MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 11    No. 144  SEPTIEMBRE DEL AÑO 2010    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


Tragedia silenciosa:
familias abandonan cientos de pacientes en hospitales

Sandra Patricia Parra García - Periodista - elpulso@elhospital.org.co
El cambio en los valores, las nuevas prioridades que resquebrajan la estructura familiar tradicional, la falta mínima de solidaridad con el desvalido, están llevando a las familias a abandonar a sus seres queridos en los hospitales. En 2009, sólo en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl, de Medellín, las familias abandonaron a 3.418 pacientes, por diferentes motivos que bien pueden resumirse en el desapego. Pero esa realidad no es exclusiva de Medellín: esta situación también se presenta en hospitales de otras ciudades, en mayor o menor proporción.
Cientos de pacientes abandonados sufren depresión por la indiferencia de sus seres queridos, mientras los trabajadores sociales hacen un arduo trabajo por garantizarles una ubicación y cuidado después del alta.
El consolidado es escandaloso en lo social, pero también en lo económico por las pérdidas millonarias para las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS), clínicas y hospitales que sin el decidido apoyo del Estado se ven obligadas a asumir el cuidado del abandonado, que puede quedarse hasta un mes o más en el hospital.
Abandonar a un paciente es un delito por inasistencia, pero la justicia no puede obligar a la familia a recibirlo, cuando el paciente cometió actos de violencia en su hogar y tiene denuncias por agresión. Entretanto, las trabajadoras sociales tratan de convencer a las familias o conseguir un sitio donde el paciente tenga el cuidado necesario para poder vivir.
El drama de más de 3.000 pacientes abandonados
En 2009, en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl se registraron 3.418 casos de pacientes abandonados. Y hasta junio de 2010, se habían presentado 1.773 abandonos: se cree que al final del año la cifra crecerá, afectando a adultos mayores, menores de edad, población especial, desplazados, habitantes de calle, indígenas y reinsertados, entre otros, afirma Martha Lucía Arenas, jefe de trabajo social de la entidad.
Cuando hay un abandono, la Personería recomienda levantar un acta y proceder a elevar la denuncia, para que un juez ordene el traslado del paciente hasta su casa. “Hasta ahora no hemos tenido que llegar a esos extremos, porque logramos conciliar con las familias a cambio de apoyo”, asegura la doctora Arenas.
El Hospital identificó 74 tipos de riesgos que son detectados por Trabajo Social cuando ingresa un paciente. Algunos son: ingreso sin familia; desplazamiento; maltrato físico y psicológico; víctimas de amenaza, violación o riesgo de abuso sexual; discapacidad física o mental; embarazo temprano; consumo de drogas y alcoholismo; desempleo de los padres, entre otros.
El médico que hace el ingreso del paciente es el primero en detectar que no hay familia ni datos suficientes. También un trabajador social analiza los ingresos. Enfermería aplica la encuesta Compri-intermed y si es positiva a riesgo de abandono, se envía a Psiquiatría, a los médicos, enfermería y Trabajo Social; de ahí se planifican las altas.
Cada caso una historia… de los más vulnerables
Para ubicar a los habitantes de calle se acude a la Secretaría de Bienestar Social, cuyo apoyo es rápido e invaluable. Los abandonados por drogas o alcoholismo que no quieren rehabilitarse reciben en el Hospital San Vicente la ayuda de Carisma, de Psiquiatría de enlace, subsidios o inclusión en el Grupo de Adicciones del Hospital (grupo ambulatorio).
Los adultos mayores pierden las ayudas del Estado porque a veces trabajan y pagan una pieza, entonces no califican como habitantes de calle para recibir subsidios. Cuando sufren daños irreparables en la salud, se busca garantizarles un sitio donde les den un cuidado especial.
Al año hay 10 ó 12 casos de menores abandonados. Bienestar Familiar no tiene suficientes madres sustitutas capacitadas para su cuidado, entonces hay que esperar hasta que consiga una que se haga cargo del menor, generando estancia prolongada en el Hospital.
Como si fuera poco, el aumento de enfrentamientos y “guerras locales” en algunas zonas de Medellín desde hace unos 8 meses, disparó el ingreso al Hospital de adolescentes heridos a bala. Las familias los abandonan porque están amenazados y no pueden volver al barrio, cambian de residencia, y Trabajo Social tiene que conseguir un lugar para garantizarle al muchacho la recuperación. Muchas veces el joven se fuga o pide la alta voluntaria, y en otros casos la familia lo lleva a un hotel mientras se trasladan del barrio. Situación parecida ocurre con los jóvenes que tiene un prontuario.
Verdadero trabajo social
En los últimos tres años, el Hospital San Vicente empezó a trabajar en red con entidades de apoyo, y un grupo de padrinos particulares y ONG que prestan el servicio de camas subsidiadas. Y a través del Fondo de Solidaridad de empleados del Hospital, se cubren necesidades como el transporte aéreo y terrestre a los lugares de origen de los pacientes; entre 2009 y lo corrido de este año, se destinaron $12'198.700 solo a transporte en ambulancia. El Fondo también subsidia ropa, medicamentos, pañales, cama, colchón y hasta acuerda con algunos municipios la construcción de sitios de habitación, para garantizar que el paciente tenga por lo menos a dónde llegar.
Millonarios gastos en hospitales de Bogotá
