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| Lo más
grave de todo es que hemos aprendido a vivir con la violencia" |
Luego de que el Gobierno nacional rompiera
los diálogos con las FARC y anunciara la recuperación
de la antigua "zona de despeje", se produjeron
una oleada de pronunciamientos de la Procuraduría,
el mismo Ministro de Salud y algunos organismos de ayuda
internacional, en los que se clamaba por el respeto de los
derechos humanos de la población civil de la zona,
en especial por el derecho a la vida y el acceso a la atención
en salud.
También se diseñaron medidas de emergencia
en los Departamentos de la antigua Zona de Distensión,
así como en el resto del país, ante el temor
de una intensificación del conflicto.
A pesar de los esfuerzos, ninguna preparación es
suficiente ante la capacidad de destrucción de la
guerra, expresó a EL PULSO Juan Carlos Giraldo, director
general de la Asociación Colombiana de Hospitales
y Clínicas. Y tiene razón, pues los planes
de contingencia no logran solucionar una realidad que se
vive desde hace años: En el país, la infraestructura
existente no alcanza para garantizar a todos los colombianos
el acceso a los servicios de salud. Las causas de esto son
múltiples: la falta de presencia del Estado en amplias
regiones del país, la corrupción y la falta
de dineros para la salud, y por supuesto, la dificultad
para acceder a los servicios de salud que se aviva en las
zonas donde se cruza el fuego de las fusiles y en donde
las fuerzas bélicas controlan a su antojo lo que
puede y no puede ser en su territorio.
La historia de guerra no es nueva, el conflicto no se intensificó
ni se declaró el 20 de febrero cuando el presidente
Pastrana anunció que retomaría el Caguán.
En su página de Internet, el Comité Internacional
de la Cruz Roja, indica que "la violencia está
profundamente arraigada en la memoria colectiva, debido
a los incontables alzamientos y guerras civiles que han
jalonado la historia de Colombia desde su independencia".
Así que los planes de contingencia para garantizar
la atención médica en medio del conflicto,
no son más que planes de refuerzo en medio de la
guerra y el olvido, que se toman frente a los ojos vigilantes
de la comunidad internacional preocupada por la situación
de derechos humanos en el país. El derecho a la salud
es uno de ellos, de los más importantes e inviolables,
aunque en la práctica se viva lo contrario.
¿Infraestructura suficiente?
Una de las razones por las que no todos los colombianos
tienen acceso a la salud, es la falta de infraestructura
hospitalaria en algunas zonas marginadas del país.
Un ejemplo de esto es la situación que se da en el
Guaviare; de acuerdo con César Augusto Jaramillo
Martínez, Secretario de Salud de ese Departamento,
"tenemos gran dispersión de la población,
hay un hospital de segundo nivel, cuatro de primer nivel,
35 puestos de salud y cuatro centros de salud. Además,
sólo se cuenta con un médico por cada diez
mil habitantes; de acuerdo con estos datos, tenemos aproximadamente
un 60 % de demanda insatisfecha".
Sin embargo, el doctor Luis Fernando Correa, coordinador
de Emergencias del Ministerio de Salud, manifestó
a EL PULSO que "hasta el momento, la infraestructura
instalada ha sido suficiente para brindar atención
en salud. Si la situación del conflicto armado se
tornara más difícil, la oferta de servicios
de salud podría expandirse de manera rápida,
como lo describen los denominados Planes Hospitalarios para
la Atención de Emergencias Externas"
Para los funcionarios del Ministerio, una clara demostración
de su capacidad de respuesta fue la atención y coordinación
que prestaron en el Eje Cafetero con motivo del terremoto,
tragedia que originó más de cuatro mil heridos,
que se atendieron rápidamente en distintas ciudades
del país.
El doctor Correa insistió en que "la ciudadanía
puede estar tranquila de que se llevarán a cabo los
ajustes necesarios y de que se procurará el mayor
de los esfuerzos para garantizar los servicios de salud
a todos afectados de un eventual incremento del conflicto
armado".
