MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 109 OCTUBRE DEL AÑO 2007    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Reflexión del mes

“El silencio no tiene límites.
Los límites los pone la palabra”

Marcel Marceau (1923-23 de septiembre de 2007).
Murió a los 84 años el mejor mimo del mundo, que en cada una de sus caracterizaciones dejó constancia de la vulnerabilidad de la condición humana. Su genialidad se sustentaba en el modo de “escribir frases silenciosas en el espacio” y de imprimirle poesía al silencio. Con su personaje “Bip” creado en 1947, de rostro pintado de blanco, dos lágrimas negras esbozadas bajo los ojos, su clásico sombrero con una flor marchita y camiseta a rayas cruzada por un tirante, era capaz de invocar cualquier sentimiento, recuerdo u objeto y darles vida en absoluto silencio, sin romper la atmósfera mágica que la ausencia de las palabras produce.
Mujer embarazada sortea
dificultades del sistema de
salud para que nazca su hijo

Ángela Inés Arroyave Vélez Médica Epidemióloga elpulso@elhospital.org.co

Damaris Arango tiene 23 años y está en la semana 34 de su segunda gestación. Vive con sus padres hace 4 semanas en el municipio de Guarne (Antioquia) en el área rural: Llegó allí después de terminar una relación de 7 años con su compañero, con el cual vivía en Medellín en un barrio popular (Santa Cruz). Su seguridad social en salud se limita a una encuesta del Sisbén de Medellín. Es ama de casa y sólo se emplea por temporadas, en oficios domésticos.
La gestación cursa de forma normal, excepto por cefaleas severas a repetición: tiene antecedentes de migraña. En el primer semestre del embarazo se hizo dos controles prenatales y una ecografía en forma particular (en el municipio de Rionegro), con resultados normales.
Consulta en la ESE de Guarne la realización de un control prenatal y le dicen que sólo puede hacerlo en forma particular porque su Sisbén es de otro municipio: La alternativa sería cancelar el Sisbén de Medellín y solicitar en la Alcaldía de Guarne que la encuesten en su nuevo sitio de residencia. En su estado actual de seguridad social, sólo le ofrecen atención de urgencias o sea el parto, y esto si llega en expulsivo, porque de lo contrario tiene que irse a terminar su trabajo de parto al municipio que aparece en el Sisbén. La señora no hace el trámite porque no sabe en donde vivirá al terminar el embarazo, y lo más probable es que se independice de sus padres y busque empleo en Medellín.
Después de una intensa cefalea decide buscar la consulta de Alto Riesgo Obstétrico en un hospital de alto nivel de complejidad de Medellín, donde la atienden por consulta de urgencias y le ordenan exámenes de laboratorio: VIH, serología, creatinina y hemograma, y una ecografía que realizan inmediatamente. Se diagnostica una migraña, el resto del examen está bien, la paciente está en buenas condiciones y la ecografía es normal.
Cuando va a facturar la cuenta le dicen que para cargarla a la Dirección Seccional de Salud de Antioquia -DSSA-, debe traer una declaración extra juicio de que es madre soltera cabeza de familia y una constancia de no afiliación a una EPS-S. La paciente no tiene idea de cómo y dónde se hacen los dos trámites, la empleada le da instrucciones: la manda a una Notaría para la declaración y a la Alpujarra para la constancia de No-EPS-S, de allí la remiten a otra oficina en el centro de Medellín. Después de cumplir los requisitos le explican que debe buscar la afiliación a una EPS-S, pero la paciente no lo hace porque el dinero que tenía lo gastó en los trámites y pasajes.
Le dan una cita para revisión y para mirar el resultado de los exámenes. Después de 5 horas de recorrido para conseguir su objetivo puede irse a su casa, debiendo tomar el Metro, un bus intermunicipal, un colectivo veredal y al final del recorrido caminar dos kilómetros para lograr descansar en su hogar y atender a su otro hijo.
Cuando la paciente busca que le hagan los exámenes en otra visita al hospital de alta complejidad, la persona que llama a la DSSA le dice que no le autorizaron los exámenes en esta institución (no dan el código desde la DSSA), y que debe ir a la Unidad de salud más cercana al lugar en donde le realizaron el Sisbén, es decir en Santa Cruz.
La paciente acude allí según las instrucciones, pero le dicen que esos exámenes no se los hacen ahí, que se los tiene que realizar en el sitio donde los ordenaron (hospital de alta complejidad) o particularmente. Su costo es $50.000. La paciente vuelve al hospital y consigue que le rebajan los costos en un 66%. Damaris asume la diferencia y se los hace en un nuevo viaje a Medellín, ya que de ese día ha corrido toda la mañana y en la tarde no se pueden tomar las muestras. Los resultados fueron normales.
Cuando vuelve al hospital a revisión, la empleada de Atención al Usuario le dice que no le dieron código para la atención desde la DSSA, ni a otras 3 pacientes con Sisbén que esperaban Consulta de Alto Riesgo Obstétrico. Al preguntar sobre una solución, le responden que no se puede atender a nadie del Sisbén sin código en consulta externa. Las alternativas serían: pagar la consulta particular, ir a pedir cita a la Unidad Intermedia de San Javier (Metrosalud) o irse a su casa sin consulta y “perder el viaje”.
El médico que hacía la consulta, por solicitud de la enfermera de Alto Riesgo Obstétrico le miró el resultado de los exámenes, para no despacharla sin decirle nada y le mandó otros: estudio para hepatitis B y cito-químico de orina. Con el fin de que le autorizaran los nuevos estudios, Damaris fue enviada a la oficina del Sisbén en el hospital, donde le dijeron que estuviera averiguando en los próximos 20 días y que le dirían dónde se los debía hacer; para ese entonces tendrá 37 semanas de embarazo.
La paciente estuvo en el hospital durante 5 horas y no le hicieron la consulta ni le autorizaron los exámenes debido a las innumerables barreras de la Ley 100, y tampoco le es fácil volver para averiguar cuándo y dónde tiene que tocar las puertas en su próximo desplazamiento a Medellín, debido a la distancia y a las dificultades de comunicación.
Actualmente piensa que no vale la pena salir de su casa para hacer otros intentos de consulta o de realización de exámenes de laboratorio, porque se cansa demasiado y no tiene más dinero. ¿Y que piensa del parto? “Que suceda lo que tiene que suceder el día que se llegue la hora”.
Durante la mayoría de estos pasos la paciente fue acompañada y orientada por quien transcribe este relato: Médica Epidemióloga de la Oficina de Garantía de Calidad del hospital de alta complejidad, quién además de narrar los acontecimientos quiere dejar a quienes se interesaron en la historia la siguiente reflexión:
La Cumbre del Milenio en el año 2000 fue refrendada por 149 jefes de Estado, entre ellos el de Colombia. Una de las 8 metas planteadas en esta reunión es la de reducir en tres cuartas partes la mortalidad materna entre 1990 y 2015. El gobierno de Colombia incluyó la reducción de la mortalidad materna como prioridad de salud pública y en 2003 formuló la Política de Salud Sexual y Reproductiva. El Conpes Social 91/05 formula las metas y estrategias para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El objetivo 5 es mejorar la salud sexual y reproductiva, y tiene estas metas: Reducir la mortalidad materna a 45/100.000 nacidos vivos; incrementar a 90% el que se tengan cuatro o más controles prenatales por embarazo; conseguir el 95% de la atención institucional del parto y por personal calificado; utilización en 75% de métodos modernos de anticoncepción y 65% de ellos en población de 15 a 19 años; mantener la cifra de adolescentes en embarazo en menos de 15% y llevar la mortalidad por cáncer de cérvix a 5.5/100.000 mujeres.
El 17 de marzo de 2004 fue firmado por el Consejo Departamental de Seguridad Social en Salud, la Dirección Seccional de Salud de Antioquia, la Secretaría de Salud de Medellín, las Direcciones Locales de Salud del Departamento, los gerentes de Entidades Promotoras de Salud y Administradoras del Régimen Subsidiado, el gobernador de Antioquia y el alcalde de Medellín, el “Pacto por la Salud Pública en Antioquia”.
El primer compromiso que aparece en este documento es el siguiente:

