MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 63   DICIEMBRE DEL AÑO 2003    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

 
Titulares
La emergencia silenciosa e invisible de la desnutrición en Colombia
Tiene que ser una política de Estado, no de gobierno, la que asuma el desafío de dar respuesta al hambre de millones de colombianos, porque tiene que estar imbricada con políticas paralelas de desarrollo agropecuario y de equilibrio social.
Saldos no conciliados: ¿perversidad del sistema o complacencia de organismos de Dirección y Control?
Según los propios registros del organismo de control, en saldos no conciliados hay por legalizar casi $169.000 millones por parte de las Empresas Promotoras de Salud -EPS-.
Se redistribuyen pacientes de alto costo en el régimen contributivo
El Acuerdo 248 redistribuyó los pacientes que padecen de Insuficiencia Renal Crónica y de VIH/sida de manera excepcional y por una sola vez.
Gobernadores y alcaldes nuevos: ¿Qué hacer por la salud?
Deberán recuperar la institucionalidad del sistema, definir aspectos claves en planes de salud, mejorar elementos de gestión y fomentar la territorialidad y la cooperación.
Exportar servicios de salud: reto inaplazable
Las empresas del sector salud deben -y tienen la capacidad- para exportar servicios de salud. Seguramente podrían lograr con ello recursos frescos que les permitan crecer.
La emergencia silenciosa e invisible de la desnutrición en Colombia
Desde los años 60, en múltiples escenarios internacionales el gobierno colombiano ha asumido el compromiso de enfrentar el hambre y la desnutrición promoviendo la seguridad alimentaria y nutricional. Pero enfrentar una problemática de estas dimensiones requiere de mucho más que de buenas intenciones y programas de corto o mediano plazo y poco impacto.

El hambre agobia y avergüenza, se quiere mantener como secreto mientras la miseria grita en los campos y en las calles, no solo en las caras de los niños, como podría suponerse, porque ya asoma en los rostros de jóvenes, adultos y ancianos, rostros que silenciosamente demandan que esa miseria que les roe el cuerpo no sea una infamia más que resbale en las dependencias gubernamentales o un simple pretexto de campaña proselitista.
Tiene que ser una política de Estado, no de gobierno, la que debe asumir el desafío de dar respuesta al hambre de millones de colombianos, porque tiene que estar imbricada con políticas paralelas de desarrollo agropecuario y de equilibrio social, circunscritas en el ámbito individual, familiar, regional y nacional, de forma que garantice la suficiencia, la estabilidad y la autonomía alimentaria del país, y procurando la equidad en el acceso por parte de la población a los bienes y servicios alimentarios.
Son necesarias políticas públicas que involucren lo rural y lo urbano, para enfrentar las enfermedades, la pobreza, la marginación, el deterioro ambiental, el conflicto armado, la destrucción material y el desplazamiento forzoso de la población, que son causa y efecto del hambre y la desnutrición. Falta sensibilización y conocimiento del problema, porque la solución debe originarse en el sector público pero pasa por el sector privado, las organizaciones no gubernamentales, todo tipo de grupos organizados de la sociedad civil, para que de manera mancomunada se inicie un trabajo sistemático por la defensa del bienestar alimentario y nutricional del pueblo colombiano. De no atender esta emergencia silenciosa y a veces invisible, la pobreza, la inseguridad alimentaria y nutricional y la desnutrición, seguirán formando parte de nuestra realidad macondiana, donde se muere de hambre en un país inmensamente rico en recursos alimentarios y se frenan las posibilidades de bienestar para la población.

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Saldos no conciliados: ¿perversidad del sistema o complacencia de organismos de Dirección y Control?

La compensación del régimen contributivo ha demostrado ser un proceso errático en el sentido de que los recaudos por cotización no son identificados en tiempo real para ser legalizados o compensados en debida forma. Según los propios registros del organismo de control, en estos saldos no conciliados hay por legalizar casi $169.000 millones por parte de las Empresas Promotoras de Salud -EPS-.

Se redistribuyen pacientes de alto costo en el régimen contributivo

Aunque en el Acuerdo 245 del Consejo de Seguridad Social en Salud, se contemplaba una redistribución de los pacientes denominados de alto costo que padecen de Insuficiencia Renal Crónica y de VIH/sida para el pasado 30 de junio en el régimen contributivo, el Consejo en el Acuerdo 248 redistribuyó dichos pacientes de manera excepcional y por una sola vez, y amplió el plazo para dicho proceso que se espera finalice antes de terminar este año.

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Gobernadores y alcaldes nuevos: ¿Qué hacer por la salud?

En los nuevos períodos de mandatos regionales y locales de cuatro años, se ofrece una oportunidad interesante para la gobernabilidad y la estabilidad de las políticas sociales, con repercusiones positivas sobre el desarrollo. En el campo de la salud, los nuevos mandatarios deberán recuperar la institucionalidad del sistema, y
luego definir aspectos claves en planes de salud, mejorar elementos de gestión y fomentar la territorialidad y la cooperación que permita una reducción de costos a nivel local.

Exportar servicios de

salud: reto inaplazable

Las empresas del sector salud deben -y tienen la capacidad- para exportar servicios de salud. Seguramente podrían lograr con ello recursos frescos que les permitan una mejor operación doméstica y mejores posibilidades de crecimiento.

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ediciones anteriores

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras no está en contra del Acuerdo ALCA, ni del Acuerdo ADPIC, ni de las patentes de medicamentos, pero considera que el derecho a la salud debe prevalecer frente a los derechos de propiedad intelectual en dichas negociaciones.

 

Algunos balances de los últimos 3 años muestran resultados alentadores, mas la gestión en salud desde lo público muestra unas regiones “saludables”, pero aún lejos de alcanzar indicadores óptimos.

 

Un artículo publicado en nuestra edición de octubre pasado acerca de la actual problemática de fiebre amarilla en el nororiente colombiano, motivó apreciaciones y consideraciones del Viceministerio de Salud, las cuales presentamos con la respuesta respectiva.

 

Hablar de “humanizar la salud” suena a contrasentido, pues pareciera obvio que la salud lleva implícito el sentido humanístico de contribuir al bienestar del ser humano. Sin embargo, el tema y sobre todo, su aplicación, conllevan la interacción de múltiples factores.

 

Sobre Beethoven hay muchísimos mitos. Los críticos lo endiosaron y al endiosarlo había que ponerlo al margen de todas esas vicisitudes e infelicidades del género humano. Él no era del género humano, era del género del Superhombre. Realmente que sí lo era, pero en algunas cosas, no en todas.

Es una urgencia que reversemos lo que sea preciso para garantizarle a la gente alimentos y trabajo y romper el ciclo maldito de pobreza, desnutrición, falta de educación, falta de oportunidades, pobreza. La desnutrición y lo que detrás de ella está, es la más denigrante forma de perder la dignidad.

 


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