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País
y Niñez
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Niños y niñas
al
borde del suicidio
Juan
Pablo Guerrero Q., MD - Especialista en Gerencia de Calidad
y Magíster en Administración. |
El suicidio
constituye un problema de salud pública muy importante,
pero en gran medida prevenible. Según reciente reporte
de la Organización Mundial de la Salud, en los últimos
45 años el índice de suicidios se incrementó
el 60% a nivel internacional: actualmente el suicidio es una
de las tres primeras causas de muerte en la población
de 15 a 44 años de edad y cada año un millón
de personas se quitan la vida en el mundo, mientras que 20 millones
más lo intentan; a escala global, el suicidio representa
el 1,4% de la carga mundial de morbilidad. Las tasas tienden
a aumentar con la edad, pero recientemente se registra en todo
el mundo un aumento alarmante de los comportamientos suicidas
entre jóvenes de 15 a 25 años. El 85% de los suicidios
ocurren en países de bajos y medianos ingresos y podrían
evitarse con intervenciones de muy bajo costo.
Según el Ministerio de la Protección Social, la
tasa de suicidio en 2004 fue del 6.7 por 100.000 habitantes.
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En 2005, la tasa en hombres entre 15-44
años fue de 11.3, siendo la cuarta causa de muerte
en ese grupo de edad. En el mismo año se registraron
195 suicidios de personas entre 5 y 17 años. Según
datos del Dane, en 2006 hubo 327 muertes por suicidio en Antioquia,
lo que equivale a una tasa de 5.7 por 100.000 habitantes,
cuando en 1995 era del 3.8, y corresponde a la cuarta causa
de muerte entre 10 y 14 años, y a la tercera en el
grupo de 5 a 9 años en el cual los casos en hombres
casi duplica al de las mujeres.
Al suicidio se lo entiende ahora como un trastorno multidimensional,
que resulta de una compleja inter-acción de factores
biológicos, genéticos, psicológicos,
sociológicos y ambientales. Entre 40% y 60% de las
personas que cometen suicidio, consultaron a un médico
en el mes anterior al suicidio.
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Según
varios reportes, el suicidio infantil se da porque los niños
viven los fracasos de forma más grave de lo que son realmente,
sin encontrar vías alternativas de solución; tienen
más variaciones en el concepto de la muerte, piensan
más en ella como un fenómeno reversible y viven
el fracaso escolar como un fenómeno sin solución.
Después de los 14 años de edad, la conducta suicida
se asocia con sentimientos de soledad, desamparo, muchas veces
motivados por violencia intrafamiliar, problemas de alcoholismo
en el hogar o, incluso, la muerte cercana de un ser querido;
existe una fuerte asociación entre los trastornos afectivos,
y el suicidio y el intento de suicidio. Los intentos fallidos
de suicidio, se traducen en lesiones, hospitalizaciones, y traumas
emocionales y mentales, pero no se dispone de datos fiables
sobre el verdadero alcance.
La mayoría de los suicidios son evitables. Entre los
factores de protección cabe citar una alta autoestima
y unas relaciones sociales adecuadas, con familiares y amigos,
y el apoyo social, entre otros; la pronta identificación
y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales, son una
importante estrategia preventiva. La formación del personal
de atención primaria en la identificación y el
tratamiento de personas con trastornos del estado de ánimo,
puede hacer disminuir los suicidios entre grupos de riesgo.
Las intervenciones psicosociales, los centros de prevención
del suicidio y la prevención escolar, son estrategias
prometedoras.
El impacto psicológico, social y económico de
este tipo de muertes es significativo en términos de
sufrimiento para los sobrevivientes, y de disminución
en la productividad por muertes prematuras 6
jpgq@elhospital.org.co |
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