EDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 129 JUNIO DEL AÑO 2009    ISSN 0124-4388    elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Alba Luz Arroyave, Jairo Humberto Restrepo, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Olga Lucía Muñoz López. Asesoras comerciales: Amparo Abril Rojas y María Eugenia Botero. Web master: Santiago Ospina Gómez


Nueva EPS:
¿árbol que nace torcido
nunca su rama endereza?

Muchas esperanzas estaban puestas en que la Nueva EPS que reemplazaría a su homóloga del Seguro Social que entró en liquidación, resolvería todas las deficiencias que aquejaban a su antecesora, y que los usuarios accederían ¡por fin! a un servicio de salud digno, oportuno y con calidad.
Y fueron muchos los obstáculos que tuvieron que superarse para que la Nueva EPS empezara a funcionar: los usuarios de la EPS del ISS, fieles a esta entidad, tuvieron que esperar 23 meses, casi dos años, para ser traslados como afiliados a la Nueva EPS, que empezó a funcionar el 1º de agosto de 2008: el decreto 055 del 15 de enero de 2007, establecía que debían ser trasladados en julio de ese año; luego se prorrogó hasta noviembre de 2007, luego a marzo de 2008 y finalmente hasta agosto pasado.
Y después de esa incertidumbre, tuvieron que enfrentar el proceso de estar asegurados bajo una nueva entidad, con nuevos puntos de servicio y grandes dificultades en las bases de datos y en la información médica de los usuarios, que no se habían terminado de depurar.
Además, la conformación de la sociedad mixta entre La Previsora y las 6 cajas de compensación, pasó por el pulso entre el gobierno nacional y las cajas por la mayoría de la participación, ganado por las cajas que quedaron dueñas del 51% y la dirección de la Nueva EPS. Asimismo, la autorización de la licencia de funcionamiento por parte de Supersalud, también tuvo que superar varios escollos hasta ser aprobada finalmente.
El caso es que hoy, a 9 meses de iniciada la operación de la Nueva EPS, después de tan difícil gestación, la entidad presenta dificultades similares a las que atraviesan las EPS privadas que ya manejan la inmensa mayoría del aseguramiento en Colombia, pero además arrastra el lastre de las no muy buenas “herencias” que le dejara la EPS del ISS: dificultades en base de datos, concentración de la población de mayor edad afiliada al sistema de salud, concentración de los enfermos de alto costo, avalancha de tutelas por medicamentos y procedimientos no incluidos en el Plan Obligatorio de Salud -POS-, dificultades para suministro oportuno de medicamentos y quejas por falta de atención o por atención de mala calidad.
Las quejas se han surtido ante la Supersalud y los directivos de la Nueva EPS han sido citados varias veces al Congreso de la República a rendir cuentas, cita que apenas cumplieron el pasado 20 de mayo, para confirmar que sí persisten algunos de los graves problemas que padecían los usuarios en la EPS del Seguro Social, y para reafirmar su voluntad de solucionar estas dificultades en aras de garantizar un buen servicio a sus usuarios.
Ahí está entonces la Nueva EPS: con todo el deseo de las directivas de sacar esta empresa adelante, como último rescoldo de la oferta pública del aseguramiento en salud en Colombia. El gobierno mantiene su confianza en que podrá lograrlo y así se garantizaría a los colombianos una empresa nueva, que materialice la prestación de servicios de salud prometida, en condiciones de oportunidad, integralidad, calidad y eficiencia.
Sin embargo, el lastre es pesado y puede poner en vilo la viabilidad de la empresa; todos están entonces a la expectativa: el gobierno, la misma Nueva EPS, los usuarios. También, todos los colombianos que esperan comprobar si en Colombia sobrevivirá algo de oferta pública en aseguramiento en salud que además sirva para regular el sistema, o si definitivamente la Nueva EPS languidecerá en forma parecida al Seguro Social, para que solo le reste optar por la liquidación y consecuente privatización. Esto cerraría el círculo en el sistema de salud colombiano, que pasó del monopolio público al monopolio privado en el aseguramiento en salud.
Y entretanto, a los usuarios de la Nueva EPS, como no hay mal que dure 100 años, ¿sólo les resta entonces la resignación a una mala atención en salud mientras se cumple el pronóstico?

 
 




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