MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 67    ABRIL DEL AÑO 2004    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Aportes del 2º Congreso Sectorial de la Salud
Olga Lucia Muñoz López - Periodista elpulso@elhospital.org.co

Una importante plana de autoridades gubernamentales, conferencistas nacionales e internacionales, académicos y asistentes de todo el país, se dieron cita en el 2º Congreso Sectorial de la Salud, organizado por las Cámaras Sectorial de la Salud, de Proveedores de la Salud y de la Industria Farmacéutica de la Asociación Nacional de Industriales ANDI, celebrado en Bogotá los días 25 y 26 de marzo.


Este Congreso permitió que más allá de revisar los principales aspectos macroeconómicos del sistema de seguridad social y de evaluar los resultados de la reforma de salud luego de 10 años, se generaran espacios de análisis, debate y concertación para los diferentes actores del sector salud.
Balance del sistema y desafíos del Ministerio

El ministro de la Protección Social, Diego Palacio Betancourt, presentó los resultados y retos más relevantes del Sistema General de Seguridad Social en Salud, señalando por ejemplo que gracias a la Reforma creada con la Ley 100, se introduce un mecanismo para hacer solidario el sistema, disminuir la barrera económica al acceso, focalizar hacia los más pobres la asignación de subsidios públicos y aumentar la equidad, incentivar la cofinanciación (entre personas, entes territoriales y el Tesoro público), además de introducir los principios de competencia y la regu-lación del mercado, con la mezcla público/privada y los principios de elección.
Señaló además, que entre 1993 y 2003, ha aumentado la población asegurada y ha disminuido el riesgo de enfermar, con énfasis por proteger financieramente a los más pobres, no solo en zonas urbanas sino con importante crecimiento de aseguramiento entre la población rural. Indicó que los asegurados tienen mayor tasa de tratamiento que los no asegurados, además de que consultan más por prevención, pagan menos de su bolsillo por las consultas médicas y pueden confiar en el sistema cuando tienen que hospitalizarse. Por ello, el ministro recordó que ante la discusión planteada mundialmente de si es bueno o no el aseguramiento, Colombia debe defenderlo como garantía de buena y oportuna atención, que mejora la calidad de vida y la salud.
Palacio Betancourt recordó que los principales desafíos están ahora en los temas de cobertura universal, ámbito financiero, calidad de la pres-tación de servicios, vigilancia y control, salud pública y sistemas de información.
La ampliación de cobertura se financiaría con recursos del Fosyga, saldos de liquidación, excedentes de las cajas de compensación familiar, recursos de esfuerzo propio de los entes territoriales y transferencias del Sistema General de Participaciones (SGP). Y en salud pública, el ministro destacó la recuperación paulatina de las coberturas útiles de vacunación y la disminución de incidencia de tétanos neonatal por ejemplo.
La noticia fuerte vino en el ámbito financiero, cuando el ministro denunció que la evasión de aportes al sistema de salud de casi 36%, representa una pérdida equivalente al 2.75% del Producto Interno Bruto del año 2000 (unos US$836 millones de dólares) o el equivalente de 1.21 millones de afiliados nuevos al régimen subsidiado. Destacó que por ello se fortalecerá la lucha contra la evasión y la elusión, con fortalecimiento del sistema de vigilancia y control (cruces de bases de datos, reestructuración de la Superintendencia Nacional de Salud), para recuperar recursos que permitirán la ampliación de cobertura.
El ministro informó además que el año anterior por recobros y tutelas, el país pagó casi $120.000 millones, con un costo administrativo de $948 millones; por ello, afirmó que las tutelas están convirtiendo los planes de beneficio en planes ilimitados, siendo un asunto que debe controlarse. Señaló por ejemplo, que en recobros del régimen contributivo por medicamentos no POS, el sistema pagó $39.000 millones, para un promedio de 4.5 millones a 8.500 personas, recursos por los cuales se dejó de dar UPC completa a 120.000 personas, o subsidio parcial a 240,000 personas cotizando por 1 salario mínimo, o de proporcionar el POS completo a 14 personas por cada beneficiario por recobro. Además, el dinero que se pagará por recobros de los años 2002 y 2003 equivale a afiliar a 526.000 personas al régimen contributivo y a 70.000 personas al subsidiado. El ministro concluyó: "Es una pelea fuerte que debe plantearse a los jueces y la Corte Constitucional para racionalizar la tutela, porque ahí tenemos un hueco negro muy peligroso".
