DELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 198 MARZO AÑO 2015    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

 


La empatía, remedio para
un mundo enfermo de egoísmo
Hernando Guzmán Paniagua - Periodista - elpulso@elhospital.org.co

“Debemos potenciar la empatía, todos tenemos la capacidad de sentir y de intuir sentimientos, intenciones y pensamientos ajenos. Si en lo particular, familiar, lo social y político, en procesos educativos y laborales, favorecemos la empatía entre los seres humanos, pensando que el otro también puede sentir a pesar de no estar de acuerdo con él, podría ser un paso, no la solución total”.
Dr. Jorge Ospina Duque
Mientras 100.000 millones de células nerviosas dialogan armónicamente en cada hombre, produciendo el milagro cotidiano de la vida, un número muchas veces menor de seres humanos se matan o agreden, por no pensar cada uno más que en sí mismo, no en los demás. Un diagnóstico de los problemas de la humanidad pasa inevitablemente por la falta esencial de empatía social. “El poder humano, el poder político y el poder económico en el mundo están muy lejos de ser empáticos y de pensar en los demás”, concluye el doctor Jorge Ospina Duque, miembro del Grupo de Investigación en Psiquiatría del Hospital Universitario de San Vicente Fundación de Medellín. Dice el científico: “Hay una propiedad humana que puede ser la más positiva y creativa, pero también la más destructiva, que es el poder”.
Ospina Duque desarrolló esta idea en charla reciente en el Hospital Universitario, tras un repaso por la teoría general del funcionamiento del cerebro y la mente. Y declaró a EL PULSO: “Las razones de la complejidad del mundo están mucho más fuera de las neuronas y del cerebro que dentro de ellas, porque se necesita la misma cantidad de oxígeno y de actividad neuronal para un pensamiento creativo y positivo, que para un pensamiento violento. En el desarrollo de la especie humana todavía tenemos los instintos agresivos, de defensa, de búsqueda y cuidado del territorio que tenían los animales primitivos, pero tenemos una mente y una conciencia humanas que en teoría, en la corteza cerebral, es capaz de inhibir esos impulsos. Quizás por muchas razones, de falta de justicia social, de equilibrio, de armonía, de alimentos en unas áreas, esa agresividad brota y sale, y aquí viene esa instancia del poder en su doble posibilidad: creativa o destructiva”.
“Empatía 2”, óleo de César Prada Novoa.
Ospina Duque expuso las premisas del modus operandi cerebral y mental: “Ante una pregunta eterna: ¿cómo funciona la mente? Dice Emerson Pugh: 'Si nuestro cerebro fuera tan simple que lo pudiéramos comprender, nosotros seríamos tan simples que no lo comprenderíamos'. Hipócrates radica en el cerebro y sólo allí los placeres, la risa, los dolores, las aflicciones y el llanto. Para Rodolfo Llinás, las criaturas vivas crean un orden a partir del desorden que las rodea. Nuestra sensibilidad a la vez nos separa del medio circundante y nos une con él”.
“Nuestras 1.000 millones de neuronas
hablan entre sí mediante impulsos eléctricos, el estímulo
alimenta y crea nuevas neuronas, hay trillones de
sinapsis entre ellas. Todo lo hacemos al tiempo:
instintos, pensamientos, emociones, utilizando los dos
cerebros al tiempo; el cerebro es
una construcción social”.
Dr. Jorge Ospina Duque

Y anotó: “Si uno se mueve más rápido de lo que piensa, no puede sobrevivir mucho tiempo, necesitamos imágenes que precedan al movimiento. Santiago Ramón y Cajal en 1909 previó la plasticidad neuronal, especialización de las neuronas para producir toda clase de imágenes: visuales, auditivas, es un jardín de innumerables árboles, y la poda continua de las ramas va renovando esas células. Nuestras 1.000 millones de neuronas, aproximadamente, hablan entre sí mediante impulsos eléctricos, el estímulo alimenta y crea nuevas neuronas, hay trillones de sinapsis entre ellas. Todo lo hacemos al tiempo: instintos, pensamientos, emociones, utilizando los dos cerebros al tiempo; el cerebro es una construcción social”.

