MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 35   AGOSTO DEL AÑO 2001    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

“No me interesa ser convencional
para ser
comprendido”

Foto Arnold Newman. Vanity Fair.
Picasso con sus creaciones parecía hacer suyas las palabras de su amigo, el famoso poeta Apollinaire; a la gente: "Vuestro héroe es el aburrimiento, que trae la desgracia".
"Tienes que despertar a la gente. Revolucionar su forma de identificar las cosas. Tienes que crear imágenes que no se acepten, obligarles a entender que viven en un mundo muy extraño. Un mundo que no es tranquilizador. Un mundo que no es como ellos creen." Picasso

Una vez, el gato de su estudio salió de caza por los tejados y volvió con un trozo grande de salchicha que había robado. Fernande, la compañera de Picasso sostiene que ella lavó bien el trozo...'lo cociné para nosotros, aunque, agradecidos, lo compartimos con Minou'. Se ha escrito tanto sobre la pobreza de Picasso, escribe Norman Mailer, que uno se siente tentado a pasar de largo sino fuera porque, hasta cuando se trata de una cuestión económica , su relación decididamente peculiar con la vida práctica vuelve a quedar de manifiesto. Por ejemplo, a diferencia de otros pintores, no intentaba exponer: las críticas que había recibido en reseñas anteriores habían herido su autoestima; prefería que su obra fuera glosada por amigos como Apollinaire. Se mantenía en contacto con los marchantes pero sufría humillaciones. Sufría frecuentes desaires de Ambriose Vollard que, a pesar de su formidable reputación en Montmartre por haber lanzado a Cézanne, parecía incapaz de decidir si aprobaba o desaprobaba a este joven español cuyo estilo no es que cambiara, sino que más bien se metamorfoseaba."
Años después vendría el reconocimiento de ese arte que pretendió hacer, y lo logró, una auténtica revolución: "Para tan singular empeño era preciso sacrificar todo el cortejo ilusionista de la pintura, es decir, todo aquello a lo que el público estaba habituado y a partir de lo cual juzgaba un cuadro: perspectiva, luz, matices, valores etcétera. Sin contar el tema, claro está, que constituía la principal piedra de toque. Es de comprender en tales condiciones el pánico, la indignación o los sarcasmos de ese público ante los cuadros cubistas."
"Este hombre"
André Breton escribió de Picasso, en 1928: "¿Por qué milagro este hombre se encontró en posesión de lo que era necesario para dar cuerpo a lo que hasta entonces había estado reservado al terreno de la más desbordada fantasía? ¿Qué revolución hubo de operarse en él mismo para que pudiese mantenerse así?, para osar acometerla así de frente...no se puede por menos de reconocerle a Picasso una inmensa responsabilidad. Hubiera bastado un simple fallo de voluntad de este hombre para que la partida en juego fuese aplazada, cuando no perdida".
"No puedo emplear recursos convencionales sólo para darme la satisfacción de ser comprendido", comentó el artista, ya reconocido, en una entrevista efectuada en París por el pintor Jerome Seckler para New Masses, el 13 de marzo de1945 *. La siguiente es una adaptación del relato:
Nunca ha dejado de ser un enigma
"El pintor español Pablo Picasso (1881-1973) inició en Barcelona a los catorce años sus estudios de pintura, que más tarde continuaría en Madrid. En 1901 se trasladó a París, donde instaló su estudio en Montmartre. Allí se vería influenciado por pintores como Toulouse-Lautrec y Degas. Desarrolló su propio estilo a través de transformaciones experimentadas a lo largo de su increíblemente productiva carrera. Sólo en la primera década del siglo atravesó los períodos azul, rosa y precubista, antes de embarcarse en el cubismo, que nació junto con el pintor francés George Braque, y que rechazaba las formas tradicionales de representación basadas en la perspectiva. Picasso y Braque, sin embargo, terminarían rompiendo en 1914.

Es el momento, en este período de cambios y revolución, de pintar de manera revolucionaria y no como antes.

Durante los años veinte, mientras seguía pintando al estilo cubista, Picasso diseñó vestuario para los Ballets Rusos de Diaghilev. Uno de sus cuadros más famosos, Guernica (1937), expresaba su horror ante el bombardeo de la ciudad vasca del mismo nombre en la Guerra Civil Española. Fue nombrado director del Museo del Prado durante la etapa de la República, desde 1936 a 1939, aunque estuvo ausente de Madrid esos años. Pasó la mayor parte de la II Guerra Mundial en París y se unió al partido comunista tras la liberación de la ciudad. Esa toma de posición fue la que motivó el interés de New Masses.
A lo largo de los últimos diez años había debatido sobre Picasso con mis amigos hasta la exasperación. Y digo exasperación porque esencialmente se trataba de eso. La única conclusión a la que llegábamos era que Picasso, en sus llamados 'períodos', reflejaba muy acertadamente las contradicciones de aquellos tiempos turbulentos, pero se limitaba a eso, no a pintar nada capaz de realzar nuestra comprensión de la época. Diversos artistas y críticos que se ganan la vida poniendo etiquetas a la gente le identificaron con una amplia variedad de escuelas -surrealismo, clasicismo, abstracción, exhibicionismo e incluso contorsionismo-. Pero detrás de ese montón de cultas estupideces, esa gente nunca explicó a Picasso. Nunca ha dejado de ser un enigma.

Guernica
De repente se produjo el bombazo. En las últimas horas de agonía de la España leal a la República, Picasso pintó su Guernica, y con esta obra mural se erigió como un poderoso y penetrante pintor de la protesta social. Pero fue la única muestra. Con el tiempo Francia entró en guerra, pero en los cuadros de Picasso no hubo ni atisbo de la furiosa respuesta reflejada en el Guernica.

