MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 15    No. 183  DICIEMBRE DEL AÑO 2013    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

 

Reflexión del mes
“Es imposible negar el poderío ético de la música y, por consiguiente, la necesidad de que ésta forme parte de la instrucción de la infancia.
Facilita la música la catarsis emocional.
La música tiene el poder de producir cierto efecto
en el carácter moral de el alma, y si tiene el poder de hacer
ésto, es claro que los jóvenes deben ser llevados hacia la música, y deben ser educados en ella".
Aristóteles (384-322 a. C.)
 
“Ministros y superintendentes han sabido que hay EPS que no tienen suficiente solvencia, y no pasa nada; que miran con desdén a los enfermos, y no pasa nada; que no autorizan cirugías indispensables, y no pasa nada; que dilatan la atención en consultas, y no pasa nada. Y para colmo, no pagan sus deudas con hospitales y clínicas, y no pasa nada”.
Dr. Julio Ernesto Toro Restrepo
En el tema de la salud en nuestro país y particularmente en los temas de cartera y servicios asistenciales, hay muchas cosas que hoy por hoy, 20 años después de la Ley 100, no están claras. Eso no es grave. Lo grave del asunto es que parece que esto no importa mucho al actual al actual ministro de Salud, ni al anterior, ni al anterior del anterior, ni a ninguno de ellos; tampoco le importa al actual superintendente de Salud.
Ni al anterior, ni al anterior del anterior. ¡A ninguno! Todos ellos han sabido que hay EPS que no tienen suficiente solvencia, y no pasa nada; que miran con desdén a los enfermos, y no pasa nada; que no autorizan cirugías indispensables, y no pasa nada; que dilatan la atención en consultas, y no pasa nada. Y para colmo, no pagan sus deudas con hospitales y clínicas, y no pasa nada.
Y mientras, el Ministerio de Salud muestra con ínfulas información, estadísticas y perfiles de morbilidad y mortalidad de todas las acciones que no han hecho y que moralmente no les pertenecen, porque no han pagado por ellas.
Ahora, si en nuestro país una entidad financiera hiciera esto mismo en su campo, de no cumplir como no cumplen casi todas las EPS, desde hace al menos una década estaría intervenida y las autoridades ya hubieran sacado pecho.
Es de la salud de los enfermos, de la estabilidad económica de hospitales y clínicas, y de miles de empleos, de lo que estamos hablando. Y no pasa nada .
 