Pero el conflicto ya deja víctimas en diferentes
zonas del país, en las que el accionar de los violentos
no permite que la buena voluntad de la cobertura en salud
para todos se presente.
El padre Sante Cervellin, Coordinador de la Sección
de Movilidad Humana del Secretariado Nacional de Pastoral
Social, considera que no hay condiciones para garantizar
el acceso a los servicio de salud a los desplazados, pues
no existe en zonas marginadas la infraestructura hospitalaria
de II y III nivel de atención que se necesitaría
para cubrir la emergencia; además, la cobertura del
régimen subsidiado es insuficiente y escasa, y no
existe una política clara en salud para la población
desplazada. Como si fuera poco, la inversión pública
en agua potable y saneamiento básico es escasa.
El poder de los guerreros
En su investigación sobre las infracciones a la Misión
Médica en el conflicto armado colombiano, el Comité
Internacional de la Cruz Roja indica que" la guerra
genera un impacto en la población, que incluso va
más allá del tiempo y el espacio en que ocurre
una acción bélica. Por ejemplo, los combates
o patrullajes de grupos armados cerca de un Centro de Salud,
hace que algunas personas de la comunidad prefieran no utilizar
los servicios de la institución, lo cual agrava su
condición de salud y posterga la consulta, lo que
en determinadas enfermedades que requieren de atención
médica inmediata, puede comprometer su supervivencia".
Así, el ejercicio de fuerza, aún por parte
del Ejército que representa a la fuerza legítima
del Estado, puede poner una barrera a la población
para acceder a los servicios de salud. Un ejemplo de ello
es el caso que se presentó a comienzos de marzo en
el Guaviare, cuando el Ejército ordenó el
cierre del aeropuerto de Miraflores y con ello, no permitió
la remisión de una pequeña de ocho meses de
edad, que sufría una neumonía grave y necesitaba
ser trasladada de urgencia a un hospital de tercer nivel,
que como se indicó anteriormente, no hay en ese Departamento.
La pequeña falleció esperando que se levantara
una restricción que obedecía a una estrategia
de defensa.
De acuerdo con información del Ministerio de Salud,
el conflicto armado que vive el país también
afecta la oportunidad en la prestación de los servicios
de salud en actividades tan importantes como las relacionadas
con la Promoción de la salud y la Prevención
de la enfermedad. Algunos programas como los de vacunación
y el control vectorial, se ven afectados particularmente
en áreas rurales -principales escenarios del conflicto-,
ante los constantes bloqueos y amenazas que los actores
armados ejercen sobre el personal de salud o la comunidad;
con alguna frecuencia, se pone en peligro la supervivencia
de heridos y enfermos, al no permitir la adecuada movilización
de las ambulancias. Ejemplo de lo anterior es la muerte
de una auxiliar de enfermería en el municipio de
Venadillo, Tolima, que no pudo ser oportunamente atendida
por el bloqueo intencional de la vía durante la toma
de la guerrilla al citado municipio, ocurrida recientemente.
A este panorama nada fácil, se suman los ataques
a la misión médica, situación que además
de atentar contra las normas del Derecho Internacional Humanitario,
afecta seriamente la prestación de servicios de salud
a la población civil, al poner en peligro la supervivencia
misma de los heridos y enfermos en las zonas del conflicto,
y dejar sin médicos ni enfermeras a poblaciones que
en la mayor parte de los casos están marginadas.
Frente a los atropellos contra la integridad y la vida del
personal de salud, el Ministerio del ramo y diversos organismos
de protección, han llamado a los actores del conflicto
a respetar a la Misión Médica y a atender
los parámetros que establece el Derecho Internacional
Humanitario.
