MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 15    No. 182  NOVIEMBRE DEL AÑO 2013    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

 

Reflexión del mes
“La excelencia es el resultado de preocuparse
por las cosas más de lo que otros consideran que es sabio…
de arriesgarse un poco más de lo que otros piensan que es seguro…
de soñar más de lo que otros creen que es práctico…
y de esperar más de lo que otros suponen que es posible”.
Fran Gutiérrez. Motivador español, quién sufrió un grave accidente a los 23 años, cuando empezaba a vivir su vida después de una infancia y adolescencia terrible. A los 28 años los médicos no le ofrecían más que muletas y 20 pastillas cada día. Perdió todas sus posesiones materiales, cuando tenía que sobrevivir con su esposa y dos hijas pequeñas. Escribió el libro “Y entonces me levanté”, donde narra cómo superó esas dificultades y cómo entendió el significado de la felicidad, el éxito y el fracaso.
 
En el sector salud se comete un “Error Tipo I”
Julio Ernesto Toro Restrepo, MD - elpulso@elhospital.org.co
“Sin entrar en el debate de lo urgente y lo importante, la sed del sector salud es de su dinero. Carteras inmensas, como nunca se habían visto en ningún sector y menos, mucho menos en un sector de tanto deber social, que no parecen representar una preocupación mayor”..
Dr. Julio Ernesto Toro Restrepo
En el sector salud se está cometiendo un error del llamado Tipo I, es decir, que en la búsqueda de la solución del problema, advirtiéndolo, el líder deja de lado la verdad.
Ley estatutaria, ley ordinaria, normas, resoluciones en abundancia, y del dinero… nada. Sin entrar en el debate de lo urgente y lo importante, la sed del sector es de su dinero. Carteras inmensas, como nunca se habían visto en ningún sector y menos, mucho menos en un sector de tanto deber social, que no parecen representar una preocupación mayor a juzgar por las vueltas y revueltas, antesalas y telefonazos del Ministro de Salud y sus asesores a la pléyade de parlamentarios y asistentes para cometer el Error Tipo I, eso sí, con todas las de la ley.
Y han caído en ese tejemaneje nuestros gremios y asociaciones: todos estamos pendientes de la ley, de sus trámites, de las reuniones urgentes y de convocatorias fatuas. Y el mensaje del Ministro es que en esto todos pierden. Inconveniente mensaje de la autoridad a los buenos pagadores, y benéfico y refrescante para los malos, pues ya les legitimó su patente de corso.
Pero volvamos al asunto nuclear, mientras el ministro “reparte mejor la mermelada de la indignación” como lo dijo para la revista “Semana”, y hagámosle la pregunta: ¿Y de las deudas qué?
 