 
“R.I.P. Requiescat In Pace” (1)
Sistema de Salud Colombiano
“El sector de la salud se quebró". Así, con estas escatológicas palabras, el ministro de Salud, Ingeniero Alejandro Gaviria, se manifestó en reportaje al diario El Colombiano el 27 de septiembre pasado, al responder sobre las deudas que por $14,4 billones tiene el sistema de salud con 5.010 clínicas, hospitales y proveedores del país.
Lo más grave de esta declaración es que la hace el ex decano de economía, un año después de asumir el cargo para dirigir la cartera de la salud. Desde su posesión, omitió con conocimiento lo que le decimos todos los sectores de la sociedad, desde hace tiempo, sobre la inviabilidad social y financiera del Sistema de Salud, que él persiste obstinadamente en sostener.
Pero la posición de responsabilidad para el conjunto del gobierno es mucho mayor: el primer ministro de Salud del actual gobierno, Mauricio Santa María, ocupó el mismo cargo por casi año y medio y nunca hizo una afirmación de tal talante, a pesar de conocer los enormes desvíos por las EPS de los recursos de la salud y los catastróficos resultados en prestación de servicios, ocasionados por el no pago de la deuda a instituciones públicas y privadas de la salud en todo el país. El susodicho funcionario pasó luego a ocupar la Dirección de Planeación Nacional, hasta hace pocas semanas, ¡y todo tan callado!
Continúa Gaviria afirmando en el reportaje que “la contabilidad en el sector no pegó”, con inusitado lenguaje coloquial y frescura.
Como si se tratara de alguna moda de tacón alto o de bordado con canutillos. Cuando se trata es del registro contable de billonarios recursos que los colombianos aportamos a la salud por la vía directa de los impuestos o de aportes parafiscales, con destinación específica, y que no pueden desviarse a otros menesteres, como lo ejercieron depredadores ejecutivos de las EPS y permitido los cooptados funcionarios de los ministerios y superintendencias. Téngase en cuenta que la cifra de los recursos para salud este año, incluyendo el gasto de bolsillo de los colombianos, asciende a $46 billones que los pagamos todos por diferentes vías directas o indirectas.
Tratándose de un funcionario de la más alta dignidad en el Estado, le corresponde iniciar todas las acciones que atañen ante los organismos de vigilancia y control en relación con las anomalías en los registros contables que haya detectado, correspondientes a recursos públicos sobre los cuales el Ministerio a su cargo -se supone-, ejerce rectoría. Por supuesto que del tema son responsables y garantes todas las entidades, públicas y privadas, que han manejado y manejan los recursos públicos con destinación específica. Incluidas las IPS, que reciben recursos de la capitación. ¡Y los revisores fiscales!
“A esa situación se ha llegado por la acumulación de varias fallas que se presentaron en el período 2006-2012”, dice el ministro. Por supuesto. Entendemos que el acumulado de la crisis se inició en la administración del presidente Uribe, cuyo ministro Diego Palacios -el eficiente- estuvo 7 años en el ejercicio protector de EPS y farmacéuticas. Pero la evidencia de las insalvables dificultades tuvo que hacerse pública en los últimos meses.
Las consecuencias para los pacientes son dramáticas y lo serán más. Muchas entidades ya dejaron o dejarán de prestar servicios a la mayoría de EPS que están en franca iliquidez. Las entidades que contrataron servicios por capitación y a las que les pagan fraudulentamente sólo una parte, restringirán más los servicios con trágicas consecuencias para los enfermos y sus familias. Todas las entidades de salud perderán una parte muy importante de su cartera, la cual ya es irrecuperable. El efecto repercutirá en el pago a los trabajadores de la salud, a los que no se les dará estabilidad laboral ni salarios dignos. Los elementos e insumos médicos serán provistos mediando pagos anticipados, puesto que la cadena de deudas impagadas afecta al conjunto del sector. Y los medicamentos serán suministrados a cuenta gotas.
Y finaliza el ministro: "No se podrá pagar todo y tocará dejar unas deudas aparte. Se podría pagar $1 billón que debe Caprecom; los $1,5 billones de EPS intervenidas; lo adeudado por Saludcoop, que tiene algo de activos para vender; las cajas de compensación, como empresas en marcha, irían cubriendo lo que adeudan. Hasta con Títulos de Tesorería (TES), el Estado honraría obligaciones”. No menciona nada sobre la recuperación de ilícitas apropiaciones y exportaciones de capital por EPS del contributivo. Y dijo que las IPS no tienen más alternativa que aceptar el duro sistema de "todos ponen".
Con este panorama en ciernes, nadie comprende que se siga insistiendo en una reforma ordinaria que hace su curso en el Congreso, con el mismo modelo de intermediación financiera sustentada en las gestoras (EPS transformadas), repartiendo utilidades y limitando el acceso a los servicios de salud de los enfermos en todas las formas imaginables. Pero esto no quiere decir que el diseño de un nuevo sistema de salud no sea una necesidad imperiosa, urgente e inaplazable, que debe tener prioridad nacional.
Mientras esperamos infructuosamente que los congresistas de la Unidad Nacional decidan rediseñar el sistema de salud de manera que responda seriamente por las necesidades de nuestros compatriotas, llegó el momento del entierro sin honores del Sistema de Salud que implantó Juan Luis Londoño. El grave problema para nosotros es que como las deudas de los muertos también se heredan, quedaremos todos como responsables de las mismas, mientras los felices depredadores del Sistema que saquearon los recursos de la salud disfrutan sus fortunas, unos en el exterior y otros en el interior de Colombia. Y otros regresan de España a pelear el botín que queda en el país.
Con las grandes deudas que nos lega el naufragado Sistema de Salud, y los nombres y apellidos de los responsables de la catástrofe en las penumbras del anonimato o de las investigaciones sin fin, no tendremos vocación para rezar con los responsos de las 9 noches del difunto, el conocido mantra que se repite en los funerales: “Que le brille para siempre la luz perpetua”.
(1). Descanse en paz
 