Ayuda internacional
La presencia en el país de organizaciones internacionales
que trabajan en zonas marginadas, sitiadas por los actores
del conflicto o con población desplazada, es una
clara evidencia de que la infraestructura, los recursos
y la buena voluntad ministerial o de las di-recciones locales
de salud, no es suficiente para garantizar el acceso de
muchos colombianos a los servicios de salud.
Afortunadamente, son varias las instituciones que tienen
como principio la ayuda a la población más
necesitada, en especial si además de la escasez y
el olvido tienen que padecer las horribles vivencias de
la guerra. Médicos sin Fronteras, el Comité
Internacional de la Cruz Roja y la Pastoral Social de la
Iglesia Colombiana (que trabaja con recursos y asesoría
de Cáritas Internacional), son algunas de las entidades
que intervienen para dar, entre otras ayudas, atención
en salud.
Sus profesionales y voluntarios también son víctimas
de la guerra en muchas ocasiones y por ello, han tenido
que dejar de ayudar a muchos en algunas zonas. En el caso
del Comité Internacional de la Cruz Roja, su labor
de retirar y atender a los heridos en las zonas de combate,
tuvo que ser suspendida a causa de graves agresiones contra
su Misión Médica.
De todos modos, la ayuda de estos organismos es valerosa,
y deja en evidencia que a causa de la marginalidad, las
trabas de la Ley 100 y la corrupción, aún
hay mucho por hacer para garantizar la salud en este país,
que de acuerdo con la descripción que aparece en
la revista Nº 43 de Médicos Sin Fronteras, atraviesa
"cien años de pobreza, violencia y desigualdad,
cien años de soledad para una población que
subsiste en una de las mayores crisis humanitarias del continente
americano".
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Plan de contingencia del
Minsalud
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De acuerdo con lo
expresado a EL PULSO por el doctor Luis Fernando Correa, coordinador
del Plan de Emergencia para la antigua zona de despeje, diseñado
por el Ministerio de Salud, las medidas especiales que se tomaron
desde enero del 2002 frente a la posible problemática
que se pudiera presentar con la culminación de la zona
de distensión, incluyeron entre otros asuntos la Declaratoria
de Alerta Amarilla en la Red Prestadora de Servicios de Salud
de todo el territorio nacional, y el apoyo con medicamentos
e insumos médico-quirúrgicos a los hospitales
ubicados en la zona de distensión y en las instituciones
prestadoras de servicios de salud que sirven como centros de
referencia.
Con el fin de coordinar las posibles ayudas que fueran necesarias,
se organizó un servicio permanente de radiocomunicaciones
con los hospitales en la antigua zona del despeje, con los centros
de referencia más importantes y con los denominados Centros
Reguladores de Urgencias y Emergencias, de las principales ciudades
del país.
Estas medidas entraron en operación una vez el Señor
Presidente dio por finalizados los diálogos de paz con
la guerrilla de las FARC, puntualizó el doctor Correa.
En caso de ser necesaria la remisión de pacientes provenientes
de la zona del despeje, esta se continuará realizando
a hospitales de Florencia, Neiva, Villavicencio y Bogotá
D.C.
Sobre las medidas para prestar atención en salud a los
desplazados que puedan salir de la antigua zona de distensión
y/o de otras zonas del país, a causa de una arremetida
guerrillera o paramilitar, el funcionario del Ministerio indicó
que en el Plan de Contingencia se incluyeron preparativos para
la prestación de los servicios de salud a la población
desplazada.
"Sobre este particular es importante hacer referencia a
que el Ministerio de Salud, en cumplimiento de las responsabilidades
que asigna la Ley 387 de 1998, está asegurando con recursos
de la Subcuenta de Eventos Catastróficos y de Accidentes
de Tránsito ECAT- del FOSYGA, la atención en salud
de esta población. El Acuerdo 185 de 2000, establece
el procedimiento mediante el cual las instituciones prestadoras
de servicios de salud, públicas o privadas, hacen la
reclamación por los servicios brindados a esta población,
ante el consorcio fiduciario administrador de los recursos del
FOSYGA.
Con la coordinación de la Red de Solidaridad Social,
diferentes instituciones incluyendo el Ministerio de Salud,
se vienen reuniendo y sus responsabilidades tienen que ver con
detección de los problemas que afecten a las personas
desplazadas y la implementación de medidas que atenúen
los mismos. Estas
acciones no se circunscriben a la atención en salud e
involucran otros sectores", enfatizó el doctor Correa. |
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Oferta de servicios
de salud en los cinco municipios de la antigua Zona de Despeje
| Departamento |
Municipio |
Hospital |
Nivel |
| Caquetá |
San Vicente Del Caguán |
Hospital Local San Rafael |
1
|
| Meta |
Mesetas |
Centro de Salud Mesetas |
1
|
| Meta |
Vistahermosa |
Hospital Local de Vista Hermosa |
1
|
| Meta |
La Uribe |
Centro de Salud La Uribe |
1
|
| Meta |
La Macarena |
Hospital Local de La Macarena |
1
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Médicos
sin Fronteras
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Este organismo español está en Colombia desde
1985; su primera intervención fue la asistencia a las
victimas de Armero. Médicos sin Fronteras es una organización
internacional de ayuda médica humanitaria, que ofrece
atención médica a poblaciones vulnerables y
a victimas de catástrofes naturales o provocadas por
el hombre, sin discriminación de raza, religión,
filosofía o política.
En Colombia, Médicos Sin Fronteras asiste principalmente
a la población desplazada en zonas urbanas o poblaciones
de zonas rurales aisladas por el conflicto y en las que el
acceso a los servicios de salud es difícil. Alrededor
de 150.000 personas se benefician de sus proyectos en Cauca,
Valle del Cauca, Cundinamarca, Caquetá, Putumayo, Nariño,
Meta, Tolima, Córdoba, Sucre, Bolívar, Santander
y Magdalena..
La Iglesia que sana
El Secretariado Nacional de Pastoral Social, a través
del Comité de Emergencias, brinda atención a
la población desplazada por la violencia, en el caso
de ocurrir un desplazamiento masivo en cualquier parte del
territorio nacional; de acuerdo con el Coordinador de la Sección
de Movilidad Humana, padre Sante Cervellin, en buena medida
se suministra ayuda con entrega de medicamentos y servicio
médico. Entre las causas de mayor atención en
salud, el padre informa que en los dos últimos años,
y de acuerdo con la muestra de 36.480 personas que tuvieron
que desplazarse, según el Sistema de Información
Desplazada por la Violencia-RUT, se encontró que la
mayoría de las personas dicen poseer dolor en general
(60.71%), seguido de enfermedades de piel con el 14.12%, y
en menor grado, enfermedades respiratorias con el 8.82%.
En las zonas donde el conflicto es más agudo, se dificulta
la ayuda humanitaria y por ende, la población está
más desprotegida. En algunos lugares, cuando las condiciones
lo permiten, se realizan campañas desde el voluntariado
de la Pastoral, para la atención a las víctimas.
En otras Diócesis, se acompaña a la población
más vulnerable (niños, mujeres y ancianos) en
la parte psicosocial (abordaje terapéutico a las personas
afectadas).El Comité Internacional de la Cruz Roja
Esta Institución está presente en Colombia desde
1980, año en que abrió una delegación.
El CICR trabaja para garantizar en el país un mayor
respeto al Derecho Internacional Humanitario por parte de
los actores del conflicto armado, particularmente en lo que
atañe a las personas que no participan (población
civil) o que han dejado de participar en las hostilidades.
También presta ayuda de emergencia a desplazados y
a otras víctimas del conflicto.
Además de reforzar su papel como intermediario neutral,
desarrolla programas de atención médica en regiones
afectadas por la guerra. Más de 15.000 personas al
año se benefician con las consultas médicas
que realiza el personal de este organismo.
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