“Las neuronas espejo son la base de la empatía humana: sentir lo que otros sienten, sabiendo qué soy y qué es el otro. Nos permiten ver la mente del otro, el sentir, no el pensar mediante simulación, nos vinculan, son el núcleo con el que transitamos la vida”. Dr. Jorge Ospina Duque
Un árbol de emociones
Explicó el investigador que el cerebro es necesario para que exista la mente, pero ésta va más allá; las emociones, enraizadas en lo más primitivo del cerebro, son propiedades que nos permiten sobrevivir, pues sin miedo, por ejemplo, no podríamos realizar actividad humana alguna, y hay emociones conscientes: los sentimientos. El ánimo es la energía mental para cualquier acto y entre sus propiedades anímicas están la noradrenalina, la cual proporciona el interés, la energía y la concentración; la serotonina relativa al impulso, la tolerancia a la adversidad. La dopamina, encargada de actividades del comportamiento, la cognición, el humor, el sueño, etc. Indicó que la conciencia surge de la comunicación simultánea de 100.000 millones de células nerviosas mediante trillones de sinapsis.
En este contexto, Ospina Duque dijo que el lenguaje es innato y lo definió como “la capacidad gramatical innata y específicamente humana”, cuya adquisición y elaboración crece por la interacción social a partir de los primeros 6 meses de vida, cuando se discriminan fonemas específicos en distintas lenguas.
La empatía, necesidad social
Superar la violencia y la inhumanidad supone conocer mejor nuestra mente. Precisó el científico: “La mente es la propiedad de inferir y representar pensamientos, creencias, etc. Este atributo humano apareció en el Pleistoceno superior, hace unos 10.000 años, con la complejidad del ambiente social creció la posibilidad evolutiva del cerebro. Las neuronas espejo son la base de la empatía humana: sentir lo que otros sienten, sabiendo qué soy y qué es el otro. Nos permiten ver la mente del otro, el sentir, no el pensar mediante simulación, nos vinculan, son el núcleo con el que transitamos la vida”.
Sobre la empatía social, el profesional declaró a EL PULSO que la distorsión hoy se presenta en la cultura, como derivado o propiedad emergente de la mente humana: “La mente humana en sí está bien, pero la mente que hace las grande masacres y actos de desigualdad y de guerra no está mentalmente enferma; de hecho, los enfermos mentales tienen poca proporción en la responsabilidad de los actos violentos en el mundo. Son los sanos con poder y es la cultura de la división de razas, la creencia en pueblos superiores a otros, la acumulación de riquezas, lo que hace que a esa cultura le falte aún mucha empatía, justicia y comunión social”.
Concluyó el doctor Ospina: “Por ello debemos potenciar la empatía, todos tenemos la capacidad de sentir y de intuir los sentimientos, intenciones y pensamientos ajenos, de ponernos en los zapatos del otro. Si tanto en lo particular, familiar, como en lo social y político, en los procesos educativos, laborales, favorecemos la empatía entre los seres humanos, pensando que el otro también puede sentir a pesar de no estar de acuerdo con él, podría ser un paso, no la solución total. Así hizo Nelson Mandela cuando puso a jugar el equipo de rugby, pasión de todo el país, y todos, negros y blancos, empezaron a sentirse solidarios y el Apartheid dio un paso atrás y la igualdad dio uno adelante”.
En el resto del mundo y especialmente en Colombia muchas lecciones nos falta aprender, armando la ecuación correcta con los términos de empatía, solidaridad y convivencia.
 
¿Kómo ce dise?
Nobel y novel
No se dice Premio “Nóbel” (tilde didáctica), así con acento en la ó. Se dice Premio Nobél, (tilde didáctica) con acento en la é, porque Nobel es una palabra aguda en Sueco, es el apellido del señor Alfred, quien donó su fortuna para esos galardones. Y la palabra aguda novel, con v labidental es distinta, significa aprendiz de algo, principiante en un oficio, profesión o actividad. ¿Entendido?
 
La empatía, “nuestro radar social”
“Empatía es la habilidad para estar atento, comprender y apreciar los sentimientos de los demás y ser capaces de 'leer las emociones' de las personas y la habilidad de mirar su interior, implica el auto-conocimiento, es una fuerza interna que nos prohíbe hacer o decir algo que dañe o atemorice al otro”.
Dra. Emperatriz Torres
Decía Mahatma Gandhi: “Las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”. Mientras los “humanos” desprecian tan sabias palabras, nos dan ejemplo de solidaridad y empatía las ratas que se ayudan en los peligros, el perro y el gato que duermen juntos, o las aves que limpian los dientes a los hipopótamos.
Los voceros del Centro de Pensamiento “Omniverso Fractal” resaltan los gérmenes de “humanidad” de muchos animales, cada vez más escasos entre los seres humanos. Y refieren que un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago puso a una pareja de ratas en una jaula de cristal; una rata podía andar libremente, la otra estaba constreñida en un tubo estrecho de plástico que sólo podía abrirse desde fuera; sin previo estímulo o recompensa, la rata de la jaula liberó a su compañera del tubo.
La neurobióloga e investigadora de esa universidad, Inbal Ben-Ami Bartal, cuando investigaba sobre cáncer en Israel, notó que las ratas en su laboratorio mostraban descontento ante las cirugías que practicaba a otras ratas, y algunas llevaban comida a sus congéneres cautivas.