 
Iglesia reclama reforma integral
en salud para acabar corrupto negocio
Redacción El Pulso
En carta al Congreso de la República, la Iglesia católica reclamó una transformación integral del sistema de salud que erradique las causas profundas de la crisis del sistema y permita una mejora sustancial de la prestación de los servicios sanitarios, acabar con el predominio mercantilista que redujo el sistema a un negocio, y erradicar “la nociva existencia de intereses políticos, corruptos y corruptores, caracterizados por el abuso de poder, el tráfico de influencias, el enriquecimiento ilícito, la connivencia con grupos ilegales, la falta de transparencia en la contratación y otros numerosos hechos, delictivos e inmorales, que afectan gravemente la eficacia de la sanidad pública”.
El cardenal Rubén Salazar, presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, advierte que el país carece “de un verdadero sistema de salud preventiva y de políticas de Estado coherentes para ello”, al tiempo que pone de presente el calvario a que están sometidos los usuarios por la excesiva tramitología y los obstáculos para acceder equitativamente a los tratamientos y medicamentos, además del “escandaloso desvío de cuantiosos recursos públicos destinados a la salud en favor de intereses privados”.
Señala además que la reforma debe reafirmar la responsabilidad del Estado frente al bienestar integral de los ciudadanos, donde “la salud no puede verse reducida a un negocio sometido a las leyes de la oferta y de la demanda”. También rechaza “cualquier tentativa de favorecer la injusta práctica del aborto” y pide al Congreso encontrar mecanismos que ayuden al control de precios de medicamentos.
La carta presenta entre otras, las siguientes consideraciones:
“1. La dignidad de la persona humana exige que la vida de cada hombre y mujer se desarrolle en el marco de unas condiciones materiales de vida que permitan el goce y el ejercicio plenos de sus derechos y de sus deberes fundamentales. De ahí que la Constitución considere responsabilidad primordial e irrenunciable del Estado y de sus instituciones tutelar los derechos de sus ciudadanos, garantizándoles los medios suficientes e indispensables para llevar una vida digna. Esta responsabilidad del Estado incluye la tutela eficaz y prioritaria del derecho fundamental a la salud.
2. Aunque reconocemos claros avances en algunos frentes, los Obispos de Colombia no podemos dejar de evidenciar los problemas estructurales que aquejan al vigente sistema sanitario”. Aquí señalan: a) Las serias dificultades pese a la ampliación de la cobertura, de acceso efectivo a servicios de salud por los ciudadanos, especialmente de los más pobres y de quienes viven en regiones apartadas; b) Las condiciones lamentables de numerosas instalaciones sanitarias, especialmente estatales, su notable escasez en el ámbito rural y la carencia en ellas de modernas tecnologías; c) El escandaloso desvío de cuantiosos recursos públicos destinados a la salud en favor de intereses privados; d) La carencia de un verdadero sistema de salud preventiva y de políticas de Estado coherentes para ello; e) La excesiva tramitología a la que se ven expuestos los usuarios y los obstáculos para acceder equitativamente a tratamientos y medicamentos requeridos; f) Nociva existencia de intereses políticos, corruptos y corruptores, caracterizados por el abuso de poder, el tráfico de influencias, el enriquecimiento ilícito, la connivencia con grupos ilegales, la falta de transparencia en la contratación y otros numerosos hechos, delictivos e inmorales, que afectan gravemente la eficacia de la sanidad pública; g) El predominio de una mentalidad mercantilista que ha reducido el sistema sanitario a un negocio; h) La falta de garantías laborales para el personal sanitario; i) La promoción, con dineros públicos y el apoyo de organismos internacionales, de una mentalidad abortista y eutanásica contraria a la dignidad humana, a los valores del pueblo colombiano y a nuestros principios legales.
