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Hospital Universitario
San Vicente de Paúl
Compromiso integral con
víctimas de minas antipersona
Hernando
Guzmán Paniagua - Periodista - elpulso@elhospital.org.co |
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Al horror de las minas antipersona se opone
la lucha valiente de las personas y entidades que no congenian
con la empresa de violencia y muerte que ha sembrado los prohibidos
artefactos en 31 de los 32 departamentos de Colombia. Una
realidad que ha cobrado más de 5.000 víctimas
en Colombia desde 1990 hasta hoy, un país primero en
el mundo en estas armas por encima de Camboya, Irak y Afganistán,
exigen una acción de igual magnitud para atender a
las víctimas. Y precisamente en el departamento que
encabeza la fatídica lista de afectados por las minas,
Antioquia, está el Hospital Universitario San Vicente
de Paúl de Medellín como líder de una
red de atención integral a estos pacientes, quizás
los más difíciles de recuperar por su complejo
cuadro clínico.
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El Hospital lleva muchos años prodigando
cuidados a las víctimas de las minas explosivas. Al
frente de esta labor está la médica jefe de
Medicina Física y Rehabilitación de la institución,
Diana Marina Molina Molina. Ella participó en nombre
del Hospital y de Colombia en la Séptima Reunión
de los Países Partes de la Convención del Protocolo
II Revisado sobre Armas Convencionales en Ginebra (Suiza),
por la experiencia y sabiduría de este centro en este
tipo de atención. Así evaluó la experiencia:
Uno de los objetivos era que nosotros que atendemos
a las víctimas conociéramos el problema global;
uno conoce el de aquí, pero se da cuenta de que es
un problema en todo el mundo y todos los países están
trabajando fuerte contra él. Por eso nos pareció
importante saber cuáles son nuestras fortalezas y debilidades
en comparación con otros países. En Ginebra
estuvieron voceros de 151 países, mostraron experiencias
exitosas en asistencia a las víctimas; fue valioso
verificar que vamos por donde están trabajando los
demás países y que tenemos las mismas dificultades,
sobre todo, en la atención psicosocial, una debilidad
común.
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En Ginebra se publicó
el documento final de la ONU sobre derechos de las personas
con discapacidad por minas, para que en todas las naciones se
avance más allá de la rehabilitación. Además
planteamos la posibilidad de un intercambio con Argentina para
la capacitación mutua del talento humano en este campo
y tuvimos contacto con ONG internacionales para confrontar nuestros
portafolios de servicios y ver en qué nos podemos ayudar.
Una red de amor y cuidados para las
víctimas
¿Cómo una red informal logra generar una
atención de tan amplio espectro social? Así lo
explicó la doctora Diana Molina: Primero fue conformar
la red que integran además del Hospital, el Comité
Internacional de la Cruz Roja, Paz y Democracia, la Asesoría
de Paz de la Gobernación de Antioquia, el Comité
Regional de Rehabilitación, Ortopraxis y Handicap International.
La red empezó cuando en mayo del año pasado la
Gobernación de Antioquia hizo un encuentro de víctimas
de las minas con todas las instituciones que podían apoyar
estas personas; el Hospital puso a disposición cirujanos,
fisiatras, enfermeras, terapeutas físicos, salud ocupacional
y otros recursos, todo coordinado desde Rehabilitación;
a raíz del encuentro se organizó mejor la red
para determinar quién hace qué: ya entonces el
San Vicente era el único hospital que daba atención
integral a estas personas. Cada entidad hace la gestión
que le corresponde; por ejemplo, Paz y Democracia remite al
Hospital víctimas no atendidas o sin prótesis
o audífono. Con la Cruz Roja Internacional se consigue
alimentación, alojamiento, medicamentos y transporte;
Handicap va a los municipios, hace brigadas de salud y detecta
pacientes que requieren nuestra atención. Por toda su
labor, el Hospital se volvió centro de remisión
de las víctimas de minas en Antioquia y a veces de otras
regiones, como Chocó, Bolívar o el sur del país.
El Hospital subsana además el problema de centros asistenciales
que rechazan estas víctimas o sólo atienden los
heridos militares. Al respecto, la jefe de Medicina Física
señaló: El doctor Julio Ernesto Toro Restrepo,
director del Hospital, es enfático: San Vicente siempre
atiende a las víctimas de minas, porque es un compromiso
social, y con esa filosofía trabajamos. También
apoya la Oficina de Cooperación Internacional del Hospital,
con trámites, logística y donaciones. |
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La mayor necesidad de
las víctimas
de minas es la atención psicosocial.
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El Hospital es ejemplo
en la organización de una óptima atención:
Como médicos reportamos los pacientes de acuerdo
con el diagnóstico y conforme con la Clasificación
Internacional de Enfermedades, como exige el Ministerio de la
Protección Social. Los pacientes entran con diagnóstico
de amputación, trauma ocular o de cráneo, pero
no con la causa identificada; y como la información no
es obligada, ahora estamos trabajando todas las instituciones
para lograr que se establezca un registro unificado de las víctimas
y para que las minas sean un evento de notificación obligatoria.
El acompañamiento
El acompañamiento institucional de la campaña
anti-minas parte de la Vicepresidencia de la República.
