MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 41   FEBRERO DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co
Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Alberto Uribe Correa, Augusto Escobar Mesa, Juan Guillermo Maya Salinas, Javier Ignacio Muños. Editora: Albaluz Arroyave Zuluaga. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez.
Manos a la obra  

Admitir que solo el 50 por ciento de los colombianos tienen cobertura de servicios de salud, es aceptar que el modelo no funciona como debiera, que no cumple con lo que se requiere y que no tiene el alcance necesario, cualesquiera que sean las razones. Se dirá que la economía no anda bien y que ella es la única culpable; que ha habido corrupción y abuso; que los recursos han sido suficientes pero que se desvían; y mil cosa más. Pero lo cierto, lo evidente, es la poca posibilidad de acceso que tiene la gente a los servicios, porque el sistema fue apuntalado en hipótesis que no se cumplieron y que se sabía de antemano que no se iban a cumplir, porque nuestro país tiene sus particularidades, como sucedió con el caso de Cusiana y Cupiagua.
Claro que se requiere una economía sólida para que se produzca desarrollo y progreso. Pero ya se hizo evidente que un modelo de salud soportado en un tipo de financiación como el actual, es restrictivo, parcial y excluyente.
El tema de la salud y concretamente el de su financiación, es supremamente amplio y complicado. Hay voces, con argumentos, que defienden el sistema actual; hay otras, también con razones, que lo aceptan parcialmente; y se escuchan, con demostraciones, las que no lo encuentran ni siquiera admisible. El nuevo gobierno, el que los colombianos elegiremos próximamente, tendrá que abocar el tema de la salud en todos sus aspectos: financiación, aseguramiento, alcance y operación. La salud es una prioridad para cualquier pueblo. Sin embargo, es sorprendente que a estas alturas no se escuche de ningún candidato a la presidencia de la República, el mas mínimo planteamiento sobre el tema. Es una necesidad ajustar el sistema, pues no podemos dar marcha atrás. Desde este periódico se han señalado en muchísimas ocasiones, los puntos que consideramos tienen que ser revisados. Pero digamos en una palabra lo que requiere el sistema: Armonía. Debe haberla en los servicios que reciben todos y cada uno de los ciudadanos, en las oportunidades para su acceso, en el plan de atención, en el criterio de redistribución, en el desarrollo empresarial, en la generación de oportunidades para creación de empresa y puestos de trabajo, y en los términos de justicia y equidad para los médicos y en general para el personal de la salud.
Hay que poner el sistema de seguridad social, en el aspecto de salud, bajo la lupa, para analizarlo con cuidado y para aplicarle las directrices que requiera, y evitar así que se desarrolle irregularmente y a expensas de algunos de los actores, mientras otros, como por ejemplo el mismo gobierno, esquiva sus responsabilidades apoyado en resoluciones y decretos, hasta llegar a decir que los enfermos que en el momento de su urgencia no porten el cartón del Sisben no son de su competencia, o establecer que las ARS, con quienes en realidad contratan las clínicas y hospitales, no son responsables ante éstas de la obligación económica que adquirieron, hasta tanto los municipios no les cancelen a ellas, legitimando así, como claramente lo hemos dicho, la irresponsabilidad, y tolerando y encubriendo al mala paga.
La crisis de la salud no se ha superado. Hay descontento en la gente e insatisfacción en las entidades y esto hay que atenderlo, no por temor, sino por deber.
Manos a la obra señores candidatos presidenciales: no desconozcan el problema que hay en el sector de la salud y no minimicen su complejidad y sus implicaciones. El país tiene gente conocedora y capaz que pueden ustedes convocar, que seguramente prestarán sus servicios con generosidad y patriotismo, para hacer planteamientos serios, profundos y juiciosos, y así podrán exponer ustedes con claridad y franqueza ante todos, qué ofrecen y en qué están en condiciones de comprometerse, sobre todo con ese 50 por ciento de personas, que en salud, se les ha negado casi todo, si no fuera por que las entidades sin ánimo de lucro que con vocación y entrega, los reciben en sus pabellones y servicios de urgencias. No dejen ahondar un problema que periódicamente se acalla con centavos y embelecos, y que por supuesto reaparece nuevamente, pues nunca se le ha dado una solución, ni siquiera aproximada y menos, digna.

 




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