Sociedades Científicas
exigen respeto y rechazan reforma

Asociación Colombiana de Sociedades Científicas
En carta enviada al presidente Juan Manuel Santos el pasado 23 de octubre, la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas se pronunció así frente a importantes temas del debate y el acontecer actual en el sector salud, y reclamó respeto del ministro de Salud, Alejandro Gaviria:
Pancarta en marcha de protesta en Medellín el pasado 29 de octubre. Foto: Rodrigo Peláez “Los médicos especialistas de Colombia, señor Presidente, no conformamos “carteles”. Eso lo saben de sobra usted y el ministro de Salud, Alejandro Gaviria. Sin embargo, nos vemos en la obligación de hacer esta claridad, dada la forma en que el propio ministro se refirió a este gremio, uno de los más capacitados del país, durante las discusiones en torno a la escasez de especialistas. Quedó claro que para darle la validez a un punto que él, tozudamente, se ha empeñado en sacar adelante en este proceso de reforma al sistema de salud, el Ministro tiene que recurrir a esta clase de calificativos, sin justificación alguna, ante la debilidad de sus argumentos.
No hemos negado nunca que hay áreas de la atención en salud desprotegidas por la poca oferta de médicos con formación específica en las mismas, situación que no ha sido ajena para nosotros; de hecho, es motivo de análisis constante de nuestra parte.
Y precisamente durante esas evaluaciones hemos detectado que este desequilibrio tiene entre sus principales causas el modelo de salud que rige a este país desde hace 20 años. Como usted lo sabe, señor Presidente, el sistema ha estado erróneamente orientado hacia la atención y el tratamiento de enfermedades, y no al mantenimiento del bienestar de la población, como tendría que ser.
No es para menos: en un esquema de rendimiento financiero, conviene que haya más enfermos para que todos los actores del sistema puedan facturar más a costa de su atención. En ese contexto los médicos acabamos convertidos, infortunadamente, en un insumo mercantil. Y si ese insumo se especializa y sub-especializa, mejor, pues aporta mayores dividendos a la gran cadena de actores que se lucra con la salud en el país.
“Como usted lo sabe, señor Presidente,
el sistema ha estado erróneamente orientado
hacia la atención y el tratamiento de enfermedades,
y no al mantenimiento del bienestar de la población,
como tendría que ser. No es para menos: en un esquema
de rendimiento financiero, conviene que haya más
enfermos para que todos los actores del sistema puedan
facturar más a costa de su atención”.
Asociación Colombiana de Sociedades Científicas
Evidencia de ello es que los médicos generales, que son la puerta de entrada al sistema, perdieron con los años su capacidad resolutiva frente a los pacientes que reciben. Es decir: no dan respuesta al enfermo, simplemente lo remiten a niveles más especializados, donde cuestan más. Lo preocupante es que por la misma senda van las especialidades básicas, que, dependiendo del caso, remiten a sub-especialistas. Cualquiera pensaría que si a todos los usuarios los atienden especialistas y sub-especialistas, el impacto sanitario sería desbordadamente favorable, pero las estadísticas oficiales, que evidencian que en algunos indicadores centinelas del sistema de salud no hay evolución, demuestran lo contrario. A eso hay que sumar hechos innegables, como que el peso de los médicos en el mercado es, por cuenta de factores como éste, cada vez menor, y que la crisis de la salud sumergió también en una crisis profunda la formación médica en el país.
Todo esto lo sabe de sobre el Ministro de Salud. Con él hemos sostenido reuniones en las que le hemos hecho entender que si se mantiene semejante lógica absurda, nunca habrá en el país ni especialistas ni sub-especialistas suficientes para atender la costosa demanda que este modelo se empeña en generar y sostener. Hecho el análisis, ¿cree usted que el problema se resuelve formando especialistas a granel? ¿Dónde quedó el prometido cambio modelo? Lamentablemente, el proyecto de ley ordinaria con el que se busca reformar la salud no se ocupa de aspectos estructurales y esenciales como éstos, sino que mantiene vivo el sistema que se quedará en el mismo estado agónico de siempre.
Su gobierno y el país, señor Presidente, están a punto de perder la segunda y última oportunidad de cumplir con la promesa de reformar, de fondo, el sistema de salud. Le anticipamos que el proyecto actual no cumplirá con ese cometido. Eso es claro. Como en otras oportunidades, le reiteramos nuestro compromiso de aportar y velar por el logro de un cambio real, que beneficie a la gente.
Al propio ministro Gaviria le consta el empeño puesto por este gremio, al que él tacha hoy de “cartel”, en este proceso: la activa y propositiva participación en audiencias públicas, el impulso argumentario de la ley Estatutaria (que hoy la Corte revisa), nuestro compromiso de autorregularnos para que el sistema transformado tenga mayores posibilidades de éxito, nuestro rechazo a las dádivas y prebendas, y el ejercicio ético de nuestra profesión, son algunos frentes de trabajo, de los que su Gobierno es testigo. Por su honorable conducto, señor Presidente, queremos exigirle al ministro Gaviria respeto por todos y cada uno de los profesionales que componen este gremio, y pedirle más cuidado y rigor con las propuestas que lanza. Al país no se le olvida que este sistema debe en buena parte su desastre a la falta de regulación estatal, aupada por las ligerezas desafortunadas de un puñado de ministros de Salud”.
 
