DELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 15    No. 182  NOVIEMBRE DEL AÑO 2013    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

 

La escopetarra, arma de alto calibre para la paz
Hernando Guzmán Paniagua Periodista - elpulso@elhospital.org.co
“Si un arma, que fue creada con el fin de matar, pudo ser trasformada… ¿por qué no las personas?” De esta forma interrogó el artista colombiano César López, padre de la escopetarra, ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, el 23 de octubre de este año. A petición del organismo, César contó y cantó la historia de su invento humanitario y expuso la consigna “24-0”, para lograr el récord de cero muertes violentas en 24 horas, el 2 de octubre, Día de la No violencia.
“Este trabajo -declaró a EL PULSO- toca realizarlo calle por calle, corazón por corazón, pero los resultados se ven y se verán en generaciones posteriores”.
De fusil a guitarra
La escopetarra surgió de un letal fusil AK-47 (arma que quizá ha causado el mayor número de muertos en las guerras de las últimas décadas en el mundo), entregado en alguna desmovilización de grupos ilegalmente armados, transformado en guitarra eléctrica por César López y el luthier Alberto Paredes. Con el impulso de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, empezó su ráfaga de canciones el 26 de junio de 2006 con un concierto y la entrega formal del instrumento a la sede de la ONU.
Presentación de César López y la escopetarra en el Hospital Universitario de San Vicente Fundación, el 7 de octubre de este año. Foto: Juan Fernando Subero.
Más que un instrumento musical, es un arma para la paz, que de cierta manera nos recuerda la profecía de Isaías: “Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra”. La culata se convirtió en caja armónica, el gatillo en puente y el cañón en diapasón y clavijero. Doquiera que va, la escopetarra dispara notas e ideas, se la han robado y reaparece, sus tiros de gracia siguen en el cuerpo de las personas donde hicieron impacto: es música y poesía de alto calibre.
“Esos ladrillos que uno pone
con música, conciertos y cultura, son
ladrillos muy sólidos y van construyendo generaciones
más sensibles, capaces de sentir y
escuchar a los otros”.
César López
Tráfico de armas… y de canciones
Frente a canciones pesimistas como una que decía: “Que los problemas son de cada cuál y cada cuál ya tiene su canción” y “Una canción jamás podrá parar la guerra”, la canción social y de protesta abre espacios insospechados en la conciencia individual y colectiva, ante realidades tan abrumadoras como el imperio de las armas.
En el informe titulado “Violencia, crimen y tráfico Ilegal de armas en Colombia”, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito pondera el monstruoso tráfico armamentista como fenómeno multinacional y supra-ideológico.
Pone como ejemplos el caso del jefe del Servicio Nacional de Inteligencia de Perú, Vladimiro Montesinos, quien coordinó la compra de 10.000 fusiles AK-47 a Jordania, supuestamente dirigidos al ejército peruano, y los cuales mediante un traficante internacional llegaron a manos de las FARC en Colombia; la venta de 3.000 fusiles por el gobierno de Nicaragua, entregados a un falso agente del gobierno panameño, y que fueron a parar al puerto de Tumaco, para los grupos paramilitares; y la sonada compra de 100.000 fusiles rusos por el presidente Chávez de Venezuela, destinados teóricamente a las fuerzas armadas y a las milicias populares de ese país, pero que suscitaron dudas sobre su posible desvío a la guerrilla colombiana.
César López y la escopetarra en Rusia
Así como este tráfico internacional desborda fronteras geográficas e ideológicas, la lucha ciudadana y artística contra la violencia tampoco puede tener limitaciones de países, razas, credos o ideologías, al tener como norte indiscutible el ser humano.
El arte como malla que sostiene al país trapecista
César López compartió su experiencia en un conversatorio efectuado en el Hospital Universitario San Vicente Fundación, el 7 de octubre de 2013. Relató, momento a momento, esta odisea con sus aplausos e incomprensiones, sus antecedentes como éste de 2003: “Teníamos un grupo llamado 'El Batallón Artístico de Reacción Inmediata', unos muchachos que salíamos a cantar cuando estallaba una bomba. Cuando el atentado del Club El Nogal, en enero de 2003, fuimos allá y, tratando de acercarme al lugar de los hechos, un soldado me empujó con el fusil y me quebró la guitarra. Nos quedamos los dos mirándonos y de ahí surgió el chispazo de decir: 'Esto podría funcionar, ambos (fusil y guitarra) se cargan de la misma manera y se activan igual, con una mano se dispara o se toca, y con la otra se apunta”.
Así como el tráfico internacional de armas
desborda fronteras geográficas e ideológicas,
la lucha ciudadana y artística contra la violencia
tampoco puede tener limitaciones de países,
razas, credos o ideologías, al tener como
norte indiscutible el ser humano.
Y declaró a EL PULSO: “A pesar de que vamos más lentos, vamos más seguros; esos ladrillos que uno pone con música, conciertos y cultura, son ladrillos muy sólidos y van construyendo generaciones más sensibles, capaces de sentir y escuchar a los otros. Lo importante es que haya mucha gente haciendo lo mismo: siempre pienso en el trapecista como si fuera el país y las cosas que pasan, y en nosotros como la malla, todos allí tejidos, evitando que el trapecista se desplome”.
César López con su banda se tomó 5 sitios emblemáticos de Bogotá y Soacha, en donde cayeron mártires como Jorge Eliécer Gaitán, Juan Carlos Galán, Jaime Garzón, Álvaro Gómez Hurtado, entre otros, en una sesión en desconectado de la canción “Toda bala es perdida”, título de un valioso disco de 2010. Y continuó su relato: “Así, cantidades de organizaciones cada día se levantan a trabajar por la vida; ellas tejen una malla que ha permitido que el país se sostenga y pueda pensarse distinto”.
 
