MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 43   ABRIL DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

La salud, sin garantías en medio del conflicto
Marcela Monge - Periodista, Medellín
“Lo más grave de todo es que hemos aprendido a vivir con la violencia"

Luego de que el Gobierno nacional rompiera los diálogos con las FARC y anunciara la recuperación de la antigua "zona de despeje", se produjeron una oleada de pronunciamientos de la Procuraduría, el mismo Ministro de Salud y algunos organismos de ayuda internacional, en los que se clamaba por el respeto de los derechos humanos de la población civil de la zona, en especial por el derecho a la vida y el acceso a la atención en salud.
También se diseñaron medidas de emergencia en los Departamentos de la antigua Zona de Distensión, así como en el resto del país, ante el temor de una intensificación del conflicto.
A pesar de los esfuerzos, ninguna preparación es suficiente ante la capacidad de destrucción de la guerra, expresó a EL PULSO Juan Carlos Giraldo, director general de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas. Y tiene razón, pues los planes de contingencia no logran solucionar una realidad que se vive desde hace años: En el país, la infraestructura existente no alcanza para garantizar a todos los colombianos el acceso a los servicios de salud. Las causas de esto son múltiples: la falta de presencia del Estado en amplias regiones del país, la corrupción y la falta de dineros para la salud, y por supuesto, la dificultad para acceder a los servicios de salud que se aviva en las zonas donde se cruza el fuego de las fusiles y en donde las fuerzas bélicas controlan a su antojo lo que puede y no puede ser en su territorio.
La historia de guerra no es nueva, el conflicto no se intensificó ni se declaró el 20 de febrero cuando el presidente Pastrana anunció que retomaría el Caguán. En su página de Internet, el Comité Internacional de la Cruz Roja, indica que "la violencia está profundamente arraigada en la memoria colectiva, debido a los incontables alzamientos y guerras civiles que han jalonado la historia de Colombia desde su independencia".
Así que los planes de contingencia para garantizar la atención médica en medio del conflicto, no son más que planes de refuerzo en medio de la guerra y el olvido, que se toman frente a los ojos vigilantes de la comunidad internacional preocupada por la situación de derechos humanos en el país. El derecho a la salud es uno de ellos, de los más importantes e inviolables, aunque en la práctica se viva lo contrario.
¿Infraestructura suficiente?
Una de las razones por las que no todos los colombianos tienen acceso a la salud, es la falta de infraestructura hospitalaria en algunas zonas marginadas del país. Un ejemplo de esto es la situación que se da en el Guaviare; de acuerdo con César Augusto Jaramillo Martínez, Secretario de Salud de ese Departamento, "tenemos gran dispersión de la población, hay un hospital de segundo nivel, cuatro de primer nivel, 35 puestos de salud y cuatro centros de salud. Además, sólo se cuenta con un médico por cada diez mil habitantes; de acuerdo con estos datos, tenemos aproximadamente un 60 % de demanda insatisfecha".
Sin embargo, el doctor Luis Fernando Correa, coordinador de Emergencias del Ministerio de Salud, manifestó a EL PULSO que "hasta el momento, la infraestructura instalada ha sido suficiente para brindar atención en salud. Si la situación del conflicto armado se tornara más difícil, la oferta de servicios de salud podría expandirse de manera rápida, como lo describen los denominados Planes Hospitalarios para la Atención de Emergencias Externas"
Para los funcionarios del Ministerio, una clara demostración de su capacidad de respuesta fue la atención y coordinación que prestaron en el Eje Cafetero con motivo del terremoto, tragedia que originó más de cuatro mil heridos, que se atendieron rápidamente en distintas ciudades del país.
El doctor Correa insistió en que "la ciudadanía puede estar tranquila de que se llevarán a cabo los ajustes necesarios y de que se procurará el mayor de los esfuerzos para garantizar los servicios de salud a todos afectados de un eventual incremento del conflicto armado".
Pero el conflicto ya deja víctimas en diferentes zonas del país, en las que el accionar de los violentos no permite que la buena voluntad de la cobertura en salud para todos se presente.
El padre Sante Cervellin, Coordinador de la Sección de Movilidad Humana del Secretariado Nacional de Pastoral Social, considera que no hay condiciones para garantizar el acceso a los servicio de salud a los desplazados, pues no existe en zonas marginadas la infraestructura hospitalaria de II y III nivel de atención que se necesitaría para cubrir la emergencia; además, la cobertura del régimen subsidiado es insuficiente y escasa, y no existe una política clara en salud para la población desplazada. Como si fuera poco, la inversión pública en agua potable y saneamiento básico es escasa.
El poder de los guerreros
En su investigación sobre las infracciones a la Misión Médica en el conflicto armado colombiano, el Comité Internacional de la Cruz Roja indica que" la guerra genera un impacto en la población, que incluso va más allá del tiempo y el espacio en que ocurre una acción bélica. Por ejemplo, los combates o patrullajes de grupos armados cerca de un Centro de Salud, hace que algunas personas de la comunidad prefieran no utilizar los servicios de la institución, lo cual agrava su condición de salud y posterga la consulta, lo que en determinadas enfermedades que requieren de atención médica inmediata, puede comprometer su supervivencia".
Así, el ejercicio de fuerza, aún por parte del Ejército que representa a la fuerza legítima del Estado, puede poner una barrera a la población para acceder a los servicios de salud. Un ejemplo de ello es el caso que se presentó a comienzos de marzo en el Guaviare, cuando el Ejército ordenó el cierre del aeropuerto de Miraflores y con ello, no permitió la remisión de una pequeña de ocho meses de edad, que sufría una neumonía grave y necesitaba ser trasladada de urgencia a un hospital de tercer nivel, que como se indicó anteriormente, no hay en ese Departamento. La pequeña falleció esperando que se levantara una restricción que obedecía a una estrategia de defensa.
De acuerdo con información del Ministerio de Salud, el conflicto armado que vive el país también afecta la oportunidad en la prestación de los servicios de salud en actividades tan importantes como las relacionadas con la Promoción de la salud y la Prevención de la enfermedad. Algunos programas como los de vacunación y el control vectorial, se ven afectados particularmente en áreas rurales -principales escenarios del conflicto-, ante los constantes bloqueos y amenazas que los actores armados ejercen sobre el personal de salud o la comunidad; con alguna frecuencia, se pone en peligro la supervivencia de heridos y enfermos, al no permitir la adecuada movilización de las ambulancias. Ejemplo de lo anterior es la muerte de una auxiliar de enfermería en el municipio de Venadillo, Tolima, que no pudo ser oportunamente atendida por el bloqueo intencional de la vía durante la toma de la guerrilla al citado municipio, ocurrida recientemente.
A este panorama nada fácil, se suman los ataques a la misión médica, situación que además de atentar contra las normas del Derecho Internacional Humanitario, afecta seriamente la prestación de servicios de salud a la población civil, al poner en peligro la supervivencia misma de los heridos y enfermos en las zonas del conflicto, y dejar sin médicos ni enfermeras a poblaciones que en la mayor parte de los casos están marginadas.
Frente a los atropellos contra la integridad y la vida del personal de salud, el Ministerio del ramo y diversos organismos de protección, han llamado a los actores del conflicto a respetar a la Misión Médica y a atender los parámetros que establece el Derecho Internacional Humanitario.
Ayuda internacional
La presencia en el país de organizaciones internacionales que trabajan en zonas marginadas, sitiadas por los actores del conflicto o con población desplazada, es una clara evidencia de que la infraestructura, los recursos y la buena voluntad ministerial o de las di-recciones locales de salud, no es suficiente para garantizar el acceso de muchos colombianos a los servicios de salud.
Afortunadamente, son varias las instituciones que tienen como principio la ayuda a la población más necesitada, en especial si además de la escasez y el olvido tienen que padecer las horribles vivencias de la guerra. Médicos sin Fronteras, el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Pastoral Social de la Iglesia Colombiana (que trabaja con recursos y asesoría de Cáritas Internacional), son algunas de las entidades que intervienen para dar, entre otras ayudas, atención en salud.
Sus profesionales y voluntarios también son víctimas de la guerra en muchas ocasiones y por ello, han tenido que dejar de ayudar a muchos en algunas zonas. En el caso del Comité Internacional de la Cruz Roja, su labor de retirar y atender a los heridos en las zonas de combate, tuvo que ser suspendida a causa de graves agresiones contra su Misión Médica.
De todos modos, la ayuda de estos organismos es valerosa, y deja en evidencia que a causa de la marginalidad, las trabas de la Ley 100 y la corrupción, aún hay mucho por hacer para garantizar la salud en este país, que de acuerdo con la descripción que aparece en la revista Nº 43 de Médicos Sin Fronteras, atraviesa "cien años de pobreza, violencia y desigualdad, cien años de soledad para una población que subsiste en una de las mayores crisis humanitarias del continente americano".

