MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 15    No. 182  NOVIEMBRE DEL AÑO 2013    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

 

Facultad Nacional de Salud Pública:
50 años dedicados a la prevención

Esteban David Ahumada De la Ossa - elpulso@elhospital.org.co
La Facultad Nacional de Salud Pública Héctor Abad Gómez de la Universidad de Antioquia conmemora sus primeros 50 años de historia honrando el esfuerzo de un equipo humano que ha liderado la producción de conocimiento y la participación en las discusiones sobre políticas de salud pública en Colombia y América Latina.
Inauguración del edificio de la Facultad Nacional de Salud Pública, 1972. De izq. A derecha: Luis Fernando Duque, rector de la U. de Antioquia; José María Salazar, ministro de Salud; Diego Calle Restrepo, gobernador de Antioquia; Ignacio Vélez Escobar, ex rector.
Aunque el antecedente inmediato de su natalicio fue la creación de la Escuela Nacional de Salud Pública como dependencia del departamento de Medicina Preventiva, iniciativa conjunta entre el Ministerio de Salud y la Universidad de Antioquia en 1963, el pensamiento salubrista nace con la creación de la cátedra de Higiene en esta misma Facultad. Eminentes representantes de la comunidad médico-científica y formuladores de políticas públicas de aquel entonces,
como los profesores Alfonso Castro, José María Duque y Leopoldo Hincapié -discípulo éste último de Louis Pasteur-, estuvieron al frente del bloque pionero.
La figura de Héctor Abad
A mediados de la década del 60 -siglo XX-, la dirección del proyecto recaería sobre el médico, ensayista y político Héctor Abad Gómez, quien advertía desde su época acerca de las limitaciones de la medicina en la atención de la enfermedad, al no dar cuenta de “las causas de las causas de las mismas”, y que estarían en las condiciones de vida de la población, atravesadas por la desigualdad y la marginalidad social.
En opinión suya, una sociedad justa debería suministrar las mismas condiciones de ambiente físico, cultural y social a todos sus miembros o, de lo contrario, estaría creando desigualdades artificiales que se traducen en limitantes del desarrollo integral de los sujetos, incluido el acceso a la salud pública. Su pensamiento lo convertía en un abanderado de las causas sociales, visto con recelo por sectores opuestos al cambio.
La Facultad debe su nombre a otro episodio de la trágica historia de la violencia en Colombia. La tarde del 25 de agosto de 1987, Abad Gómez fue asesinado junto al médico Leonardo Betancur en la sede de la Asociación de Institutores de Antioquia -Adida-, mientras asistía al funeral del líder del magisterio, Luis Felipe Vélez. Una escena por entonces recurrente en el país, particularmente en Medellín. En solo una jornada, fuerzas oscuras ligadas al narcotráfico segaron la vida de tres defensores de derechos humanos.
Héctor Abad Gómez.

El mismo día de los hechos, el Consejo Superior Universitario, reunido en forma extraordinaria, dio a la Facultad el nombre del salubrista al que se atribuye la implementación del año rural obligatorio para médicos recién graduados, así como las primeras campañas masivas de vacunación contra la polio, en mensaje de que su legado no quedaría en entredicho.
El “ayer” que deviene en “ahora”
En sus primeros años, la Facultad fue el agente consultor del hoy Ministerio de Salud y Protección Social, aportando el componente académico, investigativo y técnico de las políticas del sector. En la actualidad, perdura entre ambos entes una estrecha colaboración que se traduce en importantes logros como el acompañamiento en la formulación del diagnóstico que condujo al diseño del Plan Decenal de Salud Pública 2012-2021, una elaboración conjunta con otras universidades que permitió obtener, a partir de estudios epidemiológicos realizados a lo largo y ancho del país, el mejor diagnóstico que se haya hecho sobre el estado de la salud de los colombianos. De igual modo, la Facultad aporta a la discusión en torno de las reformas del sector salud.
En la década del 70 y 80 -siglo XX-, el reconocimiento de los programas ofrecidos por la unidad académica se esparcía con auge por la región, trayendo consigo una oleada de estudiantes, sobre todo en nivel de maestría, que continuaban sus estudios en la Universidad de Antioquia. Para aquel entonces eran pocas las escuelas de salud pública en Latinoamérica; las principales tenían sede en países como México, Brasil, Chile. La Organización Panamericana de Salud (OPS) otorgaba becas que contribuían al sostenimiento de los estudiantes extranjeros en territorio nacional.
Lo anterior, aunado al apoyo económico de los países beneficiarios de las ayudas de la OPS, se tradujo en un importante ascenso en el número de pasantías realizadas por estudiantes de Las Américas, especialmente del Caribe, en la Facultad. Por esta vía se formó en Medellín un importante número de becarios que integrarían luego la inteligencia sobre salud pública en sus países de origen, como Cuba y República Dominicana.

