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Cultura del no
pago en régimen
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subsidiado
¿Y
dónde están
los ladrones?
Herlaynne
Segura Jiménez. Periodista, Medellín
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En un mar de confusiones se ha convertido el manejo del
régimen subsidiado de Salud. Mientras las entidades
comprometidas con el Sistema se lanzan el balón de
las responsabilidades de unas a otras, el usuario termina
siendo el más afectado, ante la imposibilidad de
recibir una atención médica eficiente.
Tanto el Fondo de Solidaridad y Garantía -FOSYGA-,
como los municipios, las Administradoras del Régimen
Subsidiado -ARS- y las Instituciones Prestadoras de Servicios
de Salud -IPS-, aseguran que todo se resume en la falta
de flujo de los recursos en el Sistema, argumento que les
ha servido de excusa para crear y consolidar una cultura
del no pago.
Un caso concreto es el de la ARS Coosalud, que según
su gerente regional para Antioquia Chocó, Fabián
Roldán, apenas en diciembrey enero pasados empezó
a recibir parte del dinero que los municipios le deberían
haber pagado desde abril del 2001. "El hecho de que
no nos envíen la información a tiempo dificulta
nuestra labor. Además, estamos golpeados económicamente,
así no podemos cumplirle a los 156.000 afiliados
que tenemos en esta regional. Multiplique eso por los $155.520
de la Unidad de Pago por Capitación -UPC- y verá
que la cifra es astronómica", asegura Roldán.
Por su parte, Jorge Iván Ospina, Secretario de Salud
de Santiago de Cali, agrega que la culpa no es de las transferencias
del Fosyga, sino de las ARS que no reportan a tiempo las
novedades y todos los trámites exigidos para el seguimiento
del proceso. "Los del Fosyga son muy puntuales. Las
ARS son las inoportunas para todo lo que tienen que entregar
a las Direcciones Locales de Salud, eso retrasa los pagos
porque el giro del fosyga no se hace sino se cumple con
la ley, informando bimestralmente el número de carnetizados.
Esto es un problema muy serio", comenta.
La costumbre de no pagar
Para Alvaro Muriel, director nacional del régimen
subsidiado en el Ministerio de Salud, todo es muy simple,
ya que la costumbre de no pagar ha evolucionado de manera
perversa, porque sencillamente las instancias del Sistema
no quieren cumplir con sus compromisos. "Los municipios
no le pagan a la ARS, ésta no le paga a la IPS, y
a su vez, ésta no le paga a proveedores ni a los
funcionarios. De este comportamiento no se puede exceptuar
a nadie, desde la Nación hasta el mismo prestador
que hace una facturación ficticia para poder sobrevivir",
asevera Muriel.
"Todos los actores han aprendido mucho de economía
y finanzas. Cuando uno tiene una platica dando rendimientos
financieros durante 15 o 20 días y esa suma es importante,
hay ganancias. Si hiciéramos la cuenta de $300.000
millones puestos a la tasa normal, eso produce rendimientos
cercanos a $7.500 millones al año. Obviamente la
plata manda, entonces las ARS meten los recursos a rendir
o hacen negociaciones para que no les cobren las autoliquidaciones
en los bancos, y consignan en cuentas corrientes el dinero
durante un tiempo, obviamente considerable. Lo mismo sucede
con las entidades territoriales locales y departamentales,
que también han visto que los rendimientos financieros
son jugosos", agrega.
Por otro lado, según Muriel, también existe
una crisis en la intermediación, que incluso ha puesto
sobre la mesa la propuesta de que desaparezcan las ARS.
"Yo todavía tengo dudas sobre esta iniciativa,
pues los municipios no pueden con todo y en mi concepto,
las ARS son necesarias para administrar los recursos del
régimen subsidiado", puntualiza.
Razones como en botica
Para Román Restrepo Villa, Coordinador del Centro
de Estudios de Seguridad Social de la Universidad de Antioquia,
existen diversas razones para que las ARS no cumplan con
sus pagos. Una de ellas es que hace ocho años, cuando
comenzaron a operar, no había reglamentación
que definiera con cuál red de servicios debían
contratar las ARS, lo que les daba autonomía para
elegirla. Pasado un tiempo, fueron detectadas algunas ARS
que no tenían una red suficiente de prestación
de servicios y por tanto no había suficientes contratos,
por eso los dineros que recibió la ARS nunca fueron
girados a ningún prestador de servicios.
De otro lado, un asunto que estimuló a estas Administradoras
para quedarse con parte de los dineros, es que el sistema
tardó en tener adecuados mecanismos de vigilancia
y control.