Ocioso lector
Toda bala es perdida
Letra de una canción de César López, inspirada en los desaparecidos, en las madres de desaparecidos y en una niña de un grupo de desplazados que abandonaba un pueblo y fue captada por el fotógrafo Jesús Abad Colorado con ambos pies en el aire, cuando huía.
Hablo sobre la libertad
de los hombres cautivos,
hablo por los que ya no están,
por los muertos vivos.
Hablo sobre la soledad
de las madres sin hijos,
esos hijos ya no hablarán,
se los llevó el río.
Toda bala es perdida,
toda víctima humana,
tanta guerra y mentiras
¿y qué será mañana?
Hablo por una niña que yo vi,
que corría del miedo
y detrás vienen cien o vienen mil,
vienen niños con sueños.
Y hablo porque tenemos que hablar
y alguien tiene que oírnos,
los que pusimos a gobernar,
los que gobiernan con tiros.
(Balada, letra y música de César López)
 
 

“Colombia no se puede permitir
el no intentar su paz”: César López
“El artista juega un papel de bisagra entre la sociedad y su problema, entre la sociedad y los jóvenes, entre la cultura y la violencia. No tenemos otra opción: Colombia no se puede permitir el no intentar su paz, lo intentaremos una y otra, y otra vez hasta que se logre”.
César López.
César López rinde homenaje a colombianos caídos en la cadena de violencias que ha vivido Colombia, pero insiste en no desmayar con el arte, la música y la alegría, para superar la guerra. Foto: Juan Fernando Subero.
El ser humano, por siempre objetivo militar, hoy merece estar en la mira de las armas de la paz. César López, creador de la escopetarra (un fusil AK-47 transformado en guitarra), dijo en declaraciones a EL PULSO el 7 de octubre de este año en el Hospital Universitario de San Vicente Fundación: “El artista y todo aquel que trabaja en los barrios en lo social y cultural también es un héroe: no es sólo el que tiene los tenis Nike, la moto y la pistola, el modelo que tienen ciertas comunidades; también es el que sueña, el que ayuda, y a quien el país mira y reconoce. Hemos volteado por muchos países, pero en todos uno se encuentra es con el género humano; cambian las reglas de juego, las locaciones, pero es el mismo ser humano con los mismos dolores, pero también con las mismas capacidades.
Hablar de un dolor tan local no es del todo cierto, aunque Colombia tiene sus propios dolores, pero es el mismo drama de la guerra aquí o en medio Oriente, el mismo hombre obsesionado por conseguir la mayor cantidad de dinero de la manera más rápida; pero igual, los mismos soñadores que reinventan, que luchan, que se hacen oír”.
La escopetarra en el mundo
Con su natural modestia, César López cuenta que ha estado en 20 ó 30 países. Su idea, acompañada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD Colombia-, la han acogido, entre otras naciones, Puerto Rico, Argentina, Venezuela y Guatemala (allí el gobierno la incluyó entre los proyectos de prevención de la violencia).
César López en su diálogo con EL PULSO, señaló: “Seguimos buscando herramientas, porque el artista en este momento juega un papel de bisagra entre la sociedad y su problema, entre la sociedad y los jóvenes, entre la cultura y la violencia. No tenemos otra opción: un país como Colombia no se puede permitir el no intentar su paz, lo intentaremos una y otra, y otra vez hasta que se logre; de pronto no nos tocará a nosotros, talvez a nuestros hijos o nietos”.
“Todos somos
susceptibles de convertirnos
en un arma”.
  César López
El músico valora las sinergias con otros artistas, como Juanes en sus conciertos internacionales por la paz: “De todas formas, siempre he visto mi ejercicio de forma más pequeña, más en el terreno, más por las calles, pero los resultados tienen que llegar algún día”.
El 27 de enero de 2007, César entregó en Cartagena la escopetarra a Bob Geldof, cantante, actor, compositor y activista político irlandés, pionero de la fundación "Band Aid Trust", financiada con dos conciertos en Estados Unidos e Inglaterra, llamados “Live Aid”. Geldof, protagonista de la película “The Wall”, musicalizada por Pink Floyd, impulsó en 2005 una serie de conciertos para pedir al G-8 la reducción de la deuda de los países africanos, y su compromiso en el combate contra la pobreza.
El famoso músico miró, remiró y examinó en detalle la escopetarra, y después de agradecer el obsequio dijo: "Esto me recuerda lo que hizo Woody Guthrie". Se refería al cantante y activista del Partido Comunista en Oklahoma, que recorrió pueblos, campos y minas de Estados Unidos recogiendo en viejos aparatos de grabación las voces negras y blancas tradicionales; Guthrie, precursor del poeta del rock Bob Dylan, incrustó en la madera de su guitarra la expresión “Esta máquina mata fascistas", pues consideraba demonios modernos a los fascistas brotados en la Segunda Guerra Mundial.
Refiere el cantor César López: “Hemos entregado 22 ejemplares en el mundo.
Ya instalamos la escopetarra en el Museo Gandhi, la casa donde él vivió y escribió las últimas páginas de la No-Violencia, en el Muro de Berlín en 2009 como gesto simbólico por los 20 años de su caída, en la sede de la ONU en Nueva York, en donde están las ruinas de Hiroshima, la entregamos a artistas en las favelas de Río de Janeiro, en la resistencia cultural de Kenia, en el Museo de Antioquia hay una copia; también la tienen Andrea Echeverri, Manu Chao, Bob Geldof…”.
De la mano de las Naciones Unidas, Cesar López ha impulsado iniciativas valiosas como las Semanas de la Verdad en 2010, con víctimas del conflicto interno en varias regiones de Colombia, y promueve una movilización de artistas por la paz. No contento con estas acciones locales, el cantautor se propone presentar la “escopetarra” en abril de 2014 en Moscú, nada menos que a Mickhail Kalashnikov, de 96 años, creador del fusil que lleva su nombre: “Mi subfusil-trompeta mejor que Kalashnikov”, dice una canción suya.