Diana Molina destacó al respecto la educación
a la población en riesgo sobre sus derechos, en lo cual
las ONG aportan mucho, al igual que en asistencia a las víctimas;
Paz y Democracia por ejemplo, colabora acompañándolas
a las citas, en acopio de documentación, transporte a
Medellín, ubicación de las personas, etc. |
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La atención
integral que demanda un lesionado por mina es un apostolado
que hace del Hospital San Vicente de Paúl el primer doliente
de las víctimas. Esto dijo al respecto la jefe de Rehabilitación:
Encontramos víctimas de minas con traumas oculares
a quienes nunca se les dio atención pues no se les había
diagnosticado; ahora que tenemos la unidad de audiología
empezamos a hacer audiometría por el trauma acústico
que sufrieron y encontramos sorderas profundas. El trabajo lo
enfocamos hacia un modelo de atención psicosocial, una
especie de protocolo donde a las víctimas se les atiendan
sus necesidades pero desde una directriz del gobierno, porque
juzgamos que no hay nada que dificulte más la readaptación
social que la discapacidad auditiva. Como las lesiones más
visibles son las amputaciones, todo el mundo quiere donar prótesis
a las víctimas pero en Colombia ése no es el gran
problema (el sistema de salud las suministra). Concluimos que
la mayor necesidad de las víctimas de minas es la atención
psicosocial, en lo cual el Hospital no cuenta con recursos para
todo el acompañamiento; la idea es apoyar para que las
instituciones competentes hagan lo que les corresponde. Ahora,
tenemos fortalezas en la atención: urgencias 24 horas,
cuidados intensivos para niños y adultos, rehabilitación,
coordinación con Pediatría para atención
a los infantes, intermediación con las ONG para transporte,
alimentación, hospedaje y otras labores, para que los
pacientes no estén en el Hospital sin un doliente.
El Hospital Universitario San Vicente de Paúl prepara
un proyecto de investigación para mostrar a la comunidad
lo que pasa con la discapacidad auditiva de las víctimas
de minas, y lograr una guía integral de atención
del paciente por los distintos traumas, como de cráneo,
ocular, auditivo, amputaciones, para así brindarles mejor
atención. |
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En el departamento que
encabeza la fatídica lista de
afectados por las minas, Antioquia, está el Hospital
Universitario
San Vicente de Paúl de Medellín como líder
de una red de
atención integral a estos pacientes.
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| Este es un mínimo
retrato de los esfuerzos que hace un hospital y una red informal,
en uno sólo de los campos de la labor humanitaria contra
las minas: la atención integral de sus víctimas.
La vida y la muerte siguen corriendo una al lado de la otra
como en el circo romano lo hicieran Ben Hur y Mesala en sus
cuadrigas. Tres víctimas dejan cada día las minas
antipersona y la munición sin explotar abandonada en
Colombia. Con excepción de San Andrés, Providencia
y Santa Catalina, en todo el territorio colombiano, un ciudadano
puede morir o quedar lesionado por un explosivo puesto en el
campo, en la carretera, colgado de un árbol, en una lata
de cerveza, en un tubo de PVC, en un cigarrillo o en un tinto,
dentro o fuera de combate, cultivando la tierra, pescando, pastoreando
el ganado o recogiendo leña, según las actividades
mencionadas por las víctimas en reciente encuesta del
Observatorio Nacional de Minas. Ahora se sabe que estas armas
también las usan los distintos grupos armados ilegales
para proteger los cultivos ilícitos; muestra de ello
son las muertes y lesiones de militares y civiles vinculados
a la erradicación manual de esas plantaciones, lo mismo
que las considerables incautaciones y destrucciones de minas
a la guerrilla, las autodefensas y al narcotráfico en
zonas afectadas por dichos cultivos. Mientras un grupo armado
defiende la mina antipersona al decir que: es el mejor
soldado, no descansa, siempre está atenta, dura hasta
10 años, mutila al enemigo, lo ubica, no come y trabaja
a toda hora, la destrucción y neutralización
de explosivos por los diversos componentes de la Campaña
Colombiana Contra Minas ha salvado este año cerca de
15.000 vidas. |
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Es necesario que se establezca
un registro
unificado de las víctimas y que las minas sean un
evento de notificación obligatoria.
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Para el Hospital Universitario
San Vicente de Paúl es claro el compromiso en la atención
integral de las víctimas de minas, que nunca será
un negocio y siempre un deber, que se cumple igual con toda
persona sin importar su condición social. Es una lucha
para no desfallecer. Como en los versos de Porfirio Barba Jacob,
La muerte sopla su huracán violento / y fulge más
la antorcha de la vida.
Víctimas entre 1990 y 1°
de junio de 2006
Total de víctimas: 5.152 en 8.439 incidentes.
Militares: 3.264.
Civiles: 1.854.
De las 1.854 víctimas civiles hay 187 mujeres y 638 niños
y niñas.
Actores armados no estatales: 41.
De estatus desconocido: 2
Muertos: 1.236.
Heridos: 3.916. 88% de las víctimas son jóvenes.
Víctimas en el año 2005: 1.110. Muertos: 288.
Heridos: 822
92% de los incidentes de minas ocurren en zonas rurales.
El subregistro de víctimas es superior a 20%.
(Fuente: Informe Monitor de Minas Terrestres 2006. Campaña
Colombiana Contra Minas) |
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