SGSSS: no es el paciente la razón de ser de este perverso sistema, es la utilidad y los intereses económicos de los intermediarios lo que verdaderamente interesa a un modelo que coarta la libertad del médico para emitir su opinión y obrar para garantizar la vida y la salud de sus pacientes.
Entre los decretos recientemente expedidos por el gobierno sobre Emergencia Social, el referente a la autonomía de los médicos, desconoce de plano ese principio ético fundamental para la atención en salud. Tanto el decreto 131 como el concepto de emergencia social tienen serios cuestionamientos, pues la crisis del sistema ajusta 16 años que lo han llevado de tumbo en tumbo, y en resumen sólo ha servido de presa a los corruptos para llenar sus arcas. ¡No puede ser emergencia lo que se veía venir desde 1993 cuando entró en vigencia el actual engendro!
Durante este lapso, empresas creadas en 1994 ocupan hoy puestos de liderazgo entre los principales emporios económicos del país, con utilidades comparables a las del sistema financiero. Resulta paradójico que cuando el SGSSS entra en crisis, la solución se busque en un gremio que ha sido maltratado e irrespetado por los intermediarios del sistema y por los entes reguladores.
Como medida fundamental para paliar la “crisis”, el gobierno decapita la autonomía del médico, recorta derechos a los pacientes y protege las nutridas arcas de los aseguradores. En el actual sistema, el médico ha venido perdiendo de manera paulatina el derecho al trabajo y a salarios dignos y estables, y como la autonomía es un componente esencial para la atención médica de alta calidad, había que derribarla de plano: no es misión del sistema garantizar la calidad en la atención a los colombianos. No se pretende proteger los derechos de los pacientes, sino los intereses financieros de los intermediarios.
La medicina es ciencia y es arte, utiliza la mejor evidencia científica para la atención en salud, reconoce la individualidad del paciente, tiene en cuenta su familia y la comunidad donde vive, respeta la experiencia del profesional, los deseos y expectativas del paciente, y valora el entorno donde presta atención. Es una medida reduccionista y un irrespeto a esta noble profesión, pretender que el seguimiento a un manual de atención garantizará atención integral a sus pacientes y resolverá la crisis actual. Con ello se parte de un principio de desconfianza en el médico.
El decreto sobre la autonomía de los médicos no consulta ni la realidad del país ni mucho menos la ética. Sería interesante que el señor ministro de la Protección Social y sus servidores, recorrieran regiones apartadas del país como La Guajira, Chocó, Putumayo, Tumaco, etc., regiones con alto aseguramiento más no de atención, donde los indicadores de salud pública muestran el verdadero panorama de la precaria situación en salud de los colombianos, para que se enterasen de primera mano del deterioro del trabajo de los profesionales de la salud, la rapiña y mezquindad de los intermediarios, los salarios de hambre y las demoras de hasta 6 meses con que las EPS cancelan las obligaciones adquiridas con los servidores de la salud.
No es, como pretende el decreto, deteriorando aún más el trabajo médico, como se soluciona la crisis del actual sistema: es reconociendo errores estructurales como la intermediación, la corrupción que lo corroe, el maltrato y las precarias condiciones laborales y salariales en que se desempeñan los profesionales de la salud en Colombia.
La Asociación Médica Mundial “insta a los médicos a establecer, mantener y participar activamente en un sistema de autorregulación, que finalmente asegure a la profesión la autonomía para tomar decisiones sobre la atención médica de sus pacientes”.
Para enderezar el sistema se requieren intervenciones de carácter integral que involucren todos los elementos que lo conforman: para hacerlo es necesario decisión y compromiso de largo aliento con la salud de los colombianos, no tributo al poder económico de los intermediarios de la salud, como ha sido la norma hasta la fecha.

 
Emergencia Social para
atender la salud: ¿la solución?

Jorge Martín Rodríguez, MD. - Epidemiólogo Cuernavaca México
Todo indica que los decretos de emergencia social que expidió recientemente el gobierno nacional, no solucionarán el problema de fondo. Definitivamente, se movilizarán muchos más recursos de los que hasta ahora existen dentro del sector salud. No obstante, queda el interrogante: ¿para quién o para quiénes? No me queda la menor duda que una muy buena proporción de estos recursos fluirán hacia los aseguradores, de nuevo a engrosar los patrimonios y la rentabilidad tan “injustamente privada” en el último año; infortunadamente, los ajustes realizados por los ministerios de Hacienda y Protección Social los imposibilitó de hacerse a cuantiosas sumas y ganancias en los últimos meses, por eso pusieron el grito en

