MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 15    No. 195  DICIEMBRE DEL AÑO 2014    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

 

Reflexión del mes
De lo bello en la música - (fragmento)

“El valor sublime de lo bello residirá siempre en la evidencia inmediata del sentimiento. La valoración estética de una obra de arte debe atenerse a dicha obra, pero es ésta la que permite conectar al compositor con el oyente, siendo la improvisación libre la mejor manera de mostrar un estado de ánimo a través de la música.

Las artes pueden influir sobre los sentimientos, pero es la música la que más rápida e intensamente actúa sobre el estado de ánimo de quien la escucha, siendo más eficaz cuando el estado de ánimo de quien escucha se encuentra en mayor excitación o depresión”.
Eduard Hanslick (1825 - 1904). Musicólogo y crítico musical austríaco. Fue defensor del formalismo en la música, en contraposición al idealismo romántico de la época. Su elegante prosa le reportó una gran reputación, a la par que sus ideas le provocaron varias disputas con otros músicos y críticos musicales.
Oferta laboral vs Escasez
de médicos y falta de atención

Héctor A. Chamorro, MD
Me confieso sorprendido cuando a los pocos días de escuchar en la televisión y leer en la prensa que existe en Colombia escasez de médicos especialistas, encuentro en la bandeja de entrada de mi correo electrónico ofertas de trabajo para médicos generales, médicos hospitalarios, para consulta externa, urgenciólogos.
A pesar del incremento de facultades de medicina preparando mano de obra barata para la Reforma de la Salud que se avecinaba, el efecto fue contraproducente. Nada más informativo que la opinión del taxista, cuando hice este comentario en voz alta sin dirigirme a él: quedé estupefacto al escuchar su comentario. “Claro, como les pagan sueldos de miseria a los médicos generales y las especializaciones en Colombia son costosísimas, nada tiene de raro que haya escasez de médicos, pues los que desean especializarse para mejorar tienen que emigrar a donde los traten mejor”, me dijo.
Buscando ahondar en las razones que pudieran haber llevado a esta situación en Colombia, he consultado libros de expertos de otros países en donde se han iniciado movimientos por recuperar el derecho a la salud. “Antes del Consenso de Washington, la presencia de un Estado débilmente protector y con modestas políticas de protección social, por lo menos sostuvieron la noción del derecho a la salud como una clara responsabilidad pública y el respeto a conquistas como la seguridad social”, reza uno.
Hospitales públicos como el San Juan de Dios, mejor conocido como La Hortúa en Bogotá, el Instituto Materno Infantil, el Hospital de Antituberculosos San Carlos y Santa Clara, la Campaña Antituberculosa Nacional, desaparecieron (”Muertes por tuberculosis son inaceptables”:
El Espectador, octubre 22, 2014). Los desaparecidos eran los centros universitarios por excelencia en la capital del país, a donde recurría en busca de cobertura gratuita del Estado la población marginal, mientras gran parte de la población asalariada era asistida por el Instituto del Seguro Social. Pero el discurso empresarial aupado por los medios y la política neoliberal dan la receta del Banco Mundial: para situarnos en el mundo globalizado deberíamos terminar con el lastre del Estado, privatizando todas las empresas estatales: cantos de sirena de la lógica mercantil.
Ejemplos fehacientes de la pobre atención a las clases media y vulnerable los anoto sin dar nombres (los puedo suministrar si fuese requerido): 1) Paciente de clase media de provincia, del régimen contributivo; en su localidad no hay servicios diagnósticos de punta ni especialistas, viaja por su cuenta a Bogotá. Diagnóstico: carcinoma de próstata estado III. Tratamiento para el dolor: acetaminofén y bloqueo hormonal paliativo. 2) Paciente de clase media que reside en Bogotá, del régimen contributivo. Diagnóstico clínico: Síndrome bipolar. Presentó episodio de angina de pecho. Urgencia. No aparece en el sistema. Razón: falta de pago. Como es urgencia lo admiten en clínica privada de tercer nivel. Recibos de pago al día. EPS TIENE QUE PAGAR. Pasa el tiempo y nuevamente desaparece del Sistema. Razón: falta de pago. Recibos al día. ¿Y si los recibos de pago se extravían? No hay admisión inmediata.
3) Paciente del régimen subsidiado (por Sisbén). Hernia inguinal, peligro de torsión: Tres meses buscando cita, no la consigue en Hospital de II Nivel... Si se complica, se necrosa el intestino y el paciente deja de pertenecer al Sisbén: UNO MENOS... 4) Paciente del régimen contributivo, con dolor neurálgico brazo izquierdo. Paga servicio domiciliario. Tratamiento analgésico intravenoso, solicitud de examen de electromiografía: No hay agenda. Intercesión personal: examen practicado. Especialista: No hay agenda... Recurrir a consulta particular. Electromiografía: estudio incompleto.
Corolario: Vivimos el retroceso del derecho a la salud en la era neoliberal.
 