"Vivimos 7 años sabiendo que se estaban quedando
con el dinero y con los carné de los usuarios, y
que además no tenían una adecuada contratación
para la prestación de los servicios de salud, pero
nadie fue capaz de ejercer el control. Sólo hasta
el 2001 se presentó la primera Dirección Local
de Salud que sancionó a una ARS en el municipio de
Yarumal, Antioquia, porque incumplía con la prestación
de servicios, dada la enorme cartera morosa que tenía",
agrega Román Restrepo.
Durante mucho tiempo, las ARS y el Sistema pudieron sobrevivir
de esta manera. Las investigaciones demostraron que de 1995
a 1997 se pudieron sostener gracias al desconocimiento que
la gente tenía sobre sus derechos. La población
no sabía que la habían afiliado a una ARS
y los alcaldes afiliaron a un determinado grupo de personas
de acuerdo con su capacidad económica, pero nunca
les informó.
"Esto se conoció con la evaluación que
en 1998 hizo FESCOL, un centro de Estudios de la Fundación
alemana Federico Engels, que encontró que una gran
cantidad de personas nunca se enteraron de que pertenecían
a una ARS, porque ni siquiera tenían carné.
Y algunos que sabían que contaban con seguridad social
en salud, no tenían ni idea de dónde consultar;
de esa circunstancia vivieron las ARS con grandes ganancias
durante los dos primeros años", asegura Román
Restrepo.
En 1998, el Consejo Nacional de Seguridad Social patrocinó
un estudio mediante el cual se demostró que más
del 40% del valor de pago por capitación había
sido apropiado inadecuadamente por las ARS.
También coincidiendo con esa etapa del desarrollo
del sistema, apareció la Ley 344 de 1996 que obliga
a las ARS a contratar por lo menos un 40% del valor de la
UPC con la red de hospitales del país, con el propósito
de garantizar que el valor de UPC se derive en servicios
de salud, y por otro lado, también tenía el
objetivo de salvar financieramente a las instituciones prestadoras
de servicios públicos de salud. Así comenzó
a darse una gran contratación que en promedio utilizaba
alrededor del 50% de la UPC, pero se presentaron dificultades
porque algunos hospitales para ese momento no tenían
adecuados sistemas de facturación, ni procesos administrativos
acondicionados que les permitieran recuperar los dineros
efectivamente, demostrando acciones desarrolladas.
"A raíz de esa investigación, el Consejo
Nacional de Seguridad Social dijo: Como ustedes se han quedado
con más de la plata permitida, no vamos a aumentar
el valor de la UPC y así fue para 1999. De esta manera,
el sistema se empezó a equilibrar, la gente comenzó
a conocer su derecho y se dio una reglamentación
del sistema para que los usuarios tuvieran la posibilidad
de trasladarse de ARS, al tiempo que las Direcciones Locales
de Salud asumían paulatinamente el control",
afirma Restrepo.
A partir del Acuerdo 117 del Consejo Nacional de Seguridad
Social, se exigió más control de las Direcciones
Locales de Salud; primero, se les ordenó que pagaran
anticipadamente a las ARS, y en segundo término,
que incorporaran adecuados sistemas de vigilancia para que
fueran compensando con los meses siguientes, lo que se dejó
de hacer al principio.
Nuevas normas
También fueron reglamentados varios aspectos: no
se pagaba sobre el valor de contrato inicial sino sobre
la demostración de la entrega de los carnés,
lo que configuraba que efectivamente a la gente se le había
respetado el derecho a la atención en salud. Se le
entregó el carné a los usuarios y se abrió
el acceso a la prestación de servicios. El Acuerdo
también abrió la posibilidad de que existiera
la demanda inducida, o sea, que desde el Plan de Atención
Básica hubiera demanda en el sistema, y se inició
una campaña educativa para que la población
conociera mejor el régimen subsidiado.
En este momento surgió otra dificultad para el retraso
en los pagos, en el hecho de que las ARS no podían
girar los dineros a las redes de servicios, porque los alcaldes
a su vez no le habían girado a ellas, con lo que
se presentó una cadena de retrasos: del Fosyga para
consignar los dineros a los municipios, de estos para pagarle
a las ARS y en consecuencia, las ARS para cumplirle a la
red de servicios.