Plan de contingencia del Minsalud
De acuerdo con lo expresado a EL PULSO por el doctor Luis Fernando Correa, coordinador del Plan de Emergencia para la antigua zona de despeje, diseñado por el Ministerio de Salud, las medidas especiales que se tomaron desde enero del 2002 frente a la posible problemática que se pudiera presentar con la culminación de la zona de distensión, incluyeron entre otros asuntos la Declaratoria de Alerta Amarilla en la Red Prestadora de Servicios de Salud de todo el territorio nacional, y el apoyo con medicamentos e insumos médico-quirúrgicos a los hospitales ubicados en la zona de distensión y en las instituciones prestadoras de servicios de salud que sirven como centros de referencia.
Con el fin de coordinar las posibles ayudas que fueran necesarias, se organizó un servicio permanente de radiocomunicaciones con los hospitales en la antigua zona del despeje, con los centros de referencia más importantes y con los denominados Centros Reguladores de Urgencias y Emergencias, de las principales ciudades del país.
Estas medidas entraron en operación una vez el Señor Presidente dio por finalizados los diálogos de paz con la guerrilla de las FARC, puntualizó el doctor Correa.
En caso de ser necesaria la remisión de pacientes provenientes de la zona del despeje, esta se continuará realizando a hospitales de Florencia, Neiva, Villavicencio y Bogotá D.C.
Sobre las medidas para prestar atención en salud a los desplazados que puedan salir de la antigua zona de distensión y/o de otras zonas del país, a causa de una arremetida guerrillera o paramilitar, el funcionario del Ministerio indicó que en el Plan de Contingencia se incluyeron preparativos para la prestación de los servicios de salud a la población desplazada.
"Sobre este particular es importante hacer referencia a que el Ministerio de Salud, en cumplimiento de las responsabilidades que asigna la Ley 387 de 1998, está asegurando con recursos de la Subcuenta de Eventos Catastróficos y de Accidentes de Tránsito ECAT- del FOSYGA, la atención en salud de esta población. El Acuerdo 185 de 2000, establece el procedimiento mediante el cual las instituciones prestadoras de servicios de salud, públicas o privadas, hacen la reclamación por los servicios brindados a esta población, ante el consorcio fiduciario administrador de los recursos del FOSYGA.
Con la coordinación de la Red de Solidaridad Social, diferentes instituciones incluyendo el Ministerio de Salud, se vienen reuniendo y sus responsabilidades tienen que ver con detección de los problemas que afecten a las personas desplazadas y la implementación de medidas que atenúen los mismos. Estas
acciones no se circunscriben a la atención en salud e involucran otros sectores", enfatizó el doctor Correa.

