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Epilepsia. La mitad de quienes la sufren no reciben tratamiento: OPS

Por: Redacción EL PULSO
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En América Latina y el Caribe más de la mitad de los cinco millones de pacientes con epilepsia no reciben ningún tipo de atención médica, según se dio a conocer en un informe de la Organización Panamericana de la Salud – OPS - divulgado a finales de enero. Pero además, y más grave aún, el documento señala que dos de cada tres países de la región no disponen de ningún plan para tratarla.

La asesora regional en salud mental de la OPS, Claudina Cayetano, destacó que las personas que no reciben tratamiento “sufren crisis de forma recurrente, algo que puede afectar sus estudios, su trabajo y su calidad de vida, así como la de sus seres queridos” y agregó que hasta el 70% de los afectados pueden vivir una vida “plena y activa” si reciben “un diagnóstico oportuno, tratamiento adecuado, dieta saludable y minimizando las situaciones de estrés”.

La falta de un manejo adecuado de esta patología por parte de los estados es una situación preocupante para la región y más cuando este se considera “fácil”. El tratamiento requiere cuatro medicamentos antiepilépticos esenciales que se encuentran disponibles en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, pero únicamente en servicios especializados y no en la mayoría de los centros de atención primaria. De ahí que la OPS considere que proveer antiepilépticos a estas dependencias sanitarias sería “una medida crucial, muy efectiva y de bajo costo”, ya que en la mayoría de los casos las crisis epilépticas se pueden controlar con solo uno de los fármacos básicos.

La publicación también detalla una serie de recomendaciones “para implementar las estrategias de prevención de la epilepsia, como la promoción de los embarazos y partos sin riesgos, la prevención de los traumatismos craneoencefálicos y de los accidentes cerebrovasculares, así como aumentar la sensibilización y la educación del público”.

El documento señala que uno de los problemas clave con la epilepsia son las limitaciones en la identificación, manejo y seguimiento de los casos desde la atención primaria de salud. Por esa razón el 51º Consejo Directivo de la OPS adoptó en el 2011, una Estrategia y Plan de Acción sobre Epilepsia. La Resolución aprobada reconoció explícitamente la carga que representa esta enfermedad y la brecha de tratamiento existente en los países, así mismo enfatizó que “se trata de un problema relevante de salud pública” (OPS, 2011).

Por su parte la Resolución de la Asamblea (WHA68.20) adoptada por los 194 Estados Miembros de la OMS, instó a los países, entre otras cosas, “a que, cuando sea necesario y de conformidad con las normas y criterios internacionales de derechos humanos, se introduzcan y apliquen planes de acción nacionales de atención de salud para el manejo de la epilepsia, con la finalidad de superar las desigualdades y las inequidades de los servicios de salud y sociales y otros servicios conexos, prestando particular atención a las personas con epilepsia que viven en condiciones de vulnerabilidad tales como las que habitan en zonas pobres y remotas, incluso fortaleciendo los servicios públicos básicos de atención de salud y capacitando con técnicas adecuadas a los recursos humanos locales” (OMS, 2015).sin embargo ambas recomendaciones no han sido adoptadas por los países de la manera esperada.

Panorama mundial

Aproximadamente 50 millones de personas en el mundo tienen epilepsia, de las cuales 5 millones viven en el continente americano. Esta enfermedad representa el 0,5% de la carga mundial de enfermedad medida en años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD) y el 80% de esa carga corresponde a países en desarrollo.

Señala el estudio que los índices de incidencia, prevalencia y mortalidad de la epilepsia a nivel mundial no son uniformes y dependen de varios factores. La prevalencia a lo largo de la vida, en América Latina y el Caribe, tiene una media de 17,8 por 1.000 habitantes (rango de 6-43,2), y no hay diferencias significativas según el sexo o grupos de edad. La incidencia anual en los países desarrollados es, aproximadamente, de 50 por 100.000 habitantes mientras que, en los países en desarrollo, esta cifra casi se duplica a 100 por 100.000.

