MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 109  OCTUBRE DEL AÑO 2007    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co


¿Hacia un colapso en el
régimen subsidiado de salud?

Iván Jaramillo Pérez - Consultor ijaramil@cable.net.co - elpulso@elhospital.org.co

El 4 de septiembre pasado en la Comisión Séptima del Senado, el médico guajiro y senador Jorge Ballesteros, convocó a un importante debate en el cual reveló que 7.5 millones de afiliados al régimen subsidiado de salud están en riesgo inminente de quedarse por fuera del sistema y perder el acceso a los servicios de salud. Y todo, porque de los 20 millones de afiliados que tienen contratados los municipios con las EPS, sólo 12.5 millones están plenamente validados en la Base de Datos del Fosyga (BDUA), y según lo dispone la resolución 0778 de 2006, se tenía un plazo perentorio que venció el 31 de marzo de 2007 para poner los datos en orden.
Como consecuencia, los giros a los municipios están siendo recortados en un 38% desde el 31 de julio, y de continuar la situación se prevé que se acumularían cuentas por cobrar de los municipios al Fosyga equivalentes a $620.000 millones en los 12 meses siguientes; aún más: el Conpes que asigna recursos del Sistema General de Participaciones con base en los afiliados efectivos reportados en el año anterior, seguramente se vería obligado a recortar los recursos en $965.000 millones para el año 2008, acumulándose así recursos no ejecutados o retenidos al régimen subsidiado de salud por $1,85 billones.
Hasta ahora, los afiliados con carnet de las EPS-S siguen recibiendo servicios sin problemas, pero con el correr de los meses, cuando los municipios no tengan con qué pagar en su totalidad las obligaciones contractuales a las EPS, y éstas a su turno no tengan con que pagar a las IPS por sus servicios, finalmente los afiliados no validados en las bases de datos del Fosyga serán rechazados por los prestadores de servicios. No se sabe a ciencia cierta quien responderá por la atención de usuarios glosados sin motivos de fondo ni quien pagará los costos en que incurran los hospitales atendiendo subsidiados no validados. Más aún: de no arreglarse el problema, las EPS tendrían que re-liquidar los contratos que tienen con los municipios, castigar en un 38% su P y G, y no tendrán entonces recursos suficientes para responder por sus obligaciones ante los prestadores.
En resumen: sólo el 62% de los afiliados están plenamente identificados y un 38% están siendo glosados o rechazados por el Fosyga. Según reportes de este encargo fiduciario, dados a conocer por la Supersalud al Congreso, existe un grupo de al menos el 18% de los afiliados registrados en forma duplicada dentro del mismo régimen subsidiado y 10% duplicados con afiliación simultánea en el régimen contributivo y subsidiado. Un 72% de los glosados tienen diversos problemas de identificación en las bases de datos, en parte atribuido a problemas con los dígitos con que expiden las cédulas de ciudadanía y los registros de los menores y recién nacidos; en otros casos se trata de inconsistencia en los nombres y apellidos, y en cerca de 100 causales diferentes.
Problema de tiempo atrás
Pero, ¿cuándo se generó esta situación? El ministro de la Protección Social, Diego Palacio, señaló ante la Comisión que si bien la fotografía al día de hoy es un tanto preocupante, es mejor ver la película y mirar como hace unos meses era peor, y hace unos años antes de 2002, no existía una base datos nacional que permitiera controlar duplicaciones o personas inexistentes. La pregunta que surge es: ¿Con qué criterios se hicieron entonces los giros a las regiones? Y, como bien lo reconoce hoy en sus respuestas la Contraloría General de la República y el propio Ministerio de la Protección Social, de continuar haciendo giros sin bases de datos validadas que sirvan de soporte, podría interpretarse como un detrimento patrimonial.