Para la neurobióloga Peggy Mason, “las ratas se ayudan entre sí cuando están sufriendo” y lo explicó como “herencia biológica”. El estudio -continuación de otro de Jeff Mogil de la Universidad McGill- destaca el “comportamiento pro-social motivado por la empatía” en las ratas y la mayoría de los animales.
El etólogo Frans de Waal señala la empatía, además de “proceso cognitivo de alta sofisticación evolutiva”, también como fenómeno simple y universal, “tan viejo al menos como los mamíferos y que corre profundamente dentro de nosotros”. Esta capacidad de ponerse en el lugar del otro, “casi nos habla de un sacrificio programado en el código, una especie de sacralidad profunda” o “un ángel en la biología”, para los investigadores de Omniverso Fractal.

“La empatía es 'la forma más
alta de respeto'. Significa acceder a una base de
datos más grande que la de los sentimientos,
que son volublesy altamente subjetivos.
La empatía es trans-personal”.
Aeolus Kephas
Según la doctora Emperatriz Torres Tasso de Luna Corporación Educativa B. F. Skinner de Perú, la empatía “es la habilidad para estar atento, comprender y apreciar los sentimientos de los demás” y ser capaces de “leer las emociones” de las personas” y la habilidad de mirar su interior, implica el auto-conocimiento, es una fuerza interna que nos prohíbe hacer o decir algo que dañe o atemorice al otro. La experta señala: “Podemos usar la empatía para ayudar a los demás o para causar daño. Porque si yo como profesor sé que las palabras tonto, lento, inútil, no le agradan a mi alumno y las utilizo con mucha frecuencia, debo reconocer que le estoy causando daño”.
La científica agrega: “Muchos padres exigen a sus hijos un rendimiento escolar superior, donde el puntaje esperado no tiene en cuenta las habilidades cognitivas y circunstancias ambientales en las que vive el niño, que son las que realmente posibilitan un desempeño óptimo”. A ello se sigue la utilización de calificativos que estigmatizan a los niños y les causan daño psicológico difícil de superar. Un manual de auto-ayuda de “La página de la vida” dice: “La empatía es algo así como nuestro radar social, el cual nos permite navegar con acierto en el propio mar de nuestras relaciones. Si no le prestamos atención, con seguridad equivocaremos el rumbo y difícilmente arribaremos a buen puerto”.
La empatía: “salvaguarda biológica”
Hasta el mundo de la ciencia-ficción es permeado por esta consciencia ética: la empatía como tabla de salvación, o recurso final de supervivencia. El escritor Phillip K. Dick, autor de relatos anticipatorios con este tema, escribió: “Lo que nos hace humanos es nuestra habilidad para sentir empatía por otras criaturas vivas”. Él plantea la empatía como única salvación en sus imaginarios mundos de invasiones extraterrestres, dictadores holográficos, androides, vampiros inter-planetarios, robots y drogas psicoactivas de efectos monstruosos.
“Lo que nos hace humanos
es nuestra habilidad para sentir empatía
por otras criaturas vivas”.
Phillip K. Dick
La profesora Inbal Ben-Ami Bartal ve la empatía como salvaguarda biológica, con claro sentido evolutivo dentro de una especie e indica: “Mamíferos que necesitan cuidado y nutrición cuando nacen, requieren algún tipo de conexión empática entre madre y crías”. Se cree que la empatía está localizada en el sistema límbico y en varias hormonas y neuro-transmisores de todos los mamíferos, y es posible en otros animales y hasta plantas.
Aeolus Kephas explica la telepatía como una forma de empatía mediante las “neuronas espejo”, células del neuro-córtex que se activan por imitación cuando observamos una actividad que realiza otro ser vivo. Si un mono observa a un hombre que come una fruta, activa neuronas de su cerebro como si él mismo comiera esa fruta. Omniverso Fractal dice: “Quizás la evolución humana necesite de un retorno a una esencia biológica prístina -aprender más del perro y de la rata que de la computadora-”, propugna por la filosofía del “retorno a la naturaleza” y dice: “Quizás no tanto a los bosques y jardines que vemos desplazados, sino a las áreas verdes de nuestra propia psique”. Y propone: “Quizás sólo desarrollar nuestra empatía pueda conectarnos verdaderamente con el mundo y con nosotros mismos -en ese espejo sin fronteras-”.
Kephas señala la empatía como “la forma más alta de respeto”, y añade: “Significa acceder a una base de datos más grande que la de los sentimientos, que son volubles y altamente subjetivos. La empatía es trans-personal”. Todo lo anterior configura la empatía como ese “puente cognitivo” que nos muestra nuestro ser como participación en un ser universal; de ahí que, al decir de los neurobiólogos, “aquel que empatiza con alguien, empatiza con todos”.
Por todo lo expuesto, la empatía es algo más que una simple palabra del vocabulario en la clase de psicología del bachillerato. Es el recurso que aún tenemos a la mano los hombres, si queremos sobrevivir a nuestra propia manía de aniquilación6
 