Entonces se produjo el desastre militar francés y la humillante ocupación alemana. Circularon historias desagradables acerca de Picasso. Que vivía bien en París con los alemanes; que colaboraba con la Gestapo y ésta, a cambio, le permitía seguir pintando sin molestarle; que vendía falsificaciones a los nazis, obras que realizaba él pero que firmaban sus discípulos. Incluso corrió la voz de que había muerto. Desde 1940 hasta la liberación de París, Picasso continuó siendo una figura rodeada completamente de misterio y oscuridad.
En octubre, inmediatamente después de la liberación, se hizo pública una noticia impactante: Picasso se había hecho miembro del Partido Comunista.
Ese mismo mes se organizó en el París liberado una impresionante exposición de arte contemporáneo francés. Una de las salas -compuesta por 74 cuadros y cinco esculturas, realizados en su mayor parte durante la ocupación- fue especialmente dedicada a Picasso. Me sorprendió tanto su trabajo que decidí ir a verle. Cuando llegué a su estudio me informaron, tras un intercambio de murmullos en otra habitación, que Picasso 'no estaba en casa'. Su secretario me dio explicaciones: "Con tantos acontecimientos Picasso lleva dos meses sin pintar. Ahora desea tranquilidad para ponerse a trabajar". Finalmente un amigo me consiguió una cita. A las 11:30, una mañana de sábado, me presenté en el estudio. Picasso ocupa los dos últimos pisos de un edificio de cuatro plantas carente de prentensiones y cercano al Sena. Hay que atravesar uno de los agujeros del muro que hacen las veces de puertas, y subir tres pisos por una estrecha escalera de paredes desnudas y escalones de madera desgastados. El lugar ha sido su hogar y su estudio durante los últimos ocho años. Transcurridos unos diez minutos, Picasso bajó de la planta superior y vino directo hacia mí. Me echó una mirada rápida y luego clavó sus ojos en los míos. Llevaba un traje de color gris claro, una camisa de algodón azul con corbata y un pañuelo amarillo en el bolsillo del pecho. Tenía las manos pequeñas pero fuertes. Me presenté y al momento me tendió su mano. Su sonrisa era cálida, sincera, y hablaba sin pelos en la lengua.
Le expliqué mi interpretación de El marino, que había tenido ocasión de admirar en el Salón Liberación. Le dije que creía que se trataba de un autorretrato -el traje, la red, la mariposa roja mostraban una persona en busca de solución para su época, intentando un mundo mejor- me escuchó con atención y finalmente respondió.
-Sí, soy yo, pero no pretendía darle un significado político.
Le pregunté por qué se había retratado como un marino.
-Porque siempre llevo una camiseta de marinero ¿lo ve?
Se desabrochó la camisa y tiró de su ropa interior. Era blanca con rayas azules.
-Subamos un momento al estudio, dijo.

Pablo Picasso (1881-1973).
Foto Picasso, retrato del artista joven. Alfaguara

Pintura, no palabras
Ascendimos por una escalera hasta el estudio principal, estaba limpio y ordenado. No tenía la apariencia caótica del cuarto de abajo. Comenté que, debido a su nueva militancia, se había convertido en un líder cultural y político. Se puso serio y asintió con la cabeza.
-Sí, soy consciente de ello.
Le comenté que en Nueva York habíamos discutido su obra con frecuencia, especialmente el Guernica. Le hablé de lo que representaban el toro, el caballo, las manos con las antorchas...así como del origen de los símbolos en la mitología española. Mientras yo me explayaba él asentía con la cabeza.
-Sí, el toro representa la brutalidad; el caballo, el pueblo. En esos casos he recurrido al simbolismo, pero no en los otros. Mi trabajo no es simbólico. Sólo el Guernica lo es, pero en ese caso se trata de una alegoría. Por eso recurrí al caballo, al toro, y demás. Algunos definen como "surrealista" mi pintura, yo no lo soy. Nunca he estado por fuera de la realidad. Siempre he vivido en su esencia. Si alguien desease expresar la guerra tal vez lo más elegante y literario sería dibujar un arco y una flecha, porque es una imagen estéticamente atractiva. Yo emplearía, para representar la guerra, una ametralladora. Ahora es el momento, en este período de cambios y revolución, de pintar de manera revolucionaria y no como antes.


-¿Por qué pinta de un modo tan difícil de comprender para la gente?
Pinto así porque mi pintura es fruto de mi pensamiento. No puedo ser convencional para darme el gusto de ser entendido. No quiero descender a un nivel inferior. Es prácticamente imposible explicar por qué hace uno ésto o lo otro. Yo me expreso a través de la pintura, y no soy capaz de hacerlo mediante palabras. No puedo dar una explicación de por qué he hecho algo de una determinada manera. Resulta divertido porque la gente descubre en la pintura cosas que uno no pone en ella. Hace auténtico encaje de bolillos."
Así, haciendo ese arte sin antecedentes, se cumplía lo que Jean Cocteau llamó "la cita de Picasso con la eternidad".
Fuentes:
Norman Mailer, Picasso, Retrato del Artista Joven; LACMA Museum Los Angeles; periódico El País *, adaptación de una entrevista.

 

 



Arriba

[ Editorial | Debate | Opinión | Observatorio | Generales | Columna Jurídica | Cultural | Breves ]

COPYRIGHT © 2001 Periódico El PULSO
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular
. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved