MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 133 OCTUBRE DEL AÑO 2009    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co


Deuda con la red
pública: estructural
Juan Carlos Arboleda Z. elpulso@elhospital.org.co

Que la deuda acumulada a diciembre 31 de 2008 con los hospitales públicos sea de $1,7 billones es grave, pero que el origen de esa deuda esté en problemas estructurales del sistema de salud, debería llamar a una reflexión seria sobre la conveniencia de continuar apostándole a un modelo que incluso en países como Estados Unidos es revaluado. Sin embargo, el silencio de las autoridades nacionales asusta, porque queda la incógnita de si no existe interés por solucionarlo, y simplemente espera al lado de la cama a que al paciente se le termine todo el oxígeno, para apagar definitivamente el respirador.
El analista Iván Jaramillo estudió el problema de la deuda mayor a 60 días con la red pública, llegando a conclusiones preocupantes que apuntan a un trasfondo estructural fácil de resolver, pero que exige el componente de una voluntad política que no se ve.
Songo le dio a Borondongo… Borondongo le dio a Bernabé…
El régimen subsidiado le debía a diciembre de 2008 a los hospitales el 40% de su cartera, unos $704.000 millones. La explicación pasa por un eterno trabalenguas: los municipios no pagan a las EPS-S porque no reciben giros del Fosyga y las EPS-S no le pagan a los hospitales; a su vez el Fosyga no le paga a los municipios por problemas en el sistema de información, ya que requiere verificar que los contratos están bien y con beneficiarios debidamente identificados.
Según GestarSalud, en 2008 los municipios tenían contratado con los hospitales $2,2 billones, pero el Fosyga sólo giraba 79% a quienes tenían un contrato e identificación clara de los beneficiarios, más por distintos motivos solo giró el 77%; de ahí que los municipios estén colgados en un 23% en la recepción de recursos, medio billón de pesos de 2008, que a su vez le deben a EPS y éstas a los hospitales; esto significa que de $1,7 billones de la deuda total, el 40% que corresponde a EPS-S, es casi la misma cifra.
La situación tiende a empeorar: en 2009, del 100% asignado por resolución al régimen subsidiado, los contratos legitimados por Fosyga apenas cubren el 77% de los recursos asignados, y de éstos sólo se puede girar el 43% soportado con contratos y bases de datos que permitan hacer el giro. Hasta junio solo se había girado el 17% de los recursos, es decir que el Fosyga estaba colgado en un 83% que se traduce en $1,3 billones, que sumando el medio billón de 2008, llega a los $1,7 billones que se adeuda a los hospitales.
Sistema de información
Investigación contratada por la Supersalud con la UNAD, realizada por el ingeniero Hernando Zarta, detectó luego de visitar 623 municipios, que del total de 23'752.000 cupos financiados en el subsidiado, el número de duplicados es menos significativo de lo que se suponía: sólo representa 0,87%, unos 206.000 registros, mientras los homónimos llegan a 2,73% o sea alrededor de 600.000 personas, lo cual dificulta al sistema el distinguir entre casos de duplicidad y de homonimia, generando rechazos al validar bases de datos. Caso contrario ocurre con duplicados en la encuesta Sisbén, que asciende a 6,76%, lo cual afecta al régimen subsidiado por ser la base para seleccionar los afiliados.
La misma investigación muestra que 6.6 millones de personas, el 28% de subsidiadas, no están registradas en el Sisbén, lo cual no quiere decir que se trate de un incumplimiento de la ley, porque grupos poblacionales como desplazados, indígenas y quienes figuran en listados especiales, tienen derecho propio y pueden ingresar al subsidiado sin estar en el Sisbén; sin embargo, como explica el doctor Iván Jaramillo, esos listados especiales no podrían llegar a 6'650.000 personas, lo que significa que hay mucho “colado” o que las cifras de desplazados es muy superior a la reconocida oficialmente.
La investigación muestra que un 25% de los subsidiados, unos 6 millones, no tienen un sistema de identificación confiable; además, que alrededor del 12%, unos 3 millones de registros, aparecen tanto en el subsidiado como en el contributivo, sin que obedezca necesariamente a multiafiliación, pues la mayoría son personas que alguna vez estuvieron en el Seguro Social o una EPS privada, perdieron sus empleos y hoy buscan afiliación en el subsidiado, y debido a la retención en las bases del contributivo, se genera una aparente multiafiliación que perjudica a personas que no encuentran cómo ser atendidos.
Un reporte de Fosyga del 30 de mayo pasado, muestra que de los 23,7 millones de cupos en el subsidiado, sólo registra como carnetizados 20,6 millones (el 87%). “Eso quiere decir que el 13% del dinero del régimen no está siendo utilizado, pero además el valor de los glosados es $1,181 billones: vale la pena pensar es esa cantidad de dinero no utilizado, mientras a los hospitales se les debe $1,7 billones”, señaló Iván Jaramillo.
Entes territoriales no pagan, porque no tienen con qué