 

 
Medicina en la pintura

Leonardo Da Vinci, anatomista
Isabel Cristina Rueda Calle Comunicadora Corporativa - elpulso@elhospital.org.co
Leonardo di Ser Piero da Vinci nació en 1452, hijo de un canciller de la República de Florencia y una joven campesina, que no se casaron. No podía ser heredero siendo hijo ilegítimo, por lo cual su padre le incentivó a abrirse camino por sí solo.
Cuando cumplió 17 años, su padre le mostró algunos de sus dibujos al artista Andrea del Verrocchio, quien lo adoptó como alumno de una verdadera Universidad, donde aprendió las bases de la química, preparación del color, grabado, trabajo del cuero, yeso, mecánica y carpintería, y técnicas artísticas como dibujo, pintura, frescos y escultura sobre mármol y bronce.
A sus 50 años, tras realizar varias obras, piensa que para conocer y representar la realidad del cuerpo humano, no hay otra forma más precisa que hacerlo de adentro hacia afuera. Descubre que en el Hospital Florentino de Santa María diseccionan cadáveres de ajusticiados que tienen denegado el sepelio por cometer crímenes; con toda la rigurosidad científica, detalla los descubrimientos de su investigación en más de 30 cadáveres, escribiendo de derecha a izquierda con palabras al revés -los expertos dicen que no se trata de un código encriptado-. Al parecer le era más fácil manejar la tinta mojada de esta manera por su condición de zurdo y la agilidad que requería para escribir rápidamente.
Se siente atraído por el cuerpo de un hombre de 100 años, que murió por causa natural y había autorizado se le practicara una autopsia para ser estudiado. Utilizó la técnica de Mondino de Luzzi, quien en 1316 tenía suficiente práctica como para escribir el manual de disección “Anatomía”.

Empezó por la pared abdominal dejando primero al descubierto el estómago y tracto intestinal, para luego pasar a órganos internos, descubriendo detalles entonces desconocidos como el apéndice, mientras seguía perfeccionándose como dibujante, expresando la realidad y perspectiva a la perfección, cosa no usual en la época.
También compara el cuerpo de ese hombre centenario con el de un bebé de dos años y describe por primera vez la arterio-esclerosis -de la que él moriría más adelante-, un endurecimiento de arterias de mediano y gran calibre que causa un estrechamiento que puede progresar hasta obstruir el vaso, impidiendo el flujo de la sangre. Un beneficiado de sus dibujos y estudios fue Vesalio, autor del libro “Humanis Corporis Fabrica” (en 1543). Como dijo Marcel Brion, “Leonardo no sólo era un artista, sino también uno de esos singulares autodidactas a quienes las cosas les hablan con más elocuencia que los libros, y que escuchan las voces del universo en su ardiente inmediatez, sin necesitar la docta interpretación que dan de ellas otras versiones humanas”
Vida y obra:
http://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_da_Vinci
www.youtube.com/watch?v=vkwQKyLkNXo
Leonardo y la Anatomía:
www.youtube.com/watch?v=f9eC3G4aFDQ
www.youtube.com/watch?v=J9xUL5Yi_8M
www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC 2804084/
 



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