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Entre
el 18 y el 22 de mayo pasado se celebró la 62ª Asamblea
Mundial de la Salud, a la cual asistí como delegado de
Acción Internacional para la Salud (AIS) en representación
de Latinoamérica y el Caribe. Acción Internacional
para la Salud es una de las 189 ONG que mantienen relaciones
oficiales con la Organización Mundial de la Salud (OMS),
y que en virtud de tal condición puede participar como
observador en las reuniones de los órganos directivos
y presentar sus puntos de vista, ciñéndose a estrictos
reglamentos. Nuestra ONG tiene especial interés en los
temas de acceso y uso racional de medicamentos, que se desarrollan
en varios puntos de la agenda de la OMS en general y del orden
del día de la Asamblea Mundial de la Salud en particular.
Los documentos principales de las últimas asambleas,
incluyendo la de este año, están disponibles en
http://apps.who.int/gb/s/. La Asamblea estaba programada hasta
el 27 de mayo, pero se acortó atendiendo la solicitud
de varios países que necesitaban concentrar sus esfuerzos
en la vigilancia y control de la pandemia de gripe A (H1N1)
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Ante
la gripe A (H1N1)
Previo a la reunión inaugural, Margaret Chan
(Directora de OMS) y Ban Ki-Moon (Secretario general de Naciones
Unidas), sostuvieron una reunión a puerta cerrada con
30 grandes laboratorios productores de medicamentos y vacunas,
entre los que se destacan Roche, GlaxoSmithKline, Sanofi-Aventis,
Novartis y Baxter International.
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Luego
de la reunión, se afirmó que en 4 o 6 meses habría
en el mejor de los casos, una capacidad de producción
de 4.900 millones de vacunas contra la gripe A (H1N1) en el
mundo. Ambos funcionarios hicieron alusión a la pandemia
de gripe, dejando dos mensajes: En primer lugar, que se trata
de algo nuevo y peligroso, y en segundo lugar, que el mundo
debe seguir preparándose para algo mucho más severo
que lo visto hasta el momento. Sin embargo, existe polémica
en torno del alcance de estos preparativos, dado que aunque
es cierto que por primera vez se cuenta con un sistema de alerta
temprana y monitoreo, el comportamiento del virus es en realidad
impredecible, la seguridad y efectividad de los medicamentos
es altamente incierta y el balance costo-efectividad de las
medidas tomadas no parece muy bueno, mientras que sí
existen claros beneficios económicos para las empresas
involucradas en el tema, y su liderazgo como abanderados de
la fuerte respuesta que se está dando es indiscutible.
Las declaraciones de los directivos de OMS contrastan con las
solicitudes de moderación y ponderación de varios
gobiernos (incluidos Japón y Reino Unido) y por funcionarios
técnicos de la OMS, que piden mayor transparencia en
los mecanismos para disparar los sistemas de alerta y la destinación
de recursos para atender la posible emergencia, pues se teme
que se dejen descubiertos otros flancos, como el de la gripe
estacional, que tienen mayor letalidad que la vista hasta ahora
con la gripe A (H1N1). De todas formas, la Directora de OMS
insistió en la necesidad de seguir movilizando recursos
para ambos tipos de gripe, y pocos días después
decidió elevar el nivel de alerta de 5 a 6, lo cual en
la práctica duplica el trabajo de los laboratorios y
crea una expansión del mercado sin precedentes, amén
del riesgo real en salud que se enfrenta. |
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Un solo país
puede tener una
influenciadecisiva en el curso de una
discusión, si sus argumentos son fuertes y
logra formar coalición con otros países
con posturas similares.
