MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 38   NOVIEMBRE DEL AÑO 2001    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co
Las hojas del rábano
A raíz del artículo del doctor Alfonso López Michelsen titulado El rábano por las hojas, publicado en el periódico El Tiempo el domingo 23 de septiembre de 2001, que hace referencia a la reforma a la Ley 100, caben algunos comentarios dejando de lado, porque no es demostrable, que actualmente "la gran mayoría de los profesionales (refiriéndose a los médicos) mejoró su condición al conseguir un trabajo satisfactorio".
Hoy por hoy, sólo el 53% de los colombianos tiene cobertura para las enfermedades de alto costo; estos son los que cuentan con el Plan Obligatorio de Salud (POS); el resto de los colombianos simplemente no tienen esa oportunidad. Pero no es raro que los pacientes con cobertura encuentren inmensas dificultades para lograr su derecho, tal como lo constatamos día a día en los hospitales.
La garantía constitucional del derecho a la salud es para la totalidad de los colombianos y no sólo para los que tienen Empresa Promotora de Salud (EPS) o para los que lograron conseguir, después de mil dificultades, el cartón del Sisbén.
Pero las cosas van más allá. Actualmente por el POS ningún colombiano tiene derecho a que se le practique un trasplante de páncreas, pulmón, hígado, hueso o a que se le realice un procedimiento que requiera stent o terapia endovascular. Tener posibilidades de sobre vida, no obstante contar el país con medicina moderna, lo alcanzan en la realidad muy pocas personas que por sus contactos, su capacidad de gestión y la tutela logran llegar a los centros que disponen de importante desarrollo científico. Pero el estado de la medicina colombiana, su progreso y su nombre no se alcanzaron con la Ley 100 de 1993. Un ejemplo son los excelentes programas de trasplantes de órganos, muchos de ellos financiados por el ISS y realizados durante años por entidades como la Universidad de Antioquia y el Hospital Universitario San Vicente de Paúl de Medellín. De manera que el monopolio estatal, contrario a como piensa el doctor López, no fracasó, por el contrario apoyó fuertemente esta área del conocimiento en salud.
"La garantía constitucional del derecho a la salud es para la totalidad de los colombianos y no sólo para los que tienen Empresa Promotora de Salud (EPS) o para los que lograron conseguir, después de mil dificultades, el cartón del Sisbén".

Con la reforma propuesta, no necesariamente se desecharía la infraestructura con que cuentan las entidades privadas, puesto que no se condiciona la prestación del servicio a que éste sea exclusivamente por las entidades públicas. Como nota al margen cabe comentar que parte de la crisis actual de las IPS públicas es por el apoyo de las EPS al sector de IPS privadas, entendidas aquí éstas, como las que exclusivamente hacen parte de la fórmula de integración que aquellas desarrollaron al crear su red propia y desde allí operar el sistema de salud direccionando los pacientes a los centros de su propiedad, violando el principio de la libre escogencia. Ahí sí se está desechando la infraestructura que el país ha construido por años, con gran esfuerzo y con recursos públicos.
Es posible que con la reforma propuesta, los ricos contraten seguros internacionales de salud, como se afirma, pero es que los ricos cada vez son menos y en ellos nunca ha estado apoyada la solidaridad. En realidad, ésta puede ser la razón por la cual políticas sociales como "Para cerrar la brecha" no logran impactar. Los ricos contratarán sus seguros, si es que ya no los tienen, y en el país, en materia de salud, no pasará absolutamente nada.
Frente al recaudo de los aportes para el funcionamiento de la cobertura de pacientes con enfermedades de alto costo por parte de un ente único, el proyecto puede modificarse para que las EPS sigan haciendo el recaudo y remitan ese dinero rápidamente al ente final, al pagador único; figura muy ventajosa, puesto que sería con una sola entidad con quien se entenderían las clínicas y hospitales de todo el país y no con 31 EPS, más 46 Administradoras del Régimen Subsidiado (ARS), todas con criterios disímiles y con mil oposiciones diferentes para autorizar la atención del enfermo con padecimiento de alto costo.
Por todo lo anterior, con claridad puede decirse que la reforma propuesta sí es en verdad solidaria, pero no en los términos de la Ley 100. Hoy la mitad de los colombianos (53%) tienen cobertura por la seguridad social y por supuesto son ellos y exclusivamente ellos, quienes tienen derecho a que se les atiendan las enfermedades de alto costo y nótese que no todas las enfermedades, sino sólo las que están contempladas en el POS. Las demás personas, en términos de la Ley 100 tal cual está, no tienen derecho a nada.

*Carta enviada por el Doctor Julio Ernesto Toro Restrepo a la Dirección del periódico El Tiempo a raíz de un artículo de opinión del expresidente Alfonso López Michelsen, publicado por ese diario.

 











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