MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 15    No. 192 SEPTIEMBRE DEL AÑO 2014    ISSN 0124-4388    elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Alba Luz Arroyave, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Olga Lucía Muñoz López. Asesora comercial: María Eugenia Botero. Web master: Santiago Ospina Gómez. 10.000 ejemplares impresos


Salud en primer cuatrienio Santos:
controlar incendios

Los pasados cuatro años en materia de salud dejan aciertos y desaciertos. Sin duda, hay que reconocer a la gestión del actual Ministerio de Salud y al de la Protección Social que le precedió, logros pero también deudas sociales. Ante un cuadro clínico tan complicado como el de Colombia, una especie de enfermedad crónica tratada toda la vida con meros cuidados paliativos, podemos decir que el enfermo sigue padeciendo; en algunos casos, superó, si mucho, la fase crítica, pero sigue convaleciente.
El Ministerio y otros agentes que están al mando del sistema de salud efectuaron algunas mejoras, se apagaron incendios o al menos los controlaron, y se pusieron bases que podrían representar ajustes a las disfunciones del sistema, pero son realizaciones que dejan muchas tareas pendientes, además de las consabidas fallas estructurales.
En el cuatrienio que empieza, prácticamente todo está por hacer, pues en gran medida la acción oficial del primer gobierno del presidente Santos se limitó a ajustar la parte regulatoria, normativa, del sistema de salud, mientras iba respondiendo sobre la marcha a los problema del día a día. Fue pues, un cuatrienio que transcurrió en varios intentos de reforma y cuyas leyes, especialmente la 1438, están sin reglamentar en alto porcentaje.
El logro de una Ley Estatutaria merece destacarse, sobre todo por recalcar el carácter de derecho fundamental de la salud y por consagrar los principios que deben orientar las políticas públicas en este campo. Pero los colombianos no podemos seguir siendo ingenuos ni aquejados por el eterno mal que menciona García Márquez: la mala memoria. Porque de mantenerse las prácticas inveteradas de nuestra clase dirigente, podría convertirse esa norma en letra muerta, en otro canto a la bandera, si no se acompaña esa excelente pieza jurídica con una legislación ordinaria congruente con los principios y la filosofía que la alientan.
Y ello no se cristaliza sin una fuerte dosis de voluntad política y de espíritu participativo. No en otra forma pueden volverse realidad la Atención Primaria en Salud, el Plan Decenal de Salud Pública; una política nacional farmacéutica que realmente controle los precios de los medicamentos y los ponga al alcance de la gente; una atención que en verdad tenga calidad, oportunidad, integralidad y demás atributos inherentes; una generosa irrigación de recursos que reviva y sostenga a las instituciones prestadoras, una política de talento humano que respete a los profesionales de la salud, entre otras premisas de un sistema humano y eficaz.
Muchos otros logros y también deudas pendientes para la gestión que arranca en el Ministerio de Salud y Protección Social los han enunciado los expertos. Por el momento, conviene decir que en buena medida la suerte del aseguramiento en Colombia está por verse y depende de la fijación de unas normas claras, pero sobre todo, a favor de los pacientes y usuarios, no de quienes usufructúan el sistema de salud y seguridad social.

 



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