Oferta de servicios de salud en los cinco municipios de la antigua Zona de Despeje

Departamento Municipio Hospital Nivel
Caquetá San Vicente Del Caguán Hospital Local San Rafael
1
Meta Mesetas Centro de Salud Mesetas
1
Meta Vistahermosa Hospital Local de Vista Hermosa
1
Meta La Uribe Centro de Salud La Uribe
1
Meta La Macarena Hospital Local de La Macarena
1
Médicos sin Fronteras

Este organismo español está en Colombia desde 1985; su primera intervención fue la asistencia a las victimas de Armero. Médicos sin Fronteras es una organización internacional de ayuda médica humanitaria, que ofrece atención médica a poblaciones vulnerables y a victimas de catástrofes naturales o provocadas por el hombre, sin discriminación de raza, religión, filosofía o política.
En Colombia, Médicos Sin Fronteras asiste principalmente a la población desplazada en zonas urbanas o poblaciones de zonas rurales aisladas por el conflicto y en las que el acceso a los servicios de salud es difícil. Alrededor de 150.000 personas se benefician de sus proyectos en Cauca, Valle del Cauca, Cundinamarca, Caquetá, Putumayo, Nariño, Meta, Tolima, Córdoba, Sucre, Bolívar, Santander y Magdalena..
La Iglesia que sana
El Secretariado Nacional de Pastoral Social, a través del Comité de Emergencias, brinda atención a la población desplazada por la violencia, en el caso de ocurrir un desplazamiento masivo en cualquier parte del territorio nacional; de acuerdo con el Coordinador de la Sección de Movilidad Humana, padre Sante Cervellin, en buena medida se suministra ayuda con entrega de medicamentos y servicio médico. Entre las causas de mayor atención en salud, el padre informa que en los dos últimos años, y de acuerdo con la muestra de 36.480 personas que tuvieron que desplazarse, según el Sistema de Información Desplazada por la Violencia-RUT, se encontró que la mayoría de las personas dicen poseer dolor en general (60.71%), seguido de enfermedades de piel con el 14.12%, y en menor grado, enfermedades respiratorias con el 8.82%.
En las zonas donde el conflicto es más agudo, se dificulta la ayuda humanitaria y por ende, la población está más desprotegida. En algunos lugares, cuando las condiciones lo permiten, se realizan campañas desde el voluntariado de la Pastoral, para la atención a las víctimas. En otras Diócesis, se acompaña a la población más vulnerable (niños, mujeres y ancianos) en la parte psicosocial (abordaje terapéutico a las personas afectadas).El Comité Internacional de la Cruz Roja
Esta Institución está presente en Colombia desde 1980, año en que abrió una delegación. El CICR trabaja para garantizar en el país un mayor respeto al Derecho Internacional Humanitario por parte de los actores del conflicto armado, particularmente en lo que atañe a las personas que no participan (población civil) o que han dejado de participar en las hostilidades. También presta ayuda de emergencia a desplazados y a otras víctimas del conflicto.
Además de reforzar su papel como intermediario neutral, desarrolla programas de atención médica en regiones afectadas por la guerra. Más de 15.000 personas al año se benefician con las consultas médicas que realiza el personal de este organismo.

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