MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 109  OCTUBRE DEL AÑO 2007    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


Programa pionero en Colombia
Vía clínica para la reducción
del dolor post-operatorio

Julián Chamorro Jiménez - Periodista - elpulso@elhospital.org.co
El dolor no se debe dejar como un imaginario de la enfermera o del médico, sino que debe evaluarse y documentarse sistemáticamente en cada paciente que salga de una cirugía.

Toda ciencia viene del dolor.
Stefan Zweig
El dolor es connatural a la vida: El cuerpo físico duele. Y el sufrimiento que genera el dolor ha inspirado la búsqueda de paliativos por parte de la medicina y de los médicos que desean aliviarlo. Particularmente, los cirujanos tienen el compromiso ético de reducir el dolor severo que les causan a los pacientes al practicarles una cirugía; para responder a ese compromiso ético y profesional, en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl se adelanta el programa “Vía clínica para la reducción del dolor post-operatorio”, que busca reducir de severo a leve el dolor de los pacientes luego de una cirugía estándar.

La coordinadora del programa, la anestesióloga Adriana Cadavid Fuentes, afirma que así como los pacientes confían en la suficiencia académica y científica de los médicos para hacerle una cirugía, éstos deben responder al compromiso ético de aplicar ese mismo conocimiento para reducir el dolor que le causan con la cirugía.
De ahí nace el proyecto “Vía clínica para la reducción del dolor post-operatorio”, método muy utilizado en los hospitales europeos -especialmente en los anglosajones-, que propone un plan de acción donde cada profesional involucrado en el cuidado de un paciente tiene un papel específico en su recuperación luego de una intervención. “Con medidas muy elementales que cualquier médico puede implementar, si se promueven y popularizan, se evita que las personas tengan innecesariamente elevados niveles de dolor en el período post-operatorio”, explica la doctora Cadavid.
Antes de socializar el proyecto, durante un año se hizo una intensa búsqueda bibliográfica. La vía clínica tiene un fundamento en la medicina basada en la evidencia, pero muchas veces no es aplicada por la complejidad que involucra el trabajo en equipo, la sensibilización, la socialización y la educación; en otras palabras, la vía clínica implica un cambio de cultura y en instituciones muy grandes demanda un gran esfuerzo. Por eso el programa de “Vía clínica para reducir el dolor post-operatorio“ en el Hospital es altamente innovador y en el futuro podrían desarrollarse vías clínicas para tratar otros problemas clínicos que se presentan en gran volumen en las instituciones hospitalarias.
La propuesta final fue diseñada en conjunto con la Universidad de Antioquia y recibió desde el principio todo el apoyo de las directivas del Hospital; una vez terminada la fase de diseño se pasó al diagnóstico. En el Hospital Universitario San Vicente de Paúl, donde se realizan diariamente entre 40 y 50 cirugías, se adelantó una encuesta entre los pacientes luego de 24 horas de ser operados, para evaluar su experiencia de dolor; en la encuesta se detectaron bastantes casos de dolor severo, con una frecuencia de 27% en reposo y 48% en movimiento o dolor dinámico. Estos resultados son comparables con los del resto del mundo, y con la implementación del protocolo de vía clínica se busca disminuirlos considerablemente. Por último, en la fase operativa se incorporó la vía clínica en una prueba piloto, en el 70% de las cirugías que se realizan en el Hospital
Para aliviar el dolor de las cirugías menores
La iniciativa de la “Vía clínica para reducción del dolor post-operatorio” surge de la doctora Adriana Cadavid, quién al lado de pacientes con cirugías mayores con soporte analgésico de la Clínica del dolor, encontraba pacientes con cirugías menores doblegados por fuerte dolor post-operatorio, a quienes se les podía reducir ese dolor de severo a leve con medidas simples que en el resto del mundo han demostrado ser altamente efectivas.
La Clínica del dolor atiende a los pacientes con las cirugías más complicadas, como una toracotomía, una amputación o cirugías para extirpación de un cáncer. Pero las Clínicas del dolor han mostrado en otras latitudes que sus beneficios no son operativos en todos los pacientes de cirugía; el médico cirujano se preocupa de la técnica quirúrgica o de las complicaciones, del sangrado, de salvar la vida, pero minimiza la atención del dolor; y las enfermeras de un hospital de alta complejidad pierden la noción de que el dolor también es importante. De esta forma se olvida que el arte médico y el arte del trabajador de la salud es el de reducir el sufrimiento, es reducir el dolor severo que produce sufrimiento.
La vía clínica para reducción del dolor post-operatorio se diseña entonces para la cirugía que no requiera la Clínica del Dolor (que atiende la cirugía mayor). Así, a todo paciente de una cirugía de riesgo intermedio que se considere estándar en el Hospital, se le apoya con la vía clínica y unos lineamientos estándar específicos.