Palacio Betancourt reiteró que el propósito de este gobierno es retirar las cuentas del Fosyga del Presupuesto General de la Nación, para que el bienestar del sistema no dependa del espacio fiscal del país, se favorezca el flujo de recursos y se pueda dirigir al aseguramiento de los más pobres nuevos recursos anuales. Agregó que las reservas en las cuentas de Fosyga no deben utilizarse para financiar hospitales como se hizo en el pasado: "No podemos seguir con el discurso de si cerrar o no un hospital será el acabose del sistema, sino tener redes hospitalarias adecuadas y no tener sobreoferta pública que compita por precios y recursos". Informó que los hospitales públicos mantienen su déficit histórico, que este año ya suman $500,000 millones al déficit fiscal; insistió en que los costos laborales aumentaron 40% desde 1995 mientras sus ingresos crecieron en términos reales 148% entre 1993 y 1999: "Están sobredimensionados y se encuentran en un sistema dual de subsidios a la oferta y a la demanda que genera incentivos opuestos, con persistencia de modelo político antiguo". Explicó que si en 1996 el gasto público en hospitales fue de 1.8 del PIB y en 2000 fue de 2.8 del PIB, de continuar creciendo así, en el año 2010 el costo operativo sería equivalente al 37% del PIB del 2000 (US$30,000 millones de dólares) y tendrían un déficit de 4 billones de pesos, cifra a todas luces insostenible. Por ello, manifestó: "Es preferible cerrar hospitales para tener recursos que permitan atender a la población pobre del país".
Frente al tema de calidad, el ministro informó que dentro del proceso de habilitación de IPS se registraron 45.509 prestadores, de los cuales 11.516 son IPS y 33.933 son profesionales de la salud, y se han cerrado IPS "de garaje" en todo el país. Destacó que ahora se emprende el proceso de acreditación.
En materia de auditoría, el ministro señaló que avanza el Proyecto de documentos de Pautas Indicativas y de herramientas para su implementación, y que está pendiente la definición de estándares de acreditación en instituciones ambulatorias.
En el tema de sistema de información, Palacio Betancourt señaló que se tiene "amago" de sistema, pero que falta más información para tener más control. Indicó que 3 firmas del mundo compitiendo por la licitación internacional para construir el Sistema de Información que estaría listo en unos 3 años: "Será una excelente herramienta de gestión que ayudará a elaborar políticas, recuperar dineros del sector y mejorar servicios".
El llamado de Contraloría
En su disertación, el contralor general de la República, Antonio Hernández Gamarra, se preguntó por qué recursos del Fosyga estaban invertidos en muchos otros sectores del país diferentes a salud: "¿Por qué las cuentas del Fosyga financian por ejemplo al sector agrícola? Eso es un verdadero laberinto. La crisis del sector salud obedecen en parte a estas decisiones financieras en relación con el presupuesto general de la Nación, que al ser deficitario genera la necesidad de tomar excedentes de todos los sectores, incluido el de salud. Es decisión política de tiempo atrás que obliga a tomar recursos de todos los sectores públicos para financiar al gobierno nacional".
El contralor informó que la entidad a su cargo tuvo el año anterior 3 fallos fiscales en el sector salud por unos $1.400 millones y que ahora se adelantan procesos fiscales que valen más de $100.000 millones e indagatorias preliminares por unos $28.000 millones. Resaltó que si se controlara la evasión y se destinaran los recursos a cobertura, se podrían asegurar más de 5 millones de personas en salud.
