MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 51   DICIEMBRE DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

En la actualidad, el trabajo que se viene desarrollando en nuestro país para impulsar este campo de trabajo, lo adelantan la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín, la Universidad del Cauca en Popayán, la Fundación Universitaria Manuela Beltrán en Bucaramanga y la Universidad Nacional en Bogotá. Y se ha venido implementando para el presente futuro, pensado desde y para un ahorro de costos, con el fin de evitar traslado de personal médico de alta complejidad a sitios lejanos de los centros quirúrgicos, aprovechando milimétricamente todo el avance tecnológico que hay para beneficio de la comunidad en general. Los especialistas entrevistados arguyen que en el momento, para Colombia es de gran dificultad poder desplegar toda la capacidad del programa tecnológico, pues apenas están convenciendo al Estado de la utilidad de esta área de la medicina como método ahorrativo en el rubro de funcionamiento. La respuesta del Estado es severa sin dejar de ser sensata, en cuanto que no puede asumir costos extras, hasta no acabar de cubrir la atención básica hospitalaria en niveles por encima del 70%.
Antecedentes históricos
La telemedicina nació en los Estados Unidos, alrededor de los años 50, cuando la transmisión de datos análogos (continuos en el tiempo), se hacía a través de líneas telefónicas que difundían señales electrocardiográficas y radiográficas. La evolución de la telemedicina determinó que hacia los años 70 y 80, se pudieran enviar por fax o línea telefónica, historias clínicas completas.
La telemedicina, con el advenimiento de la internet, al permitir consultas a distancia, se convierte en una alternativa de transmisión de información asociada a un paciente, en forma de datos, imágenes, video y voz. En la segunda década de los años 90, las líneas digitales fueron aprovechadas al máximo, y la fibra óptica y los enlaces satelitales facilitaron el envío de todo tipo de imágenes médicas en formatos digitales.
Hoy, las imágenes médicas analógicas como las radiografías pueden digitalizarse y ser enviadas a través de cualquiera de esos medios o tomar esas mismas imágenes médicas y llevarlas a formato digital (equipos de imageneología: radiografía, ecocardiografía, resonancia magnética y tomografía). Sólo hasta hace algún tiempo, el manejo que se le podía dar a ese tipo de información era grabarla en medio magnético (discos ópticos que eran cassettes de formato plano con lectura, similar a la de una videograbadora) o imprimirla para poder ser visualizada. A medida que la informática mejora, pueden utilizarse formatos más complejos como el dicom, un formato de lectura de imágenes médicas digitales que puede leer un computador personal y que además permite el intercambio de formatos análogo y digital (alfanumérico: unos y ceros).
Redes de telemedicina
La destinación específica en el área de la telemedicina se dirige a suplir de información médica a las redes de las especialidades, -prin-cipalmente- en cardiología, psiquiatría, neurología y neurocirugía. En el mundo occidental, países como Noruega, Dinamarca y España, trabajan con equipos médicos proporcionados por la cultura tecnológica asiática en otras ramas muy importantes como oftalmología, traumatología, reumatología, otorrinolaringología, neurocirugía, robótica, neumología, dermatología, ginecología, cardiología. La intención final del despliegue tecnológico-médico, es proporcionar a cada grupo la información necesaria para atender a un grupo de profesionales especialistas: doctores, paramédicos, auxiliares de enfermería o enfermeras, ubicados en algún lugar distante, con atención médica experta, utilizando los medios adecuados.
En Colombia, el doctor Isnardo Torres, de la Fundación Universitaria Manuela Beltrán (Bucaramanga), comenta que su proyecto de Construcción de Red de Hospital Virtual, está siendo creado a partir de proyectos de grado de estudiantes que quieren participar en este macroproyecto de alcance nacional. La idea es ir tejiendo la red punto a punto, tramo por tramo, utilizando ese 5% que le da el Estado a los alcaldes, para invertirlo -que pocas veces lo hacen- en infraestructura hospitalaria con mínima tecnología y así implementar el novedoso servicio. Cincuenta trabajos de diagnóstico hicieron falta para que 4 proyectos tuvieran implementación real en este momento.