“Ante tales situaciones de injusticia y corrupción”, los Obispos de Colombia renovaron su apremiante llamado al Congreso “para que lleve a cabo una reforma sanitaria integral, que logre erradicar las causas profundas de la crisis del sistema vigente y permita una mejora sustancial de la prestación de los servicios sanitarios”. Luego afirman que con el deseo sincero de contribuir al bien común de la Nación e inspirados en la Doctrina Social de la Iglesia, el Episcopado colombiano brinda al Congreso las siguientes recomendaciones:
“a) La reforma del sistema sanitario debe partir del reconocimiento de la salud como derecho fundamental y prioritario de los colombianos, y, de la redefinición de estructuras, organismos y modelos técnicos de funcionamiento y control, debe estimular y reflejar un profundo cambio de mentalidad ética que ponga el bien de la persona, del paciente, por encima de otro interés legítimo. Para ello, es necesario entender que la salud no se agota en la dimensión biofísica sino que incorpora el bien emocional y espiritual de la persona. b) La reforma del sistema sanitario debe reafirmar la insustituible responsabilidad del Estado frente al bienestar integral de sus ciudadanos. Para ello, la participación de entes gubernamentales y entidades privadas en el sistema debe estar supeditada a la tutela prioritaria del derecho a la salud del que el Estado debe hacerse eficaz garante. La salud no puede verse reducida a un negocio sometido a las leyes de la oferta y de la demanda.
c) En un país caracterizado por notorias e injustas desigualdades, la reforma del sistema sanitario debe favorecer la equidad y la integración, valores esenciales de un Estado Social de Derecho. De ahí que los más pobres y desamparados, menores de edad y ancianos y toda persona en situación de vulnerabilidad deban recibir atención sanitaria prioritaria. d) Es necesario que el sistema de sanidad pública incorpore la dimensión preventiva, hasta convertirla en el carácter definitorio de su modelo de funcionamiento. e) Es necesario establecer mecanismos efectivos de control de precios de medicamentos, particularmente de los productos monopólicos, que en Colombia registran niveles muy superiores a los de países de América Latina e incluso de países desarrollados. f) Es urgente dignificar el trabajo del personal sanitario, brindando estabilidad y garantías que permitan un ejercicio eficaz y competente de sus responsabilidades. g) Es necesario administrar mejor los recursos públicos de modo que pueda invertirse en investigación y en la mejora sustancias de las instalaciones sanitarias.
h) La dimensión ética del personal sanitario y de las instituciones de salud debe ser una prioridad de la reforma del sistema. En efecto, solo un personal capacitado, no sólo en el campo técnico, sino también ético y moral, podrá tomar conciencia de la dignidad humana del paciente, buscando los medios más adecuados para hacer frente a sus necesidades materiales y espirituales. i) Por último, los Obispos de Colombia rechazamos cualquier tentativa de favorecer la injusta práctica del aborto u otra disposición que viole el inalienable derecho a la vida, desde la concepción hasta su fin natural”.
 