 

Habeas Data
y certificados de defunción
Juan Fernando Londoño Úsuga Ingeniero industrial y Magíster en Epidemiología - Jefe Registros Médicos, Hospital Universitario de San Vicente Fundación

En octubre de 2012 fue promulgada la Ley 1581 que dicta disposiciones generales para la protección de datos personales. De igual manera está vigente en Colombia la Ley 23 de 1981, en la cual se estipula que la historia clínica es un documento privado y sometido a reserva. Se parte entonces de un principio conceptual de que la información personal y más aún la referente a la salud, debe ser protegida y no puede ser manipulada ni publicada ni dada a conocer a terceros, sin previa autorización del titular.
Desde 2012 el gobierno nacional a través del entonces Ministerio de la Protección Social, viene propendiendo por disponer de grandes base de datos que contengan la información de los ciudadanos en materia de su afiliación en salud y sus relaciones laborales.
Con este fin se dio vida al SISPRO o Sistema Integral de Información de la Protección Social, entidad gubernamental encargada de centralizar toda la información referente a afiliaciones y afiliados en salud, pensiones y cesantías. En esta base de datos centralizada se puede consultar el estado de afiliación de cualquier persona, con tan solo su número de identificación.
Complementario al Sispro, en 2007 se promulga la Circular 081, emitida conjuntamente por el Ministerio de la Protección Social y el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), por medio de la cual entra en operación nacional el ingreso en línea vía web de los certificados de defunción y de nacido vivo a través del denominado RUAF (Registro Único de Afiliados). Por medio de este aplicativo se pretende disponer de la información de las estadísticas vitales (nacimientos y defunciones), de manera inmediata y oportuna, lo cual facilita la gestión de todos los actores que requieren de esta información para la toma oportuna de decisiones.
Hasta la fecha, los certificados de defunción tienen dos componentes: uno denominado “Antecedentes para el registro civil”, el cual contiene la identificación del fallecido y los datos de quien certifica la muerte; éste se realiza de manera manual y es estregado a la familia para los trámites de inhumación. Es importante aclarar que el entregable a los familiares no contiene datos sensibles como las enfermedades que condujeron a la muerte.
La segunda parte del certificado se diligencia directamente en el aplicativo (RUAF). Para este fin, a cada profesional médico se le entrega un usuario y una clave o contraseña en la institución de salud donde labore; a través de dicha clave, el certificado de defunción o de nacido vivo queda firmado electrónicamente por el responsable de portar la contraseña asignada.
Si bien es para destacar y son loables los esfuerzos emprendidos por el gobierno nacional para disponer de una información clara, veraz y oportuna, que permita conocer en todo momento cuántos somos, dónde estamos, dónde nacemos, de qué nos morimos y mantener actualizado el censo poblacional, quedan algunos vacíos en cuanto al acceso y a la privacidad de la información que pueden ser sometidos a revisión.
Sería importante revisar los riesgos en
el acceso a la información personal de un fallecido
-datos grabados en el RUAF-, si quedan de libre
acceso a los profesionales de la salud,
independientemente del tiempo transcurrido
desde su ingreso inicial.
Es así como cualquier médico puede visualizar y consultar desde cualquier lugar del país (con acceso a internet), los certificados de defunción que haya diligenciado a través del aplicativo RUAF. Si bien se parte de la base que el primer custodio de la confidencialidad de la información clínica es el médico, se dispone de una especie de “patente” para que los profesionales de la salud puedan acceder sin ninguna restricción ni límite de tiempo, a consultar los certificados de defunción y la información que en ellos hay contenida.
Es importante aclarar que la información que los médicos ingresan al RUAF a través de los certificados de defunción contiene todos los datos demográficos del fallecido, su identificación, lugar de residencia, origen, ocupación, y lo más importante, las enfermedades que condujeron a su muerte.
Los aspectos de salud y las enfermedades padecidas por cualquier nacional son considerados datos sensibles, acorde con los artículos 4to y 6to de la Ley 1581 de 2012, sobre los cuales se refuerzan los principios de confidencialidad y salvaguarda.
Acorde con estos principios, sería importante revisar cuáles son los riesgos que se corren en el acceso a la información personal de un fallecido -datos grabados en el RUAF-, si quedan de libre acceso a los profesionales de la salud, independientemente del tiempo transcurrido desde su ingreso inicial. Cabría entonces observar algunas medidas para limitar dicha consulta, acorde con las necesidades del sistema como un todo, pero partiendo de la protección de los datos personales como principio superior, con mayor razón si son datos de salud y más aún si se trata de personas fallecidas.
 