En la Universidad Nacional en Bogotá, el doctor Manuel Guillermo Forero habló del Programa de procesamiento de imágenes médicas por computador, realizadas por teleanálisis, en el cual los médicos pueden señalar los mismos contenidos con un mouse y modificarlos en tiempo real y además ofrece un chat para su comunicación. El proyecto de cartografía cerebral: Prototipo de atlas digital del cerebro humano dirigido por Forero, ilustra los avances de la ingeniería biomédica, en la cual se pretende que mediante un PC tradicional, se visualicen en todo su gramaje, los tejidos y órganos cerebrales de los pacientes, para manejo del personal médico.
¿Cómo funciona?
Al experto médico se le brindan recomendaciones para tratar al paciente en su sitio de origen, practicándole exámenes, tratamientos o bien se le da orden de trasladarlo a otro nivel de atención por infraestructura insuficiente. El mayor impacto de la telemedicina es evitar el traslado innecesario de pacientes, determinar pacientes irrecuperables, y en situaciones de emergencia, clasificar prioridades (lo que se le conoce como triaje). La forma experimental de este tipo de medicina se realiza mediante un meta-análisis, donde un grupo de investigación escoge un estudio sobre determinada disciplina médica, y lo clasifica de acuerdo con la calidad de la investigación, observando el método científico.
En materia económica, las entidades del sector salud se han dado cuenta que al invertir en tecnología se economizan dinero en transporte aéreo, marítimo y costos de personal.
En España, la Agencia de Evaluación de Tecnología e Investigación Médica (AATM) de Cataluña, observó que en cuestión de 5 y 6 meses, la inversión hecha en telemedicina se hubiera gastado en remisión de pacientes. TASTE es el nombre del proyecto que mostró que la inversión económica retorna en ahorro y tecnología.
Telemedicina en Colombia
Las instituciones que en el momento prestan el servicio de telemedicina son el ITEC y la Universidad Nacional en Bogotá, y lo hacen de manera electiva entre Leticia y Bogotá, Providencia y Bogotá, cuando la atención del paciente no es de orden prioritario, pues en medicina se entiende que una urgencia es algo que debe resolverse en un plazo de 24 horas y una emergencia debe hacerse en cuestión de horas y minutos. El gobierno japonés a través de sus equipos satelitales, patrocina la expansión de estos servicios.
Por qué debe implementarse
Por el difícil acceso geográfico en nuestro territorio; por evitar el desplazamiento de personal en situaciones y lugares de orden público alterado; y para suplir la poca disponibilidad de recursos económicos y clínicos (camas hospitalarias en instituciones de alta complejidad).
La ley del Sistema de Seguridad Social en Colombia, la Ley 100, contempla la telemedicina en su normatividad pero no la ha implementado, pues la verdad es que el Ministerio debe tener como prioridad desarrollar la infraestructura mínima hospitalaria en lugares donde no llega la atención, anota Sergio Mejía, ingeniero biomédico de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín -UPB-.
Red de telemedicina en Antioquia
El Centro de Investigaciones de la Universidad Pontificia Bolivariana, CIDI - UPB, ha invertido millones de pesos en este proyecto, por demás uno de los pilares que tiene la universidad ahora para su inversión científica, explica Sergio Mejía, asistente académico del Centro de Bioingeniería UPB.
Luego de la crisis del año 2000, que trajo medidas bastante impopulares en la institución universitaria como la reducción de su fuerza productiva y de gastos de funcionamiento, se ha centrado el mayor de sus esfuerzos en el Centro de Bioingeniería, el cual ha trabajado arduamente durante los últimos dos años con un equipo interdisciplinario de médicos especializados en Ingeniería Biomédica, en Gerencia de la Salud y en Administración de Salud Pública, e ingenieros expertos en telecomunicaciones y sistemas, que ya han estudiado en el Centro de Bioingeniería; además, quienes velan por el Centro son ingenieros electrónicos, administradores de empresas con especialización en Evaluación de Proyectos, un practicante de administración y dos abogadas. Estas últimas realizan el proyecto de legislación de telemedicicina en Colombia.