Entrega de la distinción Escudo de Antioquia, Categoría Oro.
De izq. A derecha: María Patricia Arbeláez, decana de la Facultad Nacional de Salud Pública; Alberto Uribe Correa, rector de la Universidad de Antioquia; y Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia.
Hoy por hoy, la Facultad Nacional de Salud Pública Héctor Abad Gómez forma personas íntegras en las diversas áreas del conocimiento, articulando la docencia, la investigación y la extensión a la búsqueda de las transformaciones sociales que dignifiquen las vidas de los habitantes del país y la región. Tres programas profesionales, 3 programas tecnológicos, 2 especializaciones, 4 maestrías y los doctorados en Salud Pública y Epidemiología, hacen parte de los programas acreditados por el Ministerio de Educación que, desde la perspectiva de la prevención y la promoción de la salud, ofrece la Facultad.
Los retos: rumbo al primer centenario
El pasado 17 de septiembre se conmemoraron los 50 años de la Facultad Nacional de Salud Pública Héctor Abad Gómez en un evento en el que le fue entregada a la Institución la distinción Escudo de Antioquia, Categoría Oro, en reconocimiento a los aportes hechos a la salud de los colombianos desde la segunda mitad del siglo XX.
En este acto, el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, expresó la voluntad de su administración en recuperar la salud pública como responsabilidad del Estado, a partir de la promoción y la prevención, propósito al que ha servido la Facultad. Y el viceministro de Salud Pública y Prestación de Servicios, Fernando Ruiz, situó como uno de los retos de la formación en salud, el aporte a estrategias integrales para una sociedad en transición económica, demográfica, epidemiológica y nutricional, con situaciones paradójicas como haber recibido el certificado de la Organización Mundial de la Salud que ubica a Colombia como primer país en erradicar la oncocercosis, segunda causa de ceguera en el mundo, al tiempo que persisten los contagios de enfermedades transmisibles como el dengue.
En términos nutricionales el reto consiste -según el viceministro-, en atacar las tasas de desnutrición que en algunos departamentos quintuplican el promedio del país. Sobre el modelo nacional de salud, recalcó la necesidad urgente de pasar de un sistema prestacional a uno donde la salud pública sea el eje de las políticas públicas.
Son éstos los desafíos a los que se entrega hoy la Facultad Nacional de Salud Pública en perspectiva de los primeros cien años. Como bien lo explicó la decana María Patricia Arbeláez, la búsqueda de la verdad, así como la educación y la universidad pública, no puede ser neutral ante los dilemas sociales; debe servir a propósitos claramente definidos, tácita o explícitamente, entrando con determinación al terreno de la ética.
Precisamente, con el fin de discutir las implicaciones que tiene para la salud pública asumir una perspectiva fundada en la justicia social, los derechos humanos y la equidad en salud, la Facultad realizará la octava versión del Congreso Internacional de Salud Pública del 27 al 29 de este mes de noviembre en Medellín.
Es muy larga la lista de los personajes que han sido valiosos a lo largo de estos 50 años de historia. La memoria, presurosa, bien podría jugarnos una mala pasada al intentar mencionar algunos de ellos, anticipando el olvido que seremos. Este es solo un homenaje a quienes bajo el indiferente azul del cielo, al que se refería Borges, no han dejado desfallecer con sus meditaciones los anhelos de paz, justicia y libertad que garantizan condiciones de salud pública equitativas
 
Apuntes históricos sobre la Facultad Nacional de Salud Pública
1964: Inicio de labores de la Escuela, en el Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina, bajo acuerdos entre la Universidad de Antioquia y el Ministerio de Salud, con Santiago Rengifo al frente.
1965: Traslado de la Escuela al edificio del antiguo Instituto San Carlos.
1966: La Escuela de Salud Pública pasa a ser dependencia directa de la decanatura de la Facultad de Medicina.
1967: Inicio del programa de Nutrición y Dietética, que inició labores en 1965 en el Instituto Politécnico Colombiano. Creación del Servicio Seccional de Salud de Antioquia.
1968: Asesorías a la Secretaría de Salud de Medellín, al Plan de Salud de la Ciudad, al Ministerio de Salud y a otros departamentos. Apoyos de la OPS-OMS.
1969: Elaboración del Plan Quinquenal de Desarrollo 1969-1973 por la oficina de Planeación y Desarrollo de la Escuela.
1970: Separación de la Facultad de Medicina. Conversión en unidad académica con funciones de Facultad de la U. de Antioquia, aunque conservara el nombre de Escuela.
1971: Se asume el nombre de Escuela Nacional de Salud Pública, por solicitud del Ministerio de Salud.
1980: Finalmente se asume el nombre de Facultad Nacional de Salud Pública.
1987: Asesinato de Héctor Abad Gómez. Adquisición del nombre de Facultad Nacional de Salud Pública Héctor Abad Gómez, por resolución 625 del Consejo Superior de la Universidad de Antioquia.
 
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