Camila Abuabara será
trasplantada de médula ósea en Medellín
Tras una batalla jurídica y mediática en la que pretendía ser atendida en Estados Unidos por un cáncer en la sangre, Camila Abuabara de 24 años recibirá un trasplante de médula ósea en la Clínica Las Américas en Medellín.
Desde febrero pasado y hasta el 19 de noviembre, la paciente recibió un tratamiento experimental en el MD Cáncer Center Houston, con fármacos que al parecer barrieron de su sangre las células cancerígenas; ahora necesita un trasplante de médula ósea e interpuso tutela para hacerlo en Estados Unidos.
Cuando el juez aprobó esa solicitud, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, interpuso un recurso contra la decisión: luego el pasado 1º de noviembre, el Juzgado 28 Penal Municipal de Bogotá ordenó a la EPS Sanitas que proporcione en Colombia el tratamiento integral a la Leucemia Linfoblástica Aguda que padece Camila Abuabara, entre ellos la prestación del servicio logístico a ella, su acompañante y su donante que es el hermano, como también tratamiento médico especializado y asistencial, conforme a la historia clínica y órdenes de los médicos tratantes.
El fallo indicó que de conformidad con la evidencia científica, no existe diferencia en los resultados que pueden esperarse del procedimiento en Estados Unidos o Colombia, pues en nuestro país hay capacidad médica para realizar el trasplante. También consideró que “el Ministerio de Salud a la fecha no ha violado ni puesto en peligro la salud y vida de Camila Abuabara”. La EPS Sanitas pagó el tratamiento en Estados Unidos y ahora podrá recobrar al Fosyga lo no cubierto en el Plan Obligatorio de Salud (POS). El Ministerio de Salud y Supersalud velarán para que se dé cabal cumplimiento a la orden judicial.
El Instituto Nacional de Salud recalcó que en Colombia se realizan trasplantes de medula ósea de alta complejidad en pacientes de alto riesgo y pronóstico reservado, garantizando similares resultados y al mismo nivel que en países desarrollados, con seguridad, calidad y accesibilidad. El trasplante de médula ósea técnicamente se conoce como Trasplante de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) y se realiza en Colombia con excelentes resultados hace más de 20 años, siendo pionero en Latinoamérica y destacado por los resultados clínicos y la supervivencia de los receptores. En Colombia de cada 100 pacientes sometidos a un primer trasplante de médula ósea hay un 62% de éxito, cifra muy similar a las referenciadas en otras partes del mundo.
El debate
Este caso desató dura polémica, porque cuando el juez determinó que la EPS o el Estado debían pagar el trasplante en el exterior y no en Colombia donde también se puede hacer, crearía un precedente que seguirían otras personas. Pero mientras el trasplante en Houston vale 2 millones de dólares ($4.000 millones de pesos), en Colombia sólo $300 millones. De ahí que cuando el ministro Gaviria interpuso recurso contra la decisión del juez, afirmó: “Somos sensibles ante la tragedia humana, pero como funcionarios también tenemos que cuidar los recursos de la salud, pues aquí puede haber un mal uso de recursos públicos ya que al hacerse en otro país como lo ordena el juez, todos los colombianos y no solo la EPS, terminarían pagando el trasplante de Camila en Houston”.
Se revivió el debate de si el sistema de salud debe proporcionar a los colombianos todos los procedimientos, medicamentos y tratamientos que requieren, a cualquier costo, o si debe haber límites para usar eficiente y racionalmente los recursos que son limitados. Cabe recordar que el derecho a la salud, así sea fundamental, no es absoluto, y los funcionarios y el Estado deben privilegiar el interés colectivo sobre el particular. Por ello la urgencia de reabrir un debate nacional que redefina mediante un nuevo contrato social, el plan de salud ideal y que el país pueda pagar
 