La deuda de entes territoriales (departamentos, municipios y distritos), alcanza 29% del total y equivale a medio billón de pesos. La explicación es: a los entes territoriales les corresponde pagar por la población no asegurada y servicios No-POS del subsidiado, y no tienen recursos suficientes, convirtiéndose en una deuda que crece cada año. Iván Jaramillo plantea dos opciones: ser más eficiente con los recursos, o buscar nuevas vías de financiación: “Ser más eficiente siempre es posible. Desde 1993 el Banco Mundial determinó que una forma es pagar a los prestadores en forma integral por la solución de un problema de salud, modelo que no le gusta a los hospitales; sin embargo, hay un elemento nuevo que lo haría conveniente para los hospitales: los aseguradores están dejando los procedimientos más difíciles, menos rentables y más costosos a la red pública, mientras se guardan para sí las intervenciones rentables, como suministro de medicamentos y atención de partos; de ahí que mirar la contratación integral de servicios, puede beneficiar a los hospitales públicos y crear cierto grado de eficiencia”.
Otra alternativa es buscar más recursos. Una opción sería la reasignación de dineros provenientes del subsidiado y que no se está utilizando, ya sea por cupos sin usar o sobrantes por diferencias en bases de datos; el doctor Jaramillo sostiene que a la Subcuenta ECAT generalmente le sobra dinero y periódicamente los legisladores lo reasignan para cubrir déficit. Además, la Ley 1122/07 autorizó a los departamentos a trasladar parte de las rentas cedidas para ampliar cobertura del subsidiado y en muchos casos se amplió cobertura pero no se encontraron las personas, lo que produjo departamentos con excedentes en el régimen subsidiado y que no utilizan: ahí entraría la reasignación. Sin embargo, esta opción no cuenta con aval del gobierno: “En una reunión con el ministro (Diego Palacio) en la Comisión Accidental del Congreso, él dijo que no haría reasignaciones del subsidiado para atender vinculados”, aseguró Iván Jaramillo.
Otro camino sería nuevos impuestos. La senadora Dilian Francisca Toro propuso un IVA social para la salud, pero una propuesta alternativa, es crear un sistema semi-contributivo. La propuesta tiene matices. La posición defendida por el doctor Juan Carlos Giraldo (de ACHC), es establecer una especie de subsidio a la contribución; el doctor Jaramillo habla de establecer un tercer régimen semi-contributivo, partiendo de un aporte parcial que harían las personas del Sisbén 3, algunos del 2 e incluso Sisbén 4.
Tramitología acumula deuda del SOAT
El porcentaje de la deuda correspondiente al SOAT, obedece en gran medida a la tramitología kafkiana que Fosyga estableció para acceder a un recobro. Cuando los hospitales atienden a una persona accidentada, una parte la cobran a las aseguradoras privadas y otro porcentaje al Fosyga, y en esta entidad recae por este concepto el 7% de la cartera total, es decir $116.000 millones. Aunque el Fosyga en su web anuncia que no se necesitan intermediarios, cualquier hospital que intente cobrarles descubre lo contrario.
El doctor Jaramillo describió un proceso “simple” de cobro ante el Fosyga, al cual calificó como galimatías: “Ocurre un accidente, en 180 días hay que presentar la factura que tiene una primera veeduría, antes de reconocer la radicación de la factura; luego de la auditoría preliminar, la factura se radica y comienza un proceso hasta que se hace la captura o ejercicio de ingresarla en el sistema, después debe pasar por mallas de validación y es posible que haya que devolverla; suponiendo que no se devuelva, se somete a una nueva auditoría, luego de aprobada se empaqueta con otras del mismo hospital, y pasados 20 días entra en listado y se paga. Este proceso dura entre 6 meses y dos años”. La solución sería un profundo trabajo de reingeniería al Fosyga, para simplificar la gestión, pero además que la entidad cumpla el decreto 4747 y entregue el 50% del valor de la factura al recibirla; el problema es: ¿quién se atreve a reformar y hacer cumplir la ley al Fosyga?
Deber: práctica común del contributivo
Un 24% adicional de la cartera que asciende a medio billón de pesos, es la deuda de EPS del contributivo a hospitales. La acumulación obedece al incumplimiento del decreto 4747 de cancelar 50% en forma anticipada y a la práctica consuetudinaria de no pagar cumplidamente. Su solución requeriría la intervención de la Supersalud, pero como hasta el momento no se ha dado, el doctor Jaramillo propone una salida contundente: permitir que sea el mercado quien actúe y que los hospitales vendan las facturas aprovechando la ley de factoring: “Al no haber inspección, vigilancia y control domina el mercado, y es quien tenga más poder para negociar quien gana. El factoring es venderle una factura a alguien con poder de comprar y de presionar el pago; los hospitales públicos no pueden exigir el pago porque no tienen poder de mercado, pero si la factura es vendida a un banco, y ellos ponen todo su aparato de cobro coactivo, ellos si podrán cobrar y sacar hasta la última gota al deudor, sea quien sea. Yo hice esta propuesta en la Comisión Accidental del Congreso y el ministro Palacio dijo que eso era 'mercantilizar la salud'. Me perdona el Ministro, pero más mercantilizado de lo que está, no se puede; lo que pasa es que el factoring ve en beneficio del proveedor y no del asegurador”.
Han surgido otras propuestas frente a la deuda; el representante a la Cámara, Germán Reyes, planea presentar en la ley del presupuesto nacional un artículo que le permita al Estado comprar la totalidad de la deuda, y que sea el Estado quien cobre a los deudores. La conveniencia para los hospitales sería clara: el problema es qué cara le hará el Ministerio de Hacienda a la propuesta.
 
 
 







 



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