En cuanto a las tasas de mortalidad estas son más altas en las personas con epilepsia que en la población en general. La tasa anual de mortalidad estimada a nivel mundial va de 1 a 8 por 100.000 habitantes. El índice de mortalidad por epilepsia en América Latina y el Caribe es de 1,04 por 100.000 habitantes, superior a la de Estados Unidos y Canadá, que es de 0,50 por 100.000 habitantes, sin embargo las cifras podrían cambiar debido a que en algunos países existe un sub-registro importante.

Para la región de Latinoamérica y el Caribe, la OPS reconoce que si bien los sistemas de salud han prestado una especial atención a las enfermedades crónicas no transmisibles, entre las cuales se destaca la epilepsia, sin embargo la atención de las personas con epilepsia aún dista de ser satisfactoria, debido, entre otras causas, al déficit del personal médico capacitado; la poca disponibilidad de medicamentos, especialmente desde la APS; y la falta de información y de educación sobre la epilepsia, tanto para las personas que la padecen y sus familiares, como para la comunidad en general.

Pese a la epilepsia ser una enfermedad tan conocida y con amplias posibilidades de manejo, a nivel mundial la OPS calcula que existe una brecha de tratamiento de, aproximadamente, 75% en los países de ingresos bajos, siendo superior al índice promedio en los países de ingresos medios, cuya brecha se sitúa en torno al 50%.

El Informe publicado por la OPS sobre programas, servicios y recursos dedicados a la epilepsia en América Latina y el Caribe en 2013 ya destacaba dos conclusiones importantes: que dos terceras partes de los países no disponen de un programa para la atención de la epilepsia en el sector salud; y que un 80% de los países de la región no tienen una legislación apropiada, relacionada con la epilepsia.

Como consecuencia de lo anterior, los derechos humanos y civiles de las personas con epilepsia son frecuentemente violados, y aún persisten regulaciones legales discriminatorias y carentes de fundamento científico, ya que de manera casi increíble, la epilepsia continúa siendo una enfermedad que se percibe desde una visión estigmatizada debido, en gran medida, a la escasa información que recibe la población al respecto.

Recomendaciones de la OMS

La OMS ha recomendado que los países adopten algunas medidas claves, y la mayoría muy sencillas, para mejorar la atención de las personas con epilepsia. Dentro de ellas se destacan: formular y aplicar políticas y legislaciones nacionales encaminadas a promover y proteger los derechos de las personas con epilepsia, así como prohibir la discriminación. Mejorar la prestación de servicios de salud para las personas con epilepsia. Integrar el manejo de la epilepsia en la atención primaria de salud. Aumentar el acceso a los medicamentos. Se calcula que, si se ampliara la cobertura de tratamiento con medicamentos antiepilépticos al 50% de los casos, la actual carga de epilepsia, a nivel global, se reduciría entre un 13% y un 40%.

Otras recomendaciones básicas son: aumentar la sensibilización y la educación del público. Fortalecer los sistemas de información sanitaria y vigilancia. Mejorar la inversión en investigaciones sobre la epilepsia y colaborar con la sociedad civil que se encuentre empoderada del tema.

Datos sobre la epilepsia

  • De los 50 millones de personas que tienen epilepsia, 5 millones viven en América.
  • La epilepsia representa el 0,5% de la carga mundial de enfermedad. El 80% de esa carga corresponde a países en desarrollo.
  • Anualmente se registran dos millones de nuevos casos a nivel global.
  • El diagnóstico de nuevos casos en los países en desarrollo duplica a los registrados en los países desarrollados.
  • Las personas con epilepsia registran una mayor tasa de mortalidad en comparación con la población general.
  • El índice de mortalidad en América Latina y el Caribe de personas con epilepsia es de 1,04 por 100.000 habitantes, una cifra superior al 0,50 por 100.000 habitantes de Estados Unidos y Canadá.
  • Alrededor del 70% de los afectados pueden tratarse con fármacos básicos, y aproximadamente un 10% requerirán dieta o cirugía.
  • Cerca de un 20% de casos complejos no responden a los tratamientos.
  • De ampliarse la cobertura de tratamiento con medicamentos antiepilépticos al 50% de los casos, la actual carga de epilepsia se reduciría entre un 13% y un 40% a nivel global.
  • El 80% de los países de la región carece de una legislación apropiada en relación a la epilepsia.

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