Procedimiento de la vía clínica para reducir el dolor post-operatorio
Para disminuir los niveles de dolor post-operatorio de severo a leve, con el proyecto Vía clínica se propone que una vez el médico realice la cirugía, elabore un plan de analgesia para cada paciente, con medidas sencillas.
La primera consiste en que siempre que se pueda, se utilice la analgésica multimodal, es decir, combinar analgésicos con diferentes mecanismos de acción, que juntos reduzcan el dolor. “Como principal herramienta tenemos el uso de la medicación opioide o de los analgésicos tipo opioide, primera línea de manejo para el dolor quirúrgico en los primeros tres días. Este aspecto se minimiza en nuestro medio por mitos acerca de su uso; parte de nuestra tarea consiste en educar al personal en el uso adecuado de los opioides para el dolor quirúrgico”, explica la doctora Cadavid.
La segunda medida indica que se debe emplear la analgesia de rescate como una medida farmacológica complementaria a la analgesia opioide, cada 10 minutos en promedio, para reducir el dolor y manteniendo una vigilancia del paciente en aspectos que mantengan la seguridad, pero también, interrogándolo sobre la magnitud y la severidad del dolor.
La siguiente disposición es utilizar siempre un analgésico adicional, como un anti-inflamatorio no esteroideo o acetaminofén. Se debe emplear en conjunto con el opioide para reducir los efectos adversos, principalmente las náuseas y vómitos derivados del opioide; se proponen fármacos con reciente evidencia de eficacia, como lasbutirofenonas y la metoclopramida.
Como elemento final y muy importante, el dolor no se debe dejar como un imaginario de la enfermera o del médico, sino que debe evaluarse y documentarse sistemáticamente en cada paciente que salga de una cirugía.
Entre otras medidas de alivio del dolor están las que no implican el uso de medicamentos, como aflojar los vendajes que hayan quedado muy apretados después de la cirugía, mantener la seguridad del paciente con las escalas de sedación y el monitoreo de los signos vitales cada 4 horas.
Atender la individualidad del paciente
Cada paciente según su condición física y el estado previo a la cirugía, tendrá una serie de analgésicos adecuados para su caso específico, pero siempre guiados por las recomendaciones que la Vía clínica propone, como las dosis y las contraindicaciones.
La Vía clínica está diseñada para que participen la enfermera, el médico cirujano tratante, el anestesiólogo y las auxiliares; cada uno tiene un papel escrito donde se asigna claramente su función. Como el dolor quirúrgico empieza en la cirugía, el anestesiólogo es la primera persona que está en contacto con el dolor quirúrgico y su función es formular analgesia opioide de rescate, cada 10 minutos en promedio, para reducir el dolor manteniendo una vigilancia al paciente de aspectos que mantengan la seguridad, pero también interrogando al paciente sobre la magnitud y la severidad del dolor.
Posteriormente, en la formulación, se mantiene el papel del médico tratante cualquiera sea su especialidad: urología, cirugía vascular, ginecología; el médico tratante, basado en las opciones propuestas por la Vía clínica del dolor, tiene la opción de asignar la analgesia opioide, la analgesia de rescate y los analgésicos coadyuvantes del tratamiento.
La vía clínica está diseñada para que participen la enfermera, el médico cirujano tratante, el anestesiólogo y las auxiliares; en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl se cuenta además con una enfermera coordinadora del proyecto, Fanny Isabel Díaz, quien cumple un papel de monitoreo y seguimiento de las propuestas de la vía clínica.
Futuro del programa
En la última fase de la Vía clínica se debe evaluar nuevamente la experiencia del dolor post-operatorio severo, luego de llevado el proceso de educación continua, pues las vías clínicas no se implementan totalmente terminadas, sino que pasan por un proceso de depuración para detectar fallas en su ejecución; sólo al final se logra estructurar una propuesta que produzca los resultados planteados en los objetivos. Se espera que en tres meses se tengan los primeros resultados de la implementación de la vía clínica.
El programa recibió el apoyo de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, que analizó el proyecto y dio un aporte económico para su promoción, esperando que sirva de ejemplo para la comunidad internacional tanto en países en vía de desarrollo como industrializados, donde se presenta el dolor post-operatorio severo.
Para la doctora Adriana Cadavid, médica anestesióloga con educación en medicina del dolor, el programa de vía clínica tiene una justificación que va más allá de la reducción de las estadísticas de dolor severo, porque también tiene un valor moral y ético.
Además, con la vía clínica para manejo del dolor post-operatorio se está innovando en el cuidado del paciente, y a largo plazo, los resultados en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl servirán de experiencia para otras instituciones de salud.

 
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