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Es muy importante observar la reciente tendencia participativa
de los actores del Sistema General de Seguridad Social en
Salud que se ha venido haciendo desde el Ministerio de la
Protección Social, para formular políticas
claves para la salud de los colombianos.
Fue interesante e innovador poner a disposición de
los interesados y en la página web del Ministerio
el documento base del proyecto de decreto que reglamenta
el Plan Nacional de Salud Pública 2007 - 2010: Coordinando
sectores y articulando acciones para mejorar la salud de
los colombianos y colombianas (que a la postre sería
sancionado como decreto 3039 de agosto 10 de 2007).
Pero ésta ha sido una experiencia ya común:
Se hizo en su momento con la regulación del Sistema
Obligatorio para la Garantía de la Calidad en Salud
(lo que resultaría en el decreto 1011 de 2006 y los
actos administrativos reglamentarios), con el que sería
el decreto 3518 de 2006 sobre Sistema de Vigilancia en Salud
Pública y se está haciendo actualmente poniendo
a consideración de los interesados los borradores
de decreto sobre la definición del Ingreso Base de
Cotización -que requiere una declaración por
parte del trabajador independiente- de los proyectos de
resolución sobre lugares y puntos de muestreo para
el control y la vigilancia de la calidad del agua para consumo
humano en la red de distribución, sobre el reglamento
nacional de protección y seguridad radiológica,
sobre el reglamento técnico de requisitos para los
derivados lácteos para el consumo humano, y un largo
etcétera. Cada tema de estos tiene sus dolientes
y en cada doliente hay opiniones y propuestas que sin duda
vale la pena oír. Ese es uno de los mejores ejercicios
de la inalcanzable democracia participativa.
Este es el caso ahora con la Estrategia de movilización
social para la implementación del Plan Nacional de
Salud Pública, definida en un documento básico
de trabajo para promover la movilización social de
los actores del sector salud, de otros sectores y de la
comunidad en la construcción de los lineamientos
técnicos del Plan de Salud Pública Territorial
en el marco del Plan nacional, asunto que se observa muy
bien estructurado y planificado en los documentos disponibles
hasta ahora y que son resultado de un trabajo de concertación
previo con otras instancias.
Citando al doctor Conrado Gómez en este mismo periódico
hace un par de meses: el Plan Nacional de Salud Pública
que se viene trabajando con la comunidad académica
e institucional (
), es un plan de 'acción',
un plan programático, como parte integrante del Plan
Nacional de Desarrollo (
) [y] significa un hito, una
oportunidad de oro, un verdadero salto cualitativo y cuantitativo
en la materia. Hace muchos años que no se discutían
los temas de salud pública ampliamente, como se está
haciendo ahora, y sin duda no se trata de algo coyuntural
(
), todos los sectores se agolparon para participar
y proponer, y de la misma manera han ofrecido su cooperación
para ejecutarlo.
Eso no significa que el gobierno vaya a tomar como base
las doctrinas y planteamientos de quienes se oponen a su
visión de Estado, pues ningún gobierno de
derechas ni de izquierdas ni de centros haría eso,
porque es por su Plan de gobierno por el que votaron los
ciudadanos y por su Plan de desarrollo por el que votaron
los congresistas. Pero indudablemente sí implica
una visión más democrática y articulada
de formular las políticas públicas, sobre
todo las del ámbito social, especialmente sensibles
para las personas del común.
No todos los actores del sector salud van a quedar contentos
con el Plan Nacional de Salud Pública y sus actos
administrativos reglamentarios: es natural y se ve venir.
Pero, por lo que se ve, todos pueden aportar sus ideas y
eso ya es algo. Es mucho.
Igualmente, habrá que apostar porque el nuevo Plan
no se enmarañe en la reglamentación, hasta
convertirse en el galimatías que servirá de
chivo expiatorio cuando no se resuelvan problemas operativos
en su ejecución o cuando las metas no se alcancen
con la celeridad necesaria. Está el precedente indeleble
de la bien intencionada pero igualmente enrevesada y distorsionada
Ley del 93
Y quién no conoce la historia, estará
condenado a repetirla, para perjuicio de todos
por
aquello de lo nefasto de las lecciones no aprendidas. Ese
es el desafío de cara al futuro de la salud en Colombia.
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