 |
|
|
 |
Un correo electrónico:
p@ciencia o p@ciente
Ricardo
Restrepo Guzmán, MD - Corresponsal Nueva York, Estados
Unidos - elpulso@elhospital.org.co |
| No hay duda de que la tecnología ha cambiado
nuestra forma de percibir, sentir e interactuar con los demás.
¿Cuándo se pensó que el mundo socializaría
de una manera virtual, que la pantalla del computador se convertiría
en el desahogo de nuestras penas y que al mismo tiempo satisfaría
nuestros deseos más profundos para hacer realidad lo
imaginable? Las librerías que por tanto tiempo fueron
punto de encuentro para la tertulia, el diálogo y la
convivencia hoy no son más que bellas instituciones a
punto de extinción. ¿Qué decir de los cafés,
en los cuales el gran atractivo es que se tenga acceso a Internet
y se beban sorbos de rápido conocimiento. El wireless
o conexión inalámbrica hace honor a su nombre:
con él somos autómatas, el computador ocupa todo
el espacio en cada mesa y el navegante o ciberlector omite por
completo su espacio de convivencia. El único momento
de interrupción de este dúo dinámico es
quizás la necesidad de una bebida, una necesidad fisiológica
ineludible o una mirada furtiva al vacío. |
No caigamos entonces
en el error de reemplazar el elemento clave de nuestra profesión,
el diálogo cara a cara, por una visión virtual
de nuestro paciente.

|
 |
| Ya vemos como hoy cuentas
bancarias se manejan desde el computador en casa, pagos se hacen
sin necesidad de salir de la misma. ¿Qué tal mercar
por una pantalla los productos alimenticios que se ofrecen en
el supermercado del barrio, comprar la ropa para el próximo
año y el libro que tanto deseamos para las vacaciones? |
En cuestión de horas lo que cuenta es
tenerlo todo a como dé lugar, y ese clic
es el que nos ahorrará una eternidad. Las ventajas tecnológicas
como sabemos son ilimitadas en cualquier campo, pero el costo
es muy alto para aquellos que todavía creemos que nuestros
cinco sentidos deben prevalecer en cualquier tipo de interacción
humana.
En estos días de fin de año, muchos de nosotros
haremos caso omiso al lápiz y papel, pero atenderemos
al teclado eficientemente. Podremos saludar y hacerle recordar
a los que están lejos que todavía de alguna u
otra forma están presentes en ese mismo segundo de espontaneidad.
Doctor E-m@il
Ineludiblemente empezamos a observar en nuestra práctica
médica o lugar de trabajo, un actor silencioso y eficiente
como lo es el computador, y en donde la comunicación
paciente-médico por medio del e-mail se hace realidad.
Ya hemos visto -gracias a los adelantos de la ciencia-, cirugías
a distancia, intercambio de conocimiento de una región
a otra, acceso inmediato a información que antes tomaría
meses o años en ser conocida, además de consultas
y educación a distancia para el bien de la sociedad.
Pero no sólo esto ha traído la tecnología:
también ha provocado un cambio en el paciente mismo.
Sólo recordemos consultas propias de este siglo XXI,
donde nuestro paciente solicita con extensas listas los últimos
tratamientos farmacológicos o intervenciones médicas
bajados de Internet, buscando una respuesta inmediata
a sus problemas de salud.
El e-mail será uno de esos tantos elementos de trabajo
que el médico no podrá ignorar y quizás
muchos colegas ya están haciendo uso de ello. Otros tratamos
de entender como mantener este elemento de ayuda como un suplemento
más de nuestra práctica, pero no como el reemplazo
a nuestra interacción real y no virtual con nuestros
pacientes. Con todo esto vienen preguntas claves, tales como
el de mantener absoluta privacidad y confidencialidad en ese
tipo de comunicación. |
|
Al parecer, esa misma
persona
que está al frentedel computador ha
decidido convertirse en paciente virtual'.
|
En los Estados Unidos, el campo de la salud empieza
a entender de qué se trata toda esta historia. La medicina,
muchas veces reacia a ser un actor más del rápido
mundo tecnológico, decide observar cual es la tendencia
del público. Al parecer, esa misma persona que está
al frente del computador ha decidido convertirse en paciente
virtual'. ¿Cómo? Miremos un poco de qué
se trata todo esto. Recientemente, la Asociación Médica
Americana (AMA, American Medical Association) publicó
una guía para manejar este tipo de conexión ciberespacial.
En ella se hace énfasis en que el uso del e-mail debe
ser con pacientes ya conocidos y para situaciones que no ameriten
una urgencia; cada médico a su vez se asegura que las
leyes estatales no requieran una licencia especial para el uso
de este sistema. Luego se contrata una compañía
que asegure la privacidad de esta conexión en la red;
el clínico paga una cuota anual a esta empresa y el paciente
no tiene ninguna relación de tipo económico con
la misma. Así, el paciente suministra datos de su seguro
de salud a la compañía que maneja la red para
agilizar la atención. Posteriormente el médico
llega a un acuerdo de sus honorarios, servicios y medidas que
garanticen la privacidad con el paciente antes de iniciar las
visitas por correo electrónico. Los términos de
esta comunicación pueden ir desde acordar una cita o
prescribir un medicamento hasta reportar resultados de laboratorio
u otro tipo de información más especializada.
El paciente y su demanda de servicios
Una encuesta del Wall Street Journal Online / Harris
Interactive, mostró que de 2.624 adultos encuestados,
77% desearían ser recordados por su médico de
una cita o un procedimiento pendiente vía e-mail, 74%
quisieran hacer uso de este sistema con su doctor directamente
y un 67% quisieran recibir resultados de pruebas clínicas.
Mas aún, 62% estuvieron de acuerdo en que el correo electrónico
influenciaría su decisión sobre qué médico
consultar.
Pero miremos en donde esta el médico en esta historia
ciberespacial: de 6.600 colegas encuestados telefónicamente
en Estados Unidos por el Centro de Estudios de Cambios en el
Sistema de Salud, 24% respondió que utilizan e-mail u
otro sistema de la red para comunicarse con sus pacientes. Parte
de esta diferencia entre oferta y demanda, como lo llamarían
los administradores, está en el costo y la falta de remuneración
para con el médico en este tipo de servicio. Para sorpresa
de muchos, en estados tales como la Florida y California, varias
compañías aseguradoras en salud indicaron recientemente
que cubrirán los costos de las consultas en la red. A
raíz de este paso, la AMA ha establecido un código
especial para este tipo de contacto vía e-mail (CPT-0074T),
con el cual el galeno se ve compensado económicamente
por su servicio a través del espacio con su paciente.
En esta época de luces, promesas, villancicos y natilla,
no nos sorprendamos que en años venideros la influencia
de la tecnología toque las puertas de nuestros hogares,
hospitales o consultorios colombianos. Como van las cosas, en
tan solo una generación muy posiblemente el e-mail sea
de todos y no de unos pocos. Ojalá para ese momento sepamos
que todo gran avance trae consigo sus ventajas y desventajas.
No caigamos entonces en el error de reemplazar el elemento clave
de nuestra profesión, el diálogo cara a cara,
por una visión virtual de nuestro paciente . |
| |

|
| |
|
|
|
|
|