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Otros
temas
En la Asamblea Mundial de la Salud se toman decisiones
de trascendental importancia en la mayoría de los temas
de salud. Esta vez se discutió el Plan Estratégico
de OMS a mediano plazo, incluido el proyecto de presupuesto
por programas 2010-2011, la preparación para una gripe
pandémica con énfasis en el intercambio de virus
gripales y acceso a vacunas y otros beneficios, la aplicación
del Reglamento Sanitario Internacional (2005), la prevención
de la ceguera y discapacidad visual evitables, la Atención
Primaria en Salud incluido el fortalecimiento de los sistemas
de salud, la revisión del informe de una Comisión
creada para revisar los Determinantes Sociales de la Salud,
el monitoreo del logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
relacionados con salud, los efectos del cambio climático
sobre la salud y la manera de enfrentar sus desafíos,
la estrategia mundial y el plan de acción en Salud Pública,
innovación y propiedad intelectual, prevención
y control de tuberculosis multi-resistente y tuberculosis ultra-resistente. |
También
se revisó la situación en temas como poliomielitis,
destrucción de reservas de virus variólico, el
paludismo incluida la propuesta de establecimiento de un Día
Mundial del Paludismo, la aplicación por la OMS de las
recomendaciones del Equipo mundial de tareas acerca de la mejora
de la coordinación entre las instituciones multilaterales
y los donantes internacionales en materia de sida, prevención
y control de enfermedades de transmisión sexual, el fortalecimiento
de sistemas de información sanitaria, la ampliación
de la cobertura universal en las intervenciones de salud materna,
del recién nacido y del niño, la estrategia para
incorporar el análisis y las acciones de género
en las actividades de la OMS, el uso racional de los medicamentos,
la mejora de los medicamentos de uso pediátrico, las
tecnologías sanitarias y la aplicación del plan
de acción en multi-lingüismo.
Espacios de participación
Cada país cuenta con una delegación encabezada
por el Ministro de Salud o su delegado, o el embajador permanente
del país en Ginebra o algún miembro del cuerpo
diplomático. |
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La responsabilidad
sobre los temas tratados en la Asamblea y en el seno de OMS
recae, en nuestro caso, sobre el Ministerio de la Protección
Social; como en años pasados, el Ministro no asistió,
algunas veces delega en el viceministro de salud, o como este
año, en un profesional comprometido con la salud y conocedor
del sector, el neumólogo Gustavo Aristizabal, con lineamientos
claros a transmitir en el tema específico de las acciones
que Colombia realiza ante la pandemia de gripa y recomendaciones
sobre el cuidado y la ponderación que la OMS debería
tener en el manejo de esta situación, considerando que
involucra una grave amenaza para la salud mundial, pero también
enormes intereses comerciales, e importantes decisiones que
acarrean un costo de oportunidad y unas responsabilidades políticas
inmensas.
Sin embargo, los intereses de la salud no siempre están
bien representados, y en un escenario de la trascendencia de
la OMS, si un país no cuenta con políticas claramente
definidas en materia de salud, pueden prevalecer distintos intereses
en las actuaciones de sus representantes. Por ejemplo, es posible
que la idea de que una intervención sea bien acogida
por países poderosos con los que eventualmente se tenga
algún tipo de interés político o económico,
sea la que determine el fondo y la forma de una intervención
o de un voto. Cada intervención puede ser de capital
importancia no sólo para su propio país, sino
para regiones enteras y para el mundo en general. Cada país
tiene un voto.
De otra parte, un solo país puede tener una influencia
decisiva en el curso de una discusión determinada, si
sus argumentos son fuertes y logra formar coaliciones con otros
países que puedan adoptar posturas similares; o simplemente
sus intervenciones se pueden convertir en una constancia de
que no existe unanimidad en algún asunto.
Las relaciones de poder son muy visibles en la Asamblea y los
países industrializados ejercen alto grado de control
sobre las decisiones, por el poder político y económico
que representan. A su vez, sus delegados son sometidos a fuertes
actividades de cabildeo por parte del sector privado y de las
ONG, que en muchos casos representan los intereses de la industria
privada. De hecho, el sistema de Relaciones Oficiales con la
OMS es cuestionado por considerar que establece barreras a la
participación de ONG que podrían hacer aportes
importantes a los objetivos explícitos de la organización,
mientras que favorece la participación de ONG del norte,
que no necesariamente reflejan las necesidades y aspiraciones
de los países no industrializados, y que en realidad
representan en ocasiones intereses políticos, comerciales
o económicos de grandes corporaciones, o no representan
adecuadamente los intereses de las comunidades.
Pero aunque el poderío corporativo es evidente en estos
espacios y existe un interés por la salud en las corporaciones,
y que el sistema de Naciones Unidas y la OMS atiende a algunos
intereses de los países desarrollados, las organizaciones
que trabajan desde una perspectiva de derechos humanos y de
bienestar público y no de negocios, deberían monitorear
estrechamente las posiciones de su país, difundirlas
ampliamente y hacer aquello que esté a su alcance para
influir sobre éstas, de manera que se adopten posiciones
en pro del bienestar común y no del de unos cuantos,
es decir, verdaderas políticas de salud pública.
Quizá los resultados no sean los esperados, pero no podemos
darnos el lujo de no dar la batalla. |
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