¿Cómo y por qué se gestó esta situación? El senador Ballesteros señaló que no hay un culpable, y que la responsabilidad es compartida entre los diferentes niveles de la administración, e incluso que el problema es estructural, aunque atizado por intereses perversos y encontrados entre los actores: Los municipios quieren reportar el máximo de afiliados por razones políticas y financieras, las EPS no quieren sacar de sus bases de datos a los duplicados porque eso les significa pérdida económica, y el Fosyga como administrador fiduciario en parte no puede y en parte no quiere girar mucho, pues su negocio complementario es poner a rendir los recursos mientras no se giren.
De todas maneras, la responsabilidad inicial es de los municipios que deben conformar estas bases de datos y no tienen el personal calificado, y en muchos casos el mismo funcionario debe hacer 2 ó 3 funciones: llevar el Sisbén, manejar la base de datos de los afiliados, contratar con las EPS y dirigir la salud del municipio, incluyendo los hospitales y la salud pública. Además, hay una alta rotación en los puestos de trabajo y estos puestos así como el régimen subsidiado mismo, se utilizan políticamente; hay un desconocimiento total o parcial de las normas, además éstas cambian continuamente, y los tiempos que la normatividad exige para hacer los cambios sólo se pueden cumplir con gran premura y dificultad. Pero hay otras instituciones como la Registraduría Nacional del Estado Civil, que no cumple oportunamente con los tiempos para documentar la población y para muchas personas no se tiene claro cuál es el Número de Identificación Personal -NIP- que le corresponde. En los municipios faltan equipos de cómputo y además las bases de datos son muy complejas y se manejan con programas inadecuados o con simples hojas de cálculo.
Lo más grave es que los municipios no tienen recursos financieros específicos para gestionar el sistema de información a su cargo, y la reciente Ley 1122 de 2007 que pretendió ajustar la Ley 100 ignoró la necesidad de atender las necesidades municipales en materia de sistema de información. Algo similar le ocurre a los departamentos, que deberían cumplir funciones de asistencia técnica a los municipios y que tiene como competencia consolidar y depurar la base de datos.
Finalmente, el Ministerio de la Protección Social no previó la importancia de asistir con suficiencia a las entidades territoriales: se sabe que sólo desarrolló en forma relativamente profunda una asesoría a un piloto de 100 municipios. Sin embargo, no tuvo la visión suficiente para dotar a los municipios de un software y un hardware adecuado para manejar las bases de datos, dejando a la iniciativa de los particulares la venta de una variada gama de programas y asesorías que no logran eficazmente sustituir la obligación del Estado.
En la cúpula se señala al Fosyga como “el malo del paseo”, cuando en realidad es un contratista del Estado que debe cumplir con sus mandatos y aceptar los correctivos cuando se introducen y se ordenan oportunamente. No se sabe si cumple o no bien su tarea, hasta que no se conozcan los resultados de una de las auditorías en proceso.
De todas formas, no se puede exigir al Ministerio y al Fosyga que giren recursos a los municipios sin el soporte debido, pues se presume que en muchos casos -tal como lo señaló el ministro Palacio valientemente-, las base de datos locales a veces se inflan artificialmente con afiliados duplicados o inexistentes para canalizar recursos nacionales irregularmente, y luego se desvían desde los municipios o desde las EPS-S para la financiación de grupos al margen de la ley.
Algunas propuestas
El debate con carácter preventivo y propositito -según sus palabras- que citó el Senador Ballesteros, estuvo orientado a buscar soluciones por vía de la asistencia técnica a los municipios; la simplificación del sistema de glosas; la creación de un sistema de administración de las bases de datos locales más estable y financiado por el Fosyga; y la conformación de una mesa de trabajo que permita que entre los diversos actores encuentren soluciones rápidas y oportunas, para evitar finalmente el colapso que se avecina en el régimen subsidiado de salud, particularmente sobre los 7.5 millones de afectados directos, si no se introducen los correctivos urgentes y necesarios.
Estado de la afiliación al régimen subsidiado de salud en julio 3 de 2007
Estado de la afiliacion al regimen subsidiado de salud en julio 31 de 2007
 
 
 







 



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