La presentación
de una pandemia de influenza depende de: 1) La emergencia de
un nuevo virus de la influenza A con un subtipo de hemaglutinina
diferente al de las cepas circulantes, es decir, un cambio antigénico;
2) Una alta proporción de individuos con ausencia o bajos
títulos de anticuerpos contra el nuevo virus; y, 3) Transmisibilidad
eficiente y sostenida de persona a persona. Las dos primeras
condiciones están dadas con el virus de la influenza
aviar H5N1, mientras la tercera según los expertos, es
cuestión de tiempo.
El contacto del virus de la influenza aviar con el virus de
la influenza humana puede dar lugar a una mutante del virus,
con gran capacidad de transmisión de persona a persona,
desencadenando una pandemia de grandes proporciones. Estas predicciones
se basan en experiencias previas como la influenza o gripa española
en 1918-1919 por el virus H1N1, con 20 a 40 millones de muertes;
la influenza o gripa asiática en 1957-1958 por el virus
H2N2 con 70.000 muertes sólo en Estados Unidos; la influenza
o gripa de Hong Kong en 1968-1969 por el virus H3N2, con 34.000
muertes, y en Colombia en 1996 el abrazo del pato
por el virus H3N2, con 400 muertes.
En vista del riesgo potencial de una pandemia, la Organización
Mundial de la Salud recomendó a todos los países
del mundo preparar planes nacionales para enfrentarla y evitar
que tenga consecuencias devastadoras, con un gran impacto social
y económico. Las acciones se deben realizar de acuerdo
con la fase en que se encuentre el país: fase inter-pandémica,
fase de alerta de pandemia o fase de pandemia. Las acciones
deben estar orientadas al fortalecimiento del sistema de vigilancia
epidemiológica, plan de respuesta de emergencias y desastres,
plan de contingencia hospitalaria y extra-hospitalaria, diagnóstico
y tratamiento de casos, prioridades y estrategias de usos de
vacunas y antivirales, mantenimiento de los servicios esenciales,
plan de comunicación y actividades de investigación
y evaluación.
La preocupación no es infundada, debido a la evidencia
de la diseminación relativamente rápida del virus
entre aves de galpón y aves silvestres en diferentes
países de Asia, Europa y África, y la presentación
de un número considerable de casos en humanos. El virus
tiene la capacidad de infectar a otras especies de animales
como felinos, caninos y porcinos, lo cual potencializa aún
más el riesgo de una pandemia.
El gran interrogante que se plantean los países que están
lejos del problema, es definir en qué momento
iniciar la preparación, en qué términos
y con cuántos recursos. Hay países como Méjico
y Chile que tienen planes muy bien estructurados, y otros como
el nuestro, que empiezan a generar una serie de acciones aisladas
y con recursos limitados. Todo parece indicar que el asunto
va en serio, pues basta con saber que además de las innumerables
muertes de aves en algunas regiones del mundo, ya los casos
en humanos en esas mismas áreas se aproximan a 300, con
una letalidad del 61%.
La influenza aviar está tan lejos de nuestro país
como Hong Kong o Indonesia, pero tan cerca como de un viaje
en avión o del alcance de vuelo de las aves migratorias.
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