EDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 109 OCTUBRE DEL O 2007    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Alba Luz Arroyave, Jairo Humberto Restrepo, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Olga Lucía Muñoz López. Asesoras comerciales: Amparo Abril Rojas y María Eugenia Botero. Web master: Santiago Ospina Gómez

Un Plan de Salud Pública
que necesita de todos

Es muy importante observar la reciente tendencia participativa de los actores del Sistema General de Seguridad Social en Salud que se ha venido haciendo desde el Ministerio de la Protección Social, para formular políticas claves para la salud de los colombianos.
Fue interesante e innovador poner a disposición de los interesados y en la página web del Ministerio el documento base del proyecto de decreto que reglamenta el Plan Nacional de Salud Pública 2007 - 2010: “Coordinando sectores y articulando acciones para mejorar la salud de los colombianos y colombianas” (que a la postre sería sancionado como decreto 3039 de agosto 10 de 2007).
Pero ésta ha sido una experiencia ya común: Se hizo en su momento con la regulación del Sistema Obligatorio para la Garantía de la Calidad en Salud (lo que resultaría en el decreto 1011 de 2006 y los actos administrativos reglamentarios), con el que sería el decreto 3518 de 2006 sobre Sistema de Vigilancia en Salud Pública y se está haciendo actualmente poniendo a consideración de los interesados los borradores de decreto sobre la definición del Ingreso Base de Cotización -que requiere una declaración por parte del trabajador independiente- de los proyectos de resolución sobre lugares y puntos de muestreo para el control y la vigilancia de la calidad del agua para consumo humano en la red de distribución, sobre el reglamento nacional de protección y seguridad radiológica, sobre el reglamento técnico de requisitos para los derivados lácteos para el consumo humano, y un largo etcétera. Cada tema de estos tiene sus dolientes y en cada doliente hay opiniones y propuestas que sin duda vale la pena oír. Ese es uno de los mejores ejercicios de la inalcanzable democracia participativa.
Este es el caso ahora con la “Estrategia de movilización social para la implementación del Plan Nacional de Salud Pública”, definida en un documento básico de trabajo para promover la movilización social de los actores del sector salud, de otros sectores y de la comunidad en la construcción de los lineamientos técnicos del Plan de Salud Pública Territorial en el marco del Plan nacional, asunto que se observa muy bien estructurado y planificado en los documentos disponibles hasta ahora y que son resultado de un trabajo de concertación previo con otras instancias.
Citando al doctor Conrado Gómez en este mismo periódico hace un par de meses: “el Plan Nacional de Salud Pública que se viene trabajando con la comunidad académica e institucional (…), es un plan de 'acción', un plan programático, como parte integrante del Plan Nacional de Desarrollo (…) [y] significa un hito, una oportunidad de oro, un verdadero salto cualitativo y cuantitativo en la materia. Hace muchos años que no se discutían los temas de salud pública ampliamente, como se está haciendo ahora, y sin duda no se trata de algo coyuntural (…), todos los sectores se agolparon para participar y proponer, y de la misma manera han ofrecido su cooperación para ejecutarlo”.
Eso no significa que el gobierno vaya a tomar como base las doctrinas y planteamientos de quienes se oponen a su visión de Estado, pues ningún gobierno de derechas ni de izquierdas ni de centros haría eso, porque es por su Plan de gobierno por el que votaron los ciudadanos y por su Plan de desarrollo por el que votaron los congresistas. Pero indudablemente sí implica una visión más democrática y articulada de formular las políticas públicas, sobre todo las del ámbito social, especialmente sensibles para las personas del común.
No todos los actores del sector salud van a quedar contentos con el Plan Nacional de Salud Pública y sus actos administrativos reglamentarios: es natural y se ve venir. Pero, por lo que se ve, todos pueden aportar sus ideas y eso ya es algo. Es mucho.
Igualmente, habrá que apostar porque el nuevo Plan no se enmarañe en la reglamentación, hasta convertirse en el galimatías que servirá de chivo expiatorio cuando no se resuelvan problemas operativos en su ejecución o cuando las metas no se alcancen con la celeridad necesaria. Está el precedente indeleble de la bien intencionada pero igualmente enrevesada y distorsionada Ley del 93… Y quién no conoce la historia, estará condenado a repetirla, para perjuicio de todos… por aquello de lo nefasto de las lecciones no aprendidas. Ese es el desafío de cara al futuro de la salud en Colombia.

 
 




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