  Bioética
Cuando se olvida la historia...
Ramón Córdoba Palacio, MD
Con la incertidumbre de hechos tan antiguos como la destrucción de Sodoma y Gomorra ocurrida hace cerca de 4.000 años, narrada especialmente en la Biblia pero con testimonios afirmativos de estudiosos arqueólogos, cualquiera sea la creencia religiosa que profesemos y la causa real de su desaparición, tenemos que confesar que los elementos actores están presentes y dispuestos a repetir la historia.

Veamos: cada día ganan más terreno los partidarios de actos genitales contra natura y proclaman que es un derecho innegable para no ser discriminados, pretendiendo ignorar que las personas diferentes de su elección sexual tienen, como todo ser racional y libre, limitaciones éticas en sus actos porque la vida de los seres humanos, querámoslo o no, implica elegir conductas y responder por ellas. No es el número de quienes actúan lo que convierte en lícito lo que no es, como en su época lo pretendieron los habitantes de Sodoma y Gomorra.
También ahora la amenaza de una total destrucción es evidente: el convulsionado mundo se acerca cada día más a una posible guerra en la cual “lloverá fuego del cielo”, porque las armas atómicas creadas para mantener la paz son verdadero fuego que arrasará con toda vida en la tierra.
Más no es sólo el aspecto genital, el olvidado o despreciado por la humanidad en el siglo XXI. No, el respeto por toda manifestación de vida, especialmente la humana, por la dignidad de todo semejante y el cuidado que debemos a todo lo que existe porque con esa condición se nos ha entregado, ya que de los seres terrenales somos los únicos racionales, inteligentes y libres. Hemos olvidado la verdadera solidaridad, la caridad como manifestación antropológica y no únicamente religiosa, el afán de tener más y más dinero orienta en general la meta del común de nuestra gente, sin importar el origen del mismo. El pedir limosna se ha convertido en un pingüe negocio en el cual se escatima el pago de impuestos, de local, etc. Al mismo tiempo el consumo de drogas estimulantes o deprimentes, alucinógenas o narcóticas se acrecienta implicando a niños de poca edad, y todo se celebra como el triunfo de la libertad individual.
Sí, los actores están listos a entrar en acción como hace 4.000 años y la destrucción será total como lo fue en aquella época. La reprobación y amenaza de Dios siempre se cumple por los actos conscientes y evitables de los seres humanos que Él crea como seres libres.
Cuando se olvida la historia…

NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.
 

Maestro, ¿qué es eterno?

Los carteles. Toda la vida los ha habido, todos para controlar los precios, para proteger el monopolio. Uno de los primeros fue el cartel del petróleo, con las grandes multinacionales; que el cartel de los licores, el cartel del azúcar, el de las productoras bananeras, para no hablar del cartel de Medellín, el de Cali, luego el del norte del Valle, el de la contratación, el de los pañales que son tan mafiosos como los otros…Y ahora, ¡atérrate, pequeño saltamontes! Lo que faltaba: el cartel del papel higiénico; sí, en Colombia, ¡qué horror!

 
 











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