Entonces, después de revisar tantos pactos y compromisos a nivel mundial, nacional y departamental quedan muchos interrogantes: Es difícil comprender como una paciente obstétrica deba realizar la consulta de alto riesgo en un sitio de la ciudad, los exámenes de laboratorio en otro y la ecografía en otro. ¿La persona que regula las atenciones del Sisbén no puede conocer cuales exámenes de laboratorio se hacen en determinada Unidad de Salud, antes de mandar las pacientes a que las devuelvan sin atención? ¿Cómo es posible que al llegar la embarazada a cita de revisión programada de Alto Riesgo Obstétrico, le digan que “no le dan Código” y tenga que perder el viaje? ¿Cuál es la atención sin barreras para la paciente obstétrica en Antioquia? ¿Para qué inducir la demanda al control prenatal si no las atienden? ¿Cómo vamos a aumentar la atención institucional del parto? ¿Será posible reducir las complicaciones obstétricas y la mortalidad materna en la región con tantas barreras y tramitología?
El mensaje que queda claro a las pacientes en circunstancias similares a la de Damaris, es que deben dejar progresar bastante su trabajo de parto y consultar cuando el niño esté próximo a salir, para que no las pongan a dar muchas vueltas.
Las palabras son llevadas muy fácilmente por el viento al último rincón del olvido; es así como en nuestro país las mujeres, especialmente las de escasos recursos económicos, solo pueden recurrir a una dura y realista frase de un autor anónimo, el cual, seguramente es un conocedor profundo de nuestra triste realidad: “Voy al mar a recoger a mi nuevo hijo; el viaje es largo y peligroso y tal vez no vuelva”.
 
  Bioética
No todo lo que brilla es oro
Ramón Córdoba Palacio, MD - elpulso@elhospital.org.co
La historia de todos los tiempos nos enseña muchos personajes que se destacan en diferentes épocas, cuyas imágenes en bronce perpetúan sus ejecutorias, aún cuando no siempre sean modelos de bondad, de verdadero bien para el género humano, para el ser humano como individuo o como comunidad. Y si hiciéramos un balance, quizás tendríamos que aceptar que son muchas menos las que nos recuerdan y conmemoran la existencia de personajes que sí llevaron a cabo acciones de Bien, acciones que realizaron en su momento y que continúan haciendo bien a la persona humana individual y al género humano en general.

Frente al conocimiento del común de las gentes sobre Nabucodonosor, Herodes, Atila, Gengis Kan, Nerón, Diocleciano, Stalin, Hitler, etc., y sus respectivas imágenes -actuales o pretéritas-, ¿cuánto se conoce? Y, ¿cuántas imágenes -también actuales o pretéritas- de Francisco de Asís, Pasteur, Alexander Fleming, Miguel de Cervantes, Maimónides, Edward Jenner, Christian Neethling Barnard, Mozart, Antonio Vivaldi, del Greco, Diego de Silva Velásquez, Omar Rayo, Fernando Botero, Tomás Carrasquilla, Rafael Pombo, Marco Fidel Suárez, Miguel Antonio Caro, Manuel Uribe Ángel, Alejandro Echavarría, etc., y cuya lista podría extenderse? Estoy seguro que muchos de ellos son desconocidos y que han merecido, no obstante su obra humana y humanitaria, el reconocimiento sólo de unos pocos.
Sí, no todo lo que brilla es oro. Se puede pasar al recuerdo de la humanidad por acciones reprobables desde todo punto de vista, como lo atestigua la historia, porque un grupo aunque pequeño -dadas los intereses particulares y los vientos culturales que predominen-, exalta como modelos a quienes han transitado por caminos de sangre, de desprecio a la dignidad del ser humano, pero que adquieren fama por su osadía, a veces por su desvergüenza. Personajes o personalidades que se convierten en hitos culturales o históricos pero cuyas actuaciones no podemos aconsejar como ejemplos para imitar si luchamos en defensa de la dignidad incondicional del ser humano, de todos los seres humanos y de cada ser humano, sin discriminación del período de desarrollo, de raza, de sexo, de credo político o religioso, desde la concepción hasta la terminación natural de sus recursos vitales.
No todo lo que brilla es oro y, más grave aún, es que el brillo del oropel puede ser tan deslumbrante que oculte el pobrísimo acervo de ideales humanos nobles que ostenta el paradigma -ejemplo o ejemplar- que se nos propone como hito cultural, como hito histórico para la humanidad.
Antes de aceptar lo que se nos propone como ejemplo, es necesario reflexionar y elegir entre el brillo del oropel y el brillo del verdadero oro.
Sí. No todo lo que brilla es oro.
Nota: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-

 











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