Durante su disertación, el contralor informó que el monto total de los activos del Fosyga a diciembre de 2003 era de $2.54 billones, con tasa promedio de crecimiento del 47.2% anual, inversiones financieras que representan el 83,6% del activo y crecimiento sostenido desde el año 2000. Por subcuentas, la de Solidaridad contribuye con el 58% del activo del Fosyga por la acumulación de inversiones financieras (en sectores diferentes a salud); la de Compensación aporta el 24% del activo, con participación creciente en los últimos años; y las contribuciones de Promoción y ECAT (Eventos Catastróficos y Accidentes de Tránsito) no superan el 20% en 2003, con caída de 8 puntos en su participación.
Las inversiones de la subcuenta de Solidaridad participa con el 52% de las inversiones financieras en 2003, donde el 65% de los recursos estaban colocados en TES ($1,38 billones), el 29,7% en CDT ($630.000 millones) y el 4.2% en bonos y TDA's. El restante 1% estaba en cuentas de ahorro y corrientes. Entretanto, los deudores del Fosyga están concentrados en Solidaridad, con deudas de la Nación por recorte al paripassu y Ley 715, donde los pagos del Presupuesto General de la Nación han disminuido las obligaciones a partir del año 2000. El pasivo del Fosyga representa solo el 0,1% del activo en 2003.
Los estados financieros del Fosyga por causación muestran una tendencia creciente de las utilidades: En 2003 la utilidad neta del Fondo ascendió a $574.000 millones, donde la diferencia entre utilidad neta y operacional se explica por los rendimientos financieros.
Espacios de discusión y concertación
Paralelamente al Congreso Sectorial de Salud, se desarrollaron dos reuniones privadas, en las cuales se buscó generar propuestas para reorientar el rumbo del Sistema General de Seguridad Social en Salud.
En principio, los participantes sugirieron no satanizar la Ley 100, sino encontrar los ajustes necesarios y oportunos para reemprender la marcha. Hubo consensos obvios en fortalecer la inspección, vigilancia y control en el sistema; en la necesidad urgente de disponer de un sistema de información adecuado y en acelerar el flujo de recursos en los dos regímenes, lo mismo que en la decisión de recuperar la salud pública.
Se hizo un llamado a resolver definitivamente el problema de los enfermos de alto costo, a revisar los planes de beneficio, a aplicar el principio de realidad frente a las realidades económicas, a investigar qué pasó con los recursos del Plan de Atención Básica y de Promoción y Prevención, a convertir el conocimiento de los conceptos del problema de la salud en un propósito nacional y a definir claramente cuál Plan Obligatorio de Salud se tiene, cuál se quiere y cuál se puede financiar, en aras de la sostenibilidad financiera del sistema.
Otras propuestas tenían que ver con la disminución de los costos de transacción, definir claramente las normas y reglas del sistema, recuperar las relaciones de confianza entre los diferentes actores, recordar que el principal objetivo del sistema de salud es brindar salud a los colombianos sin que cada uno hale por su lado (se olvidaron los viejos problemas de salud para pensar en administración…), y resolver la contra-dicción entre la Superintendencia cuando dice que la UPC es suficiente y que permite ampliar el POS, mientras el Ministerio de la Protección Social dice que debe disminuirse el POS.
También manifestaron que es necesario superar la disyuntiva entre derecho a la salud vs restricción presupuestal, recuperar el papel del Estado como ente regulador del sistema y reconocer de una vez por todas la debilidad en salud pública.
Thomas Bossert, director de la Misión Universidad de Harvard, hizo un llamado a recordar que la Ley 100 reemplazó un sistema que tampoco era bueno (no tenía sistema de información, era centralista, inequitativo y tenía corrupción). Por ello, debe actuarse con prudencia y recuperar además el papel del Estado como regulador y moderador de un sistema donde hay competencia.
Como resolver un problema parte de tener muy bien planteadas las preguntas, el gran avance del Congreso Sectorial de la Salud estuvo en esa formulación de preguntas guía. A fin de cuentas, según dijo alguna de las asistentes: "¿Seremos patólogos del sistema o genetistas de una nueva criatura?". That is the question.
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