el cielo, amenazaron que dejarán de atender a la población e incluso que si no se les da lo que merecen, “se les indemnice y dan un paso al costado”, ¡como si no fueran suficientes los lucros, utilidades y ganancias de los últimos 15 años!
Señores: el problema de nuestro débil Sistema de Seguridad Social en Salud es estructural, conceptual y de fondo, y con una operación mercantil y utilitarista perversa; mientras no se reoriente el manejo y flujo de los recursos hacia intereses supra-económicos, existirán deseos “canibalescos” donde la danza de los millones y el deseo de lucro primará sobre el servicio social que implica realizar una atención en salud.
Varios estudiosos de los sistemas de salud y varias investigaciones, demuestran que sistemas de salud basados en el aseguramiento generan inequidad, parcialidad, ganancias exorbitantes para unos pocos, déficit en la calidad e inoperancia para la mayoría: cualquier parecido con la realidad colombiana es mera coincidencia.
Con seguridad, en 2009 algunas EPS dejarán de “brillar” dentro de las 100 primeras empresas del país con más utilidades, pero con la nueva inyección económica, para 2010 volverán a estos “lugares de privilegio”; mientras esto sucede, la red pública hospitalaria continuará quebrada y los más de $3 billones que le adeudan a enero de 2010 seguirán en espera, continuará el cierre o fusión de hospitales “para mejorar la eficiencia administrativa”, se abrirán clínicas con grandes fachadas arquitectónicas pero con problemas en la calidad y oportunidad en la prestación de servicios de salud.
No olvidemos: ¿de dónde saldrán estos recursos? De nuevos impuestos y gravámenes que nos cobrarán a la mayoría de colombianos, por consumo de bebidas, licores, cigarillos y demás. ¿Por qué no se grava a las empresas, industriales y banqueros, y se exige que al menos un 50% de las utilidades se pasen al sector salud y educación? ¿Por qué no se solicita que el impuesto de guerra se convierta en impuesto de paz y bienestar? .

 
  Bioética
Al referirse a la actitud de respeto con la cual debe afrontarse la realidad, el pensador Dietrich von Hildebrand (1889-1977) comenta que es a partir de esta actitud que tienen lugar las virtudes: “Sólo el hombre respetuoso ratifica conscientemente su verdadera condición humana y su situación metafísica”.
Cabe hacer la correlación entre el respeto como actitud intelectual y académica, y la realidad práctica y operativa de la disciplina de la bioética, cuyos ámbitos de acción abarcan los 4 grandes campos destacados en el histórico documento de Erice: la práctica clínica, la investigación con seres humanos y con otros seres vivos, los temas de alcance ecológico, y los relacionados con aspectos demográficos y de políticas sanitarias.

Es evidente que ante la gravedad de las situaciones vividas por toda la humanidad en estos diversos campos, vale la pena una aproximación epistemológica respetuosa desde la propia disciplina de la bioética.
El nacimiento de esta área del conocimiento -desde sus inicios con el afortunado neologismo bioética de van Rensselaer Potter, hasta hoy- siempre ha estado vinculado con el respeto. El propio Potter se refería -y lo hacía en tono de seriedad y de necesidad-, al diálogo entre las áreas técnicas y las áreas humanísticas: desde su gestación viene una de las exigencias propias de la disciplina que es el carácter de la interdisciplinariedad y de la voluntad de un diálogo consciente, esforzado y honesto que aporte entendimiento entre especialistas de ramas diferentes, incluso de talantes opuestos, como puede ser el caso entre las áreas llamadas “humanísticas” y las llamadas “técnicas”.
Luego, otros autores han destacado la necesidad de una actitud y -un método epistemológico- que se caracteriza por un auténtico respeto (respeto significa atención, miramiento, consideración) a múltiples aspectos del conocer: tecnociencia (estado del arte de los conocimientos científicos y aplicaciones técnicas en campos específicos), antropología (respuesta fundamental al interrogante antropológico, a la pregunta por el ser del hombre, su origen, definición y su horizonte de sentido -incluido el campo de la trascendencia- y sus expectativas y modo de afrontamiento ante las “situaciones límites”), y en el tercer ángulo de este método triangular (Sgreccia) por supuesto, el tema de la ética, o sea, la pregunta por la calificación moral de las acciones de acuerdo con escalas de valor (bondad o maldad de las acciones, licitud o ilicitud de ellas, en especial, de aquellas sobre el hombre mismo). A fin de cuentas, el tema de la ética, como lo recuerda Aranguren, es el tema de la libertad del accionar humano: y ésta es una cuestión bien seria e ineludible.
En consideración a esta necesidad de la actitud respetuosa que debe ofrecer la visión bioética de los hechos, cabe una de las aproximaciones a lo que es esta disciplina por parte de uno de sus autores reconocidos. Guy Durand expone en un breve y didáctico texto de carácter general: “La Bioética, naturaleza, principios, opciones” (Desclée de Brower, Bilbao, 1992), una aproximación que tiene obvias limitaciones -se reduce apenas a uno de los ámbitos mencionados en Erice-, pero que marca un importante énfasis: “Llamamos bioética a la búsqueda del conjunto de exigencias del respeto y de la promoción de la vida humana y de la persona en el sector biomédico.”
Este énfasis en el respeto merece ser destacado. Está dentro de una de las exigencias de la prudencia, que es la praxis del discernimiento, del buen juicio, de distinguir lo bueno de lo malo. A fin de cuentas, desde los griegos lo sabemos: el actuar prudente no es otra cosa que sabiduría práctica.
NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.

 

 
 











Arriba

[Editorial | Debate | Opinión | Monitoreo | Generales | Columna Jurídica | Cultural | Breves ]

COPYRIGHT © 2001 Periódico El PULSO
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular
. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved