MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 35  AGOSTO DEL AÑO 2001    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

En Apartadó

Hospital en cuidados intensivos

Marcela Monge - Periodista, Medellín

El centro asistencial más importante de Urabá necesita una solución urgente a su problema económico para no dejar de atender a los más de 60 mil personas que habitan en los 18 municipios de su área de influencia , que incluye poblaciones de Chocó y Córdoba, y que requieren los servicios de segundo nivel que presta la entidad. Según el director del Hospital Antonio Roldán Betancur, Agustín Jaramillo Giraldo, no existe en Antioquia un hospital con una población potencial tan alta.
Esta Empresa Social del Estado tiene deudas por más de $5 mil millones, más de la mitad es dinero que se debe a los proveedores y el restante obedece a ocho meses de salarios y prestaciones de sus trabajadores. Ante este panorama, los empleados de esta Institución realizaron el mes pasado una jornada de protesta que propició la cancelación de cirugías programadas y la no atención de consultas externas, durante quince días.
Además de exigir el pago de su mesada, los trabajadores protestaron por la decisión de la Junta Directiva de aumentar su jornada laboral y por las difíciles condiciones en que les toca laborar, pues es común que escaseen los insumos y la planta física del Hospital se encuentra muy deteriorada, afirmó la bacterióloga Zurley Ochoa, quien además indicó que 151 funcionarios, de los 242 que tiene el Hospital, participaron en la jornada de paro.
La protesta se resolvió luego de que se llegara a un acuerdo para crear una mesa de trabajo conjunta, en la que a parte de los empleados participaría la Junta Directiva del Hospital, el Alcalde de Apartadó, el Secretario Local de Salud y las fuerzas vivas de la región. Esta mesa tendrá como misión encontrar una salida viable y concertada a la ESE.
Gravedad financiera
El Hospital Antonio Roldán Betancur terminó el año 2000 con un déficit de $1.800 millones, a esto se le suma el problema de iliquidez que afronta pues aunque si vende servicios y de hecho, factura continuamente a varios municipios de la zona, ARS, EPS y empresas solidarias de salud, tiene una cartera vencida que supera los $6.900 millones y que intentan recuperar hoy en día con un grupo de abogados.
El Seguro Social, por ejemplo, es uno de los principales deudores morosos, pues tiene cuentas desde 1998 sin cancelar, la deuda de esta EPS asciende a $1.700 millones. Las empresas solidarias y las mutuales deben cerca de mil millones de pesos, y más de $500 millones son adeudados por los municipios de la zona.
"Así las cosas, cuando el dinero entra no es suficiente para resolver el problema de los atrasos en los pagos, entonces nos hemos visto en situaciones muy graves con algunos proveedores claves, como por ejemplo el del oxígeno, y la compra de medicamentos la hemos tenido que direccionar hacia aquellos proveedores que nos dan mayor espacio para el pago y mejores descuentos", afirma el Director de la ESE.
En cuanto al pago de salarios vencidos, el Director señaló que ha logrado cancelar ocho quincenas, que equivalen a los meses de agosto, septiembre, octubre y noviembre del año anterior. Además se pagaron las primas de julio, agosto y diciembre del año pasado, todo esto, sumado al pago retroactivo del año 2000, equivale a $370 millones. "También nos pusimos al día en cosas tan importantes como la seguridad social de los trabajadores, que tenia un atraso de seis meses", explicó Jaramillo Giraldo.
Soluciones urgentes
Pero la recuperación de cartera y la constante negociación con los trabajadores y proveedores para mantener al Hospital en marcha no son más que paños de agua tibia. De acuerdo con su Director, lo que requiere la Entidad son políticas de choque mucho más agresivas. Para ello, se piensa en una reestructuración que permita disminuir los costos fijos que tiene la Institución, aumentar el ahorro y presentar a los empleados una propuesta para que renuncien a las prerrogativas extralegales de las que gozan.
Recientemente se han tomado varias decisiones en este sentido, se realizó una nueva contratación con los servicios de portería, alimentación, aseo, mantenimiento y lavanderia, con lo que logró un ahorro de más de $300 millones. Así, se pasó de tener 22 vigilantes a contar sólo con siete. Tampoco se están llenando las vacantes, se están recortando los contratos y las provisionalidades.
Pero la propuesta más ambiciosa y también la más polémica es la referente a la fusión del Antonio Roldán Betancur con el Hospital Edgar Mauricio Plazas, de primer nivel. "Con ésto se reorganizaría la salud del municipio de Apartadó y se podría potenciar la prestación de servicios de segundo nivel. De este modo se disminuirían los gastos porque sólo se contaría con una planta de cargos, y los recursos que el Municipio destina para la atención de primer nivel llegarían al Antonio Rodán", anotó Jaramillo Giraldo.
De todos modos, y a pesar de todas la situación de crisis, el funcionario señaló que todas las medidas que se están tomando y diseñando para superar esta difícil situación sin necesidad de recurrir a la Ley 550, "pues pensamos que la experiencia del Hospital de Manizales no ha sido la más buena".
Posición de la Dirección Seccional
Luego de conversar en diversas oportunidades con el director del Hospital, el secretario de salud del Departamento, Juan Gonzalo López, ha tratado de buscar soluciones con el Alcalde de Apartadó. Hasta el momento, ha brindado su apoyo a la entidad con su aval para que la ESE obtenga un crédito el IDEA por $1.420 millones, cifra que permitiría empezar con el proceso de reestructuración y que ofrecería recursos para liquidar al personal que deba salir después de que esté listo el estudio técnico que se adelanta para la reforma de la Institución.
Otro compromiso de la Dirección Seccional es hacer parte de la comisión de acompañamiento que también integran representantes del Ministerio de Salud y en la cual se están haciendo los ajustes finales a las propuestas de reestructuración.
Pase lo que pase en Apartadó, la decisión deberá tomarse pronto para evitar que toda la zona de Urabá se quedé sin los servicios de segundo nivel a causa de la iliquidez.

Más que problemas de plata
La difícil situación de salud en Urabá va más allá de su problemática con el Hospital Antonio Roldán Betancur. Por el momento se atraviesa una grave crisis sanitaria debido al mal servicio que prestan los acueductos de la zona, dejando a la población continuamente sin el servicio de agua potable, lo que ha aumentado la propagación de enfermedades infecciosas y de aquellas transmi-tidas por vectores, como la malaria, el dengue y la lesmaniasis.Además, los constantes bloqueos de la carretera a Urabá por parte de los actores armados del conflicto hacen que los proveedores de insumos incrementen las tarifas de los mismos y en muchas ocasiones se retrase su llegada a tiempo a las entidades prestadoras de salud de la zona. Esta misma situación de orden público hace que en muchas ocasiones los pacientes que requieren ser remitidos a Medellín deban serlo por vía área, lo que obviamente aumenta los costos para la instituciones y las mismas aseguradoras. Para evitar que eso agrave aún más la crisis de los hospitales del área, éstos están autorizados para cobrar tarifas superiores por encontrarse en una zona especial.



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