DELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 229 OCTUBRE   AÑO 2017    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Libia Posada: cuerpo, territorio y medicina

Paula Aristizabal - elpulso@sanvicentefundacion.com

Un salón blanco. Aséptico. Un boticario ubicado en algún rincón en el que, en lugar de botellas, frascos y polvos estrictamente custodiados, guarda en su interior algunas plantas cuyo verde atrae la mirada de quien se acerca.

A primera vista parece un cuarto de hospital, si no fuera por las ollas grises de donde emergen cientos de plantas “sanadoras” que hacen parte de la exposición Hierbas de sal y tierra. Estudios para cartografía, de la artista y médica colombiana Libia Posada, que expuso en el 43 Salón Nacional de Artistas, en 2013 en Medellín pero que aún tiene vigencia en tanto su inquietud por el cuerpo, la geografía y el territorio, permanecen.

En esta propuesta artística Posada aborda los conocimientos ancestrales botánicos y sus relaciones con la medicina científica, le interesa reflexionar en torno a la vigencia de la medicina botánica como práctica cultural y explotar ese territorio medicinal. Para ella, los conocimientos “silenciosos” de algunas mujeres de Medellín, con quienes desarrolló la obra, mantienen el “ser doméstico” y lo combinan con estos saberes “subterráneos” que procuran la salud de sus hijos y familiares.

A raíz de su doble formación Posada se ha preocupado siempre por el cuerpo, sus manifestaciones y la forma como la cultura lo ha domado (y sanado). Con esta obra en particular se pregunta por qué, ante una atención precaria de salud en Colombia este conocimiento de botánica no ha encontrado un espacio en el sistema. “Con su obra permite pensar otros significados para la medicina. En espacios tan blancos como los de hospitales logra evocar la medicina ancestral”, explica Yamile Serna, Licenciada en Educación Artes Plásticas.

Ella misma se refiere a esta obra como la posibilidad de indagar por la supervivencia y la sostenibilidad de las comunidades, en este caso del Chocó: “Hay mucha riqueza y conocimiento dentro de las prácticas antiguas que han sido marginadas por el mundo actual. Recuperar esta riqueza puede tener muchos beneficios a la ciencia moderna y al resto de la humanidad. Voy a explorar esto con la gente que tradicionalmente posee este conocimiento incluyendo a los líderes, al chamán de la comunidad, a los curanderos, herbolarios y mujeres en su entorno doméstico”.

Arte y medicina

Esta artista plástica de 58 años estudió medicina en la Universidad de Antioquia y ambos saberes los ha unido en su obra, una parte de esta integra colecciones privadas en Chile, Colombia, Francia y Estados Unidos.

Posada ha dedicado su vida a investigar temas que son transversales tanto para la ciencia como para el arte. Desde su obra se ha preguntado insistentemente por la alimentación, la sostenibilidad, la nutrición y la salud, y en general, por todo lo que implique la supervivencia.

Además, se preocupa por narrar la geografía y los recorridos que hacen los desplazados en Colombia. Dibuja en sus piernas rutas y evoca los signos cardinales y con ello procura hacer consiente no solo el territorio sino el concepto de mapa. “El mapa no solo es un lugar geográfico sino un mapa interno, que pasa por el ser. Refleja la huella que el caminante deja en el espacio”, explica Serna y se refiere a la obra Signos Cardinales desarrollada en Cartagena y Quibdó con la que esta artista pretende devolver a víctimas desplazadas por el conflicto un lugar en su historia a través de la memoria y la reconstrucción de lo vivido.

“A través de la utilización de recursos cartográficos la obra de Posada Signos Cardinales explora como punto de partida el cuerpo humano y sus relaciones de integración y desencuentro con otros cuerpos, construidos y moldeados por los elementos culturales”, como lo señala la arquitecta Elda Ramírez, en su texto Libia Posada: Cartografías del sentir.

Posada, quien nació en el municipio de Andes, Antioquia, ha ganado reconocimientos importantes como el segundo lugar en el Salón Nacional de Artistas, en 1999, y primer premio del Salón Regional en el año 2000.

Se graduó de medicina en 1989 y tres años más tarde lo hizo en Artes Plásticas; ambas estudiadas en la Universidad de Antioquia. Estos dos saberes los ha logrado cruzar a lo largo de su carrera y se mueve en ambos campos con facilidad, nutriendo una obra que le permite enriquecer uno y otro, exponerlos en objetos conjuntos nutridos estética, conceptual y técnicamente “sin desmeritar a ninguno de los dos y ponerlos al servicio de sus inquietudes científicas y plásticas”, como lo explica Ramírez.

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