La Secretaría de Salud Distrital informó que también sufren el drama de los pacientes abandonados, especialmente en hospitales con mayor demanda de atención. Un paciente abandonado ocasiona un sobrecosto entre $90 y $150 millones mensuales, porque el valor de hospitalización de adultos es de $3 millones diarios; pero si el paciente se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), el monto aumenta a $5 millones diarios.
Hospital de Kennedy: Tiene el mayor número de pacientes declarados en abandono social. Es de tercer nivel, con área de influencia en las localidades de Kennedy, Bosa, Fontibón y Puentearanda, densamente pobladas, con problemas socioeconómicos y familiares, que conllevan al abandono, especialmente de adultos mayores.
Con pacientes NN, las trabajadoras sociales utilizan redes institucionales oficiales, como el Centro Regulador de Urgencias Distrital, Fiscalía y Registraduría, para establecer la identidad y datos que faciliten ubicar a familiares, explica Vivian Rocío López, profesional universitaria de Atención al usuario. Y pacientes identificados que durante su estancia no se les encuentra apoyo familiar y se declaran en estado de abandono social, se reportan a la Secretaría de Integración Social y se visitan los domicilios en direcciones dadas al ingreso, que a veces son falsas o erróneas: así quedan a la espera de la asignación de un cupo institucional. En casos difíciles, se publica en medios de comunicación datos e imágenes de los pacientes para que sean reconocidos por sus familiares.
Incluso, en el Hospital de Kennedy se dio el caso extremo de una estadía prolongada: en agosto de 2008, la Policía llevó a una mujer de unos 40 años con retardo mental severo. No se ha podido reubicar y ya cumple 2 años de estar hospitalizada en la Unidad de Salud Mental. Anualmente genera costos de $9 millones por la estancia hospitalaria, atención médica y medicamentos, sin contar el costo social, porque la cama que ocupa podría utilizarse en otro paciente con condición crítica.
Costos millonarios en otros hospitales de Bogotá: En el Hospital Simón Bolívar, el promedio de pacientes abandonados en un mes oscila entre 10 y 15 pacientes, lo que genera sobrecostos mensuales por $1.350 millones por este concepto. En el Hospital El Tunal, el promedio al mes de abandonados es de 5 y el monto de gastos es de $450 millones mensuales. Y en el Hospital Vista Hermosa, la cifra de abandono es de 3 pacientes en un mes, que pueden representar gastos al hospital de $270 millones.
El caso de pacientes mentales
Todo paciente enfermo mental es susceptible de abandono, tanto por su deterioro como por su conducta, independientemente de si es niño, adulto o anciano. Trabajo Social busca que las familias entiendan que la enfermedad mental es incurable y de por vida, difícil de manejar y que se torna más compleja sin apoyo. “El abandono se genera por el comportamiento agresivo del paciente, por consumo de drogas, maltrato a la familia y conducta inadecuada cuando entra en crisis. Los pacientes en su mayoría no son conscientes de esto y abandonan el tratamiento”, afirma Carmenza Llano, trabajadora social del Hospital Mental de Antioquia, HOMO.
Ella asegura que no hay grandes cifras de abandono de estos pacientes; las demoras en los egresos son de días y en pocos casos de meses, que dan pérdidas porque la Dirección Seccional de Salud de Antioquia sólo paga las hospitalizaciones hasta el día del alta, y los días posteriores que esté el paciente son glosados y no pagados al hospital.
En cada caso se presiona a las familias con 'advertencias' sobre el problema legal que acarrean por abandono: “Les decimos que informaremos a las autoridades, para que los obliguen a asumir al paciente, y esto a veces funciona”, dice la trabajadora social. La Policía ayuda también a llevar al paciente a su casa, o a la de un familiar, o vecino; lo entregan con fórmula médica y quien lo recibe firma una planilla donde consta que el paciente fue entregado en buenas condiciones. En ocasiones tienen que ir al sitio de trabajo de los familiares para que los reciban, asegura la funcionaria.
Con otros municipios se acuerda recogerlo en ambulancia, y si no pueden, el HOMO consigue el pasaje y lo encarga al conductor para que no lo deje bajar en ningún sitio hasta que un responsable lo reciba en su localidad; esta modalidad de egreso ya no es muy usual, porque la Oficina Jurídica debe autorizarlo. El paciente es responsabilidad del hospital mientras permanezca allí. De otro lado, la ley exige al HOMO la custodia de los menores abandonados, hasta poder entregarlos a una entidad competente.
En Cali la situación es similar
Solo en el Hospital Universitario del Valle, semanalmente Trabajo Social trata de resolver la situación de abandono de al menos 3 pacientes que permanecen internos por un período no inferior al mes; en 2009, un paciente no recibido por sus familiares generaba gastos al hospital hasta de $1'500.000 diarios, incluyendo exámenes y medicamentos, y por día de UCI, hasta $3'000.000 diarios; mensualmente, el hospital debió cubrir hasta $450 millones por estos pacientes sin doliente. Y en el Hospital San Juan de Dios, en 2009 se llegaron a contar hasta 4 pacientes abandonados en un mes, que generaban costos por $6 millones, incluyendo a veces los gastos funerarios.
Los pacientes de difícil ubicación van en aumento y son investigados por especialistas y auxiliares que tratan de encontrar a sus familiares. Estos funcionarios, la Fiscalía de Cali y Derechos Humanos, se ponen a la tarea de resolver cada uno de los casos conciliando con las familias para que los vuelvan a recibir. Pero no existe una red local que permita ampliar su labor y el Estado también brilla por su ausencia.
Cifras de abandono Hospital San Vicente de Paúl - Medellín
Hospital de Kennedy - Bogotá
 
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