   
“Senado aprobó una propuesta de
reforma nunca presentada”
Redacción ElPulso - elpulso@elhospital.org.co
El director de la Corporación Colombiana de Secretario Municipales y Distritales de Salud (Cosesam), Julio Alberto Rincón, presentó el siguiente pronunciamiento frente al proyecto de ley 210 que busca redefinir el sistema de salud:
“El texto aprobado en el Senado es muy diferente al que se venía trabajando en el país y al proyecto inicial presentado, y el cual se suponía busca mejorar la calidad de la atención y fortalecer la prestación de servicios de salud. Se había dicho que la remuneración a las EPS-Gestoras dependería de los resultados en salud en la comunidad: ese concepto se anuló. Lo curioso es que el mismo ministro Alejandro Gaviria dijo que si una EPS mostraba resultados en salud, su gente estaba bien atendida y le controlaba la enfermedad, las aseguradoras debían recibir un pago, y si había malos resultados éstas debían ser sancionadas. Pero en el texto aprobado las cosas cambian y hay un artículo muy preocupante que dice que los recursos de las EPS provienen de la administración que se les paga directamente por prestación de servicios y un recurso por riesgo, entre otros; al final del año se liquidan esos recursos, sobre todo los de prestación de servicios, y si hay excedentes, éstos ya son de las EPS. Este tipo de remuneración no contempla nada relacionado con la calidad, como había pregonado el ministro.
Lo más preocupante, es que históricamente está demostrado que solo hay tres formas de ahorrar recursos en salud: hacer las cosas correctamente, lo que no genera excedentes en el corto plazo aunque si a mediano y largo; otra forma negar servicios de salud y la tercera es no pagar: Hace 15 años lo que se utiliza es no pagar, entonces ese artículo genera que se sigan negando servicios de salud y que no se le pague a los hospitales. Además, ata las manos de la justicia porque las EPS podrán argumentar que la nueva ley reconoce que los excedentes sean utilizados como recursos privados, se acogerán a esa favorabilidad jurídica y se legaliza la práctica. Creemos que ese artículo fue concebido para eso, para subsanar ante la Corte Constitucional y órganos de control las investigaciones que se adelantan, se legaliza algo hasta ahora ilegal, pero además va a ocasionar que los colombianos tengan menos servicios y menos acceso, porque la intención será ahorrar para que los recursos se conviertan en propios.
Por otra parte, los municipios pierden todo protagonismo, quedan sin el poder para vigilar, y se les quitaron más funciones a los secretarios de salud y a los alcaldes. Por tanto, las EPS se darán el lujo de atender a los usuarios como les dé la gana, sin importarles que las administraciones municipales protesten. Tampoco es claro como se manejarán los recursos de la salud pública y los municipios vamos a quedar valiendo muy poco y con muy poca movilidad. Por esto y muchos aspectos más, consideramos que lo aprobado está en contra de los principios que se le ofrecieron al pueblo colombiano como reforma”.
 
  Bioética
Cinco lecciones de ética
Segunda: Conservar la salud
y la vida de todas las criaturas

Ramón Córdoba Palacio, MD - elpulso@elhospital.org.co
«Haz que mi espíritu permanezca claro en toda circunstancia: pues grande y sublime es la ciencia que tiene por objeto conservar la salud y la vida de todas las criaturas» (1).
Rambam. RabbíMoshé Ben Maimónides