"Hubo alrededor de 1.000 municipios en el país
que fueron investigados por la Fiscalía por los retrasos
en esos dineros y se encontraron desviaciones de recursos,
incluso no por apropiación sino invertidos en la
construcción de parques, pavimentación de
carreteras, y entre otros, pago de nómina. Un ejemplo
es el de San Andrés, Providencia y Santa Catalina,
donde la Defensoría del Pueblo encontró diferencias
en el rubro del FOSYGA y del Situado Fiscal, así
como la falta de registro de las participaciones en los
Ingresos Corrientes de la Nación de esta entidad
territorial, como aparece consignado en la Resolución
Defensorial No. 066 sobre la situación financiera
del régimen subsidiado. "En visita del 17 de
diciembre de 1999 del Programa Presidencial de Lucha Contra
la Corrupción, se dejó constancia de que no
existe una información confiable y que se desconocen
los ingresos que realmente recibió el sector salud.
La Red solicitó una auditoria fiscal más minuciosa
por parte de la Contraloría General de la República,
con el objeto de precisar las desviaciones de los recursos
y su manejo", indicó Muriel.
Igualmente encontró irregularidades en el municipio
de Gigante, Huila, donde la administración municipal
no determinaba fuentes de financiación y la Tesorería
no contaba con controles por fuentes.
En la actualidad se sabe que existe gran retraso en los
pagos, de aproximadamente 500 días desde el momento
en que se deberían girar los recursos en primera
instancia, hasta el momento en que los recibe la entidad
prestadora de servicios de salud.
Las ARS son innecesarias
Para el periodista y especialista en Salud Pública
de la Universidad de Antioquia, Alvaro Olaya, las Administradoras
del Régimen Subsidiado -ARS- son innecesarias. Según
el académico, la focalización se ha venido
haciendo desde hace 100 años. "Los hospitales
municipales siempre han atendido a la población de
menos recursos. Que haya un ente (ARS) atravesado, haciendo
grandes esfuerzos administrativos para que el servicio que
se le preste al usuario sea cada vez menor, no mejora la
atención y por el contrario, genera efectos perversos
en una relación que podría ser más
sana", dice Olaya.
Según el experto, cada municipio sabe quiénes
son los afiliados al régimen subsidiado, porque es
él quien administra las bases de datos recopiladas
en la encuesta del Sisben. Además, si a través
de las Direcciones Seccionales de Salud mejoraran la información,
tendrían la posibilidad de identificar la doble afiliación.
"Los municipios tienen cercanía con los hospitales,
tienen relaciones de cogestión que les permite diseñar
estrategias de cubrimiento de la población. Por eso,
cualquier entidad territorial de Colombia no necesitaría
una ARS, porque al conocer a sus afiliados, lo que tiene
que hacer es darles el carné y que ellos consulten.
Lo que pasa es que ponen esa instancia en la mitad para
obstaculizarlo todo. Las ARS no le están aportando
valor agregado al Sistema, más bien le están
quitando administración. Para mí son instancias
innecesarias", puntualiza Olaya.
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El Decreto 1804
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Con
la aprobación del Decreto 1804 de 1999, fueron modificados
los requisitos para que las Administradoras del Régimen
Subsidiado obtuvieran la autorización de funcionamiento,
y les concedieron un plazo de 18 meses para que las existentes
se ajustaran a dichos requisitos. En la aplicación del
Decreto, algunas de las Administradoras del Régimen Subsidiado
no pudieron continuar operando, porque les quedaba imposible
cumplir con el número mínimo de afiliados (200.000)
y el patrimonio exigido por esta norma para operar (10.000 salarios
mínimos mensuales legales vigentes). De ahí que
tuvieran que fusionarse varias y que otras desaparecieran. Las
más afectadas fueron las Empresas Solidarias de Salud
-ESS- por su carácter comunitario.
Como consecuencia de lo anterior, algunos afiliados del régimen
subsidiado quedaron sin afiliación a una Administradora
a partir del 1º de abril de 2001. Por esta razón,
el Ministerio de Salud aprobó el Acuerdo 191 del 2001,
con el que estableció un mecanismo excepcional de movilidad
de los afiliados al régimen subsidiado, y ordenó
a los alcaldes contabilizar el número de personas afiliadas
para adelantar los trámites correspondientes en la distribución
de las mismas en otras ARS, asunto que todavía se encuentra
en proceso. |
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ARS que eran EPS a la vez...................
Empresas Solidarias de Salud...........
Cajas de Compensación.....................
Convenios................................................
TOTAL. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
A junio 30 de 2001 quedaron............... |
16
176
42
5
239
53 |
|
| Así las cosas, se ve lejano
el día en que el régimen subsidiado funcione eficientemente
y que por fin los colombianos de menores recursos puedan acceder
a una buena atención en salud, tal y como está
consagrado en la Ley 100 de 1993, una reglamentación
que para muchos es una de las mejor diseñadas, por su
espíritu de equidad y de solidaridad, pero que en la
práctica no se cumple cabalmente. |
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