“El artista y todo aquel que
trabaja en los barrios en lo social y
cultural también es un héroe”.

César López.
Robada y recuperada en Medellín.
RCN Radio informaba el 22 de octubre de 2012: “La Policía Metropolitana de Medellín recuperó la 'escopetarra' del músico y compositor César López, que había sido robada el pasado viernes, según indicó el artista en su cuenta personal de Twitter”. Y agregaba que su creador, Cesar López, decía: “Apareció en la iglesia de Emaús en Medellin. Toda bala es perdida. ¡Seguiremos! Si aparece, esa guitarra quedaría con una historia muy particular. Por la situación en la que fue robada después de que hicimos un concierto en la comuna 8, muy simbólico, entonces yo creo que tendría que regresar a esa comuna". A César ese hecho lo animó más en vez de desanimarlo, y concluyó: "El instrumento más importante es el corazón y el alma”.
Complicidad musical por la No-Violencia
López tiene la complicidad de muchos intérpretes, entre ellos Fonseca (“Toda bala es perdida”), Amos Piñeros (“Pesadilla”), Natalia Bedoya (“Hombre de luz”), Andrea Echeverri (“Helicópteros”), Victoria Sur (“Amaneció”), Jimena Ángel (“Firmes”), Jorge Villamizar y Paula de Swardt (“Víctimas”), Dalia Mutis (“Vencer el miedo”), Superlitio y Alex Sánchez ASV (“Emergencia”), Andrés Cepeda (“Dos manos”), Maricamen Rosillo (“¿Que vendrá?”), Diego Amorocho (“2X1”), Santiago Cruz (“Efraín”), Alejo García y Pala (“Plegaria”), Liliana Montes (“Apartadó”), y Daniela Spala (“Desconéctame”).
Las canciones de César punzan nuestras heridas pero proponen bálsamos: “Una mano está tratando de sembrar, otra mano está destruyendo”… “Allá vienen los helicópteros, ¿dónde irán? Allá vienen llenos de hijos de mamá, tan valientes, se fueron de casa sin pensar, a pelear otra guerra perdida de la humanidad”… “Me gusta escopetarra, me gusta violín-cañón, ir por ahí pegando tiros y tocando mi canción. El bazooka-violonchelo es más demoledor, con oboe-lanzallamas le doy lumbre a un señor”… “¿Por qué no gritan los que tiene que gritar?”. Son otras formas de repetir, con Horacio Guaraní: “Si se calla el cantor, calla la vida”.



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