El dengue es una
enfermedad producida por un virus de la familia Flaviviridae,
del que se conocen 4 serotipos, y el cual es transmitido por
un mosquito infectado que actúa como vector entre una
persona enferma y una persona sana susceptible; el vector más
frecuentemente implicado en nuestro medio es Aedes aegypti,
pero también Aedes albopictus puede hacerlo, y su presencia
en el país fue documentada en 1998 en Leticia. El mosquito
tiene hábitos peridomiciliarios, una marcada antropofilia,
y se reproduce con facilidad en agua limpia contenida en tanques,
residuos de botellas, llantas, u otros objetos, así como
en floreros y plantas ornamentales. Se encuentra en todas las
zonas por debajo de los 1.800 metros sobre el nivel del mar,
lo que implica que una gran parte de la población está
expuesta en un momento dado.
A pesar de que el mosquito fue erradicado de 21 países
americanos entre 1948 y 1972, la falta de sostenibilidad de
las campañas llevó a la reinfestación,
y es así como en los últimos 20 años el
dengue ha venido en aumento en la mayoría de los países
de América, con presentación de epidemias cíclicamente,
y por consiguiente, con aumento del riesgo de complicaciones.
El dengue cursa con un variado espectro de cuadros clínicos,
que van desde formas asintomáticas hasta el Síndrome
de Choque por dengue. Aunque las formas clásicas o la
fiebre dengue causan una gran morbilidad y un alto número
de días saludables perdidos y de incapacidad, la manifestación
más temida es el Dengue Hemorrágico, que puede
llevar a la muerte del paciente.
El primer caso de dengue hemorrágico en el país
se describió en el año 1989 en Puerto Berrío,
Antioquia. A partir de ese momento los casos han venido en aumento,
sin que se logren implementar estrategias que permitan evitar
la presencia de brotes. Como se mencionó, el riesgo es
aun mayor en los períodos epidémicos.
La prevención del dengue, como sucede con la mayoría
de las enfermedades transmisibles, requiere de una alta participación
de la comunidad. Sin lugar a dudas la medida más importante
es el control del mosquito vector, la cual debe estar orientada
principalmente a la eliminación de los criaderos dentro
o alrededor de la vivienda, centros de concentración
de personas, e instituciones de salud donde se hospitalizan
pacientes, en cuyo caso debe usarse toldillo. Por parte de los
servicios de salud, tanto aseguradores como prestadores, debe
garantizarse un adecuado diagnóstico, una oportuna atención
y una adecuada referencia de pacientes. Un paciente con dengue
clásico puede desarrollar un dengue hemorrágico
en cuestión de horas, y el manejo de éste último
requiere de un segundo o un tercer nivel de complejidad. Un
componente adicional son las fumigaciones a cargo de los programas
de saneamiento del Estado, en zonas con altos índices
de infestación.
De todos depende que no tengamos más mortalidad por dengue.
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