MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 245 FEBRERO DEL AÑO 2019 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com

Buenas noticias para la salud: una petición urgente

Por: Redacción El Pulso
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Buenas noticias es lo que necesita Colombia, y más para el sector de la salud sumido desde hace años en una crisis que cada vez parece más sistémica que coyuntural. Las medidas tomadas por diferentes gobiernos con el fin de corregir los complejos problemas de la salud en el país, en la mayoría de las oportunidades, han sido carácter reactivo ante el clamor de sectores específicos y necesidades puntuales, sin embargo su efectividad siempre ha quedado en duda cuando los colombianos ven con desesperanza ya sea que la situación supuestamente corregida subsiste, o que renace como un Ave Fénix ensañado en impedir que el goce del derecho a la salud sea pleno en estas tierras macondianas.

pocos años se anunciaba una solución definitiva al problema generado por la crisis de Saludcoop y una primera alternativa para su salida a través de la sesión de acciones y afiliados a Cafesalud. Nada pasó, o mejor, de todo pasó. El remedio fue peor que la enfermedad, los pacientes continuaron desatendidos, los prestadores no solo no recuperaron la totalidad las deudas de la anterior EPS sino que por el contrario vieron crecer las nuevas, los profesionales de la salud continuaron siendo maltratados laboralmente, y los entes de control en sus investigaciones siguieron reportando anomalías administrativas y de gestión.

Fue apenas en 2017 cuando se anunciaron nuevas medidas que esta vez sí permitirían que la entonces EPS con más afiliados del país corrigiera su rumbo y comenzará a prestar a los afiliados los servicios de calidad que ameritaban. Medimás fue el nombre que apareció en los titulares de prensa como la opción respaldada por el gobierno de turno, luego de ganar la puja en una subasta que literalmente vendía el manejo y administración de la salud de más de cinco millones de colombianos al mejor postor. Las esperanzas en muchos renacieron, en otros los cuestionamientos al proceso advertían que sobrevinieran nuevos problemas. Infortunadamente los últimos tuvieron la razón.

Las quejas de los usuarios se incrementaron; Esimed, la red de clínicas asignada como soporte central de la prestación de servicios a los pacientes, prácticamente colapsó, decayó y se fue cerrando progresivamente por problemas de calidad; los profesionales de la salud nuevamente salieron afectados y comenzaron la odisea absurda de no tener siquiera seguridad social y mucho menos la retribución a su trabajo, y ni para que incluir acá la palabra “digno”; los prestadores, aun con las carteras de Saludcoop y Cafesalud pendientes, vieron que la cultura del no pago oportuno continuó siendo la constante, en otras palabras, todo cambió pero para empeorar.

A menos de año y medio de comenzar operaciones, Medimás anuncia su venta, pero no por ser una empresa prospera y líder en el sistema de salud nacional que la haga apetecible, sino que más bien parece una movida empresarial para salir de una crisis interna. Las más recientes auditorías muestran que los problemas en la EPS no se han solucionado; los plazos perentorios establecidos por la Supersalud para que Medimás demuestre mejoramientos en los indicadores se han cumplido pero tampoco ha pasado nada; las investigaciones y procesos abiertos por entes de control como la Procuraduría y la Superintendencia de Sociedades se supondría que vienen avanzando, aunque la sociedad, la más interesada en conocer resultados, aun no tenga noticia de progresos o medidas absolutorias o condenatorias, en otras palabras, la incertidumbre reina en torno a Medimás.

Pero lo más grave estaría por venir, porque ante dos intentos fallidos de darle solución al ya manido tema de Saludcoop, ni el país, ni el SGSSS y mucho menos los usuarios pueden dar otro salto al vacío.

La empresa norteamericana que ha manifestado interés en adquirir el paquete accionario de Medimás, Esimed, e incluso de otras aseguradoras de salud, o cualquier otro comprador que surja, debe demostrar su idoneidad absoluta y conocimiento pleno del manejo sanitario de un país con las condiciones específicas de Colombia, más allá de la experticia con un software administrativo que puede ser maravilloso, no lo sabemos, pero que resulta una característica mínima al momento de brindar salud a más de cuatro millones de personas.

La salud no puede seguir siendo manejada como una mercancía de cambio y menos, como parece de nuevo ahora, como un asunto de simples cifras. Los colombianos no podemos seguir siendo manejados como una Big Data atractiva y rentable, y son las autoridades encargadas de controlar que esto no suceda de nuevo.

Van dos intentos fallidos, el tercero es inadmisible, y la mejor noticia para el inicio de 2019, sería ver que tanto las nuevas facultades otorgadas por ley a la Supersalud, las buenas intenciones manifestadas por el Ministro Juan Pablo Uribe Restrepo de darle “salud a la salud”, se materialicen de manera inteligente, porque los dos fracasos anteriores fueron advertidos pero on encontraron el eco suficiente. Es el momento de las buenas noticias.


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