MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 35  AGOSTO DEL AÑO 2001    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


En la Clínica de Alivio del Dolor del Hospital San Vicente de Paúl de Medellín y la Universidad de Antioquia, la principal terapia es el acompañamiento y la verdad.

Dos décadas
Aliviando el dolor
Mejorar la calidad de vida de quienes padecen un intenso dolor a causa de una enfermedad terminal o crónica, es el objetivo de la primera Clínica de Alivio del Dolor de Latinoamérica.
Cuando nadie en Latinoamérica se ocupaba de los intensos dolores producidos por el cáncer en su etapa terminal, los traumas y las enfermedades crónicas, el doctor Tiberio Alvarez Echeverri recorría el Hospital Universitario San Vicente de Paúl de Medellín estudiando la manera de aliviar el sufrimiento de estas personas, a quienes los tratamientos médicos que se les realizaban no lograban dar alivio.

Así fue como nació en el Hospital, hace ya dos décadas, la Clínica de Alivio del Dolor y Cuidados Paliativos. Desde entonces, miles de pacientes han logrado mejorar su calidad de vida, y sus familiares han aprendido a cuidarlos y a manejar la situación de manera que el duro momento de una enfermedad sea una oportunidad para resolver asuntos familiares, fomentar la comunicación y aprender a vivir el día a día.
Y es que en esta Clínica los pacientes reciben mucho más que medicinas y análisis médicos, la principal terapia consiste en el acompañamiento y en la verdad, pues los enfermos y sus familiares tienen la oportunidad de asimilar la situación, encontrar una respuesta a sus inquietudes, recibir un acompañamiento continúo y asesoría de un grupo interdisciplinario conformado por un médico, una enfermera y una sicóloga.
Sensación de alivio
Debido a la especialización del servicio de anestesia, la atención del dolor agudo fue absorbida por esa dependencia y en 1989 la Clínica de Alivio del Dolor se dedicó exclusivamente a los pacientes con dolor crónico de origen maligno, especialmente aquellos que se encuentran en etapa terminal. Pero desde hace un año, con la llegada de anestesiólogos y el apoyo del departamento de fisiatría, se atiende nuevamente a personas que padecen de dolor crónico no terminal, es decir, pacientes que no presentan cáncer pero que por tener constantemente migrañas o estar enfermos de artritis, osteoartritis y enfermedades degenerativas en general, requieren aprender a manejar su dolencia para lograr vivir a plenitud.
Trabajo gratificante
Oscar Velásquez Acosta, es el médico coordinador de la Clínica de Alivio del Dolor hace más de una década. Para él, su trabajo diario es bastante gratificante porque no ve en sus pacientes personas que van a morir y ya, sino seres humanos que requieren que se les abra una puerta cuando la medicina y la ciencia ya no tienen cómo ofrecerle la cura de su enfermedad. "Es una manera humilde de enfrentar la enfermedad y de ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida y la de su familia hasta que fallezca", señala el doctor Velásquez.
Por su parte, María Eugenia Cardona Gómez, la enfermera que conforma este grupo de trabajo, indica que su labor en la Institución ha sido un aprendizaje constante, no sólo de la manera de cuidar los pacientes sino también de las muestras de valor y de las actitudes positivas que muchos de ellos asumen frente a la vida. Es además la oportunidad de acompañar a estos enfermos, pues según ella, las personas que llaman a la Clínica se sienten bastante solas y en muchos casos desorientadas.
Sobre su labor, la sicóloga Adriana Arroyave Bernal señala que lo más importante es enseñar a los pacientes y a sus familiares que el presente es hoy, y que por ello es necesario solucionar ya las dificultades emocionales y hasta económicas que se derivan de una enfermedad terminal. "Los niños son parte importante del proceso de atención a un paciente, pues se busca que ellos entiendan que la muerte es un proceso natural al que no se debe temer", manifiesta la sicóloga.
Cuidado y compañía
Las citas para la Clínica de Alivio del Dolor se piden telefónicamente y desde ahí el grupo de profesionales evalúa si es pertinente o no que el enfermo asista a una primera cita con su familia. Muchas veces el paciente no conoce su verdadero estado de salud, por ello este primer acercamiento se realiza en presencia de todo el equipo de trabajo, quienes explican detenidamente la situación a la persona y le indican cómo van a acompañarlo desde ese instante.
Para las personas que tienen dificultades para desplazarse por su gravedad, se programan visitas domiciliarias, también se da atención telefónica a quienes viven en otros municipios o requieren aclarar una inquietud de manera inmediata.
Ser un espacio donde la limitación de la medicina para sanar ciertas enfermedades no es el final de la atención al paciente sino el inicio de un proceso de compañía y cuidado permanente para mejorar su calidad de vida, es el principal logro de esta Clínica donde el dolor se transforma en esperanza.

 



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