MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 198 MARZO DEL AÑO 2015    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co


La Economía de la Salud
continúa creciendo en Colombia
Jairo Humberto Restrepo Zea - Profesor titular, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Antioquia - elpulso@elhospital.org.co

Entre el 18 y el 20 de febrero del presente año se llevó a cabo en Cali el Cuarto Congreso de la Asociación Colombiana de Economía de la Salud, ACOES. En esta oportunidad, luego de los congresos de Bogotá en 2008, Cartagena en 2010 y Medellín en 2013, se puso en evidencia el crecimiento y la consolidación de una comunidad académica que busca hacer aportes a la generación de conocimiento y a la formulación y la evaluación de políticas públicas en el campo de la salud. Dan cuenta del reconocimiento de esta área de la economía, el entusiasmo de las nuevas generaciones, la colaboración entre varias universidades y centros de investigación del país, y el apoyo de organizaciones nacionales e internacionales.
La demanda por salud y retos para el futuro
El tema central de este congreso fue “la demanda por salud y retos para el futuro”, para lo cual se contó con la presencia de Michael Grossman, autor en 1972 del modelo teórico de demanda por capital salud.
Las reflexiones parten de reconocer que las características de la demanda son bien particulares en el caso de la salud, pues su formación no sigue el mismo patrón de los bienes y servicios que se estudian en los cursos básicos de microeconomía, así que en algunos casos la demanda por atención resulta inferior a la necesidad, como es el caso de los servicios preventivos, y en otros la demanda puede ser superior e incluso estar influenciada por la oferta (demanda inducida) y generar pérdidas de eficiencia por la sobre-utilización.
Pero lo más importante que enseña Grossman, es que no son los servicios de salud en sí mismos los que son objeto de demanda porque generen utilidad; más bien, las personas desean tener un buen estado de salud (capital salud), y para ello acuden en busca de atención médica, así que ésta constituye una demanda derivada por el deseo superior de gozar de buena salud. En lo que ha insistido Grossman, con trabajos recientes suyos y de otros autores, es en los determinantes de la demanda por salud y entre ellos siempre tiene una fuerte presencia el tema de educación. Así que por la vía de la educación es que las personas pueden lograr mejores resultados en materia de salud, pues usualmente los mayores niveles educativos vienen acompañados de hábitos más saludables, de más información y auto-cuidado, y de asistencia temprana a los servicios de salud.
Ahora bien, sin lugar a dudas en la medida que se alcanza un mayor nivel de desarrollo se presenta una demanda creciente por servicios de salud. Los cambios demográficos son uno de los hechos que más preocupan, en particular el envejecimiento, lo que recuerda la paradoja de elevar la expectativa de vida con inversiones más bien pequeñas, orientadas a reducir las enfermedades infecciosas, pero en el largo plazo es necesario asegurar recursos para mantener el estado de salud de una población más madura. De manera similar, otros hechos característicos del mundo contemporáneo dan a entender que la sociedad necesitará más recursos para atender la salud.
La economía del plan de beneficios
Entre los temas que más llamaron la atención de este congreso, que dieron lugar a una declaración de ACOES, está la preocupación por la existencia de hechos adicionales a los naturales o endógenos antes comentados, de otros que parecen estar más asociados a causas exógenas producto del desarrollo de los mercados de salud y de avances en la educación y en los sistemas políticos. Es el caso de los retos que enfrentan muchos países, sometidos a una mayor presión fiscal para incluir en sus sistemas públicos el reconocimiento creciente de atenciones y tecnologías, de modo que la reflexión sobre los límites que deben reconocerse y regularse en el uso de los recursos públicos resulta inevitable.
Entre las reflexiones y propuestas para resolver estos retos y tensiones, se destaca la necesidad de contar con una instancia legítima para acordar los criterios que den la pauta para la inclusión de nuevas tecnologías y que permitan poner en marcha estrategias de priorización para que los recursos públicos puedan alcanzar un buen impacto social. Además, se da mucha importancia a los programas de prevención y la educación en salud, de modo que las personas sean cada vez más conscientes del papel que juegan para estar sanos. Finalmente, del lado de la oferta, se insiste en la necesidad de desarrollar mecanismos de pago que promuevan la eficiencia no solo en la prestación de servicios sino sobre todo en la obtención de resultados en salud.
Colaboración y proyección
Como quedó de manifiesto en este cuarto Congreso de ACOES, el país cuenta con recursos humanos cada vez más calificados para enfrentar los retos económicos a que se enfrenta el sistema de salud. La economía también hace aportes importantes a la salud y al sistema de salud, y por ello es importante dar a conocer las investigaciones en curso, las publicaciones y los esfuerzos que se adelantan en el país. Este congreso sirvió para presentar cerca de 60 trabajos, en forma oral o como póster, provenientes de varias universidades, centros de investigación y entidades nacionales y regionales.
 
 
 
 







 



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