MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 15    No. 192  SEPTIEMBRE AÑO 2014    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

 

 

Necesidad del
consentimiento informado
Jorge Luis Jiménez Ramírez - Abogado

El tema del consentimiento informado presenta dudas en cuanto a la necesidad y el alcance del mismo, cuando se trata de la atención a los enfermos. Recordemos que las obligaciones nacen de varias fuentes y una de ellas es por “el concurso real de las voluntades de dos o más personas, como en los contratos o convenciones”, según lo prescribe el artículo 1494 del Código Civil. Éste define en su artículo 1495 el contrato o convención como un acto por el cual una parte se obliga para con otra, a hacer o no hacer una cosa, y aclara el artículo que cada parte puede ser una o muchas personas.
Consecuentes con esto, al momento de la atención que el médico presta al paciente, está implícito el nacimiento de deberes y derechos para las partes, que tienen incidencia en lo jurídico, pues hay la manifestación de voluntad así sea de manera tácita, de que surjan obligaciones.
Ahora veamos lo que dice el Diccionario de la Real Academia Española de la palabra consentimiento: “Acción o efecto de consentir. Manifestación de voluntad expresa o tácita, por la cual un sujeto se vincula jurídicamente”.
En los contratos, significa conformidad que sobre su contenido expresan las partes.
Informado: Consentimiento que ha de prestar el enfermo o, de resultare imposible, sus allegados, antes de iniciarse un tratamiento médico o quirúrgico, tras la información que debe transmitirle el médico de las razones y riesgos de dicho tratamiento.
El artículo 15 de la Ley 23 de 1981 (conocida como Código de Ética Médica), ordena: “El médico… pedirá -al paciente- su consentimiento para aplicar los tratamientos médicos y quirúrgicos que considere indispensables y que puedan afectarlo física o síquicamente, salvo en los casos en que ello no fuere posible, y le explicará al paciente o sus responsables de tales consecuencias anticipadamente”.
El decreto 3380 de 1981 establece que el médico cumple la advertencia del riesgo previsto con el aviso que en forma prudente haga a su paciente o a sus familiares o allegados, respecto de los efectos adversos que, en su concepto, dentro del campo de la práctica médica, puedan producirse como consecuencia del tratamiento o procedimiento médico. Y es obligación del profesional dejar anotado en la historia clínica del paciente de la advertencia del riesgo previsto, o de la imposibilidad de hacerlo, como por ejemplo cuando el estado mental del paciente y la ausencia de parientes o allegados se lo impidan, o cuando exista urgencia para realizar el tratamiento o procedimiento médico.
El consentimiento informado exime de
responsabilidad al médico en caso de reacciones
adversas previstas, pero no de las acciones u omisiones
en que se incurra durante el tratamiento, por error,
impericia, imprudencia o faltas a las normas o reglamentos,
y que como consecuencia generen un daño al enfermo.
Todo esto concuerda con el derecho del paciente a decidir sobre la aceptación o no de un tratamiento, y de asumir el riesgo que ese tratamiento o procedimiento conlleven, pues el médico no es responsable por riesgos, reacciones o resultados desfavorables, inmediatos o tardíos, de imposible o difícil previsión dentro del campo de la práctica médica. Pero es mandatorio advertir al paciente o a sus familiares de esos riesgos previsibles, pues la ausencia del conocimiento vicia el consentimiento.
La pregunta es: ¿El consentimiento informado exime de responsabilidad al médico? Sí lo exime de aquellas reacciones adversas previstas, pero no de las acciones u omisiones en que se incurra durante el tratamiento, por error, impericia, imprudencia o faltas a las normas o reglamentos, y que como consecuencia generen un daño al enfermo.
Y, ¿hasta dónde informar? En mi opinión, debe hacerse del conocimiento del paciente o de su familiar o allegado que debe decidir, aquella información necesaria para que conscientemente decida la aceptación o no del tratamiento o procedimiento, en palabras sencillas, comprensibles y acordes con la capacidad de entendimiento del enfermo.
jljr@sanvicentefundacion.com
 

 

 









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