Resaltamos: «Grande y sublime es la ciencia que tiene por objeto conservar la salud y la vida de todas las criaturas». Sí, es un deber de todo ser humano «conservar la salud y la vida de todas las criaturas», pues cada que destruimos sin una razón verdaderamente justa, sólo por satisfacer caprichos o deseos personales sin evaluar honestamente el daño a otros seres vivos -animales irracionales, vegetales-, al ambiente, a la naturaleza en general y no sólo a otras personas, atentamos contra nuestra sobrevivencia. Sólo el hombre, el ser racional, destruye su propia casa.
Esta obligación de «conservar la salud y la vida de todas las criaturas» es fundamental en quienes hemos escogido como finalidad de nuestra existencia, de nuestro diario quehacer, «conservar la salud y la vida de todas las criaturas», pero especialmente de los seres humanos, para quienes hemos escogido libremente ser médicos. Bien sabemos, como lo acabo de decir, que la aniquilación sin motivo verdaderamente justo de cualquier ser vivo atenta contra la vida del hombre por el daño causado al ambiente, a la naturaleza en la cual tiene que subsistir.
Con el incremento de la técnica olvidamos que ésta debe estar al servicio del hombre y pensamos que éste debe ceder su lugar de privilegio a aquella. Gran responsabilidad cabe a las universidades, especialmente a sus Facultades de Medicina, en la formación humanística y humanitaria de los futuros profesionales en general, pero ante todo de los médicos. Encontramos infortunadamente en esta profesión grandes especialistas en técnicas de salud -diagnósticas, terapéuticas, preventivas, etc.-, carentes totalmente del espíritu propio de la medicina, del servicio desinteresado a quien requiere ayuda en el campo de la salud, del ideal que trazó Hipócrates -siglos VI y V a. C.- y que es válido hoy en día pese a los desvaríos de nosotros los médicos.
Félix Martí Ibáñez afirma: «[…] Pues “ser médico” es mucho más que ser un mero dispensador de píldoras o un carpintero médico que remienda y compone carnes y almas rotas. El médico es una piedra angular en la sociedad humana y un intermediario entre el hombre y Dios» (1). Sí, realmente «”ser médico” es mucho más que ser un mero dispensador de píldoras o un carpintero médico que remienda y compone carnes y almas rotas», porque la persona-paciente encomienda directamente o por delegación de sus legítimos representantes, su existencia -no sólo su salud-, y lo hace responsable in solidum, totalmente, de la perfección de su existencia, de su óptima realización.
Así entendemos por qué «el médico es una piedra angular en la sociedad humana y un intermediario entre el hombre y Dios» (1), cualquiera sea el Dios que veneremos, porque todo ser humano cree y espera protección de un ser “superior”, llámelo Dios, naturaleza, suerte, etc. No olvidemos que no hay ateos sino idólatras. Al médico le confiamos, repetimos, la esperanza de nuestra óptima realización, lo constituimos en «intermediario entre el hombre y Dios» (1).
Infortunadamente, con el culto a la técnica y la consecuente deshumanización, encontramos frecuentemente algún profesional de la medicina «mero dispensador de píldoras o un carpintero médico que remienda y compone carnes y almas rotas» (1).
Nota de referencia:
1. Martí Ibáñez, Félix. “Ser Médico”. MD, en español, abril de 1975.

NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.
 

Maestro, ¿qué es eterno?

La irresponsabilidad de algunas empresas constructoras y de las autoridades que las toleran. En Medellín, invasores inescrupulosos llenaron de casas las laderas inestables de Media Luna, Santo Domingo Savio, Villatina…y en muchas ciudades. Y vea las tragedias que ocurrieron. Hace varios años pasó lo mismo en un barrio rico de El Poblado, Y ahora, lo del edificio Space.
La Alcaldía y Planeación Municipal siguen ciegas y sordas, y las curadurías aprobando palomeras en zonas de alto riesgo, ¿a cambio de qué…? Si nos descuidamos, los seres inhumanos invadirán hasta las sagradas cumbres del Himalaya.

 
 











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