  Bioética
Cinco lecciones de ética
Tercera: Reconocer en el enfermo
a un ser único e irrepetible

Ramón Córdoba Palacio, MD - elpulso@elhospital.org.co
«Haz que sea moderado en todo, pero insaciable en mi amor por la ciencia» (1).
Rambam. RabbíMoshé Ben Maimónides

Maimónides pide a Dios amor por una ciencia como es la medicina, inabarcable porque no tiene límites definidos. Laín Entralgo lo enseña claramente cuando afirma: « […] El médico no es médico por conservar en su memoria lo que acerca de las enfermedades dicen los libros de patología, o acerca de su tratamiento los de terapéutica, sino en tanto que diagnostica y trata a un enfermo de carne y hueso» (2), a un ser ontológicamente irrepetible, único. Al respecto, Raúl Garza Garza afirma: « […] La persona se configura como una realidad única e irrepetible y por tanto es insustituible. El destino de todos los hombres no es ser 'como los otros', sino tener cada uno su propia particularidad» (3) (Subrayado mío).
Ciencia inabarcable porque aunque es un deber ético conocer los mejores y más recientes textos de medicina -diagnóstico, tratamiento, prevención-, para servir honestamente a quien requiere nuestra atención, sin embargo es a esta persona, a esta “realidad única e irrepetible” (3), a quien tenemos que escuchar y valorar el estado de su salud, que nunca es idéntico a la de otro paciente, pues cada uno de éstos “es una realidad única e irrepetible” (3), como lo acabamos de ver. Atendemos enfermos cada uno con su peculiaridad, y no enfermedades.
Pero, ¿sí es la medicina una ciencia o es simplemente un arte que aplica conocimientos de la biología, de la química, de la física, etc.? Laín Entralgo (4) afirma que es una ciencia, la antropología médica: « […] Un conocimiento científico del hombre en tanto que sujeto sano, enfermable, enfermo, sanable y mortal». Y: « […] El saber propio de la antropología médica tiene a su vez otro y más profundo fundamento, la antropología general o conocimiento científico y filosófico del hombre en cuanto tal» (4).
« […] Un conocimiento científico del hombre…» (4), es decir, de un ser espiritualmente animado, de una unidad indestructible: espíritu encarnado o cuerpo espiritualmente animado, imposible de definir porque es un “misterio”, un “ser persona”, un “quién” y no un “qué”, a quien sólo podemos conocer si él se revela, lo que amplía el horizonte de nuestros deberes: «El médico no lo es tan sólo como cuando tal médico diagnostica, trata y previene la enfermedad; lo es también cuando su actividad le pone en contacto con las penultimidades o las ultimidades de la existencia humana» (5).
«El médico es una piedra angular en la sociedad humana y un intermediario entre el hombre y Dios» (6), porque al médico le confiamos no sólo la salud, sino la existencia, y por lo tanto nuestro total futuro que implica «las penultimidades o las ultimidades de la existencia humana» (5). Recordemos que no hay ateos sino idólatras, porque todo ser humano despojado de fanatismos ideológicos, tiene la seguridad de que hay un ser superior, llámelo Dios, naturaleza, etc., que dirige su existencia y a quien la confía en su totalidad, incluyendo el “más allá”, lo que cree que existe después de la vida terrenal.
Sublime misión la del verdadero médico que exige un excelso amor, un amor que sólo busca, en colaboración del paciente enfermo o sano, el Bien de éste -no su bienestar-. “El más hondo fundamento de la medicina -escribió lapidariamente Paracelso- es el amor… Si nuestro amor es grande, grande será el fruto que de él obtenga la medicina; si es menguado, menguados también serán nuestros frutos. Pues el amor es lo que nos hace aprender al arte, y fuera de él no nacerá ningún médico”» (7).
Notas:
1. Rambam. Rabbí Moshé Ben Maimónides.
2. Laín Entralgo, Pedro. “Antropología Médica. Para clínicos”. Barcelona, Salvat, 1984, p. XXVII.
3. Garza Garza, Raúl. En: “Bioética. Una toma de decisiones en situaciones difíciles”. México: Trillas, UDEM, 2000, p. 47
4. Laín Entralgo, Pedro. “Antropología Médica. Para clínicos”. Barcelona, Salvat, 1984, p. XXXI
5. Laín Entralgo, Pedro. “Antropología Médica. Para clínicos”. Barcelona, Salvat, 1984, p. XXXIII
6. Martí Ibáñez, Félix. “Ser Médico”. MD en español, abril de 1975
7. Laín Entralgo, Pedro. “El médico y el enfermo”. Madrid, Guadarrama, 1969. p. 159

NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.
 

Maestro, ¿qué es eterno?

El cinismo de Saludcoop y sus amigos. Hizo y deshizo con los dineros públicos, se gastó la plata de la salud en campos de golf, en sus propias clínicas, varios billones de pesos se fueron por el bolsillo de atrás y tiene a un mundo de hospitales al borde del cierre. Al gerente le pusieron una multa ridícula, lo inhabilitaron y nada más, ni un día de prisión. Encima, quería que el Estado lo indemnizara. Y el fiscal de ahora que tan buenos servicios le prestó, ahí sigue tan campante y tiene la cara de atacar a la Contralora General de la República. ¡Qué cinismo, mi querido saltamontes!.

 
 











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