Colciencias entra en el proyecto como socio financiero a través de convocatorias en las que ha participado la UPB; otras instituciones públicas y privadas se han vinculado con el proyecto, lo que contribuye a tener un flujo de información importante y 25 instituciones participan en la capacitación del personal médico y paramédico. En la evaluación de Colciencias del pasado 18 de octubre, el proyecto ha sido bien calificado por su pertinencia con el área médica, su planeación y ejecución. El programa solicitará $280 millones para instalación y funcionamiento en el siguiente año.
Las líneas de investigación del Centro de Bioingeniería son la robótica, la realidad virtual, la modelación matemática y simulación por computador de sistemas biológicos, el procesamiento de señales médicas y la telemedicina.

Demostraciones
En 1951 en la Feria Mundial de Nueva York, se dio la primera demostración de telemedicina, abarcando varios estados americanos, mediante el empleo de líneas de comunicación y estudios de televisión. En 1955, el doctor Albert Jutras comenzó a hacer radiología en Montreal, para evitar las altas dosis de radiación que recibía mientras practicaba fluoroscopias, permaneciendo separado de la sala donde se realizaba la exploración por un tabique plomado. En 1959, Cecil Wittson en el Instituto Psiquiátrico de Nebraska, inició los primeros cursos de tele-educación y de tele-psiquiatría, entre su Hospital y el Hospital del Estado en Norfolk, Virginia, a 180 kilómetros de distancia, ampliándolo rápidamente a la población reclusa.
La NASA, Administración Aeronáutica Espacial Americana, comenzó a principios de los años 60 con estudios de telemetría médica para sus vuelos espaciales, realizando pruebas con los trajes de astronauta en pilotos de prueba. En 1971 hizo la primera experiencia utilizando satélites espaciales, con el ATS lanzado en 1966, que permitió desarrollar la vídeo consulta médica para mejorar la calidad de la asistencia en el centro médico de una población remota de Alaska, Anchorage, con 4 estaciones terrenas de televisión en blanco y negro y una única con capacidad de recepción; los 5 puestos estaban provistos de audio en ambos sentidos y 2 de ellos no tenían médico permanente.
Este primer experimento exploratorio, evaluado por el Instituto Stanford de California, indicó que el sistema permitía hacer consulta médica de cualquier tipo, excepto de emergencias, que no podían resolverse al carecer de cobertura por satélite las 24 horas.
En 1974, la NASA contrató a la empresa SCI de Houston, Texas, para hacer un estudio que determinara los requisitos mínimos necesarios para establecer el tele-diagnóstico.
El experimento se realizó utilizando un simulador. Primero se realizó una grabación en vídeo y circuito cerrado, de como se hacían los exámenes médicos por una enfermera con la supervisión de un médico. Luego, las cintas fueron degradadas electrónicamente para simular un sistema de televisión de calidad inferior a la televisión convencional por las posibles pérdidas de señal en el camino. Finalmente, el vídeo degradado se expuso al estudio de un elevado número de médicos que trataron de llegar a un diagnóstico correcto con dichas imágenes, reconociendo signos físicos clave en cada paciente.
En 1988, la NASA lanzó su primer programa internacional de telemedicina, el puente espacial (Space Bridge) con Armenia-Ufa, entonces república soviética. En diciembre del mismo año, un terremoto asoló esa república soviética y la oferta que partió de Estados Unidos consistió en la realización de consultas médicas desde el lugar del desastre con diversos centros médicos en E.U., extendiéndose posteriormente el programa a Ufa, para socorrer a los quemados en un terrible accidente de tren. Este proyecto demostró que la telemedicina, utilizando una red de satélites, puede atravesar las barreras políticas, culturales, sociales y económicas. Está claro pues que aunque en problemas con la tele-educación, la actividad telemédica es quizá la que más ha avanzado en el mundo y que sin duda con la llegada de internet, de la televisión IP y de la tecnología UMTS, o del wireless local loop, la formación profesional continuada al menos en salud, será un éxito.
En 1999, el grupo JM Communication de Portugal, anunció que pondría en escena su canal TV Medicina por cable. Portugal tiene casi 900.000 abonados al cable (telecabo), de los cuales más de 15.000 son médicos, es decir, el 60% de los profesionales de aquel país. TV Medicina tiene, seis meses después de su lanzamiento, más de 8.000 médicos inscritos. La tele-educación por satélite es otro espacio que trata de abrirse en estos momentos, en los países que están en capacidad de asumir esos costos.
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