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| Renovadores
de vida |
| Treinta
años del primer trasplante renal en el Hospital Universitario
San Vicente de Paúl |
| En
1973 se realizó en Colombia el primer trasplante renal
exitoso, hecho que dio lugar al Grupo de Trasplantes que ha
realizado hasta el presente 2.700 |
| Carmen
Elisa Chaves Soto. Periodista elpulso@elhospital.org.co |
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Hace treinta años y frente a la mirada atónita
de una sociedad que se resistía con fuerza a la donación
de órganos, se realizó en el Hospital Universitario
San Vicente de Paul el primer trasplante renal de Medellín
y el primero con éxito en el país, el 29 de
agosto de 1973.
Un ascensorista del Instituto de los Seguros Sociales, joven
y osado, recibió con reverencia y temor, el preciado
órgano que su hermano le entregaba. Al cabo de catorce
años de sobrevida, en un acto de tranquilidad o irreverencia
suspendió los medicamentos inmunodepresores, creyendo
que su organismo había olvidado al intruso o que tal
vez lo había aceptado sin reservas. Tuvo que volver
a diálisis y luego de un año recibió
un nuevo riñón, esta vez de un donante muerto.
Con él vivió otros siete años, antes
de morir en un accidente de tránsito.
Pero además de la soberbia fuerza vital de este hombre,
el éxito rotundo de este primer trasplante fue también
responsabilidad de un grupo profesional y humano que tiene
amigos en muchas partes del mundo, seres renovados que reconocen
con orgullo que siguen vivos gracias a la calidad del trabajo
ofrecido por el Grupo de Trasplantes de la Universidad de
Antioquia y el Hospital Universitario San Vicente de Paúl.
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Según
Gonzalo Mejía Vélez, miembro del Grupo, pese a
que en ese momento no se tenía claridad sobre lo que
se podía esperar de un paciente trasplantado, el implante
de riñón demostró desde el principio ser
la mejor opción terapéutica para la insuficiencia
renal crónica. De hecho, según el especialista
en nefrología, el costo durante el primer año
del trasplante puede ser mayor que la terapia con diálisis,
pero esta cifra baja al segundo año y la capacidad vital
del paciente se multiplica, aumentando además las posibilidades
productivas y de interacción del mismo.
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De
hecho, muchos de estos pacientes han dedicado gran parte de
su tiempo de sobrevida a actividades sociales. La Asociación
Nacional de Trasplantados está integrada por muchas personas
y familiares de las mismas que siguen vivas gracias a un trasplante;
en Panamá y Venezuela funcionan grupos de amigos del
Hospital San Vicente, y el coordinador de éste ultimo
esta actualmente en Francia representando a su país en
los Juegos Internacionales de Trasplantados, en natación.
Donantes por convicción
Pese a lo que mucha gente piensa, Colombia, y en especial Medellín,
es uno de los sitios donde más órganos se donan.
España, uno de los países con mayor número
de trasplantes al año, ostenta una tasa de donación
de 32 o 34 donaciones por millón de habitantes por año,
Colombia tiene 30. Pero eso no es lo más importante,
sino el número de respuestas afirmativas a la solicitud
de donación. El promedio normal de respuestas negativas,
en el ámbito mundial, está entre un 50 o un 60%
y mientras que en algunas regiones de Estados Unidos ese promedio
llega hasta a un 75%, en Colombia no supera el 20%, que es prácticamente
nada, afirma el doctor Gonzalo Mejía Vélez.
Esto, según el especialista, obedece a un trabajo muy
fuerte del Grupo de Trasplantes al interior del sistema de salud
nacional, que permite trabajar de la mano con los equipos profesionales
de urgencias de otras instituciones; al trabajo ético
y responsable que se hace con los familiares de donantes potenciales
y al desarrollo constante de procedimientos y protocolos destinados
a renovar vidas. Si a eso se le agregan las campañas
educativas que se hacen para promocionar la donación
de órganos, no sólo hablamos de un grupo interdisciplinario
de gran calidad: también se puede hablar con orgullo
de una comunidad madura y generosa que enfrenta la muerte ofreciendo
más vida. |
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Historia y cifras
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La
historia de los trasplantes es bastante larga, pues la medicina
ha buscado siempre la forma de generar calidad de vida por medio
de los injertos de tejidos y órganos propios o ajenos.
De hecho, los primeros trasplantes fueron los de tejidos e implantes
de extremidades, como en la obra pictórica que muestra
a Cosme y Damián injertando el pie de un soldado muerto
en batalla a su compañero herido.
Pero el trasplante de riñón es el más antiguo
en cuanto a injerto de órgano sólido se refiere.
El primero de ellos se realizó en Boston, Estados Unidos,
en 1947, y antes de eso se intentaban opciones bastante sorprendentes
como insertar un riñón en la parte exterior del
cuello del paciente.
En Colombia, antes de 1973 se habían realizado algunos
intentos: En 1962 en Cali y en 1964 en el Hospital San Juan
de Dios de Bogotá; sin embargo, los pacientes fallecieron
pocas horas después de la cirugía.
El Grupo de Trasplantes del Hospital Universitario San Vicente
de Paúl ha realizado cerca de 2.700 transplantes y ostenta
la cifra de 250 injertos por año. Cuando hace tres décadas
habló de realizar la cirugía, la sociedad conmovida
protestó aduciendo argumentos éticos y expresando
que con los costos de uno solo de estos trasplantes se podían
atender más de cien niños con diarrea. Hoy no
cabe duda de las bondades médicas y económicas,
comparativamente hablando, de este tipo de terapias.
Poco tiempo después de realizado el trasplante y con
el paciente fuera de peligro ya, se dio la definición
de la muerte cerebral y se desarrolló un gran trabajo
para que la legislación colombiana aceptara esta como
criterio de muerte, y posibilitar así la donación
de órganos provenientes de pacientes cadavéricos.
A diferencia de otros países, como Estados Unidos por
ejemplo, en Colombia la mayoría de las donaciones de
órganos tienen este origen. De hecho, en los últimos
cinco años ha venido en ascenso y ahora superan el 75%,
frente a un 24% de trasplantes intrafamiliares.
Antes se hablaba de trasplantes en personas mayores de 10 años
y menores de 55, sin embargo esos límites tienden a ampliarse
y recientemente se realizó en Escandinavia un injerto
de riñón en un hombre de 88 años. Obviamente
las probabilidades de complicaciones aumentan y la esperanza
de sobrevida disminuye en pacientes mayores o muy jóvenes.
De hecho, en pacientes muy pequeños y precisamente porque
su sistema inmunológico funciona muy bien, es mayor la
posibilidad de rechazo del nuevo órgano. Durante su historia,
el Grupo de Trasplantes de la Universidad de Antioquia y el
Hospital Universitario San Vicente de Paúl, ha realizado
139 intervenciones en menores de 15 años y cinco en mayores
de 60: el de más edad tenía 72 años al
momento de la cirugía. |

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